PATRIOTISMO... Y CALDO GORDO

--¡Mirá, hermano... yo sé lo que te digo!... Si la historia y el

patriotismo, manejaos con cierta malicia, no te pueden abrir cancha,

es porqu'estás destinao a vivir de tu trabajo... ¡Pero es bueno que

tentés!... La historia...

--Como para historia'ndo yo... que de pobre me voy quedando hasta miope.

--Pior andaba Taquito... ¿te acordás?... ¡Bueno!... Y ya lo ves aura...

¡Juntó platita para casarse, se da corte hasta con Roca y es hombre

que ha'segurao su pucherito y su catre!... ¡Mirá! P'hacer vivir a las

gentes no vas a'llar protector que lo iguale a San Martín... ¡Ésa es

muñeca, che!... Si aprendés a manejar la vida e nuestros guerreros,

reít'e todos los jueces con sus listas de remates y nombramiento de

oficios... ¡No hay caldo más sustancioso que el que toman los patriotas!

--Sí, che... pero hay que tener coraje... ¿sabés?... y cierto barniz de

loco...

--¡Gran cosa el barniz!... Lo que hay que tener es ganas y sentir

necesidá...

--La perra con el Taquito que habí'entendido la biblia... ¿Quién ib'a

crer, viendoló en la facultá, que llegase a pesonaje y se codiara algún

día con Carranza y con Mantilla, con Biedma y Leguizamón?...

--¡Ésos son los pichoncitos!... ¡Pensá en los otros más grandes!...

Mirá. Cuando hizo el descubrimiento de aquella hija natural del trompa

de San Martín, recién estaba estudiando y sin embargo se hizo de

relación con López y don Bartolo, terciando una polémica entre Groussac

y Zeballos... ¡Ya lo ves!... ¿Qué no podrías ser vos, que al fin sos

tod'un dotor, si te metieras en una?...

-Yo, hermano, no tengo cuero pa semejantes correas...

--Porque sos sonso y te da por lo romántico, cosa que Taquito no

tenía... ¡Fijate!... Una mañana me lo hallo en plena calle Florida y

lo convido a'lmorzar... Estaba contentísimo. Hasta llegó a interesarse

por mis trabajos d'estancia... Nos sentamos y como era natural vo'y le

paso el menú... ¡Pucha qué cambio, che!... No bien l'ech'una mirada,

se paró temblando e rabia y me gritó como loco... A ver, che, vamonós

d'este fondin!... ¡Esto es un crimen!... ¡Es un delito!... ¡Al gringo

qu'es dueño de este tugurio, deberían secarlo en la cárcel por bandido

y facineroso! ¡Claro!... A los gritos, corrió el dueño de la casa y

todos los concurrentes, y él, saltando sobre una mesa, pidió a los

argentinos que s'encontrasen presentes que abandonasen la sala... ¡No

se puede comer, decía, en la casa de un canalla, que ha tenido el

atrevimiento de poner entre los platos del día nada menos que bacalao a

la española, siendo el aniversario del sorteo de Matucana, en que los

más preclaros patriotas, pagaron con su vida su amor a la libertá!...

¡Qué cosa bárbara, che!... ¡Claro!... Fuimos a dar a la comisaría...

¡Per'hubieras visto los diarios a la mañana siguiente!... Taquito

fué casi un héroe y el gobierno le tuvo que dar un puesto pa medio

desagraviarlo y apaciguar la opinión...

--¡Bueno! ¡Perfectamente!... Yo lo comprendo todo... pero cuand'uno no

puede hermano... ¡no puede y no hay que hacerle!

--¡Hay que poder no más!... Taquito es consecuente con sus locuras y

es lógico con su conducta... ¡por eso ha subido!... Un día, lo hallo

parao en la calle, grave y serio como debe ser todo hombre que sabe

qu'es importante y lo convidé a seguir. “No puedo, hermano... Estoy

esperand'un tránway... ¡el único d'esta línea en qu'es mayoral un

criollo!... No hay nada que me reviente como pagarle a un gallego para

poder circular en las calles de mi patria... ¡d'esta patria, agregó

con voz de trueno, qu'es cuna de tanto prócer!” ¡Ya ves!... Cualquiera

crería que Taquito ib'a dar al manicomio y ha ido a dar al Congreso y

es caudillo y hombre de porvenir... Será ministro en el extranjero,

senador y si me apurás mucho hasta president'e la república... Con la

historia y el patriotismo, che, se lleg'a todo en esta tierra...

--Si yo soy un convencido, hermano... pero le temo al ridículo... ¿Soy

sonso, me dirás?... ¡Y bueno!... Yo lo sé, pero con eso no me voy a

remediar y es por lo que t'he pedido que me recomendés a tu primo...

¡Los jueces pueden hacer mucho por los sonsos, cuando quieren!...

--Pucha que sos pavo... ¡En fin!... No hay pior sordo qu'el que no

quier'escuchar...

--Decime... ¿Y vos sabés por qué se mudó Taquito de la casa e la

suegra, produciend'un bochinche de familia?... ¡Fué porque la señora

permitió que visitas'en la casa un catamarqueñito que se llamaba

Goyeneche!... No podía oir el nombre, según decía, sin recordar

Vilcapugio y los versos del himno nacional: “!Y cual lloran bañados en

sangre, Potosí, Cochabamba y La Paz!...”

--¿Qué loco lindo, no?... Yo, a la verdad, me alegro de que le vaya

bien y lo sigo con placer, aunque se'a la distancia... Vez pasada

la fuí a ver a la hermana, con quien tengo relación y atend'este

dialoguito que lo pinta de mano máistra:

--¿Y Taquito?... ¿Dónde vive?... ¡Hace mucho que no lo veo!

--Vive aquí... Ocupa, la planta baja...

--¡Mirá... qué suerte para usted!...

--¡Cómo no!... Sin embargo, ahor'andamos medio mal, por causa e mi

chiquilina qu'está'prendiendo el piano...

--¡Ah!... ¿Lo molesta en sus estudios?...

--¡No! Es que la otra mañana vino el máistro y l'empezó a enseñar la

introdución del himno nacional, qu'es tan bonita... En eso estábamos,

cuando de repente l'oigo que gritaba de abajo... ¡Che!... ¿Querés

decirle a la chiquilina que se deje d'embromar?... ¿Vos no sabés que yo

n'oigo nunca el himno aplastao en una silla? ¡Desde hace dos horas me

tiene de pie!

--¡Si no es nada, che, le contesté, es la niña qu'está con el

máistro!... ¡Más bien no me hubiera óido!... ¡Vino a casa y lo puso al

pobre don Domingo pior que si fuese un trapo e cocina, diciendo qu'era

una indignidad andar manoseando la música de la patria y enseñando al

pueblo a no tenerle respeto y que lo debían quemar por hereje y mal

entretenido!

--¡Bueno, che... todo eso te prueba qu'es un desequilibrao!

--¿Y qué ganás vos ni yo con el equilibrio que tenemos?... ¿Vamos a

ver?... ¿De qué nos sirve?... Él, con sus locuras, vive y engorda, y

nosotros con nuestro juicio nos morimos de hambre... ¡Mirá, hermano...

convencete!... ¡La gent'e juicio va siendo la cola'el mundo y hay que

castigar pa ponerse a la cabeza, si es que se quiere andar limpio!...

Cuentos de Fray Mocho · 第 61 / 92 题