LIGERAS CONSIDERACIONES PARA EL CONGRESO NORTE-AMERICANO.

El Congreso Norte-americano se encuentra hoy en una situacion

sumamente delicada y difícil, por cuanto del acierto de sus decisiones

pende el porvenir de los pueblos. El problema filipino mantiene la

incertidumbre y la oscuridad tanto en el futuro de Filipinas, como

tambien en el de los Estados-Unidos de América.

La prolongacion de la guerra en Filipinas traería consigo, aparte de

los innumerables dispendios en hombres y dinero, el descrédito de los

E.U. ante las demás naciones. El gobierno de Washington pudo conseguir

la cesion de las Filipinas por medio del tratado de Paris, con el

tacito consentimiento de las Potencias, porque estas esperan que el

gobierno de los E.U. mantendrà mejor la paz y el respeto à las leyes y

à la propiedad.

Sobre esta base, el gobierno de Washington desoyó las pretenciones de

los filipinos de establecer y asegurar mediante formal convenio un

gobierno mas adecuado á sus costumbres y necesidades, pretendiendo

ahogar sus legítimas aspiraciones por medio de la fuerza, bajo el

pretexto de que los naturales, por carecer de capacidad para un

Gobierno propio, no podrìan garantizar la paz y el òrden y los

intereses extranjeros.

Ahora bien, ¿puede el pueblo americano asegurar que los filipinos son

incapaces para gobernar? Si lo fueran realmente podría el gobierno de

Washington establecer la paz é imponer el gobierno que quiera conceder

á Filipinas; pero, si son capaces, tenga la completa seguridad de que

los filipinos no dejarán de luchar por sus ideales. Y conste que,

prolongàndose la lucha, los extranjeros clamaràn por la poca

seguridad de sus intereses y es muy probable que se decidan á

intervenir, dando lugar á un conflicto que ocasione la ruina, no solo

de Filipinas, sino tambien de los E.U.

Si el problema filipino se solucionare por medio de una transaccion

con los filipinos, estarìan mas garantidas la paz, las libertades

individuales y la propiedad, y los americanos compartirìan con los

filipinos la responsabilidad ante la civilizacion y la historia; pero

si el pueblo americano intentare la paz por la fuerza, para establecer

un gobierno conforme con sus deseos propios, y no con los del pueblo

filipino, para él serìa toda la responsabilidad del fracaso.

Gobernar es estudiar las necesidades é interpretar los deseos del

pueblo, para remediar aquellas y satisfacer estas. Si los naturales

que conocen las necesidades, costumbres y aspiraciones del pueblo son

incapaces para gobernar, ¿los americanos, que han tenido muy poco

contacto con los filipinos, seràn mas capaces para gobernar Filipinas?

Medite bien el Congreso: es necesario un buen Gobierno en Filipinas,

no por el bien de los filipinos, sino porque lo demandan el buen honor

y prestigio del pueblo americano.

Ahora ¿Cuál será este buen gobierno? No me atrevo á fijarlo, porque no

represento el Gobierno revolucionario y he prometido no comunicarme

con los jefes y prohombres filipinos.

La Comision americana que ha venido hace poco à Filipinas no conoce al

pais ni puede conocerlo en tan corto tiempo. Cuando los españoles no

han conocido á los filipinos durante 300 años, temo que la Comision

americana no haya aprendido mucho en 300 dias de estancia en

Filipinas.

Han estado únicamente en los pueblos ocupados por las fuerzas

americanas hablando con los hombres que no fijan otra norma para sus

actos, sino la conveniencia personal, encerrando la patria dentro del

estrecho círculo de sus relaciones é intereses; los cuales por su

conducta carecen de influencia en el pais. Si han hablado con algunos

filipinos honrados, estos no se han expansionado por miedo de que los

americanos les perjudiquen, como era frecuente en tiempo de la

dominacion española.

Al consignar estos apuntes, he hecho caso omiso de mis conveniencias

personales; pues estoy si fuera necesario para acreditar mi

convencimiento y mi fé; dispuesto á todo género de sacrificios, además

creo corresponder mejor al buen trato que he recibido y sigo

recibiendo de las autoridades americanas, manifestàndoles la verdad

desnuda sin contemplaciones de ninguna especie, para evitar

equivocaciones irreparables.

25 Diciembre 1899.

AP. MABINI.

Contestaciones y Consideraciones Al Pueblo y Congreso Norte-Americanos · 第 9 / 12 题