Los cantantes del Teatro Real asoman por Chamberí vestidos de invierno,
á fín de no constiparse hasta que les convenga.
En fín: los templos de la gloria, del amor, del dinero y del poder
entreabren ya sus puertas: la cucaña de la dicha se levanta otra vez en
medio de la corte, y cien mil combatientes esperan la señal del
asalto.--¡Ven á las filas!--La inteligencia, la hermosura, la intriga,
el valor, los billetes de Banco y hasta la honradez son las armas del
combate...--_Acude, corre, vuela_; elige tu sitio; esgrime el arma que
debas al cielo; cierra los ojos y baja la cabeza; envuelve tu corazón en
un frac, como en una mortaja, y ¡adelante!...; que, según dijo un _sprit
fort_ de la antigüedad:--_Vitæ summa brevis spem nos vetat inchoare
longam._