PIANISTA-COMPOSITOR.

Escribir, historiar, pretender la descripción biográfica de

personalidades meritísimas cuya intensa labor se ha realizado más en el

extranjero que en suelo natal, con parquedad de datos y facultades de

expresión limitadas, solamente puede concebirse que se haga, o

constreñido por el deber o como resultante de una acción monomaniaca.

Tal nuestro caso al presente, cuando mayores eran los deseos de

presentar el retrato artístico de Núñez dentro del marco de pulido oro

que él se merece.

Gonzalo Núñez está justamente reputado como el primer pianista

portorriqueño, de los últimos treinta años.

La legitimidad de su fama está refrendada por la crítica docente de

Europa y América; sus composiciones han sido editadas y aplaudidas en el

extranjero, antes que en Puerto Rico; su prontuario de armonía está

catalogado entre las obras docentes de las bibliotecas musicales; su

labor profesional le absorbía todo el tiempo cuando ejerció de maestro

en New York, Habana y Méjico; y, sin embargo, cuando después de largos

años de ausencia regresó a la isla, primeramente en excursión artística

y después con ánimos de fijar aquí su residencia definitiva, en las

primeras, los resultados económicos fueron nulos, y durante los cuatro o

cinco años de residencia, si aplaudido y considerado, en todo su gran

valer, por los inteligentes, para el pueblo, su disco solar permanecía

eclipsado... ¡Cosas de Puerto Rico!...

Su biografía, no tendrá la extensión que, como hemos dicho, deseabamos

ofrendarle, pero en el relato de los hechos más culminantes de su vida

artística, quién profundice lo escrito rendirá a su nombre el homenaje

que actualmente merece, y que en las páginas del arte musical

portorriqueño, cuando verdaderamente se haga, resplandecerá glorioso.

Nacido en Bayamón y sin que podamos precisar el año, con el maestro

Cabrizas, hizo sus estudios preliminares del piano, tomando también

algunas lecciones de Tavárez, cuando éste regresó de Francia.

En 1868 se trasladó a París, en donde, después de sufrir los rigurosos

exámenes de ingreso, fué admitido como alumno titular en el

Conservatorio, matriculándose en la clase de piano de Mr. Le Couppey y

en la de armonía y composición del gran maestro Mr. Mathias.

Siete años estuvo cursando, a conciencia, la carrera artística que

terminó obteniendo merecidos premios.

Regresó a su país y a los pocos meses marchó para los Estados Unidos, en

donde tuvo tan favorable acogida que el tiempo le era corto para las

muchas lecciones que debía dar, proporcionándole los estipendios, vida

holgada y confortable.

Dió muchas audiciones en los salones más afamados de la gran _urbe_

americana y los éxitos se contaban por el número de aquellas.

Después de diez y ocho años de ausencia, volvió al país y en San Juan,

Mayagüez, Ponce, Arecibo y alguna otra población, organizó recitales en

los que se dió a conocer, no solamente como pianista-concertista sino

como compositor que cultivaba con esmero el género clásico. Entre los

inteligentes, cautivó la atención, un cuarteto, estilo Schumann, que

tiene un tema, con variaciones, delicioso.

Al año de excursión volvió a París, de donde pasó a Barcelona, siendo

recibido en la Ciudad Condal con los honores que aquel cultísimo público

rinde a los verdaderos artistas.

Asuntos particulares le hicieron retornar a la isla permaneciendo en

ella, y dedicándose a la enseñanza, por tres o cuatro años. Después se

marchó para New York en donde actualmente reside, y cuyo puesto de honor

entre el profesorado no ha perdido.

En la Habana, Méjico y otras ciudades del continente Sud-Americano dió

una serie de conciertos que le proporcionaron fama y beneficios.

Es Gonzalo Núñez uno de los compatriotas a quién apenas hemos tratado, y

como pianista, solamente le oímos en el concierto que diera en Ponce en

el año 1893. En el pudimos aquilatar su exquisita escuela, su estilo

propio y claro de interpretación, siempre ajustado al espíritu y

notación de las obras que ejecuta.

No tiene, tal vez, los arrebatos pasionales que recordaramos de Tavárez,

pero en la ejecución de obras de sus autores favoritos, Chopín y

Beethoven, sobre todo en la _Sonata Appasionata_ y en la _Rayo de Luna_

del último, y de las que él ha hecho una especie de creación, por la

inimitable interpretación que les dá, la conmoción que produce en el

auditorio es profunda.

El cuarteto que diera a conocer en el recital de Ponce, que pudimos

apreciar bien porque interpretabamos la parte de la viola, está hecho,

dentro de las severas reglas del género, con originalidad, elegancia,

equilibrio y corrección en el diálogo, unidad temática, ricamente

armonizada por el uso apropiado de efectos contrapuntales reveladores de

un pleno dominio de los secretos de la composición, los cual aplica con

la experiencia del arquitecto, que posee por igual estética y

preceptiva, y no como el mecánico que solamente busca la precisión

matemática.

Sus composiciones para piano son todas filigranas inspiradísimas hechas

con maestría y pleno conocimiento de los efectos que una esmerada

ejecución tiene siempre que producir en cualquier auditorio.

Por su semblante parece que vive en contínua abstracción.

Su carácter es más bien retraído que expansivo, y en cuanto a sus _cosas

de artistas_, asegúrasenos que tiene rarezas.

Las principales obras que ha compuesto son:

_Loreley_, Capricho, delicadísimo, para piano. _El Angelus_, Meditación,

para piano. _Sonata_, para piano. _Allegro de Concierto_, para piano.

_Gavota_, para piano. _Gran marcha triunfal_, para orquesta, dedicada a

Porfirio Díaz, Presidente que fué de Méjico. _Cuarteto de Cuerda_,

estilo Schumann. _Elena_, Vals brillante, para piano. _Trina_, Mazurca

para piano. _Una noche en Puerto Rico_, gran danza criolla, de

concierto. _Mariposa_, capricho, para piano, se han hecho cuatro

ediciones. _La Borinqueña_, capricho fantástico, para piano. _Dulce

Sueño_, dedicado a Dueño Colón, capricho, y _Danzas Cubanas_, colección,

de concierto. Las siete primeras se editaron en París y Londres y las

demás en New York.

Música y Músicos Portorriqueños · 第 47 / 89 题