FEBRERO LOCO.--LA RIFA DE LA INCLUSA. LA ABOLICIÓN DEL DINERO.

--Se lo anuncié á V., Marquesa: ¡estamos perdidos! Febrero no lloró al

subir al poder después de la muerte de su padre el viejo Enero, y ha

concluido por volverse loco.--Dice el proverbio valenciano: _Si la

Candelaria plora, el inverno fora; y si non plora, ni dins ni fora_...

Ahora bien: el día de la Candelaria no llovió, y, desde entonces, el

termómetro y el barómetro han perdido el juicio. Cada veinticuatro horas

nieva, llueve, está raso, hace calor, hiela, silba el viento y pica

tanto el sol que _busca la sombra el perro_.--Demos un adios, por

consiguiente, á la Fuente Castellana, al Retiro, al Prado, á la montaña

del Príncipe Pío y á la cuesta de la Vega...

--Pero ¿qué tiempo hace esta noche?

--Ahora nieva, si hay que nevar. ¡No parece sino que allá en el cielo

nuestros patronos los Bienaventurados van á emigrar por causas

políticas, según la prisa que se dan á romper cartas y memoriales! El

aire y la tierra están cuajados de pedacitos de papel...

--¡Qué fastidio!

--¡Oh!... Vizconde... ¡todo lo ve V. de la misma manera! ¿Hay nada más

delicioso que un día de nieve?

--¡Cómo, Marquesa! (exclamó el Barón, que entraba en aquel momento). Una

dama tan filantrópica como V., que defiende á capa y espada la Rifa de

la Inclusa, y está medio ofendida porque no le han dado á regentar en

ella una tienda de juguetes, ¿verá con gusto estos horribles días en que

el pobre no trabaja ni encuentra pan, en que el viajero pierde el camino

y se hiela, y en que los niños que no tienen zapatos pisan una

alfombra... que les ulcera los sabañones?...

--¡Calló el polaco y empezó el progresista!--¡Ah, señores: son Vds.

insoportables con su cosa-pública! La nieve, la Rifa, la temperatura,

todo lo convierten en artículos de fondo...--Venga V. en mi ayuda, señor

folletinista, y sáqueme V. de este atolladero.

--Seré breve, Marquesa; pues sabe V. que me aguardan.--Todos tienen Vds.

razón. La Rifa de la Inclusa, los perjuicios que la nieve causa á las

clases pobres, y la imposibilidad de pasear en estos días, ofrecen sus

contras y sus ventajas...

--Esa es una salida de _unión_-liberal; quiero decir, pastelera... Pero,

en fín... hable V., principiando por la Rifa.

--La Rifa, Marquesa, es la _diablura más santa_ que se ha podido

inventar;--y perdóneme V. la frase.

--¡Oh! no se la perdono... Al contrario: pido que se escriban esas

palabras.

--Las explicaré. Es ya una _santa diablura_ el que las damas más

elegantes y más hermosas de Madrid se sitúen la Semana Santa en las

puertas de los templos, armadas de sus mantillas españolas, de sus

dientes de azúcar de pilón y de sus ojos de miel negra, nos cierren el

paso á los buenos católicos que vamos andando las Estaciones sin

acordarnos de ustedes (por no quebrantar la vigilia ni áun con el

pensamiento), y nos digan con voz de ángeles caidos:--_Señorito, una

limosna por el_ AMOR... _de_... _Dios_...--Pero es todavía _más santo y

más diabólico_ el que esas mismas irresistibles misioneras se pongan sus

más caseros y peligrosos trajes, se vayan al ex-convento de la Trinidad,

tomen á su cargo una tienda, se coloquen detrás del mostrador y empleen

en contra de sus mejores amigos aquella fatal literatura de: _No puedo

darlo más barato_... _No lo encontrará V. por el mismo precio_... _¿Qué

quisiera yo sino vender?_... _Me cuesta más_... _Uno igual se ha llevado

el Embajador de Andorra_, etc., etc.--¡Reconózcalo V., Marquesa! Esto es

_santo_ por el fín; pero _diabólico_ por los medios.--¡Yo lo confieso!

Por _regatear_ con la Duquesa de... (iba á decir _de tres estrellas_, y

me parece poco)... con la Duquesa _de todas las estrellas_, me dejaría

en su tienda, no sólo el dinero, sino el bastón y hasta la ropa. Pues

por jugar á la lotería con la Marquesa de X... ó con la Condesa de Z...

¡no digo nada los sacrificios que pueden hacerse!--Perdone mi amigo

Hazañas; pero en las loterías de la Trinidad hay premios más gordos que

en las que él dirige.--¡Y cuenta que en la Trinidad sólo se juega á la

_primitiva_!--Por eso sin duda inventaron nuestros padres aquel cantar:

Si quieres que te toque

la lotería,

juega con el lotero

siquiera un día.

--Si le parece á V., podemos pasar á lo de la nieve...

--Con mucho gusto.--He aquí mi tesis, contenida en otro cantar: si la

nieve es mala para los pobres,

la culpa tiene el dinero.

Y, á propósito; debo manifestar á Vds. una gran idea económica que se me

ocurrió el otro día.--Saben Vds. cuánto hablan hoy en favor de _la

moneda_ los mismos poetas y filósofos que antes la llamaban _vil metal_.

Saben Vds. también los conflictos que diariamente surgen en España y en

otros paises por falta de metálico y abundancia de papel. Saben Vds., en

fín, que todos los economistas convienen en que la supresión del dinero

sonante traería consigo la ruina de la sociedad... Pues bien; yo he

encontrado un medio de abolir la moneda, dejando á la sociedad en el

mismo estado en que se halla.

--Apelará V. al crédito...

--No señor. Eso es el papel.

--Al cambio de objetos, como en los tiempos patriarcales...

--Tampoco.

--Pues, ¿de qué manera?

--Contrayendo deudas y no pagándolas...--No se rían Vds., ni se indignen

contra mi proposición; que en ella no hay broma ni cinismo.--Sería una

medida general.--_Nadie le paga á nadie._--Yo, por ejemplo, no le

pagaría al maestro de coches: el maestro de coches tomaría un palco en

la Zarzuela y lo dejaría á deber: la empresa de la Zarzuela ajustaría

cantantes y no les daría un maravedí: los cantantes comerían en la

fonda, y dirían _¡vuelvo!_: el fondista haría lo mismo con el carnicero,

el pescadero, el cazador y el hortelano: el hortelano tomaría fiado en

la tahona: el tahonero debería el trigo al labrador: el labrador no

llevaría la renta al propietario: el propietario no pagaría las

contribuciones, y el Gobierno le debería á todo el mundo!--Y, á

propósito del Gobierno: de esta manera, no habiendo oro, plata, cobre,

billetes de banco ni papel del Estado, resultaría que todos los

ministros serían sumamente morales, á no ser que se dedicaran á robar

cuadros y alhajas, cosa que ni siquiera puede imaginarse, sobre todo en

nuestra hidalga nación.--Por lo demás, ya no habría jugadores, ni

monederos falsos, ni multas, ni depósito exigido por la ley de imprenta,

ni amor vendido por esas calles...

--Está V. disparatando...

--Pues lo peor es que me marcho ahora mismo al Teatro Real. Son las

nueve y media...

--¿Qué dan esta noche?

--Esta noche se da una función á beneficio de los pobres, á petición de

la Junta de Damas de honor y mérito. Se cantan dos actos de _Hernani_,

un duo del _Otello_, y no sé qué más, y el teatro estará brillantísimo,

pues las susodichas _loteras_ hacen esta noche el papel de

_revendedoras_.--¡Cuando les digo á Vds. que ya no hay más que hombres!

--V. no sabe lo que se dice, ni lo que hay.

--¡Vaya si lo sé!--Conque... muy buenas noches!

* * * * *

--¡Eh! ¡Muchacho!... ¡despierta!--¡Al Teatro Real!

Cosas que fueron: Cuadros de costumbres · 第 101 / 140 题