A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANTIAGO DON RODRIGO MANRIQUE, SU PADRE

Recuerde el alma dormida, 5

Abive el seso y despierte

Contemplando

Cómo se passa la vida,

Cómo se viene la muerte

Tan callando: 10

Quán presto se va el plazer,

Cómo despues de acordado

Da dolor,

Cómo á nuestro parecer

Cualquiera tiempo passado 15

Fué mejor.

Y pues vemos lo presente

Como en un punto es ydo

Y acabado,

Si juzgamos sabiamente, 20

Daremos lo no venido

Por passado.

No se engañe nadie, no,

Pensando que ha de durar

Lo que espera 25

Más que duró lo que vió,

Porque todo ha de pasar

Por tal manera.

Nuestras vidas son los rios

Que van á dar en la mar, 30

Que es el morir; {p. 44}

Allí van los señoríos

Derechos á se acabar

Y consumir;

Allí los rios caudales, 5

Allí los otros medianos

Y más chicos,

Allegados, son yguales,

Los que biven por sus manos

Y los ricos. 10

Dexo las inuocaciones

De los famosos poetas

Y oradores;

No curo de sus ficiones,

Que traen yerva secreta 15

Sus sabores.

A aquél solo me encomiendo

Aquél solo invoco yo

De verdad,

Que en este mundo biviendo, 20

El mundo no conoció

Su deidad.

Este mundo es el camino

Para el otro, qu’es morada

Sin pesar; 25

Mas cumple tener buen tino

Para andar esta jornada

Sin errar.

Partimos quando nacemos,

Andamos mientras bevimos, 30

Y llegamos

Al tiempo que fenecemos;

Assi que, quando morimos,

Descansamos.

Este mundo bueno fué {p. 45}

Si bien usássemos d’él

Como devemos,

Porque, segun nuestra fe,

Es para ganar aquel 5

Que atendemos.

Y aún el Hijo de Dios,

Para subirnos al cielo,

Descendió

A nacer acá entre nos, 10

Y bivir en este suelo

Do murió.

Ved de quán poco valor

Son las cosas tras que andamos

Y corremos; 15

Que en este mundo traydor

Aun primero que muramos

Las perdemos:

D’ellas deshaze la edad,

D’ellas casos desastrados 20

Que acaescen,

D’ellas, por su calidad,

En los más altos estados

Desfallescen.

Dezidme: la hermosura, 25

La gentil frescura y tez

De la cara,

La color y la blancura,

Quando viene la vejez

Quál se para? 30

Las mañas y ligereza

Y la fuerça corporal

De juventud,

Todo se torna graveza

Quando llega el arraval {p. 46}

De senectud.

Pues la sangre de los Godos,

El linaje y la nobleza

Tan crecida, 5

¡Por quántas vías e modos

Se pierde su gran alteza

En esta vida!

Unos por poco valer,

¡Por quán baxos y abatidos 10

Que los tienen!

Otros que por no tener,

Con oficios no devidos

Se mantienen.

Los estados y riqueza 15

Que nos dexan á desora

¿Quién lo duda?

No les pidamos firmeza,

Pues que son de una señora

Que se muda. 20

Que bienes son de fortuna

Que rebuelve con su rueda

Presurosa,

La qual no puede ser una,

Ni ser estable ni queda 25

En una cosa.

Pero digo que acompañen

Y lleguen hasta la huessa

Con su dueño;

Por esso no nos engañen, 30

Pues se va la vida apriessa

Como sueño:

Y los deleytes de acá

Son en que nos deleytamos

Temporales, {p. 47}

Y los tormentos de allá

Que por ellos esperamos,

Eternales.

Los plazeres y dulçores 5

D’esta vida trabajada

Que tenemos,

¿Qué son sino corredores,

Y la muerte la celada

En que caemos? 10

No mirando á nuestro daño

Corremos á rienda suelta

Sin parar;

Desque vemos el engaño

Y queremos dar la buelta, 15

No ay lugar.

Si fuesse en nuestro poder

Tornar la cara fermosa

Corporal,

Como podemos hazer 20

El alma tan gloriosa

Angelical,

¡Qué diligencia tan biva

Tuviéramos cada hora,

Y tan presta, 25

En componer la cativa

Dexándonos la señora

Descompuesta!

Estos reyes poderosos

Que vemos por escripturas 30

Ya passadas,

Con casos tristes, llorosos,

Fueron sus buenas venturas

Trastornadas:

Assí que no ay cosa fuerte; {p. 48}

Que á Papas y Emperadores

Y Perlados

Assí los trata la muerte

Como á los pobres pastores 5

De ganados.

Dexemos á los Troyanos,

Que sus males no los vimos,

Ni sus glorias;

Dexemos á los Romanos, 10

Aunque oymos y leymos

Sus historias.

No curemos de saber

Lo de aquel siglo passado

Qué fué d’ello; 15

Vengamos á lo de ayer,

Que tambien es olvidado

Como aquello.

¿Qué se hizo el Rey Don Juan?

Los Infantes de Aragon 20

¿Qué se hizieron?

¿Qué fué de tanto galan,

Qué fué de tanta invencion

Como truxeron?

Las justas e los torneos, 25

Paramentos, bordaduras

E cimeras,

¿Fueron sino devaneos?

¿Qué fueron sino verduras

De las eras? 30

¿Qué se hizieron las damas,

Sus tocados, sus vestidos,

Sus olores?

¿Qué se hizieron las llamas

De los fuegos encendidos {p. 49}

De amadores?

¿Qué se hizo aquel trobar,

Las músicas acordadas

Que tañían? 5

¿Qué se hizo aquel dançar

Y aquellas ropas chapadas

Que traían?

Pues el otro su heredero,

Don Enrrique; ¡qué poderes 10

Alcançava!

¡Quán blando, quán alagüero

El mundo con sus plazeres

Se le dava!

Mas verás cuán enemigo, 15

Quán contrario, quán cruel

Se le mostró;

Aviendole sido amigo,

¡Quán poco duró con él

Lo que le dió! 20

Las dádivas desmedidas,

Los edificios reales

Llenos de oro,

Las baxillas tan fabridas,

Los enriques y reales 25

Del tesoro;

Los jaezes y cavallos

De su gente y atavíos

Tan sobrados,

¿Dónde yremos á buscallos? 30

¿Qué fueron sino rocíos

De los prados?

Pues su hermano el innocente,

Que en su vida sucessor

Se llamó. {p. 50}

¡Que corte tan excelente

Tuvo y quánto gran señor

Que le siguió!

Mas como fuesse mortal, 5

Metióli la muerte luego

En su fragua,

¡O jüyzio divinal!

Quando más ardía el fuego

Echaste agua. 10

Pues aquel gran Condestable,

Maestre que conocimos

Tan privado,

No cumple que d’el se hable,

Sino sólo que le vimos 15

Degollado.

Sus infinitos tesoros,

Sus villas y sus lugares,

Su mandar,

¿Qué le fueron sino lloros? 20

¿Qué fueron sino pesares

Al dexar?

Pues los otros dos hermanos,

Maestres tan prosperados

Como reyes, 25

Que á los grandes y medianos

Traxeron tan sojuzgados

A sus leyes;

Aquella prosperidad

Que tan alta fué subida 30

Y ensalçada,

¿Qué fué sino claridad

Que quando más encendida

Fué amatada?

Tantos duques excelentes, {p. 51}

Tantos marqueses y condes

Y barones

Como vimos tan potentes,

Di, Muerte, ¿dó los escondes 5

Y los pones?

Y sus muy claras hazañas

Que hizieron en las guerras

Y en las pazes?

Quando tú, cruel, te ensañas, 10

Con tu fuerça los atierras

Y deshazes.

Las huestes innumerables,

Los pendones y estandartes

Y vanderas, 15

Los castillos impunables,

Los muros e baluartes

Y barreras,

La cava honda chapada

Ó cualquier otro reparo 20

¿Qué aprovecha?

Quando tu vienes ayrada,

Todo lo passas de claro

Con tu flecha.

Aquel de buenos abrigo, 25

Amado por virtuoso

De la gente,

El Maestre Don Rodrigo

Manrique, tan famoso

Y tan valiente, 30

Sus grandes hechos y claros

No cumple que los alabe,

Pues los vieron,

Ni los quiero hazer caros,

Pues el mundo todo sabe {p. 52}

Quáles fueron.

¡Qué amigo de sus amigos!

¡Qué señor para criados

Y parientes! 5

¡Qué enemigo de enemigos!

¡Qué Maestre de esforçados

Y valientes!

¡Qué seso para discretos!

¡Qué gracia para donosos! 10

¡Qué razón!

¡Quán benigno á los subjectos,

Y á los bravos y dañosos

Un leon!

En ventura, Octaviano; 15

Julio César en vencer

Y batallar;

En la virtud, Africano;

Aníbal en el saber

Y trabajar: 20

En la bondad, un Trajano;

Tito en liberalidad

Con alegría;

En su braço, un Archidano;

Marco Tulio en la verdad 25

Que prometía.

Antonio Pío en clemencia;

Marco Aurelio en ygualdad

Del semblante:

Adriano en eloquencia; 30

Theodosio en humanidád

Y buen talante:

Aurelio Alexandre fué

En disciplina y rigor

De la guerra; {p. 53}

Un Constantino en la fe;

Camilo en el gran amor

De su tierra.

No dexó grandes tesoros, 5

Ni alcançó muchas riquezas

Ni baxillas,

Mas hizo guerra á los Moros,

Ganando sus fortalezas

Y sus villas; 10

Y en las lides que venció,

Cavalleros y cavallos

Se prendieron,

Y en este oficio ganó

Las rentas e los vasallos 15

Que le dieron.

Pues por su honra y estado

En otros tiempos passados

¿Cómo se uvo?

Quedando desamparado, 20

Con hermanos y criados

Se sostuvo.

Despues que hechos famosos

Hizo en esta dicha guerra,

¿Que hazía? 25

Hizo tratos tan honrosos,

Que le dieron muy más tierra

Que tenía.

Estas sus viejas hystorias

Que con su braço pintó 30

En la juventud,

Con otras nuevas victorias

Agora las renovó

En la senectud.

Por su gran abilidad, {p. 54}

Por méritos y ancianía

Bien gastada

Alcançó la dignidad

De la gran cavallería 5

Del Espada.

E sus villas e sus tierras

Ocupadas de tiranos

Las halló,

Mas por cercos e por guerras 10

Y por fuerças de sus manos

Las cobró.

Pues nuestro Rey natural

Si de las obras que obró

Fué servido, 15

Dígalo el de Portugal,

Y en Castilla quien siguió

Su partido.

Despues de puesta la vida

Tantas vezes por su ley 20

Al tablero;

Despues de tan bien servida

La corona de su Rey

Verdadero;

Despues de tanta hazaña 25

A que no puede bastar

Cuenta cierta,

En la su villa de Ocaña

Vino la Muerte á llamar

A su puerta. 30

(_Habla la Muerte_)

Diziendo: «Buen cavallero,

Dexad el mundo engañoso

Y su halago; {p. 55}

Muestre su esfuerço famoso

Vuestro coraçon de azero

En este trago;

Y pues de vida y salud 5

Hiziste tan poca cuenta

Por la fama,

Esfuércese la virtud

Para sufrir esta afrenta

Que os llama. 10

«No se os haga tan amarga

La batalla temerosa

Que esperáys,

Pues otra vida más larga

De fama tan glorïosa 15

Acá dexáys:

Aunque esta vida de honor

Tampoco no es eternal

Ni verdadera,

Mas con todo es muy mejor 20

Que la otra temporal

Perecedera.

«El bivir que es perdurable

No se gana con estados

Mundanales, 25

Ni con vida deleytable

En que moran los pecados

Infernales;

Mas los buenos religiosos

Gánanlo con oraciones 30

Y con lloros;

Los cavalleros famosos

Con trabajos y afliciones

Contra Moros.

«Y pues vos, claro varon, {p. 56}

Tanta sangre derramastes

De paganos,

Esperad el galardon

Que en este mundo ganastes 5

Por las manos;

Y con esta confiança

Y con la fe tan entera

Que tenéys,

Partid con buena esperança 10

Que esta otra vida tercera

Ganaréys.»

(_Responde el Maestre_)

«No gastemos tiempo ya

En esta vida mezquina

Por tal modo, 15

Que mi voluntad está

Conforme con la divina

Para todo;

Y consiento en mi morir

Con voluntad plazentera, 20

Clara, pura,

Que querer hombre bevir

Quando Dios quiere que muera,

Es locura.»

(_Oracion_)

Tú que por nuestra maldad 25

Tomaste forma cevil

Y baxo nombre;

Tú que en tu divinidad

Juntaste cosa tan vil

Como el hombre; 30

Tú que tan grandes tormentos

Sufriste sin resistencia

En tu persona, {p. 57}

No por mis merecimientos,

Mas por tu sola clemencia

Me perdona.

(_Cabo_)

Assi con tal entender, 5

Todos sentidos humanos

Conservados,

Cercado de su mujer,

De hijos y de hermanos

Y criados, 10

Dió el alma á quien gela dió,

(El qual la ponga en el cielo

Y en su gloria),

Y aunque la vida murió,

Nos dexó harto consuelo 15

Su memoria.

A Spanish Anthology  A Collection of Lyrics from the Thirteenth Century Down to the Present Time · 第 75 / 355 题