_CARTA DEL MISMO A LOS REPRESENTANTES EN MANILA DE LOS PRINCIPALES
PERIODICOS DE AMERICA._
Manila, 22 Enero 1900.
Señores Wm. Dinwiddie, John F. Bass, y John F. MacCutcheon,
Corresponsales de "Harper's Weekly", "New-York
Herald", "San Francisco Call" y "Chicago Record".
Distinguidos señores:
Convencido de que VV. tratan las cuestiones Filipinas con criterio
imparcial, para que la opinion publica de los E.U. no se extravie y
sea digna de un pueblo grande, libre y culto, me tomo la libertad de
rogarles que se hagan eco de los siguientes puntos:
1.o El pueblo filipino no alimenta ningun odio sistemático contra los
extranjeros; sino por el contrario acoge con agrado y gratitud à
cuantos acrediten el deseo de cooperar en sus libertades y
prosperidades.
2.o Los filipinos sostienen la lucha contra las fuerzas americanas, no
por odio, sino para demostrar al pueblo americano que, lejos de mirar
con indiferencia su situacion polìtica, saben por el contrario
sacrificarse por una Administracion que les asegure las libertades
individuales y gobierne segun los deseos y necesidades del pueblo. No
han podido evitar dicha lucha, porque no han podido obtener del
gobierno de los E.U. ninguna promesa clara y formal para el
establecimiento de dicha clase de Administracion.
3.o El presente estado de guerra no permite al pueblo la manifestacion
sincera de sus aspiraciones; por lo cual los filipinos desean
ardientemente que el Congreso Norte-americano vea algun medio de
oirles, antes de adoptar una resolucion que decida en definitiva de su
porvenir.
4.o Para este fin los filipinos piden al Congreso que, ó nombre una
Comision americana que se ponga en contacto con los filipinos que
tienen influencia tanto en la poblacion pacífica como en la gente
levantada en armas, ò admita una Comision de esta clase de filipinos,
para que le informe de los deseos y necesidades del pueblo.
5.o Para que la informacion sea completa y los trabajos de la Comision
en una ú otra forma dén por resultado el advenimiento de la paz se
requiere que las fuerzas americanas de ocupacion no coarten la libre
manifestacion de la opinion pública en la prensa y reuniones
pacìficas; suspendan temporalmente el ataque á los puestos filipinos,
siempre que estos se obliguen á no intentarlo contra los americanos; y
dén á los comisionados las mayores facilidades para comunicarse con
los revolucionarios.
6.o El filipino mas irreflexivo, visto el triunfo de las armas
americanas, no podrá menos de convenir en que toda concesion en favor
de Filipinas en estos momentos procede exclusivamente de la
liberalidad del pueblo Norte-americano; lo cual es una razón mas ...
para que el Congreso se muestre benévolo é indulgente.
Espero confiadamente que, cuando el pueblo americano y el filipino se
conozcan mejor, no solo cesarà el presente conflicto, sino se evitaràn
ademàs otros futuros. La opinion sensata de los E.U. parece mas
inclinada á no separarse de sus tradiciones y del espíritu de justicia
y humanidad, que constituyen por ahora la única esperanza de los
filipinos honrados.
Agradeciéndoles anticipadamente tan señalado favor, soy de VV. con la
mayor consideracion,
Su mas obediente servidor,
AP. MABINI.
1900