Cuando contemplo el cielo
De innumerables luces adornado,
Y miro hacia el suelo
De noche rodeado,
En sueño y en olvido sepultado: 10
El amor y la pena
Despiertan en mi pecho un ansia ardiente,
Despiden larga vena
Los ojos hechos fuente,
La lengua dice al fin con voz doliente: 15
Morada de grandeza,
Templo de claridad y hermosura,
El alma que á tu alteza
Nació, ¿qué desventura
La tiene en esta cárcel baja, oscura? 20
¿Qué mortal desatino
De la verdad aleja así el sentido,
Que de tu bien divino
Olvidado, perdido
Sigue la vana sombra, el bien fingido? 25
El hombre está entregado
Al sueño, de su suerte no cuidando,
Y con paso callado
El cielo vueltas dando,
Las horas del vivir le va hurtando. 30
¡Oh! ¡despertad mortales!
Mirad con atención en vuestro daño. {p. 104}
Las almas inmortales,
Hechas á bien tamaño,
¿Podrán vivir de sombras y de engaño?
¡Ay! levantad los ojos 5
A aquesta celestial eterna esfera!
Burlaréis los antojos
De aquesa lisonjera
Vida, con cuanto teme y cuanto espera.
¿Es más que un breve punto 10
El bajo y torpe suelo comparado
Con ese gran trasunto,
Do vive mejorado
Lo que es, lo que será, lo que ha pasado?
¿Quién mira el gran concierto 15
De aquestos resplandores eternales,
Su movimiento cierto,
Sus pasos desiguales,
Y en proporción concorde tan iguales,
La luna cómo mueve 20
La plateada rueda, y va en pos della
La luz do el saber llueve,
Y la graciosa estrella
De amor la sigue reluciente y bella;
Y cómo otro camino 25
Prosigue el sanguinoso Marte airado,
Y el Júpiter benigno
De bienes mil cercado
Serena el cielo con su rayo amado;
Rodéase en la cumbre 30
Saturno padre de los siglos de oro,
Tras él la muchedumbre
Del reluciente coro
Su luz va repartiendo y su tesoro;
¿Quién es el que esto mira, {p. 105}
Y precia la bajeza de la tierra,
Y no gime y suspira,
Y rompe lo que encierra
El alma, y destos bienes la destierra? 5
Aquí vive el contento
Aquí reina la paz, aquí asentado
En rico y alto asiento
Está el amor sagrado,
De glorias y deleites rodeado. 10
Inmensa hermosura
Aquí se muestra toda, y resplandece
Clarísima luz pura,
Que jamás anochece,
Eterna primavera aquí florece. 15
¡O campos verdaderos!
¡O prados con verdad frescos y amenos!
¡Riquísimos mineros!
¡O deleitosos senos,
Repuestos valles de mil bienes llenos! 20