CAPÍTULO XIX.

Dedicada esta sección a la reseña de los compositores nativos y obras

que han producido, con ligeros comentarios propios a cada uno, parécenos

oportuno dar ligeras noticias sobre el origen de la composición, que tal

vez puedan ser útiles a muchos de los que nos honran leyendo estas

humildes páginas.

Decimos al empezar las anotaciones históricas del primer capítulo, que

el arte musical, tal como ha llegado hasta nosotros, tiene su origen en

la iglesia católica; pero es necesario indicar que el sistema musical de

la era cristiana procede, en la forma melódica, de la música griega,

traspasada a Roma, aunque ya en decadencia, cuando la gran nación

helénica, cuna de la civilización, fué convertida en provincia romana.

La melodía y el ritmo, que son los elementos constitutivos de la música,

sin los cuales la armonía no podría existir, formaban la base del

sistema musical griego, cuyo estudio era considerado como parte

integrante de la educación cívica.

La melodía no era una sucesión de sonidos producto exclusivo de la

inspiración, sino que debía producirse de acuerdo con los _tetracordes y

géneros_, que formaban el sistema, y completamente ajustada a las

difíciles reglas del ritmo.

El primer sistema, o primera escala, como decimos hoy, componíase de

cuatro sonidos a cuerdas, denominados _tetracorde_, de cuyos sonidos el

primero y cuarto eran fijos y el segundo y tercero móviles, permitiendo

esa cualidad de los intermedios, diferentes combinaciones en la sucesión

de los intérvalos, de las que nacieron tres diferentes sucesiones de

tonalidad, llamadas géneros _diatónico, cromático y enarmónico_.

Cada género tenía su carácter especial; grave y viril el diatónico,

grato y patético el cromático y el enarmónico, dulce y animado, siendo

el primero el de más aceptación, por el vulgo, por ser el más natural y

fácil.

Con la agregación de nuevos _tetracordes_, se amplió la forma hasta

constituirse el _gran sistema_, formado por quince sonidos, a los que,

para completar las dos octavas, agregaban uno, antes del llamado

"_hypate hupaton_",--correspondiente al _sí_ del segundo espacio grave,

clave _sol_, de nuestra notación--, cuyo sonido o nota denominaban,

"_proslambamenos_", o adjunta.

Además de los géneros tenían _modos_, con los nombres de _Dórico_,

_Jónico_, _Frigio_, _Eólio_ y _Lidio_, según el del pueblo donde lo

tomaron. Cada _modo_ distaba de otro un _semitono_ y ocupaba un justo

medio en el gran sistema. Los diferentes _modos_ no eran otra cosa, que

una trasposición de un tono a otro, como decimos hoy.

Los _modos_, además se distinguieron por el punto variable que ocupaban

los semitonos de la escala, la cual ya constaba de ocho sonidos o sea de

dos _tetracordes_ conjuntos.

Si en el sistema reformado, que pasó a Roma, se analizan y comparan los

_tetracordes_ de la escala griega, con los que forman la estructura de

las escalas diatónicas modernas, base de nuestras tonalidades, se verá

la semejanza de origen.

Por eso después de minuciosas investigaciones y estudios prolijos

verificados, entre otros, por Mr. Gevaert[32] y el abate Lhoumean,[33]

ha podido afirmarse, que el sistema melódico actual, así como el tonal

de canto llano, viene del sistema musical griego, estribando las

diferencias del último en la división interior de las escalas modales;

los _tetracordes_ griegos están sustituídos por _exacordes_.

[32] Historie et théorie de musique de l'antiquité.--F. A

Gevaert.--Gante, 1876.

[33] De la alteración o semitono accidental en la tonalidad del

canto llano.--Lhoumean, maestro de capilla de San Andrés

Niort.--1879.

Dice Mr. Gevaert: "el arte del ritmo, tan absolutamente necesario como

el de la melodía, o las formas rítmicas creadas por el genio griego y su

aplicación a la expresión de los sentimientos musicales, quedarán

siempre como testimonio imperecedero de las altas dotes musicales de

aquella escogida raza."

"La forma melódica griega, tenía también su parte armónica, basada

principalmente en los _modos_ en los que se han encontrado los acordes

tónicos de _fá_, (_modo Lidio_), _sol_, (_modo Frigio_) y _do_, (_modo

Dórico_). El mérito de las obras musicales lo determinaba la pureza del

tono, las bellezas armónicas,--intérvalos armónicos--, y perfecta

compenetración rítmica con la expresión del sentimiento."

La melodía greco-romana, aunque con orientaciones hebraicas, fué la

constitutiva del cantollano y figurado de los primeros siglos del

cristianismo, "quedando siempre dentro del inmenso movimiento de la

polifonía moderna y del tipo general de la melodía, como elemento común

e intermediario, la melodía homofónica, tipo universal e inmutable del

canto vocal". (Mr. Gevaert.)

La gran belleza del arte musical contemporáneo estriba en el enlace de

la melodía polífona, lo mismo vocal que instrumental, con la armonía,

síntesis de la composición.

Después que San Ambrosio y San Gregorio hicieron las reformas tonales

del canto llano primitivo, no se dió ningún otro paso de avance hasta

finalizar el siglo IX y principios del X en que se estableció la armonía

diáfana o rudimentaria de cuatro notas, atribuyéndose la innovación al

monge Hucbald y al italiano Guido D'Arezzo.

En el siglo XI, cuando desaparecieron las últimas huellas de la

civilización greco-romana, brotaron los primeros gérmenes de un arte

nuevo que evolucionó ampliamente en el siglo XIV con los trabajos de

Landino el ciego y Jaime de Bolonia. Los maestros franceses, G. Dufay y

Gil Binchais, así como el inglés Juan Duntaple,--al que se atribuye el

empleo de la tercera en los acordes--, perfeccionaron en el siglo XV la

arquitectura de la composición, que cimentaron sólidamente en el XVI,

Cristóbal Morales, Palestrina y otros maestros italianos.

El nacimiento del _Gran Sebastián Bach_, 1685, señaló una nueva era en

la historia de la composición, ya que con su _genio_ inmortal, creó de

manera espléndida, por la variedad, pureza y profundidad de conceptos

armónicos, la escuela del contrapunto y de la fuga, que hasta hoy

permanece inmutable.

Bach, Hayden, Mozart y después el inmortal Beethoven, fueron los

creadores del género clásico, no debemos olvidar a Gluck y Weber,--en

que la sonata y la sinfonía[34] son las únicas formas en la expresión,

_oratoria_, de la música. El siglo XVIII y primer tercio del XIX,

pueden considerarse como _los de oro_ del arte de la composición.

[34] Ricardo Wagner, denomina a las sinfonías de Beethoven: "Las

Catedrales de la Música."

Después, y a pesar de que Berlióz trató de introducir innovaciones,

solamente Wagner, ha revolucionado la forma de construcción,

principalmente en lo que al arte lírico-dramático se refiere, creando un

nuevo género de armonía instrumental, que ridiculizado al principio y

todavía impugnado, se ha abierto paso franco imponiendo los nuevos

rumbos a los compositores del presente siglo, si bien la escuela

italiana, secundando a la francesa, pugna, desde Verdi en sus últimas

óperas, hasta Mascagni, Puccini, León-Cavallo y otros, por la creación

de un género intermedio, más adsequible, en la primer impresión, que el

nebuloso y a veces indescifrable, según impugnadores, estilo de Ricardo

Wagner.

El estudio de la composición es sumamente complejo. Comprende diversas

ramas que si no se estudian a conciencia y con método progresivo de

enlace, nunca permitirán producir frutos sazonados y puros.

Los estudios progresivos de la composición siguen este orden: 1.--Pleno

conocimiento de lo que se llama teoría musical, indispensable para

ajustar la inspiración a los preceptos melódicos. 2.--Estudio de la

armonía, parte científica del arte, que comprende las formas de las

cadencias, modulaciones, acordes, enlace y resolución de los mismos,

retardos y movimientos adecuados de las voces armónicas en las que el

bajo reviste suma importancia. 3.--Secretos del contrapunto y fuga.

4.--Estudio de los distintos cuartetos instrumentales, para después

aplicarlos con propiedad y elegancia en la orquestación, y últimamente,

conocer las leyes fundamentales de la estética y campo de acción de los

distintos géneros u órdenes de la arquitectura musical.

El compositor que posea esos conocimientos, puede ostentar con orgullo

el calificativo, aunque sus obras no estén saturadas del perfume poético

de la inspiración.

¿Los poseen, en mayor o menor proporción, los compositores que vamos a

citar?

La crítica del futuro, despojada de los sentimientos pasionales del

presente, será la que depure y aquilate, niegue o ratifique, después de

un estudio profundamente analítico de las obras, los méritos y deméritos

que, con relación al medio ambiente y carácter más histórico que

crítico, aplicamos a los que ora por haber sido laureados en certámenes

públicos, ora por su intensa y meritísima labor, son acreedores a

figurar en esta sección.

_ANDINO, Julián._

Nació en San Juan en los primeros años de la cuarta década del siglo

XIX. Procede de un hogar en que se rindió adoración a la música, pues

además de su padre que le enseñó el arte, entre sus ascendientes hállase

Domingo Andino, organista que fué de la Catedral durante 60 años.

Su temperamento, acentuadamente musical, le hizo, desde niño, realizar

grandes progresos. A los 18 años era un buen violín de orquesta,

ocupando después y por más de 40 años el puesto de Concertino en las

orquestas de las compañías de ópera y zarzuela que actuaban en el

teatro, por cuyas habilidades le felicitaban y estimaron en alto grado

todos los directores de las referidas compañías.

Está considerado como uno de los mejores violinistas que han habido en

el país, pues aunque todavía vive y pulsa tan bello instrumento, los 70

años le han restado algún vigor.

Como compositor su nombre adquirió resonancia, cuando efectuó la

transformación rítmica de la danza regional en una que tituló _La

Margarita_, escribiendo la parte acompañante en tresillos.

En este género ha producido con abundancia, aunque con estilo más

melódico que armónico y sin otras finalidades que las inherentes al

baile.

Posee conocimientos de composición y especialmente de los giros

armónicos, modulaciones y ritmos.

Tiene varias composiciones de géneros distintos, algunas de las cuales

han sido laureadas en certámenes extranjeros y las demás han sido

siempre muy aplaudidas. Entre estas le ha proporcionado gran

popularidad, el alegre _Seis Chorreao_ conocido con el nombre de _Seis

de Andino_.

Sus composiciones principales son: _Siempre Tú_, _Adiós_, y _Rayo de

Luna_, romanzas para canto y piano, premiadas la primera y tercera con

menciones honoríficas de tercera clase, en Catania, Italia. _Figuras

Chinescas_, revista cómico-lírica, letra de Fernando de Ormachea; _Amor

e Hidrofobia_, zarzuela en un acto, letra de Garrido; _Agua Mansa_,

juguete cómico-lírico en un acto y _La Soleá_, zarzuela en un acto,

letra de José Pérez Losada; infinidad de plegarias y otras piezas del

género religioso, más los valses, polkas, mazurcas y danzas que forman

una colección completa.

Julián Andino, que fué 1er. violín, por oposición de la orquesta de

Capilla de la Catedral, vive aún laborando musicalmente a pesar de sus

años. La expresión melódica de sus obras, es dulce, equilibrada y

produce siempre agradables sensaciones.

_ARANZAMENDI, Genaro._

Pianista, literato y compositor perteneciente a una distinguida familia

de San Juan. Se educó en Europa y ejerció la profesión musical en

Bayamón y San Juan.

Como compositor salió triunfante en obras cortas para canto y piano,

como romanzas, plegarias y danzas. Más melodista que armonista, saturaba

sus cantos con el perfume poético de su alma soñadora.

_ARCILAGOS, Pedro._

Natural de Bayamón, recibió en este pueblo educación musical primaria,

en la Academia que dirigía Don Sandalio Callejo, poseyendo a conciencia

la teoría, solfeo y mecanismo de Trompa, de tono dulce y seguro.

Muy joven abandonó la Isla, y desde hace años reside en Caracas,

Venezuela, en donde en posesión de profundos conocimientos de la

composición y dirección orquestal, está reputado como uno de los

primeros maestros que actúan en la Capital de aquella república,

habiendo la prensa caraqueña tributado, frecuentemente, grandes elogios

a sus producciones.

En el Certámen que _La Liga Progresista_, celebrara en Ponce en 1913,

obtuvo segundo premio, especialmente recomendado por el jurado

calificador, _Un Cuarteto_ en _Sol_ mayor, para cuerda que remitiera

desde Caracas y del cual dice el jurado en su laudo: "Los _temas

expositivos_ de los _cuatro movimientos_ están bien caracterizados y se

desenvuelven de acuerdo con los preceptos establecidos por la tradición

clásica. Giran dentro de las tonalidades rigurosamente adoptadas en la

forma _Sonata_ en su parte expositiva. Existe un perfecto equilibrio en

todas las partes; la línea melódica no se interrumpe un sólo instante;

los temas todos se desenvuelven con espontaneidad, poniendo de

manifiesto que el autor del cuarteto tiene experiencia en el manejo de

los instrumentos. Salvo pequeñas licencias armónicas, esta composición

puede calificarse de buena, haciendo honor a su autor, quien tiene

valiosos conocimientos de armonía, contrapunto e instrumentación."

Consideramos que ese juicio sintético del laudo, será suficiente para

que se aprecien las grandes condiciones artísticas de Pedro Arcílagos.

No hemos podido obtener el catálogo de sus obras.

_ARTEAGA, Julio C._

Véase la sección _Biografías_, Capítulo V, página 72.

_BALSEIRO DÁVILA, Rafael._

Nació en Arecibo el 24 de septiembre de 1867. De alto temperamento

musical, a los 9 años empezó a estudiar el arte con el connotado

pianista Heraclio Ramos, que también fué el maestro de Aurea Balseiro,

hoy señora de Georgetti, y que es una pianista dilettante de esmerada

ejecución, delicado estilo y expresión ajustada a las obras que

interpreta, aunque sumamente tímida para dejarse oir fuera del santuario

de su hogar.

Rafaelito, que es como lo nombran sus amigos, después de hacer en el

piano rápidos progresos con Ramos, cuyo estilo de ejecución se

asimilara, mientras hacía los estudios del bachillerato en el colegio de

los PP. Jesuitas de Santurce, proseguía los de piano, obteniendo siempre

el primer premio al final de los cursos, perteneciendo a la Banda de

música del mismo, como bombardino solista, instrumento que llegó a

dominar, abandonándolo más tarde.

Los afectos paternales cohibieron la acentuada vocación artística que

impulsaba sus deseos de trasladarse a Europa,--y su posición económica

lo permitía--, para ingresar en un Conservatorio, del cual, aprovechando

tiempo y lecciones, seguros estamos que hubiera salido un pianista

compositor de renombre mundial, pues la chispa del genio ardía en su

cerebro.

Trasladado su hogar paterno a Manatí, en este pueblo ejerció como

profesor de piano, hasta que su señor padre lo llevó a su escritorio

agrícolo-comercial como jefe de la contabilidad, con residencia en

Barceloneta.

De profesional se transformó en dilettante, y en sus ratos de ocio

empezó a verter al pentagrama las inspiraciones de su fantasía,

netamente criolla.

Su primer producción fué la danza _Amparo_, recientemente editada, cuya

estructura melódica es completamente distinta al estilo que después ha

caracterizado todas sus composiciones. Al poco tiempo componía un vals

de concierto, de extrema dificultad, titulado _El Niágara_, que fué

premiado en la exposición de Chicago, EE. UU., con medalla de bronce y

diploma.

Mimado por la fortuna y habiendo constituído hogar propio, la educación

de sus hijos le hizo fijar su residencia en San Juan, en donde la fiebre

de la composición se le desarrolló en alto grado, sin que hasta la

fecha encuentre antídoto que la corte.

Su predilección son los valses, sobresaliendo entre los 25 que ha

compuesto, además del _Niágara_ citado, los titulados _Puerto Rico_, de

concierto, premiado con medalla de oro y diploma en Certámen del Ateneo;

_Mariposas_, de concierto, laureado en el torneo de la Sociedad de

Escritores y Artistas de Ponce, con medalla de oro, y _Tu Risa_, el de

factura melódica más fluída, y de expresión en consonancia con el

pensamiento inicial.

Ha obtenido además de los premios referidos, Copa de plata y diploma,

primer premio del Ateneo, por una danza titulada _Una Perla_ y Diploma

de honor, premio de la Junta organizadora del Carnaval de 1911, por una

marcha festiva titulada _El Antifaz Rojo_. Es también autor de muchas

marchas entre las que merece citarse la dedicada a la memoria de Sergio

Lecompte, y otras obras de distinta métrica, como también de una

zarzuela titulada _Amor que Nace y Amor que Muere_ letra de Felipe

Castañón, en la cual, el número más original es el Vals-Intermezzo.

"Rafael Balseiro", decíamos en nuestra conferencia de la Biblioteca:

"cuando reduce a notas las idealidades de su morisca fantasía, semeja al

ruiseñor que en la espesura, sin orden ni concierto, pero con inimitable

agilidad y dulzura, al expresar sus amores, trina, florea, _stacatta_

sus _gammas_ y con piquetatos rapidísimos de entonación precisa, señala

las notas del único acorde en que estriba la modalidad de sus cantos."

Es un compositor laureado, en que la preceptiva está en razón inversa a

la potencialidad de su inspiración y temperamento.

_CALLEJO, Sandalio._

Desde que concibiéramos la idea de escribir este libro, nuestro primer

acto fué concentrar en lo más íntimo del alma los sentimientos

pasionales, para que las expresiones que la pluma trazara fueran, tan

sólo, resultantes de pensamientos justos y veraces, con más indulgencia

que severidad.

No haya por tanto temor alguno de que sea la pasión filial la que trace

los méritos de Sandalio Callejo; por el contrario, estas breves notas

constituirán la escepción en cuanto a la indulgencia del cronista.

Si lo hacemos figurar en esta sección, es por el hecho de haber obtenido

un laudo en certámen público, pero dentro de la rigurosidad del concepto

_compositor_, a pesar de haber producido muchas obras de los distintos

géneros de la composición, y poseer conocimientos de armonía que

aplicaba con suma corrección, no lo consideramos con las condiciones

generales requeridas para adjudicarle el honroso calificativo.

Las características de Sandalio Callejo, fueron las de educador y

organizador.

Como educador, tenía el arte especial de la trasmisión, cualidad

preferible a la profundidad de conocimientos, en los que se dediquen a

la enseñanza.

Sandalio Callejo "_hacía músicos de las piedras_" es la expresión que

repetidas veces hemos oído a los maestros del arte en Puerto Rico, y

como testimonio del aserto, muchos son los músicos de valer, que de él,

recibieran sólidamente los conocimientos de la teoría musical, solfeo,

hasta verificar rápidamente la transportación, y mecanismo elemental de

todos los instrumentos, incluso el piano.

Su extremada paciencia, la rigidez de su carácter entremezclada con

oportuna dulzura, la puntualidad en las lecciones, la escrupulosidad en

los menores detalles de ejecución, la aplicación de sistemas de

trasmisión según la idiosincrasia del alumno y la selección en los

métodos que empleaba fueron las causales del prestigio que alcanzó como

maestro de música.

Como organizador, también ocupaba preferente puesto. Jamás le vimos

realizar nada impulsivamente; todo lo meditaba, pesando el pro y el

contra, y cuando después de trazado el plan, lo llevaba a la práctica,

no había obstáculo que le hiciera retroceder, ni accidentes que lo

desviasen del camino emprendido.

El deber fué su religión; el trabajo artístico su culto. Fué un

carácter; y como ligera prueba citaremos un hecho.

El que esto escribe, había sido aceptado como maestro de música para el

pueblo de Lares. Debía tomar posesión del destino el 1º de febrero de

1882, y para ello le era necesario salir de San Juan, por mar, el 28 de

enero.

El 27 de ese mismo mes fué atacado Don Sandalio por rápida y aguda

pulmonía. Los médicos consideraron de gravedad el caso, y como era

natural, pensamos suspender nuestro viaje hasta ver la resolución de la

enfermedad. Nuestra madre aprobó la idea y cuando se la expuso, él,

llamándonos a su presencia inmediatamente, nos dijo: "La palabra del

hombre es sagrada; tú debes partir esta tarde para Lares a cumplir tu

deber, aunque yo muera en este instante y mi cadáver esté de cuerpo

presente". Y salimos para Lares dejándole muy grave, aunque

afortunadamente recuperó la salud.

En Bayamón fundó una Academia de Música que dió espléndidos resultados;

y en San Juan, fué director de orquesta de las iglesias de San

Francisco y Santa Ana, de la escuela de música del Asilo de

Beneficencia, de una Academia particular, por él fundada, y Músico

Mayor, hasta su muerte, del 1er. Batallón de Voluntarios.

Su obra laureada fué, _Gozos a San Vicente de Paul_, para orquesta,

certámen de Santa Cecilia.

A él, principalmente, debemos nuestros pocos conocimientos artísticos.

Nació en San Juan el 3 de septiembre de 1833 y murió repentinamente en

junio 16 de 1883.

_CORTÉS, Francisco._[35]

[35] Le habíamos reservado puesto de honor en la sección

_Biografías_, pero nuestros deseos se han frustrado, porque a pesar

de las gestiones practicadas entre sus familiares, no hemos podido

obtener los datos necesarios. Hacemos la aclaración para evitar

malas interpretaciones.--F. C.

Desde niño se revelaron sus facultades extraordinarias para el arte

musical. Tavárez fué su primer preceptor y tomó a empeño hacerlo

pianista. La muerte inesperada del maestro paralizó algo la carrera de

Cortés, siendo éste el único que se atreviera a pulsar el piano cuando

el entierro del autor de _La Margarita_, para despedirle con las notas

de la Gran Marcha _Redención_.

Trasladado a Arecibo, se dedicó a la profesión, y organizó una compañía

infantil de zarzuela, que debutó con _Los Sobrinos del Capitán Grant_,

obteniendo éxito moral y material para poder realizar su viaje a

Barcelona, en donde continuó sus estudios de piano, tomando lecciones de

composición. La Diputación Provincial le concedió una pensión durante

dos años, con tal objeto.

En posesión de sólidos conocimientos y lleno de legítima ambición

artística, se trasladó a París, para adquirir, a ser posible, mayor

suma de aquellos y abrirse paso en la Ciudad-Luz.

Sus ilusiones las vió realizadas, como premio a su constancia en el

estudio. Primeramente fué clasificado entre los mejores directores de

orquesta de la metrópoli francesa, y poco después, su obra _La Noche

de Navidad_, le hizo ceñir los laureles del triunfo como

maestro-compositor. La obra fué estrenada en París, repitiéndose

infinidad de veces, obteniendo los beneplácitos de la crítica severa y

docente y repercutiendo su fama por el extranjero.

Después de largos años de ausencia visitó su país natal, proporcionando

al autor de sus días la inmensa satisfacción de que en el teatro de San

Juan se le tributasen, como Director y Compositor, los aplausos y

homenajes que tan justamente había alcanzado en el exterior. Dió dos o

tres conciertos, marchando después para New York, en donde contrajo

matrimonio con una portorriqueña de abolengo artístico y en la Babel

americana fijó su domicilio dedicándose a la profesión.

_CHAVIER ARÉVALO, Arístides._

Véase la sección _Biografías_, Capítulo VI, página 78.

_DUCHESNE, Casimiro._

Natural de San Juan. Después de haber obtenido los conocimientos

elementales del arte con un profesor, cuyo nombre ignoramos, y ya con

bastantes del clarinete, en cuyo instrumento sobresalió, especialmente,

por la dulzura del tono, ingresó como requinto en la Banda de

Artillería, y a la vez era el primer clarinete de la orquesta de baile

de Carlos Segnet. Empezó a ejercitarse en la composición de música

regional, de la que fué abundante productor. Sus danzas, dentro del

estilo característico de las de San Juan, se destacaban por la vivacidad

del ritmo e ilación de los pensamientos melódicos, habiendo obtenido

bastante popularidad, entre otras, la titulada _La Mariposa_.

Muerto Segnet, su orquesta continuó bajo la dirección de Duchesne, y era

la preferida por los centros sociales.

Su vocación artística le hacía estudiar, solo, los textos de composición

y obras de los maestros clásicos, hasta que consolidados sus estudios

dió los primeros pasos por las sendas _severas_, con tanta fortuna, que,

en 1882 obtuvo en la Feria de Ponce, medalla de plata y mención

honorífica de segunda clase, por una _Obertura de Concierto_ para

orquesta.

En el certámen del Ateneo de 1887, el jurado que en Madrid laudó las

composiciones concurrentes, le adjudicó una mención honorífica, por otra

_Obertura_ para orquesta, que después fué premiada con medalla de oro al

ser nuevamente presentada entre un grupo de composiciones, a la

Exposición de San Juan de 1894.

En 1891 fué honrado con el título de socio de mérito, medalla de plata y

diploma, por una _Sinfonía_, que remitiera al concurso lírico del

Círculo _Bellini_ de Catania, Italia.

Produjo también obras del género religioso, entre estas, una Misa a tres

voces y gran orquesta que fué premiada con medalla de oro en la

Exposición de 1894. Compuso además un cuarteto de cuerda de bastante

mérito.

Fué autor de la zarzuela _Cada Loco con su Tema_ y de muchos bailables.

En el Instituto de Música que fundara Segura Villalba, tenía a su cargo

la clase de armonía.

Desempeñó el cargo de Músico Mayor de Voluntarios de San Juan, durante

los dos últimos años de la dominación española y desde 1882 era socio de

mérito del Casino Español.

Su música era a veces simpáticamente expresiva, otras parca de bellezas

melódicas, siempre dentro de los preceptos de la composición, con unidad

temática, enlace armónico correcto y variedad de instrumentación. Su

batuta de director era débil, teniendo, en cambio, sobrada pericia como

profesor de orquesta. Su modestia le hizo poseedor de grandes simpatías.

Murió en 1906.

_DUEÑO COLÓN, Braulio._

Véase la sección _Biografías_, Capítulo VII, página 90.

_ESTURIO, José Damián._

Poquísimos son los datos que de el _Nene_, por cuyo apodo se le conocía,

poseemos, aunque lo conocimos y tratamos algo en nuestra adolescencia.

Sobrino e hijo adoptivo del maestro platero y director de una orquesta

de baile de San Juan, de su mismo nombre y apellido, con él aprendió los

rudimentos del arte hasta, por sus propios esfuerzos, alcanzar fama de

buen clarinete y compositor. En Juana Díaz fijó después su residencia,

como director de una academia y banda de música municipal bastante bien

organizada. En dicho pueblo produjo mucha música, especialmente del

género religioso, según nos han referido personas de aquella localidad,

en donde fué muy apreciado hasta su muerte.

_FERRER OTERO, Moncerrate._

Monsita Ferrer, por cuyo nombre se le designa, es hija del Dr. Don

Gabriel Ferrer de grata y venerada recordación.

Nació en San Juan y allí, bajo la competentísima dirección de Anita

Otero, estudió con tenacidad, aprovechando su temperamento hereditario

de artista, hasta transformarse en pianista.

Es una de las discípulas que más honran la memoria de la Vestal

humacaeña.

Con Gonzalo Núñez estudió armonía y composición, por la que siente

verdadero delirio.

Apenas iniciada en la ciencia de los acordes, dejó fluir la inspiración

de su mente por los canales del pentagrama y con valentía espartana,

concurrió con uno de sus primeros frutos al certámen de Bayamón--1910--,

siendo laureada, con mención honorífica, por un Two-Step titulado

_Apolo_.

Alentada por el triunfo continuó estudiando y produciendo, siendo

nuevamente premiada con otra mención, por una _Danza_ que remitiera al

Certámen del Ateneo de 1914, la que, por la belleza de la melodía,

estilo original, elegancia sin efectismos del acompañamiento y pureza

del ritmo, placenteramente criollo, es acreedora a un primer premio.

_Nocturno_ su última composición laureada con primera mención en el

Certámen de Escritores y Artistas de Ponce, 1914, es una joyita musical.

Con Chopín por modelo, pero sin plagiarlo, el alma de la artista

poetizando las ensoñaciones de la mujer, combina el nostálgico

pensamiento temático, con modulaciones, cadencias y giros rítmicos tan

espontáneos, que imprimen el sello de original belleza a la armonía del

conjunto. Si no abandona el estudio, tiene un porvenir de gloria que

reflejará en la patria.

_GUTIÉRREZ ESPINOSA, Felipe._

Véase la sección _Biografías_, Capítulo VIII, página 101.

_MIRANDA, Luís R._

Nació en Utuado el 21 de junio de 1879.

Su vocación por el arte lírico se manifestó desde la niñez, pues

frecuentemente sus padres, al notar su falta en el hogar, salían a

buscarle y lo encontraban siempre oyendo embelesado la orquesta del

pueblo, bien en un baile o ensayando.

Con sus familiares que poseían diversos instrumentos empezó a estudiar

solfeo y prácticas del clarinete; después con profesores que ejercieron

en Utuado adquirió mayor suma de conocimientos, especialmente con Jesús

Muñoz, maestro de piano,--utuadeño procedente del Conservatorio de

Madrid--, que le dió lecciones de armonía.

Cuando las tropas americanas formaban campamento en Utuado, él solicitó

permiso del Jefe de una banda de música para agregarse a la misma como

clarinete. Admitido, en ella practicó lo suficiente para después ser

contratado como clarinete solista en la Banda del Regimiento de Puerto

Rico, desde su fundación, que dirigía un profesor americano, y al

vencimiento del término de este, fué Luís R. Miranda, en 14 de junio de

1901, nombrado Jefe de la Banda, puesto que todavía ocupa y en el cual

ha ido alcanzando con tenacidad, constancia en el estudio y noble

ambición, el merecido prestigio músico-personal de por goza y que ha

hecho extensivo a la Banda.

Primeramente por correspondencia y después aprovechando la estadía, en

el País, de Gonzalo Núñez, continuó ampliando sus conocimientos sobre el

arte de componer con tanta aplicación, por los frutos empezaron a

alcanzar renombre.

Sus obras laureadas en certámenes han sido: _Weber_, Marcha triunfal

para orquesta, primera mención en el certámen de Manatí; _La Reina de

las Flores_, Danza, primer premio del certámen de Bayamón; _A Red Red

Rose_, poema de R. Burns, para orquesta, Lira de oro y $50, segundo

premio de un certámen efectuado en Chicago, EE. UU. y _Cuarteto en Re

mayor_ para instrumentos de cuerda, $50, Insignia de oro y diploma en el

Certámen de la Liga Progresista de Ponce, del cual dice el jurado en su

laudo: "La contextura de este cuarteto se asemeja más a la de Hayden y

Mozart que a la de Beethoven. El autor de este trabajo tiene aptitudes

para cultivar este género de composiciones, pero con mayor acopio de los

conocimientos contrapuntales, hubiera podido sacar un partido más

ventajoso de los _temas expositivos_. No obstante, en algunas partes se

observan ingeniosas combinaciones que dan relieve e importancia al

trabajo, revelando buenas dotes el compositor. La instrumentación no es

absolutamente irreprochable; las modulaciones se suceden correctamente

de acuerdo con las leyes establecidas, los _movimientos_ están bien

equilibrados, aunque acaso el tercero resulte demasiado extenso dada la

amplitud de la obra."

Luís R. Miranda es el director de la orquesta de conciertos del "Club

Armónico" y es indudable que a su pericia se debe el gran éxito

alcanzado por tan artística sociedad.

Hasta hoy no puede decirse que Miranda tenga un estilo propio, original,

como compositor. Los pensamientos melódicos no sobrepasan la belleza

ordinaria, si se nos permite esta expresión, la factura armónica a veces

tiene atrevimientos de carácter innovador. En la estructura general hay

arte en el cual, los peritos, pueden ver la influencia del preceptor

Núñez, es decir, que Miranda se ha asimilado la forma de construir de

Gonzalo, pero sin acudir, naturalmente al plagio.

Es un magnífico director, de mucha conciencia para la interpretación, y

severo en la ejecución, consiguiendo siempre una bella igualdad en el

conjunto.

Sus composiciones principales, que están por editar son: _Zelmira_,

sinfonía en _Do_ mayor; _Diadema_, obertura; _Recuerdo del Pasado_,

Novelette; _Minuetto_, en _Sol_ mayor; _Miosotis_, Vals-Intermezzo; _La

Flor de Amor_, canción; _Souvenir_, mazurca; _A Tí_, elegía;

_Recuerdos_, gavota; e infinidad de danzas, marchas fúnebres y

paso-dobles, para banda militar.

_MORELL CAMPOS, Juan._

Véase la sección _Biografías_, capítulo XI, página 130.

_PASARELL, Arturo._

El encontrarse sus padres, Don Oriol y doña Teresa Pasarell de temporada

en Barcelona, España, hizo que nuestro biografiado naciera el año 1866

en la Ciudad Condal; pero siendo aquellos portorriqueños, la herencia

étnica, así cómo el haber venido al país cuando solamente contaba un

año, recibiendo aquí todas las modalidades que constituyen su

personalidad le hacen acreedor al título de nativo.

Su padre, profesor de piano que ejerció largos años en Ponce, fué su

primer preceptor, terminando después los conocimientos, solo, por su

inteligencia y constancia en el estudio.

Tocó el violoncello con bastante habilidad, formando parte de la

orquesta del teatro _La Perla_.

Pianista de bastante ejecución y buena lectura, se dedicó a la enseñanza

del instrumento. Es desde hace tiempo el organista de la Iglesia

parroquial de Ponce, lo que le permitió ampliar sus conocimientos del

género y hacerse un buen director de orquesta y compositor _sacro_.

Ha sido también un abundante productor de música regional, imprimiendo a

sus danzas estilo propio, sobre todo en los ritmos, vivaces y

placenteros.

Sumamente modesto, labora en silencio, aunque sus danzas _Yambú_,

_Pistolos_, _Anhelos del Alma_ y _Sicilia_, han hecho que su nombre sea

conocido en la isla.

_PERICÁS DÍAZ, Jaime._

Nació en Aguadilla el 13 de mayo de 1870, residiendo en Ponce desde la

edad de un año.

Con el afamado profesor Antonio Egipciaco empezó los estudios del solfeo

y del violín, continuándolos después con Morell Campos y Gabriel

Carreras.

Su vocación musical le hizo perseverar en el estudio hasta llegar a

penetrar en los campos de la composición.

Sus principales obras son: _Lirios y Rosas_, vals para orquesta; _El día

de Farfantón_, opereta, letra de el reputado literato Félix Matos

Bernier; _Así Canto Mis Amores_, romanza para canto y piano, laureada

con medalla de oro en el Certámen de Escritores y Artistas de Ponce.

Fué organizador de la Banda escolar de Ponce, justamente aplaudida y

Director-fundador del Club de Mandolinas, academia en la que han

estudiado muchas señoritas de la buena sociedad ponceña.

Su constancia en el estudio, modestia, y el hecho de encontrarse en

plena edad viril, hace esperar que continuará en _crescendo_ la

producción musical.

_QUINTÓN, José._

Nació en Caguas el 1º de febrero de 1881. Hijo del maestro de música,

Don Juan Quintón, recientemente fallecido y que por largos años

ejerciera la enseñanza musical en Coamo a cuya Villa se trasladara

siendo su hijo muy niño, con él aprendió nuestro biografiado cuanto

aquel podía enseñarle. El pianista Catalán Ernesto del Castillo, le hizo

progresar bastante en su instrumento favorito y después, como la mayor

parte de nuestros artistas, el estudio solitario y reflexivo completó su

educación.

Pepito Quintón, como le nombran en el pueblo de su residencia, nació con

un gran temperamento artístico. Si prosigue estudiando como hasta aquí,

será el primer maestro compositor de la época actual, pero su modestia

excesiva y la pobreza del medio ambiente en que gira no le permitirán

remontarse a las altas regiones del ideal, para lo que le sobran

facultades.

Como pianista, posee asombrosa, limpia y ágil ejecución; como profesor,

tiene facilidad para trasmitir; como director su batuta es enérgica,

detallista y circunspecta.

Pero en donde su genio se manifiesta radiante es en la composición.

Impulsado por sus amigos, concurrió por primera vez al certámen de

Manatí, obteniendo el primer premio, consistente en Lira de Oro, $25,

diploma de honor y título de socio de mérito del Casino Portorriqueño,

por una _Marcha Triunfal_ para orquesta. Después de ese hermoso triunfo

se encerró nuevamente en su querido Coamo, hasta que en 1913, como los

cometas errantes, reapareció en el cielo del arte, concurriendo al

certámen de la Liga Progresista de Ponce, agregando a su gloriosa corona

de laureles, dos brillantísimas hojas.

En dicho certámen obtuvo las distinciones más altas, $100, insignia de

oro y mención honorífica de primera clase por un _Cuarteto_ en _Re_

mayor para cuerda y $75, insignia de oro y diploma de honor por _Un'

Set_ de 12 variaciones sobre un tema de Hummel, para piano.

Sobre dichas producciones decía el laudo del jurado: "Por el análisis

minucioso que se ha hecho del presente _Cuarteto_ en _Re_ mayor, se

deduce que su autor tiene verdaderos conocimientos de armonía,

contrapunto y composición musical, habiendo así mismo seguido un plan

que revela sus aptitudes en el manejo de la forma prescrita para el

género _Sonata_, que es el que fundamenta esta clase de composiciones.

Las frases dialogadas, las imitaciones fragmentarias de los temas en el

discurso de toda la obra, el desenvolvimiento de las modulaciones,

atestiguan elocuentemente que se está en presencia de un compositor de

dotes excepcionales y que sabe conciliar su libre fantasía, su delicada

inspiración con las exigencias inherentes a la _música di camera_."

Y al laudar _Las Variaciones_, dice el jurado: "El autor es

indiscutiblemente un compositor de grandes dotes. En las _Doce

Variaciones_, escritas con suma facilidad y elegancia, se desataca

siempre el _Tema dado_, presentando bajo distintos aspectos, luciendo

cada vez, por decirlo así, una vestidura distinta y más atrayente pero

que no le hace perder de vista, ni por un instante su _individualidad_,

a pesar de la complejidad en que se desenvuelve, en ciertas ocasiones.

La 12ª variación, en ritmo de polonesa, es realmente ingeniosa y

brillante. Ella por sí sola revela las aptitudes envidiables, del autor,

digno de ocupar uno de los más elevados puestos entre los compositores

de Puerto Rico."

El Municipio de Coamo a raíz de estos triunfos le declaró _Hijo

adoptivo_ de dicha población, acuerdo que honra por igual a otorgantes y

adoptado, siendo Quintón el único artista que en Puerto Rico lo ha

obtenido.

Además de las laureadas ha compuesto: _Overtura_, estilo clásico, _Misa

de Requiem_, _Scherzo_, para piano, _Danzas_ de concierto, para piano

(difíciles), _Valses_ de salón y una gran variedad de música religiosa y

bailable.

_RAMOS, Heraclio A._

Véase la sección _Biografías_, Capítulo XV, página 158.

_RAMOS, Federico._

Si fuéramos a juzgarle por el número de sus obras, parecería, como

artista, muy superior a su hermano Heraclio, pero ni como compositor, ni

como pianista le ha superado.

Federico Ramos nació en Arecibo el 14 de abril de 1857, cuando ya

Heraclio era un compositor laureado. Éste fué su preceptor.

Es innegable que posee temperamento musical y conocimientos bastantes,

que le permiten cultivar con fortuna los distintos géneros de la

composición.

Pero como su producción es vertiginosa, en las obras de empeño nótase, a

veces, un desequilibrio en la estructura general; sobre todo, no siempre

se destaca con claridad el pensamiento temático o inicial de la

composición. Tiene ideas bellísimas junto a otras pobremente expuestas.

Pudiera, en general, compararse su labor de compositor, como un jardín

en el que han florecido variedad de plantas y que por la falta de

jardinero se encuentran todas entremezcladas, siendo muy difícil

encontrar los tallos o troncos pertenecientes a cada flor o planta.

La misma impetuosidad de su carácter le perjudica. Como pianista, tiene

pasmosa ejecución, digitación bastante correcta, repentiza con

facilidad, pero el conjunto semeja el torbellino de una catarata.

Estas deficiencias que expresamente señalamos, pues por lo mismo que

vale mucho desearíamos verle producir con más reposo, no quieren indicar

que no tenga especiales composiciones. No; en los últimos años ha

publicado y compuesto algunas que han sido elogiadas en el extranjero,

como la Marcha Triunfal dedicada al Presidente Roosevelt de la cual

decía _Le Journal Musical_ de París, en su edición de julio 16 de 1907,

"Esta marcha brillante ha penetrado en Francia y será pronto ejecutada

en todas partes. Está en efecto bien rimada y de un desarrollo melódico

bien señalado, con armonías del mejor efecto."

Recientemente nos dejó oir su última obra _Nocturno_ y un _Intermezzo

sinfónico_, de exquisita factura.

Para que se tenga una idea de su enorme producción, diremos que tiene

hechas (en gran número publicadas) 23 obras de baile, 27 de salón, 23

de concierto, 29 para canto y piano, 2 que el titula recitaciones, 4

zarzuelas en 1 acto, 1 drama lírico en 3 actos y 3 didácticas.

Su melodía _El Encanto del Hogar_ es un verdadero idilio de expresión,

clara, espontánea y hondamente sentida. Se destaca del resto de las

composiciones y sin embargo ¡está expuesta con tanta sencillez y

maestría!

_RÍOS OVALLE, Juan._

Laborioso como la hormiga, modesto cual la violeta, de inteligencia

natural, gran intuición artística y con acopio de conocimientos

adquiridos asíduamente, es uno de los compositores ponceños, que

dedicados más principalmente a la producción del género bailable, tiene

facultades para subir hacía la cima de los llamados severos,

atestiguándolo la forma de construcción de los bailables y el hecho de

haber sido uno de los jurados del certámen de la Liga Progresista, en

donde para poder juzgar obras clásicas tenía que estar en posesión de

los conocimientos a ellas inherentes.

Buen clarinete y correcto preceptor de música, fué laureado en el

certámen de Bayamón con el primer premio, por un Two-Step, para

orquesta, titulado _Bayamón_, lema: Cruz Roja.

Como compositor de danzas ha sido fecundo. Su estilo fué, primeramente,

casi una continuación del de Morell Campos, pero después ha tomado

carácter propio, algo discutido, por las novedades rítmicas y formas de

expresión introducidas, que han desvirtuado, a pesar de las bellezas

melódico-armónicas de que están saturadas, la candorosa idealidad de

nuestra danza.

_RODRÍGUEZ ARRESON, Manuel._

Si no estamos mal informados, es natural de Añasco, aunque educado en

Mayagüez, en donde se dió a conocer como hábil violinista y correctísimo

educador, con aficiones literarias que después ha consolidado

prácticamente.

Hace muchos años reside en Puerto Plata, República Dominicana, a donde

fuera por primera vez, como Director de la Banda Municipal.

Su intensa labor artística la ha realizado fuera de su país, en el que

se dió a conocer como exquisito compositor, cuando fué laureada su

romanza para canto y piano titulada _Patria_ en el certámen del Ateneo

de 1904.

De sólida cultura lírico-literaria, constantemente labora en pro de sus

aficiones.

Uno de los actos de mayor renombre que conocemos de él, fué el

Reglamento aprobado por el Ayuntamiento de Puerto Plata, R. D. para la

Academia de Música Municipal, que fué puesta bajo su competentísima

dirección y en la que ha permanecido hasta hace poco tiempo dando

sorprendentes resultados. Para apreciar la capacidad musical de

Rodríguez Arreson, transcribimos el programa de estudios de dicha

academia, que puede decirse ha desarrollado él sólo.

"PROGRAMA.--_Primer Curso._--Nociones sobre el sonido; teoría y práctica

del Solfeo; desarrollo de tonalidad; técnica instrumental;

ejercicios.--_Segundo Curso._--Teoría y práctica de claves; transporte;

ejercicios de solfeo en conjunto; afinación y desafinación; armónicas de

los sonidos; técnica instrumental; ejercicios.--_Tercer Curso._--Armonía

hasta las modulaciones por transformación; elementos; ejercicios y

dictados; tono o altura; intensidad; cuerdas y tubos sonoros; aplicación

de sus leyes en los instrumentos musicales; técnica instrumental;

ejercicios en conjunto.--_Cuarto Curso._--Armonía (continuación);

timbre; aplicación de sus leyes en los instrumentos musicales; técnica

instrumental; ejercicios de conjunto.--_Quinto Curso._--El arte de

instrumentar; breve estudio de los géneros musicales; historia de la

música; técnica instrumental; ejercicios en conjunto.--_Curso

Completo._--El arte de dirigir; bibliografía musical; grandes

organizaciones orquestales; orfeones; su influencia socio-moral;

experiencias; el drama lírico; su forma presente; la concepción

Wagneriana de la ópera; su influencia y su evolución."

Nos consta que produce mucho y bueno. Conocemos de él una Elegía fúnebre

y un Nocturno para piano de mucha delicadeza en la expresión y factura.

Recientemente le escribimos y al contestarnos, hizo omisión absoluta a

uno de los particulares de nuestra carta en que le pedíamos el catálogo

de sus obras, traduciendo nosotros, el silencio, como un acto de

modestia.

Es un portorriqueño que honra a su país en el extranjero, siendo apenas

conocida su intensa labor en la tierruca nativa.

_TAVÁREZ, Manuel G._

Véase la sección _Biografías_, Capítulo XVI. página 162.

_TIZOL MÁRQUEZ, Manuel._

Aunque las producciones que de él conocemos, pertenecen al género

bailable, no dudamos que por sus conocimientos y cuadratura musical

completa, haya producido o pueda producir obras de mayor empeño. Su

fuerte labor profesional desde el cambio de soberanía, en que su

personalidad artística se destacó vigorosa, le ha hecho aparecer en

primera línea como organizador de núcleos instrumentales, para los que

ha tenido que estar constantemente instrumentando, lo que hace

magistralmente, siendo ésta, tal vez, la causa de que su inspiración

permanezca algo inactiva.

Es un contrabajista de talla mundial (herencia paterna) y aunque conoce

y ha practicado varios instrumentos, su profesión principal es la

dirección de orquestas y bandas.

Actualmente es el Director de la Banda de Bomberos Municipal de San

Juan, por él organizada y que está reputada como una de las mejores de

las Antillas.

En los últimos meses la ha hecho progresar mucho, y en los conciertos

públicos que bisemanalmente celebra es muy aplaudida haciéndosele bisar

casi todos los números del programa, en el que combina música de los

grandes maestros con otras afines al gusto imperante en el público.

Como es joven, tiene amplio porvenir y estamos seguros que, remontando

vuelos, honrará dignamente su apellido, de gran abolengo artístico.

* * * * *

Al cerrar esta sección, consideramos justo citar los nombres de algunos

dilettantes que con frecuencia han dado y dan a la publicidad las

inspiraciones de su fantasía, en las que se encuentran ideas melódicas

bien definidas, efluvios estéticos de sus temperamentos artísticos.

Son éstos, los señores Antonio Otero, de Ponce; Federico Porrata Doria,

de Naguabo; Juan Garriga, de Utuado; y Emilio R. Dávila, de Ciales.

Este último no conoce siquiera los signos musicales y sin embargo toca,

de oído, bastante piano sin alterar, en lo más mínimo, las partituras; y

compone diversidad de piezas--algunas están publicadas--que han ido

adquiriendo poco a poco sello de originalidad, las cuales son anotadas

en los pentágramas por músicos inteligentes a quienes el autor hace oir

repetidas veces las frases de la obra.

_Puesta de Sol_, su último vals, llamará la atención por la expresión

intensa del pensamiento musical, en concordancia con el título y la

armonía del conjunto.

Emilio R. Dávila es un caso psicológico especialísimo digno

verdaderamente de estudio.

Música y Músicos Portorriqueños · 第 68 / 89 题