PURA.--No; pero... (_Levantándose rápidamente y

pasándose la mano por la frente._) ¡Uf! qué calor despide

la chimenea. (_Vase junto á la mesa, donde se queda en

pie jugando con los libros. Claudio, sin moverse de su 5

sitio, se pasa también la mano por la frente._)

CLAUDIO.--Es verdad. Ha echado usted tanta leña

al fuego... (_Breve pausa. Se oye tocar el piano._)

¡Hola! música;... ¿Quién toca el piano?

PURA (_Con desdén_).--Ésa. Mi... mi hermana. 10

CLAUDIO.--Toca bien.

PURA.--¡Bah! Lo de siempre. No sale de ahí. Se

conoce que quiere desplegar ante usted todas sus

habilidades.

CLAUDIO (_Levantándose_).--¿Cree usted eso? 15

PURA.--Pero no le molestará á usted mucho. ¡Tiene

tan pocas! (_Como arrepintiéndose de lo que dice._) ¡Ah!

pero usted dispense: ahora caigo en que está usted enamorado

de ella, y...

CLAUDIO.--¿Yo? No hay tal cosa. 20

PURA.--Pero le gusta á usted.

CLAUDIO.--Eso sí: es bastante guapa.

PURA.--¿Que es guapa? No sé donde tiene usted

los ojos. ¿Qué ha visto usted en ella de notable? Sus

facciones son incorrectas; su figura es vulgar... 25

CLAUDIO.--Sin embargo...

PURA.--Vaya, veo que tiene usted muy mal gusto.

(_Hace un gracioso mohín y se sienta en la butaca. Cesa

el piano. Claudio se aproxima á ella._)

CLAUDIO.--No lo tendré tan malo, puesto que usted 30

me gusta más que ella.

PURA.--¡Adulador!... (_Muy cariñosa._)

CLAUDIO.--Á su lado no sentiría lo que siento al de

usted. No me dominaría esta fuerza irresistible que me

hace cogerla á usted la mano, besársela...

PROCOPIO (_Saliendo de pronto y viendo que Claudio está 5

besándola la mano_).--(¡Zambomba! ¡Esto va de veras!)

(_Desaparece rápidamente por donde ha salido._)

ESCENA IX

PURA, CLAUDIO _y á poco_ CASTA

PURA (_Levantándose_).--Pero, ¿qué hace usted?

CLAUDIO.--Pues ya lo ve. Probarle que la prefiero

á su hermana. 10

PURA.--¿De veras?... ¡Ay, Claudio! No me engañe

usted, y considere que sería una infamia que no

fuese verdad que había llegado el momento para mí de

dejar de ser...

CLAUDIO (_Viendo aparecer á Casta_).--Su hermana 15

de usted...

CASTA (_Saliendo y reparando, contrariada, en Pura_).--¡Calle!

¿Estabas aquí?

PURA.--Ya lo ves.

CASTA.--Si estorbo, me voy. (_Haciendo un movimiento 20

para ello. Claudio la detiene._)

CLAUDIO.--No. Quien se va soy yo. Con el viaje

y las emociones que he tenido, necesito descansar. Voy

á echarme un rato. (_Se dirige á la primera puerta lateral.

Á Casta y Pura._) Adiós... Aquí estoy. (_Entra._) 25

ESCENA X

PURA _y_ CASTA

CASTA.--Sentiría haber venido á interrumpir...

PURA.--Pues con no haber venido...

CASTA.--Vamos, se conoce por tu contrariedad que

el diálogo era interesante.

PURA.--Interesantísimo. 5

CASTA.--Un idilio de amor, sin duda.

PURA.--Eso es: y tan poético que hasta le han amenizado

con serenata.

CASTA.--¿Serenata? Cencerrada querrás decir.

(_Burlona._) 10

PURA.--Es verdad. No recordaba que quien tocaba

eras tú.

CASTA.--¡Pero qué descarada! ¿Dónde está aquel

fervor religioso?

PURA.--Donde tu entusiasmo por las novelas 15

caballerescas.

CASTA.--¿Das al olvido ya á los santos?

PURA.--Como tú les haces traición á tus trovadores.

(_Riendo._)

CASTA.--Miren la monjita, con ese aire modesto y 20

pudoroso.

PURA.--Pues y la literata, con esa majestad de reina

de comedia...

CASTA.--Eres una hipócrita.

PURA.--Como tú: ni más ni menos. 25

CASTA.--No te has dado poca prisa...

PURA.--Por si acaso.

CASTA.--¿Temías que te lo robase?

PURA.--No sería tu primer hazaña.

CASTA.--¿Qué, yo?

PURA.--Acuérdate de cuando me hacía el amor

Ricardito. Empezaste á hacerle tanta monada é insinuaciones, 5

que el pobre, ya aburrido, nos dejó plantadas

á las dos. Si eres el perro del hortelano...

CASTA.--¡Pero qué embustera!

PURA.--Mira, no finjamos. Eso es bueno delante

de los hombres; pero entre nosotras no sirven esas pamemas. 10

Conocemos el personal.

CASTA.--Me das lástima.

PURA.--Lo que te doy es envidia; pero, hija, llegas

tarde.

CASTA.--Eso lo veremos. 15

PURA.--Claro que sí.

CASTA.--Y no es porque me guste ese... tipo; sino

porque lo hago cuestión de amor propio.

PURA.--¡De amor propio! Es natural. Como que estás

rabiando por casarte. Pero por esta vez, perdone, hermana. 20

CASTA.--¡Hermana! Yo no soy hermana tuya.

PURA.--Dices bien: perdona... prima. (_Ríe._)

CASTA.--¡Eres una insolente!... (_Airadas se acercan

la una á la otra._)

PURA.--Á mí no me alces el gallo. 25

CASTA.--¡Qué! ¿Me amenazas?...

PURA.--¡Más aún!... (_Se cogen de las muñecas la

una á la otra y forcejean un instante. Aparecen Sandalia

y Procopio._)

CASTA.--¡Adefesio! 30

PURA.--¡Espantajo!

ESCENA XI

DICHAS, SANDALIA _y_ PROCOPIO

SANDALIA (_Corriendo á separarlas_).--¡Jesús! Pero,

hijas, ¿qué es esto?

PROCOPIO (_Frotándose gozoso las manos_).--Gracias á

Dios que se puede ya vivir á gusto en esta casa.

PURA (_Abrazándola_).--¡Mamá! 5

CASTA (_Lo mismo á Procopio_).--¡Papá!

SANDALIA.--¡Quién dijera que vosotras!...

CASTA.--Es que Pura...

PURA.--Es que Casta...

PROCOPIO.--Ni una palabra más. Ya me figuro lo 10

que ha pasado. Ese bribón de Claudio se ha permitido

hacer el amor á las dos, y vosotras os lo queréis ceder

como buenas hermanas.

CASTA.--¡Cá! no es eso.

PURA.--No, señor. 15

PROCOPIO.--Pues en ese caso no hay más remedio

que él elija; y á quien Dios se lo dé... Dejadme á mí,

que yo me pinto solo para estas cosas. ¿Dónde está él?

PURA.--En su cuarto.

PROCOPIO.--Corriente. (_Se acerca á la primera 20

puerta lateral, que abre._) ¡Caballerito! Tenga usted la

bondad de salir. ¡Ejem! Ahora veremos. (_Casta y

Pura se colocan cada una al lado de una butaca durante la

escena siguiente._)

ESCENA ÚLTIMA

PURA, CASTA, SANDALIA, PROCOPIO _y_ CLAUDIO

CLAUDIO (_Saliendo_).--¿Qué quiere usted?

PROCOPIO.--¿Es así como corresponde usted á la

franca y cariñosa hospitalidad que le he dado?

CLAUDIO.--¿Cómo?

PROCOPIO.--¿Y usted me lo pregunta?... ¿Conque 5

ha tenido usted la avilantez de hacer el amor al propio

tiempo á mis inocentes y candorosas hijas?

CLAUDIO.--¿Yo?

PROCOPIO.--Sí, señor. Y esto, como comprenderá,

no puede quedar así. 10

CLAUDIO.--Pero esto es una encerrona...

PROCOPIO.--¡Silencio! Y aún se atreve... Concluyamos.

Elija usted la que más le guste de las dos.

CLAUDIO.--¿Que elija? 15

PROCOPIO.--¡Claro!

CLAUDIO.--¿Y para qué?

PROCOPIO.--¡Me gusta! ¡Para casarse!

CLAUDIO.--¿Pero quién piensa en eso?

PROCOPIO.--¿Cómo que quién piensa en eso? Ellas, 20

yo, su madre... que hace quince años que no pensamos

en otra cosa.

CLAUDIO.--Pero si yo no puedo casarme.

PROCOPIO.--¿Que no? ¿Por qué?

CLAUDIO.--Toma, porque... Pues porque soy casado. 25

(_Al oirle, Pura y Casta caen desvanecidas cada

cual en una butaca._)

PURA.--¡Ah!...

CASTA.--¡Villano!...

SANDALIA (_Á Claudio_).--¡Monstruo! ¡Las ha dado

usted la puntilla!

CLAUDIO.--¿Yo? 5

SANDALIA (_Auxiliándolas_).--¡Hijas mías!...

PROCOPIO (_Como vacilando para caer_).--¡Casado!...

(_Con indignación._) ¿Y no le da á usted

vergüenza?...

CLAUDIO.--¿De ser casado? No, señor. 10

PROCOPIO.--Pero, hombre de Dios, eso se dice...

CLAUDIO.--Pues bien claro lo estoy diciendo...

Pero si sus hijas quieren casarse, yo tengo un

medio...

PROCOPIO.--¿Eh? 15

SANDALIA.--Niñas, este joven tiene un medio...

(_Pura y Casta vuelven en sí, se levantan y se acercan._)

CLAUDIO.--Sí; yo tengo un medio para que se casen

en seguida.

PROCOPIO (_Anhelante_).--¿Y cuál es? 20

CLAUDIO.--Que se vengan á mi pueblo. En él escasean

las mujeres, y las pocas que hay son feas. Si

ellas van, estoy seguro que antes de quince días, es cosa

echa. Con decirle á usted que allí tienen gran partido

las tuertas, las cojas y hasta las jorobadas... En fin, 25

que todo se aprovecha. (_Sandalia se acerca á Claudio,

con quien habla aparte animadamente._)

PROCOPIO (_Á Pura y Casta_).--Ya lo oís. Este año

á veranear á Matalauva... (_Al público._) Y á ver si

quiere Dios que se queden por allí en alguna parte. Si 30

no, ¡qué remedio! Paciencia y barajar.

Y en tanto que la ocasión

de casarlas se presente,

mi deseo es solamente

escuchar tu aprobación.

LOS PANTALONES

CUENTO EN UN ACTO Y EN PROSA

PUESTO EN ACCIÓN

POR

MARIANO BARRANCO

REPARTO

_Personajes_

DOÑA PAULA

CARMEN

LUISA

PEPA

JUAN

FELIPE

_La acción en Madrid.--Época actual_

ACTO ÚNICO

Comedor de una casa modesta. Aparador en el fondo; mesa en el

centro, debajo de la cual se ve un felpudo. Á la izquierda un

brasero con lumbre; sillas, etc. Es de noche.

ESCENA PRIMERA

DOÑA PAULA, CARMEN _y_ JUAN. _Doña Paula y Carmen sentadas junto al

brasero, leyendo cada una un periódico. Juan, sentado junto á la mesa

del centro, escribe._

PAULA.--¡Oh! ¡Qué bien habla este hombre! Oye...

oye...

JUAN.--(¡No me dejarán acabar hoy!)

PAULA (_Leyendo_).--«Yo acato y respeto á la autoridad

del presidente, pero repito por centésima vez que la 5

administración pública está perdida en España, perdida,

señores diputados...»

CARMEN.--Y tiene mucha razón.

JUAN.--(¡Por vida de la política!)

PAULA (_Leyendo_).--«¿Y á qué se debe esto? Á que 10

los destinos públicos no han sido desempeñados nunca

por hombres de verdadero mérito, de reconocida probidad

y honradez, sino por ineptos, por paniaguados de

los señores ministros, de los caciques de los partidos, ó

de los asquerosos mercaderes de la política.»--«Murmullos 15

en la mayoría.»

CARMEN.--¿Qué mayoría? Á todos comprenden

esos calificativos.

JUAN.--(Perdonadlas, Señor, no saben lo que dicen.)

PAULA.--Oye, oye. (_Lee._) «Arrojemos á esos mercaderes

del templo de la Nación, como fueron arrojados 5

aquellos otros del templo de Dios, y nos encontraremos

limpios de polilla.»

CARMEN.--¡Bravo!

PAULA.--«Es tan grande en este momento el ruido

que se produce en la Cámara, que nos impide seguir 10

oyendo al joven orador.»

CARMEN.--¡Ah! ¿Es joven?...

PAULA.--Y por lo visto, un joven de provecho.

CARMEN.--Si yo fuera gobierno le daba una cartera

á ese diputado. 15

PAULA.--Y yo otra.

JUAN.--¡Ea! Y si yo fuera ustedes me ocuparía en

zurcir los calcetines; ó me iría á leer á otra habitación...

porque así es imposible trabajar.

PAULA.--¡Qué grosero es tu marido! 20

JUAN.--¡Señora!

CARMEN.--Si no trabajaras en domingo, como no

tienes obligación, no te sucedería eso.

JUAN.--¡Claro! Si no trabajara no había caso.

PAULA.--No he visto hombre más trabajador que tu 25

marido, y á quien menos le luzca el trabajo.

JUAN.--¡Qué remedio!...

CARMEN.--Tiene razón mamá. Métete en política,

conspira, ó dedícate á negocios y sube como suben otros.

JUAN.--Ya vivimos en piso cuarto; me parece que 30

he subido bastante.

PAULA.--¡Quita de ahí! ¡Tú no serás nunca nada

ni servirás para el caso!

JUAN.--Conforme para lo que sea.

CARMEN.--¿Qué ha de ser éste? Escribiente en el

ministerio de Hacienda con cinco mil reales de sueldo, 5

como hace catorce años.

JUAN.--Esa antigüedad demuestra que soy un hombre

honrado y probo.

PAULA.--Eso lo que demuestra, es que eres un tonto.

JUAN.--Gracias. 10

CARMEN.--Un bobo que no ha sabido aprovecharse

de las circunstancias.

JUAN.--Bueno; sea lo que ustedes quieran, pero

déjenme al menos trabajar un rato.

PAULA.--¡Trabajar!... ¿Y qué es lo que trabajas, 15

vamos á ver?

CARMEN.--Eso; ¿qué es lo que trabajas?

JUAN.--Estoy poniendo en limpio una minuta del jefe.

PAULA.--¡Poniendo en limpio! Para eso sirves tú,

para ser el mozo de la oficina, para limpiar lo que otros 20

ensucian.

JUAN.--¡Señora!

CARMEN.--Para llevar el peso de todo, mientras que

los que cobran grandes sueldos se pasean ó conspiran

en provecho propio. 25

JUAN.--Señora: poner en limpio una minuta es copiar

en letra clara y correcta una nota del jefe.

PAULA.--¡Claro! Como que la mayor parte de los

jefes no saben escribir.

CARMEN.--Lo que dice ese diputado: son paniaguados 30

de los

ministros.

JUAN.--En fin: ¿me hacen ustedes el favor de dejarme

concluir?

CARMEN.--¡Ay! Si yo hubiera sabido para lo poco

que tú servías, no me caso contigo.

JUAN.--(¡Ay! ¿Por qué no lo supo?) 5

PAULA.--Ni yo consiento en semejante unión.

JUAN.--Ni yo hubiera tenido una suegra tan...

amable como usted.

PAULA.--Parece que lo dices con retintín.

JUAN.--Lo digo como lo siento, señora. 10

CARMEN.--No haga usted caso.

PAULA.--¿Cómo que no haga caso?

JUAN.--(¡Adiós! ¡El diluvio!)

PAULA.--Ha de saber tu marido que debe considerarse

muy honrado con haber entrado en una familia 15

como la nuestra. Somos nobles por los cuatro costados.

JUAN.--(¡Y sin una peseta!)

PAULA.--¿Lo duda usted?

JUAN.--No, señora.

PAULA.--Y si hoy, por circunstancias de la vida, no 20

nos vemos muy desahogados, nos han envuelto en ricos

pañales, y mi familia ha levantado siempre su cabeza,

aun en presencia de los magnates.

JUAN.--No lo dudo, señora, pero...

PAULA.--Déjeme usted en paz, mamarracho. 25

JUAN.--Gracias.

CARMEN.--Tiene razón mamá, tú debes considerarte

honradísimo con haberte casado conmigo.

JUAN.--¿Quién lo duda, mujer, quién lo duda?

PAULA.--¡Como si mi hija no hubiese tenido más pretendientes 30

que usted!

JUAN.--Vaya, con permiso de ustedes me voy á

escribir á otra habitación. (_Recoge los papeles._)

PAULA.--Vaya usted enhoramala.

JUAN.--Gracias, señora, gracias. (¡Por vida de mi

debilidad de carácter!) (_Vase._) 5

ESCENA II

DOÑA PAULA _y_ CARMEN

PAULA.--Tú tienes la culpa. Si le hubieras dicho á

tu marido que con cinco mil reales de sueldo, y lo poc

que le dejó su tío el extremeño, no era posible establecer

una familia como la nuestra, no sucedería esto.

CARMEN.--¡Es verdad; pero de habérselo advertido 10

antes, no se hubiera casado conmigo!

PAULA.--¿Y qué? No te hubieran faltado proporciones

mejores.

CARMEN.--¡Llevábamos ya tantos desengaños!

PAULA.--Pues mételo en algo; haz que sea algo... 15

hazlo... cualquier cosa, mujer, hazlo, cualquier cosa.

CARMEN.--¡Si tiene un carácter tan débil que no

sirve para nada!

PAULA.--¡Ay! Si yo llevara pantalones y tu marido

enaguas... 20

CARMEN.--Ó yo.

ESCENA III

DICHAS _y_ LUISA

LUISA.--Pues señor, he estado una hora en el balcón

y ése no parece, ni viene por lo visto.

PAULA.--¡Otro que bien baila!

LUISA.--Y me he quedado helada. (_Se sienta al

brasero._)

PAULA.--Ya verás cuando venga como le hablo yo

claro. Hace tres meses que estáis en relaciones, y herrar

ó quitar el banco. Tú ya no estás para perder el tiempo. 5

Que se case con mil diablos.

LUISA.--No, mamá, con mil diablos no; basta que

se case conmigo.

PAULA.--Bueno; pero que se decida de una vez.

CARMEN.--Si es que ésta no sabe. Yo no tuve relaciones 10

con Juan más que el tiempo preciso para arreglarlo

todo.

PAULA.--Y aun eso es mucho.

LUISA.--Sí; pero no vayan ustedes por querer darle

prisa á hacer que se escame. 15

PAULA.--¿Cómo que se escame? ¿Y qué más

puede desear él? ¿Qué es el tal Felipe? Un músico,

un pianista sin lecciones, que porque obtuvo un premio

en el Conservatorio ya se cree más músico que

Metternich. 20

LUISA.--No, mamá, si Metternich no fué músico.

PAULA.--Bueno; pues Metternach, es igual.

CARMEN.--Tiene razón mamá; la solfa da poca

grasa á los garbanzos.

PAULA.--Más cuenta te hubiese tenido hacerle caso 25

al teniente de casa de las de González.

LUISA.--¡Toma! Ya le hice todo el caso posible,

pero cuando se enteró que no teníamos un real, se llamó

andana y me dejó plantada.

PAULA.--¿Y quién le dijo á él que no teníamos un 30

real?

LUISA.--Las de González, sin duda.

CARMEN.--¡Envidiosas! Como ellas no han podido

casarse, y ya son jamonas...

PAULA.--¿Qué han de casarse con aquellas narices

que parecen mangas de riego? Y eso que se han pasado 5

la vida dando reuniones para ver si enganchaban á

alguno.

LUISA.--¡Ah! Á propósito; ¿han leído ustedes en

_La Correspondencia_ que esta noche dan una reunión?

PAULA.--¡Cómo! ¿Reciben los González y no nos 10

han convidado?

CARMEN.--¡Qué grosería!

LUISA.--Aquí, aquí lo dice: (_Coge «La Correspondencia»

y lee._) «Mañana,» que es hoy, «inauguran sus

reuniones de invierno los señores de González, para cuya 15

fiesta han invitado á sus numerosos amigos.»

CARMEN.--No hay duda.

PAULA.--¿Y no nos han convidado á nosotras?

¡Qué grosería!

CARMEN.--Serán otros González. 20

LUISA.--Yo le preguntaré á Felipe; él es amigo y

debe saberlo.

PAULA.--Ellos serán, los muy...

ESCENA IV

DICHOS _y_ FELIPE

FELIPE.--Muy buenas noches, señoras.

LUISA.--(¡Él!) 25

PAULA.--Buenas noches.

FELIPE (_Saludando_).--Carmencita, ¿y don Juan?

CARMEN.--Bueno; por allá dentro.

LUISA.--¡Buena hora de venir!

FELIPE.--Vida mía, he tenido que hacer.

LUISA.--No sé qué.

FELIPE.--Probar un piano que quiere comprar un 5

discípulo, y cuyas teclas no marchaban bien.

LUISA.--Sí; tú siempre tienes alguna tecla que tocar

para excusarte.

FELIPE.--No seas maliciosa.

PAULA.--Á propósito, Felipe, ¿tiene usted noticia de 10

si los González reciben esta noche?

FELIPE.--Más que noticia, tengo una invitación.

Por eso vengo ya vestido para no tener que volver á casa

é ir con ustedes desde aquí.

LUISA.--¿Con nosotras? ¡Estás fresco! 15

FELIPE.--¿Qué? ¿Acaso no las han invitado á

ustedes?

PAULA.--¿Cómo que no? ¡Pues no faltaba más!

Estamos invitadas desde hace ocho días.

FELIPE.--Entonces... 20

PAULA.--Pero no vamos; á mí me duele mucho la

cabeza.

CARMEN.--Y á mí.

LUISA.--Y á mí.

FELIPE.--¡Caracoles! ¡Esta casa es un hospital! 25

¡Ah! Tal vez el tufo del brasero...

PAULA.--Sí; puede.

FELIPE.--He oído decir á un médico amigo, que el

brasero es una cosa muy malsana.

CARMEN.--¡Bah! Nuestros antepasados no tenían 30

otro fuego.

FELIPE.--Por eso se han muerto todos.

LUISA.--¿De modo que no yendo nosotras, supongo

que tampoco irás tú?

FELIPE.--Hija... estoy comprometido á presentar

á un amigo; y además á tocar el piano para que bailen. 5

LUISA.--Eso es; pues que lo toque otro.

FELIPE.--Ya cuentan conmigo.

LUISA.--Bueno; ¿y por dar gusto á esos cursis de

González, me has de disgustar á mí?

FELIPE.--Mujer, yo creí... 10

PAULA.--Tiene razón la niña; un joven que está en

relaciones y en relaciones tan formales como las de usted

con mi hija, no se pertenece, ni puede comprometerse á

nada sin contar con su futura.

FELIPE.--Pero considere usted que hay 15

compromisos...

CARMEN.--No le hubiera yo consentido á Juan semejantes

libertades.

LUISA.--Ni yo á éste... Si quieres ir... hemos

concluído. 20

FELIPE.--Pero mujer...

PAULA.--Tiene razón Luisa. Todo Madrid sabe

con la frecuencia que visita usted esta casa, y por lo

tanto, deducen lo próxima que está la boda.

FELIPE.--(¡Caracoles!) 25

PAULA.--Y eso de que en vísperas de casarse vaya

usted á un baile, mientras nosotras nos quedamos en

casa, ha de chocar á todo el mundo.

FELIPE.--Pero, doña Paula, yo no he dicho que pensaba

casarme en seguida. 30

PAULA.--¡Cómo es eso! ¿Trata usted, por ventura,

de entretener á mi hija, de ponernos en ridículo y de

abusar de nuestra bondad y confianza?

FELIPE.--¡Señora!

PAULA.--Esa conducta es indigna de un caballero; y

sepa usted que en esta casa hay hombre que pueda pedir 5

á usted una satisfacción.

CARMEN.--¡Ya lo creo que se la pedirá!

FELIPE.--Pero señora, ¿qué he dicho yo desde el

primer día?

PAULA.--Lo que sin duda no pensaba usted cumplir. 10

FELIPE.--¿Yo?

LUISA.--No; no se altere usted. Éste busca sin

duda un pretexto para concluir, y como á mí no me

duelen prendas... Puede usted ir á ese baile y á donde

le acomode. (_Llorando._) 15

PAULA.--Incluso á... ¡Qué barbaridad! ¡Lo que

iba á decir!

FELIPE.--¡Pero señora!

PAULA.--¡Ay, ay!... ¡Agua!... ¡Agua!...

LUISA.--Por Dios, mamá... 20

FELIPE.--Pero ¿qué motivo hay para esto?

CARMEN.--Usted es la causa de todo.

FELIPE.--(¡Cáspita!)

LUISA.--¡Infame! Toma, mamá; toma. (_La da

agua._) 25

FELIPE.--Pero, por Dios, doña Paula...

CARMEN.--¡Jesús!... ¡Está sin sentido!

FELIPE.--Aflójela usted el corsé.

PAULA.--¿Cómo es eso? ¿Quiere usted que me aflojen el corsé en su

presencia? 30

FELIPE.--¡Señora!...

PAULA.--¡Desvergonzado! ¿Para eso le he abierto

á usted las puertas de mi casa? Si cuando yo os decía

que sus intenciones no eran buenas...

FELIPE.--(¡Demonio!...)

LUISA.--¡Infame! 5

PAULA.--Puede usted marcharse cuando quiera.

CARMEN.--Y ya irá Juan á entenderse con usted.

LUISA.--Eso es: á pedir á usted una satisfacción.

FELIPE.--Pero vamos á ver: ¿qué ha pasado aquí? 10

PAULA.--Usted lo dirá.

FELIPE.--¿Que no les parece á ustedes bien que vaya

á esa reunión no yendo Luisa?

LUISA.--Claro.

FELIPE.--Pues bien; no voy. 15

LUISA.--¿De veras?

PAULA.--No; si por nosotras puede usted ir donde

le acomode.

FELIPE.--Nada; no voy, no señora. Pero tendré

que ir á avisar al amigo que había citado, y al propio 20

tiempo escribir á los González para que busquen otro

que toque el piano.

PAULA.--¿Y para qué avisar? Que toque el dueño

de la casa si quiere.

FELIPE.--¡Si don José no es pianista! 25

PAULA.--Bien ¿y qué?

FELIPE.--Vaya, voy en un vuelo á avisar á ese

amigo, y vuelvo en seguida.

LUISA.--Pero no tardes.

FELIPE.--No. ¿Están ustedes contentas? 30

PAULA.--No hace más que lo que debe.

FELIPE.--Ya lo sé, señora. (¡Caracoles, en la que

me he metido!)

LUISA.--Y múdate de ropa, porque si no, voy á creer

que vas después.

FELIPE.--Bueno, mujer. 5

LUISA.--Adiós, vidita.

FELIPE.--Adiós. (¡Caspitina! ¡Qué familia!) (_Vase._)

ESCENA V

DOÑA PAULA, CARMEN, LUISA _y después_ JUAN

LUISA.--¡Qué bueno es!

PAULA.--Eso es: así estropeáis á los hombres con

llamarlos buenos. ¿Qué sería de vosotras sin mí? Al 10

hombre hay que tratarlo á puntapiés y sin consideración

ninguna para que nos respete. ¡Parece mentira que

hayáis estado á mi lado en vida de vuestro padre!

LUISA.--Pero, en fin, ha renunciado á ese baile por mí. 15

CARMEN.--¿Qué más puede hacer?

PAULA.--No haberse comprometido con esas cursis

de González sin haberlo consultado antes con nosotras.

¡Una familia que no se acuerda de invitarnos á una

reunión! ¡Unos trapisondistas que porque han hecho 20

dinero, no se sabe cómo, y por lo tanto de mala manera,

se dan más tono que el señor de Rodrigo en la horca!

¡Unos mamarrachos!

JUAN.--¡Hola! ¿Hablan ustedes de los señores de

González? 25

PAULA.--Sí, señor; hablamos de esos... trapisondistas.

Á menos tendría yo en ir á su casa.

JUAN.--¡Ah! ¿Ya saben ustedes que dan una reunión

y no las han convidado?

CARMEN.--Lo cual es una grosería.

PAULA.--Pero que me complace en extremo. Así

me evitan el trabajo de contestarles que no admito su 5

convite.

JUAN.--¡Ah! ¿No iban ustedes de todos modos?

PAULA.--¿Nosotras? No podemos frecuentar semejante

sociedad.

CARMEN.--Tiene razón mamá. 10

JUAN.--Muchísima. Y como la veo á usted en

terreno muy firme y pensando muy cuerdamente por

primera vez en su vida...

PAULA.--¡Caballero!...

JUAN.--Permítame usted que la haga justicia. 15

PAULA.--Yo he pensado siempre como ahora.

JUAN.--Bueno; pues ya no tengo inconveniente en

decirle que acabo de recibir en este momento el convite

de los señores de González. (_Sacando un papel._)

PAULA.--¡Eh!... 20

CARMEN.--¿El convite?

LUISA.--¿El convite para esta noche?

JUAN.--Sí; con una nota muy expresiva, excusándose

de haberlo mandado tan tarde.

PAULA.--¿Á ver? (_Lo toma._) 25

LUISA.--¡Qué gusto!

CARMEN.--Si no podía ser otra cosa.

JUAN.--Pero como no han de ir ustedes, de todos

modos...

LUISA.--¿Eh? 30

PAULA.--¡Oh! ¡Qué finura! Oíd, oíd lo que dice

Isabel de su puño y letra. (_Leyendo._) «Si esta invitación,

que por un error llega tarde á ustedes, no les basta,

irá mi marido en persona á rogarles no falten á esta su

casa.»

LUISA.--¡Qué amabilidad! 5

CARMEN.--¿Quién se niega?

JUAN.--Nosotros por supuesto.

PAULA.--¡Qué hemos de negarnos, hombre! ¡Pues

no faltaba más!

JUAN.--¡Señor, Señor! ¡Éste es el mundo! 10

PAULA.--Y como yo sé lo que me debo á mí misma,

iremos á ese baile.

JUAN.--¡Ésta es la sociedad!

CARMEN.--- Y tú también vendrás.

JUAN.--¿Yo? 15

PAULA.--¡Ya lo creo! Te conviene tratar á las

gentes, si has de llegar á ser algo alguna vez.

CARMEN.--Y frecuentar la sociedad.

PAULA.--Ahí tienes el ejemplo de González, que no

era nada, y ahora es todo un... 20

JUAN.--¡Señora!... ¡Por las once mil vírgenes!

PAULA.--Nada, nada, iremos.

LUISA.--¡Qué gusto! ¡Y el pobre Felipe que se

habrá quitado el frac!

PAULA.--Pues se lo vuelve á poner, ¿qué más 25

quiere?

LUISA.--Claro: ha de tocar el piano para que

bailemos.

PAULA.--Y que no puede dejar de ir.

LUISA.--Y que nadie toca como él. 30

JUAN.--(Otra víctima como yo.)

Tres Comedias Modernas en un acto y en prosa · 第 3 / 11 段