FRANCISCO (_Después de abrir la mampara_).--¡Calle!

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Transcriber's note:

Words printed in bold type (heavy figures) in the original book are

here surrounded by equal signs (=bold=).

The accentuation of the Spanish words has not been modernized.

Tres Comedias Modernas

EN UN ACTO Y EN PROSA

LA MUELA DEL JUICIO

POR

MIGUEL RAMOS CARRIÓN

LAS SOLTERONAS

POR

LUIS COCAT Y HELIODORO CRIADO

LOS PANTALONES

POR

MARIANO BARRANCO

_EDITED WITH NOTES AND VOCABULARY_

BY

FREDERIC WILLIAM MORRISON, M.A.

_United States Naval Academy_

New York

Henry Holt and Company

Copyright, 1909,

December, 1925

Printed in the U. S. A.

PREFACE

It is hoped that this collection of modern Spanish comedies may be found

useful as a contrast to the heavier reading material provided by the

Spanish novel and short story. The novel should be studied in our

courses as the great literary achievement of Nineteenth Century Spain;

the short story, because it possesses the virtue of concentration. But

Spanish prose, whether of the novel or the short story, offers peculiar

difficulties to the English-speaking student. The periodic sentence, a

surfeit of qualifying epithets, inversion, rhetorical and sententious

monologues (cf. Galdos's novels), and, in the longer novels,

complication and elaboration of plot, are obstacles in the way of the

student's appreciation of the real beauties of this literature.

The language of these prose comedies, slightly embellished as all

literary expression must be, is that used in conversation by the

Spaniard of to-day, and on that account should prove valuable in

furnishing the student with those living idioms and constructions that

are rarely found in the longer novels.

In deference to American propriety, an occasional word or two, and in

two cases entire scenes, have been omitted. In _La Muela del Juicio_ one

scene has been omitted and another shortened on account of the presence

of dialect; elsewhere, with a few exceptions, dialect forms have been

given their Castilian equivalents. These changes have in no wise

affected the plot or general interest of the plays.

It has not been thought necessary to furnish biographical sketches of

the authors. With the exception of Ramos Carrión, who has attained a

national reputation as a writer of comedies in prose and verse, they

have not distinguished themselves from the many facile playwrights who

entertain the public of Madrid.

The editor wishes to acknowledge his indebtedness to Dr. J. A. Ray, who

was originally associated with him in the undertaking, but was compelled

to withdraw from it at an early stage. About a third of the vocabulary

is to be credited to him.

F. W. M.

U. S. NAVAL ACADEMY, September, 1909.

BIBLIOGRAPHICAL NOTE

Padre Francisco Blanco García, _La Literatura en el Siglo XIX_, Madrid

1891-4, 3 vols., in vol. 2, Cap. XXIV, _Últimas evoluciones de la

literatura dramática_ (_conclusión_) = _Los géneros cómico y

bajo-cómico_.

Jacinto Octavio Picón, _Prólogo_ to selections of Ramos Carrión's plays

in _Teatro Moderno_, vol. 1, Madrid, 1894.

E. Gómez de Baquero, in _Letras é Ideas_, Barcelona, 1905, pp. 9-22,

article entitled _Filosofía del Género Chico_, pp. 9-22.

LA MUELA DEL JUICIO

PASILLO CÓMICO ORIGINAL Y EN PROSA

POR

MIGUEL RAMOS CARRIÓN

REPARTO

_Personajes_

ISIDRA

ROCÍO

INOCENCIA

DON ATILANO

UN CABALLERO

RAIGÓN

PELÁEZ

EL GARLOPA

FRANCISCO

LELIS

_Caballeros y señoras_

ACTO ÚNICO

La escena dividida. Á la derecha del actor sala de espera,

lujosamente amueblada. Frente á la puerta del foro, en el centro,

un velador con libros y periódicos. Al foro puerta, á la derecha

otra y á la izquierda una que comunica con el gabinete. Ésta debe

tener mampara con muelle, que se cierra por sí sola. El gabinete de

operaciones, también amueblado con lujo. Á la izquierda balcón y al

foro puerta. Sillón de operaciones. Armario con instrumentos

quirúrgicos apropiados. Cuadro lleno de moldes metálicos para

dentaduras. El título de profesor dentista en un marco dorado.

Lavabo con palangana y varios frascos. Enseres de gran lujo.

Aparato de luz eléctrica. Plantas tropicales en los ángulos de la

sala.

ESCENA PRIMERA

RAIGÓN, _con batín_ (_en el gabinete_). _luego_ FRANCISCO

RAIGÓN.--¡Francisco! ¡Francisco! (_Á voces._) Esto

no puede seguir así; no hay paciencia que baste.

¡Franciscoo!

FRANSISCO.--¿Qué manda usted?

RAIGÓN.--Voy á ponerte á la puerta de la calle. 5

FRANSISCO.--Señorito...

RAIGÓN.--¡Á callar! (_Pausa._) Tú eres listo...

FRANSISCO.--Gracias.

RAIGÓN.--Demasiado listo, tal vez.

FRANSISCO.--Es favor. 10

RAIGÓN.--Pero no he visto hombre más descuidado

ni más holgazán. Yo quiero orden, y sobre todo orden,

y mira como tienes todo esto... Los instrumentos mezclados

con los cepillos, los frascos fuera de su lugar, la

cocinilla sin alcohol y todo embrollado, todo lleno de 5

polvo...

FRANCISCO.--Pero, señorito...

RAIGÓN.--¡Basta! Si no te corriges, date por despedido.

Unos por torpes y otros por haraganes, no se os

puede sufrir. ¡Vaya con los criados! No basta pagarles 10

bien y tratarles bien y ser amable y cariñoso con ellos...

(_Gritando. Pausa._)

FRANCISCO.--(¡Se necesita más paciencia!)

RAIGÓN.--Voy á salir. Tengo que hacer una operación

importante en El Escorial y no volveré hasta la 15

noche...

FRANCISCO.--En ese caso quitaré la mampara de la

escalera...

RAIGÓN.--No; déjala como si yo estuviese. No conviene

nunca cerrar la puerta. Recibes á los que vengan, 20

les dices que estoy en cama algo enfermo y que vuelvan

mañana. ¿Has entendido?

FRANCISCO.--Sí, señor, sí.

RAIGÓN.--Lo creo: á listo no te gana nadie; pero á descuidado y á

sinvergüenza tampoco. 25

FRANCISCO.--Muchísimas gracias.

RAIGÓN.--Saca el estuche de operaciones. ¡El grande!

FRANCISCO.--Al momento.

RAIGÓN.--Voy á vestirme. Si viene algún cliente

antes de que me marche, no le dejes pasar, porque no 30

puedo entretenerme.

FRANCISCO.--Está bien.

RAIGÓN.--¡Y cuidado conmigo! (_Vase Raigón por

la puerta del foro.--Francisco pasa á la sala._)

ESCENA II

FRANCISCO. _luego_ DON ATILANO

FRANCISCO.--¡Pero qué tío más insoportable! Ya

estoy deseando perderlo de vista. ¡Qué palabrotas y 5

qué modales, y qué...! Vamos, hombre, que no es

para mi genio.

ATILANO (_Asomando la cabeza_).--¿Se puede?

FRANCISCO.--¡Don Atilano!

ATILANO.--¡Francisco! ¡Tú en esta casa! 10

FRANCISCO.--Estoy sirviendo aquí hace tres meses.

ATILANO.--Ya supe por tus compañeros que te habían

dejado cesante.

FRANCISCO.--Suprimieron dos ordenanzas y me tocó

la china. 15

ATILANO.--¡Cuánto me alegro!

FRANCISCO.--Hombre...

ATILANO.--De que estés aquí.

FRANCISCO.--¡Ah! ¿Y usted sigue lo mismo?

ATILANO.--Peor. 20

FRANCISCO.--¿Y yendo al Ministerio todos los

días?

ATILANO.--Sin faltar uno. Allí me siento en el

banco de la paciencia para saber cuando salen el señor

ministro ó el señor subsecretario, y darles un avance. 25

Ahora confío en que me repondrán pronto, porque el

nuevo subsecretario... ¿Tú no le conoces?

FRANCISCO.--No, señor; fué nombrado después de

quedar yo cesante.

ATILANO.--Pues me ha recibido ya tres veces y ha

estado conmigo muy afectuoso...

FRANCISCO.--¿Sí, eh? 5

ATILANO.--Es muy amable y muy simpático. Y

yo, ya lo sabes, sigo la máxima del pobre porfiado...

Erre que erre.

FRANCISCO.--Lo que es á paciencia no hay quien le gane á usted. 10

ATILANO.--¿Verdad que no? Las horas que me

has visto pasar en aquella portería, junto á la estufa,

fumando un cigarrillo y otro cigarrillo... Y á propósito

de cigarrillos... (_Francisco echa mano como si fuera

don Atilano á darle uno._) No; iba á preguntarte si 15

tienes uno, porque me he venido sin ellos.

FRANCISCO.--Tome usted un _susini_. (_Se lo da._)

ATILANO.--Gracias. ¿Me das una cerillita?

FRANCISCO.--Sí, señor.

ATILANO.--Gracias. 20

FRANCISCO.--Por lo visto sigue usted á la cuarta

pregunta.

ATILANO.--No, hijo mío; ya he llegado á la quinta.

FRANCISCO.--Pero siempre de buen humor.

ATILANO.--Es lo único que tengo bueno. 25

FRANCISCO.--Mucho nos hacía usted reir á todos con

las cosas que nos contaba...

ATILANO.--No se pasa mal el rato en aquella portería,

no. Te aseguro que en cuanto me empleen, casi, casi,

voy á echarla de menos. Aquel entrar y salir de 30

gente... Diputados, senadores, periodistas, pretendientes,

señoras... de todas clases... ¡Qué _maremagnum_!

Y los ordenanzas sin cesar de traer y llevar vasos de agua

con azucarillo. ¡Cuidado con lo que beben los empleados

públicos! Parece que no comen más que bacalao.

FRANCISCO.--¡Ja, ja! ¡Qué cosas tiene don Atilano! 5

ATILANO.--Son observaciones de cesante crónico...

FRANCISCO.--¿Y qué le trae á usted por aquí?

ATILANO.--Pues... necesito ver al señor Raigón.

FRANCISCO.--Hoy es imposible.

ATILANO.--¿Cómo? 10

FRANCISCO.--Me ha dado orden de decir á todo el

que venga que está enfermo y que no recibe, porque

tiene que salir y no volverá hasta la noche.

ATILANO.--No importa; vas á pasarle recado.

FRANCISCO.--¡Quiá, no, señor! Me lo ha prohibido, 15

y tiene un genio que ya, ya.

ATILANO.--A mí me recibe inmediatamente. Somos

amigos de la niñez y hace que no nos vemos muchos años.

FRANCISCO.--Dispense usted; pero la orden ha sido

terminante. 20

ATILANO.--Vamos, Francisquito, sé amable; hazme

ese favor. Necesito con urgencia hablarle dos minutos.

FRANCISCO.--No puedo.

ATILANO.--Pero, hombre, tú que me has hecho tantas

veces ver al ministro, nada menos que á su excelencia, 25

vas á negarte ahora...

FRANCISCO.--No me atrevo, la verdad.

ATILANO.--Yo te aseguro que no te regaña, que me

recibe al momento. ¡Pues poquito gusto que tendrá en

verme! Anda, pásale recado. 30

FRANCISCO.--Mire usted que va á ser inútil.

ATILANO.--No lo creas. Anda, Frasquito, anda.

Ya sabes; Atilano Fuentesaúco; acuérdate de los

garbanzos.

FRANCISCO.--Bueno, le complaceré á usted.

(_Vase por el foro._) 5

ESCENA III

DON ATILANO

Yo espero que me reciba bien. Le hablaré de nuestra

infancia... Estos recuerdos son siempre gratos y llegan

muy adentro. (_Sentido._) Y si veo que se conmueve...

le pido diez duros. ¿Qué menos? Un hombre que

gana tanto no creo que se niegue á favorecer á un amigo 10

tan antiguo... y tan desgraciado. Por lo menos lograré

lo de mi pobrecita hija; á eso no ha de negarse.

ESCENA IV

DICHO, RAIGÓN _y_ FRANCISCO, _en el gabinete_

RAIGÓN.--¡Eres un torpe, un animal! Ya te dije

que no estaba para nadie.

FRANCISCO.--Como insistió de esa manera... 15

RAIGÓN.--Dile que entre... (Venir á entretenerme ahora...)

FRANCISCO.--Pase usted. (_Sosteniendo la mampara._)

ATILANO.--Gracias, Francisquito. (_Aparte al entrar

en el gabinete. Francisco sale á la sala y se queda escuchando 20

junto á la puerta.--Mirando á Raigón y puesto

casi en cuclillas, como cuando se hace fiestas á un niño._)

¡Je, je, je!

FRANCISCO.--(¡Para bromitas está el hombre!)

RAIGÓN (_Muy serio_).--Servidor de usted.

ATILANO (_Abriendo los brazos y yendo hacia

él_).--¡Raigoncillo!

FRANCISCO.--(¡Así lo entretenga dos horas!) (_Vase 5

por el foro._)

RAIGÓN (_Dejándose abrazar y muy

serio_).--Caballero...

ATILANO.--Pero, ¿qué es esto? ¿No me conoces?

RAIGÓN.--Sí, me parece recordar. 10

ATILANO.--Fuentesaúco, Atilano, tu amigo de la

infancia, tu compañero del colegio de don Cosme.

(_Abrazándole._)

RAIGÓN.--¡Ah! Sí, sí. (_Con frialdad._)

ATILANO.--Ya lo creo, hombre, estas cosas no se 15

olvidan nunca. Muy transformado estás; pero te hubiera

reconocido al momento.

RAIGÓN.--Bien, pues usted dirá...

ATILANO.--¿Qué es eso de usted? Trátame con

toda confianza como yo á tí. ¡No faltaba más! Dos 20

amigos íntimos, que no se separaban nunca, que han

estudiado juntos todo el bachillerato... Siéntate, hombre,

siéntate. (_Sentándose._)

RAIGÓN.--Es que tengo mucha prisa.

(_Sentándose._) 25

ATILANO.--Ya me lo ha dicho el criado; pero tranquilízate,

porque seré muy breve. No he venido más

que para tener el gusto de darte un abrazo. Más despacio

otro día, hablaremos de aquellos tiempos felices...

¡Qué dichosos éramos entonces! Con la alegría de la 30

niñez, soñando un porvenir de color de rosa... ¡Ay!

Tú lo has realizado; pero yo... (_Suspirando._) En fin,

no quiero entristecerte refiriéndote mis desgracias. Hoy,

por una casualidad, hablando con otro compañero nuestro,

aquél que llamábamos Pandereta, ¿te acuerdas?

¡Pandereta! 5

RAIGÓN.--No.

ATILANO.--(Éste no quiere acordarse de nada.) Pues

bien; hablando con ése en esta misma calle, ahí, frente

á esta casa, me dijo señalando á la muestra que tienes en

los balcones: «¡Ése sí que ha hecho suerte! Ahí le 10

tienes, el más famoso, el mejor dentista de España,

Manolito Pérez.»--«¡Manolito!» exclamé yo muy sorprendido.--«¿Pero

ese renombrado Raigón es Manolito

Pérez?»--«El mismo.»

RAIGÓN.--Sí; como es menos común, uso el apellido 15

de mi madre.

ATILANO.--Y muy bien usado. ¡Raigón! El apellido

más propio para un dentista. Siempre tuviste

disposición para estas cosas: en la clase de matemáticas

eras una especialidad para la extracción de raíces. ¡Je, 20

je! (No le ha hecho gracia el chistecito.)

RAIGÓN.--Yo siento mucho no poder detenerme más;

pero me aguardan y...

ATILANO.--Acabo al instante. ¿Sigues soltero?

RAIGÓN.--Siempre. 25

ATILANO.--Yo no. Soy viudo y tengo una hija,

un ángel, que es mi único consuelo en este mundo.

Cose para las tiendas y con eso vamos viviendo mientras no

me emplean. Trabaja la infeliz, dale que le das á la

máquina, una silenciosa que voy pagando á plazos. 30

¡Ay! (_Suspira._) Pero hace dos semanas, mi pobrecita

hija, apenas puede coser, porque de noche y de día

está en un grito.

RAIGÓN.--¿Pues?

ATILANO.--Le ha salido la muela del juicio un poco

torcida y la hace sufrir de un modo horrible. No hay 5

más remedio que extraerla; pero, ¿cómo? Yo me encuentro

sin recursos, en una situación deplorable, puedes

creerlo, deplorable; ni aun dispongo para llevarla á un

mal dentista.

RAIGÓN (_Levantándose_).--¡Acabáramos! Pues si no 10

es más que eso...

ATILANO.--Nada más.

RAIGÓN.--Los jueves, de tres á cinco, tengo consulta

gratis para los pobres.

ATILANO.--¿Eh? (_Levantándose._) 15

RAIGÓN.--Ven con tu hija y se la operará como sea

preciso. ¡Vaya, adiós! ¡Francisco! (_Llamando._)

ATILANO.--Adiós, hombre, adiós. (_Con amargura.

Pasa á la sala._)

RAIGÓN.--¡Adiós! (Y para esto me ha entretenido 20

media hora.) (_Poniéndose el sombrero._)

ESCENA V

DICHOS _y_ FRANCISCO

RAIGÓN.--Me marcho por la escalera interior para

no encontrarme con otro posma como ése, y por haberle

dejado entrar estás despedido. Puedes buscar casa

desde hoy; ya lo sabes. (_Vase._) 25

FRANCISCO.--Está bien, señorito.

ESCENA VI

DON ATILANO _y_ FRANCISCO, _que pasa á la sala_

ATILANO.--¡Inhumano, grosero! ¡Sacamuelas!

Si siempre fué un adoquín, desde chico. ¡Y pensaba yo

pedirle diez duros!... ¡Cualquiera le pide nada á ese

hombre!

FRANCISCO.--¡Don Atilano! ¿Todavía está usted 5

aquí?

ATILANO.--¡Todavía!

FRANCISCO.--¿Qué le pasa á usted?

ATILANO.--¿Qué ha de pasarme? Que tu amo es el

tío más soez de la tierra. 10

FRANCISCO.--Eso ya lo sabía yo.

ATILANO.--Me ha recibido de la manera más descortés,

y al decirle que me encontraba sin medios y que

mi hija necesitaba sacarse una muela, ¿sabes lo que ha

dicho? 15

FRANCISCO.--¡Qué sé yo!

ATILANO.--Que los jueves tiene consulta para los

pobres; así, en seco. (_Afligido. De pronto y con ira._)

¡Me han dado intenciones de saltarle dos muelas de una

bofetada! 20

FRANCISCO.--Pues á mí me ha despedido por haberle

dejado pasar á usted.

ATILANO.--¿De veras?

FRANCISCO.--Ahora mismo me ha dicho que busque

casa. 25

ATILANO.--Hombre, cuánto siento haberte perjudicado...

FRANCISCO.--No señor, no; si me despide cada dos ó

tres días; tiene un genio insufrible; pero ya no le sufro

más, ahora va de veras y me largo. ¡Que lo aguante su

abuela! Siempre está furioso.

ATILANO.--¡Parece mentira, ganando tanto 5

dinero!...

FRANCISCO.--¿Dinero? Eso no lo sabe usted bien.

Esta casa es una romería. Días hay en que saca más

de quinientas pesetas.

ATILANO.--¡Qué barbaridad! 10

FRANCISCO.--Si por cualquiera cosa lleva un dineral.

Y cada vez más gente.

ATILANO.--Sí, ¿eh?

FRANCISCO.--Desde las once de la mañana hasta las

seis de la tarde esta sala está llena de señoras y de caballeros... 15

Y cada uno dos duros, ó cuatro ó diez;

conque eche usted la cuenta.

ATILANO.--¡Qué suerte! ¡Un hombre tan bruto!

FRANCISCO.--¿Y tacaño? Es de lo que no hay.

Con decirle á usted que para todo ese trabajo no quiere 20

un ayudante. ¡Nada! Todo para él. Es así. (_Cerrando

el puño._) Y figúrese usted si le convendría tener

quien le ayudase; un día como hoy, por ejemplo, que

necesita ausentarse para hacer una operación en El

Escorial, pues pierde aquí todo ese dinero... y los 25

enfermos se van disgustados...

ATILANO.--Naturalmente.

FRANCISCO.--Hoy se marcharán Dios sabe cuántos...

(_De pronto, como asaltado por una idea feliz._)

¡Caracoles! 30

ATILANO.--¿Qué?

FRANCISCO.--¡Caracoles!

ATILANO.--Ya lo he oído; caracoles.

FRANCISCO.--¿Quiere usted vengarse de ese tío

grosero?

ATILANO.--No deseo otra cosa. Desde que me dijo 5

aquello de los jueves, tengo las tripas como una

devanadera.

FRANCISCO.--Pues hay un medio de que usted y yo

nos venguemos de sus groserías, ganándonos quince ó

veinte duros. (_Muy alegre._) 10

ATILANO.--¿Qué dices?

FRANCISCO.--Él no volverá hasta la noche, y

tenemos todo el día por nuestro.

ATILANO.--¿Para qué?

FRANCISCO.--Para recibir á los pacientes que vengan. 15

Usted espera ahí dentro, muy serio y muy grave,

como sustituto del señor Raigón...

ATILANO.--Pero, hombre, si yo no sé sacar muelas...

FRANCISCO.--Ni hace falta. Á la mayoría de los

que vienen les pone un algodoncito empapado en un 20

elixir y cocaína. Yo estoy enterado de todo esto. Una

mechita, enjuáguese usted.--¡Dos duros!--¿Á ver

cómo va eso? Perfectamente. Siga usted con lo mismo.

¡Dos duros!--Abra usted la boca. Hay inflamación;

no debe operarse: ¡dos duros!--¡Y así, un jubileo 25

y venga guita!

ATILANO.--¡Francisco, por Dios!... (_Dudando, pero

deseoso de aceptar._)

FRANCISCO.--No sea usted tonto. Usted no ha de

volver por aquí... 30

ATILANO.--¿Yo? En mi vida.

FRANCISCO.--Y yo me voy mañana, conque...

ATILANO.--Paquito, que me comprometes... (_Como

antes._)

FRANCISCO.--Vamos al comedor; tomará usted

una copita de Pedro Jiménez para animarse. 5

ATILANO.--¡Frasquito!

FRANCISCO.--Que nos sacamos lo menos veinte duros

y nos los repartimos como buenos hermanos...

ATILANO.--¡Diez duros! ¡La felicidad!

FRANCISCO.--Yo le indicaré á usted lo que debe 10

hacer. Andando, que ya sube alguien...

ATILANO.--¡Frasquito! ¡Frasquito!... (_Dudando

y resolviéndose de pronto._) Andando. (_Vanse._)

ESCENA VII

INOCENCIA _y_ LELIS

LELIS.--Vamos, entra, no seas tonta.

INOCENCIA.--¿No hay nadie? 15

LELIS.--Nadie.

INOCENCIA.--Eso me tranquiliza.

LELIS.--Pero, por Dios, ¿á qué viene ese miedo?

INOCENCIA.--Temo encontrarme con algún conocido.

LELIS.--No hemos de tener esa desgracia. 20

INOCENCIA.--Si mi papá llegase á saber esto, yo creo

que del disgusto se moría y después me mataba.

LELIS.--No, mujer, sería antes.

INOCENCIA.--Eso es; no sé lo que digo, estoy trastornada. 25

LELIS.--¡Claro! Sin dormir hace tres noches.

INOCENCIA.--Cuatro.

LELIS.--¿Y querías que te dejara así, pudiendo

librarte de ese tormento? No, vida mía.

INOCENCIA.--¿Y cómo te has proporcionado esos

tres duros? Dime la verdad, porque tú... tú no sueles

tener mucho dinero. 5

LELIS.--Ni poco. Te lo contaré con toda franqueza.

Voy á abrirte mi corazón. (_Deja el sombrero sobre el

velador._)

INOCENCIA.--Bueno, ábrelo.

LELIS.--Verás. Como ya te he dicho, todas las 10

noches te oigo quejarte á través del tabique. ¡Maldito

tabique! ¿Por qué la suerte ingrata nos ha colocado

pared por medio? Es decir, ¿por qué ha colocado esa

pared entre nosotros?

INOCENCIA.--Lelis; no digas eso. ¡Ay! ¡Ya me 15

vuelve! (_Llorando y llevándose la mano al carrillo._)

LELIS.--Así, así te oía anoche, y dije: de mañana no

pasa. Si su pobre padre no puede sacrificar un par de

duros, yo los buscaré. Hoy me levanté muy temprano,

cogí una americana y unos pantalones... 20

INOCENCIA.--Y te los pusiste. Abrevia, hombre,

abrevia.

LELIS.--No me los puse, es decir, me puse otros y

aquéllos los llevé á una casa de préstamos. Por las dos

prendas me han dado tres duros. 25

INOCENCIA.--¿Y si tu mamá descubre lo que has

hecho?

LELIS.--Si lo descubre, lo descubro todo. Estoy

resuelto. Yo soy así, no me atrevo á nada; pero cuando

me atrevo soy atroz. 30

INOCENCIA.--Ya lo sé.

LELIS.--Pues para todo igual. Si mi mamá ó tu

papá se enteran de nuestras relaciones, yo soy muy

hombre para decirles: sí, la quiero con toda mi alma.

La vecinita de la derecha me ha robado lo que tengo á

la izquierda. (_Señalando el sitio del corazón._) Suyo es 5

y suyo será...

INOCENCIA.--¡Ay, Lelis!

LELIS.--¿Qué?

INOCENCIA.--Que me duele mucho. (_Llorando._)

LELIS.--Ten paciencia, monina, ya poco podemos 10

tardar. Somos los

primeros.

INOCENCIA.--¿Me hará mucho daño?

LELIS.--No, no tengas miedo, un tirón nada más.

Dicen que no hay mejor dentista en Madrid. Por eso

te he traído aquí, aunque cueste más caro... 15

INOCENCIA.--Gracias, gracias, no sé cómo

corresponder...

LELIS.--Ya te lo he dicho; dándome la muelita...

Quiero conservarla. ¡Tu muela del juicio! Sólo de

pensar en poseerla, pierdo yo el juicio. (_Va á abrazarla._) 20

INOCENCIA.--Vamos, sé juicioso.

LELIS.--Me voy á hacer con ella un alfiler para la

corbata. (_Se sienta Inocencia._)

ESCENA VIII

DICHOS, DON ATILANO, _con el batín de raigón, y_ FRANCISCO, _en el

gabinete._

INOCENCIA.--¡Ay! (_Sigue quejándose en voz baja.

Lelis, de espaldas á la puerta del gabinete, enjuga á Inocencia 25

las lágrimas con su pañuelo y lo besa._)

ATILANO.--Con esa copita de Pedro Jiménez me he

animado mucho. Creo que tendré valor para todo.

FRANCISCO.--¡Pues claro! Buena bobada sería perder

esta ocasión... Creo que hay alguien esperando.

ATILANO (_Asustado_).--¿Ya? 5

FRANCISCO.--Veré. (_Entreabriendo la puerta._)

INOCENCIA.--¡Ay!

LELIS.--¿Te duele mucho?

INOCENCIA.--¡Muchísimo!

ATILANO.--¿Hay alguien? 10

FRANCISCO.--Dos jóvenes: parecen matrimonio.

ATILANO.--¡Pobrecitos! Voy á amargarles la luna

de miel.

FRANCISCO.--Venga usted acá. Le explicaré cuál es

el elixir que se pone con el algodoncito. 15

ATILANO.--Sí, sí, explícamelo todo. (_Francisco,

hablando muy bajito con don Atilano, de espaldas al

público, figura irle instruyendo, mostrándole los instrumentos,

etc._)

LELIS.--Ya se mueven. Se conoce que va á salir el 20

que está.

INOCENCIA.--¡Ay! (_Levantándose muy alegre._)

LELIS.--¿Qué?

INOCENCIA.--Que ya no me duele.

LELIS.--- ¿Cómo? 25

INOCENCIA.--¡Ay, qué gusto! La primera vez desde hace cuatro días.

LELIS.--¿De veras?

INOCENCIA.--Nada, no siento nada.

LELIS.--La impresión, el creer que ya ibas á 30

entrar. Eso dicen que es muy frecuente; pero estos

alivios son engañadores. Después el dolor repite más

fuerte.

INOCENCIA.--Sí; pero mientras no repita...

no tengo valor para sacármela.

LELIS.--¿Y qué hacemos? 5

INOCENCIA.--Irnos.

LELIS.--¿Y si te vuelve?

INOCENCIA.--Vuelvo.

LELIS.--Como quieras; pero no iremos á casa, ¿eh?

INOCENCIA.--¿Pues á dónde? 10

LELIS.--Ya que estás mejor, entraremos en un café

retirado y tomaremos alguna cosita. ¡No me digas que

no!

INOCENCIA.--Bueno. Así como así, hace cuatro días

que apenas como. 15

LELIS.--Pues ahora comerás y estaremos allí juntitos

y solos, como si ya hubiéramos realizado nuestras esperanzas.

¿Cuándo será, Dios mío? (_Poniéndose el

sombrero._) ¿Cuándo meteré yo la cabeza en alguna

parte? 20

INOCENCIA.--Es que ya no me duele nada. ¡Vamos!

LELIS.--Vamos. (Quién sabe si podré ahorrarme

los dos duros.) (_Vanse._)

ESCENA IX

DON ATILANO _y_ FRANCISCO

FRANCISCO.--¿Está comprendido?

ATILANO.--Perfectamente. 25

FRANCISCO.--Les diré que pasen.

ATILANO.--Bueno; ello ha de ser...

FRANCISCO (_Después de abrir la mampara_).--¡Calle!

¡Se han marchado!

ATILANO (_Saliendo también á la sala_).--Me alegro.

FRANCISCO.--¿Cómo?

ATILANO.--Digo, lo siento; pero ¿qué vamos á hacer? 5

Ya vendrán otros.

FRANCISCO.--¿Pues no han de venir? Hoy nos

ganamos lo menos veinte duros.

ATILANO.--No me lo digas, Frasquito, no me lo digas. 10

FRANCISCO.--Venga usted allá adentro y seguiré

enseñándole algunos detalles que le conviene saber.

ATILANO.--Sí, sí, y tomaré otra copita. Ese vino es

riquísimo. Entre Pedro Jiménez y yo (_Como si descorchase

una botella._) verás lo que hacemos. (_Vanse por el 15

foro._)

ESCENA X

ROCÍO, _luego un_ CABALLERO

ROCÍO (_Siempre con marcadísimo acento andaluz_).--Buenos

días. ¡No hay nadie! Mejor, así entraré más

pronto. ¡Ay, Jesús! ¡Qué cansada estoy! Y qué aburrida

voy á estar aquí sola si tarda mucho el que está 20

dentro. ¡Parece mentira que haya personas aficionadas

á la soleá!... Á mí no me gusta más _soleá_ que la de mi

tierra, la que se canta. ¡Ay! (_Empezando á cantar y

batiendo palmas._)

CABALLERO (_Entra tapándose la boca con el pañuelo y 25

mugiendo como un toro._)--¡Muú!

ROCÍO.--¡Qué barbaridad, cómo viene este hombre!

CABALLERO (_Sentándose, después de saludar con la

cabeza_).--¡Gracias á que no hay más que ésta esperando!

Entraré pronto. Yo no puedo más. ¡Uf! (_Se levanta

y pasea de uno á otro lado de la escena._)

ROCÍO.--¡Pobrecito! Se conoce que está sufriendo mucho. 5

CABALLERO.--Esto ya no se puede aguantar. ¡Berr!

ROCÍO.--Caballero, ¿le duele á usted mucho, eh?

CABALLERO.--¡Mucho!

ROCÍO.--¡Ay! Yo no puedo ver sufrir á nadie...

CABALLERO.--Pues, señora, lo siento tanto: pero no 10

lo puedo

remediar. (_Con malos modos._)

ROCÍO.--No, hijo mío, no, si no lo digo por eso.

Desahóguese usted todo lo que quiera. Al cabo y al

fin, el quejarse siempre es un consuelo. Los suspiros

que se quedan dentro son los que hacen daño. 15

CABALLERO.--(Buenas ganas de conversación tengo yo ahora.)

ROCÍO.--¿Y es fluxión ó caries lo que tiene usted?

CABALLERO.--No lo sé, señora.

ROCÍO.--Será de los nervios, porque tiene usted tipo 20

de ser muy nervioso.

CABALLERO.--Muchísimo.

ROCÍO.--¡Pues ya es desgracia, ya! Á mí me sucede

lo mismo. Y yo he padecido mucho de la boca, mucho,

pero nervioso nada más; hasta que hace dos años me 25

dieron el gran remedio, y no he vuelto á tener novedad.

¿Sabe usted cómo me he curado?

CABALLERO.--¡Qué sé yo!

ROCÍO.--No lo va usted á creer cuando se lo diga.

Pues oiga usted. Me he curado cortándome las uñas 30

todos los lunes. No se ría usted.

CABALLERO.--¡Qué me he de reir, señora, qué me he

de reir! (_Muy incomodado._)

ROCÍO.--Parece brujería; pues no lo es. Me lo aconsejó

una cigarrera de Sevilla, y desde entonces todos los

lunes... riqui riqui-riqui. (_Como si se cortara las 5

uñas._) Se acabaron los dolores de muelas. No me

retientan ni por casualidad.

CABALLERO.--¿Entonces, á qué viene usted aquí?

(_Muy violento._)

ROCÍO.--¡Ay, Jesús! Hijo, me ha asustado usted. 10

CABALLERO.--Dispense usted, estoy rabioso.

ROCÍO.--Pues vengo á comprar un frasco de elixir, lo

único que uso; pero vea usted... (_Enseñándole los dientes._)

CABALLERO.--Ya veo, ya. Dichosa usted. Tiene

una dentadura preciosa. 15

ROCÍO.--Gracias.

CABALLERO.--Preciosa; parecen perlas...

ROCÍO.--Perlas precisamente, no: porque si fueran

perlas no estarían ahí; pero, en fin, piñoncitos...

CABALLERO.--(¡Lástima que tenga yo dolor de 20

muelas!)

ROCÍO.--¿Está usted mejor?

CABALLERO.--Parece que se me va calmando algo.

ROCÍO.--¡Cuánto me alegro! Usted dirá que le estoy

mareando con la conversación... 25

CABALLERO.--Señora, yo no digo nada.

ROCÍO.--Pero, hijo mío, yo soy así, no puedo remediarlo.

Á mí, pídame usted lo que quiera, ¿comprende

usted? pero no me pida que no hable. Yo no comprendo

esas personas calladas, mohinas, como buhos... ¡Ay! 30

Á mí déme usted gente que hable mucho, que diga todo

lo que sienta, que no se guarde nada... ¡La conversación!

¿Hay algo más agradable en este mundo? Comunicar

una sus pensamientos, hasta los más hondos...

En eso nos diferenciamos de los animales... ¿Hay

algún animal que hable? 5

CABALLERO (_Con la mayor naturalidad_).--Sí, señora;

hay uno.

ROCÍO.--¿Cuál?

CABALLERO.--La cotorra.

ROCÍO.--Es verdad. ¡Ay qué gracioso! Está usted 10

mejor, ¿eh?

CABALLERO.--Sí, sí; me duele menos. La conversación

con usted, por lo visto, me ha distraído y me he

aliviado algo. Se conoce que el gusto de oirla... ¡Ay!

(_De pronto dando un berrido_.) 15

ROCÍO.--¿Qué? ¿Vuelve?

CABALLERO.--Son tirones. De pronto me dan y de

pronto se me pasan.

ROCÍO.--¿Y la que le duele á usted es de arriba ó de

abajo? 20

CABALLERO.--De arriba.

ROCÍO.--Á ver, á ver, puede que esté dañada.

CABALLERO.--¡Ésa! (_Abriendo la boca y señalando

con el dedo._)

ROCÍO.--¡Ay, hijo mío; pero si tiene usted ahí la cueva 25

de Montesinos! Debe usted inmediatamente orificársela.

CABALLERO.--¡Quiá! ¡Fuera con ella!

ROCÍO.--¿Sacarla? Eso es lo último.

CABALLERO.--¿Opina usted?

ROCÍO.--Sí, señor. (_Se acerca al velador y empieza 30

á hojear un libro._)

CABALLERO.--(Vaya si es graciosa la mujer.) (_Pausa

corta._) ¿Es usted soltera?

ROCÍO.--Viuda, para servir á usted.

CABALLERO.--¡Qué más quisiera yo!

ROCÍO.--¡Guasón! Para valiente cosa le serviría yo 5

á usted.

CABALLERO.--Y por lo visto hace ya mucho que

perdió usted á su esposo...

ROCÍO.--No lo perdí yo; se perdió él.

CABALLERO.--Quiero decir que, á juzgar por el traje, 10

ya ha pasado tiempo...

ROCÍO.--El luto lo llevo en el corazón.

CABALLERO.--Tiene usted el corazón negro, ¿eh?

(_Animándose cada vez más._)

ROCÍO.--Tengo aquí un plato de calamares. ¡Ay! 15

Si usted conociera mi historia...

CABALLERO.--¿Cómo se llama usted?

ROCÍO.--¡Rocío!

CABALLERO.--¿Rocío? ¡Qué casualidad! Yo me

apellido Flores. 20

ROCÍO.--¿Y que?

CABALLERO.--Que las flores necesitan rocío.

ROCÍO.--¿Sí? Pues duerma usted al sereno. (_Siguen

hablando en voz baja, después de sentarse muy juntos

en el foro._) 25

ESCENA XI

DICHOS, FRANCISCO _y_ DON ATILANO, _en el gabinete_

FRANCISCO.--Aquí tiene usted preparado el enjuague.

Éste sirve para todo.

ATILANO.--Está bien.

ROCÍO (_Riéndose_).--¡Ay, pero qué malos son ustedes

los hombres!

FRANCISCO (_Saliendo á la sala_).--¿Quién de ustedes

es el primero?

ROCÍO.--Servidora... 5

FRANCISCO.--Puede usted pasar cuando guste.

(_Abriendo y sosteniendo la mampara._)

ROCÍO.--Voy. Es decir, si no quiere usted pasar

antes...

CABALLERO.--Gracias, no me corre prisa, estoy mejor. 10

ROCÍO.--Me alegro mucho. Con permiso. (_Entra

en el gabinete. Francisco por la puerta del foro de la sala._)

ESCENA XII

ROCIÓ _y_ DON ATILANO, _en el gabinete_. EL CABALLERO, _en la sala._

ROCÍO.--Servidora de usted.

ATILANO.--Muy señora mía. (Estoy temblando.)

ROCÍO.--¡Ay! ¿No está el señor Raigón? 15

ATILANO.--Está enfermo; pero es lo mismo, yo estoy

en su lugar. Usted dirá lo que quiere que le haga.

ROCÍO.--¿Á mí? Nada, hijo mío. Por fortuna no

necesito nada.

ATILANO.--¡Cuánto lo celebro! 20

ROCÍO.--Vengo á comprar un frasquito de elixir

¿sabe usted? De los más chiquirrititos. De aquéllos,

de los de dos pesetas. (_Señalando á los que debe haber

sobre el lavabo._) Soy parroquiana.

CABALLERO (_Levantándose_).--¡Caramba! ¡Qué bien 25

estoy ahora!

ATILANO.--Tome usted. (_Dándole el frasquito._)

ROCÍO.--Hombre, bien podía usted envolverlo en un papelillo.

ATILANO.--Tiene usted razón. (Estoy aturdido.)

¿Dónde habrá papeles? (_Buscando en los cajones._) 5

CABALLERO.--Me dan intenciones de marcharme.

No me duele absolutamente nada y ponerme ahora á

que me den un par de tirones... Podía esperar en el

portal á la andaluza. ¡Qué mona es! Ella me lo agradecería,

de seguro, y... ¡quién sabe! Vaya, que me 10

largo. (_Vase._)

ESCENA XIII

DICHOS, _menos el_ CABALLERO

ATILANO (_Dándole un frasco envuelto ya en un papel_).--Tome

usted, señora.

ROCÍO.--Ahí van las dos pesetas.

ATILANO.--Mil gracias. 15

ROCÍO.--Quede usted enhorabuena. (_Dándole la

mano y sacudiéndola dos veces acompasadamente._) y que

se alivie el señor de Raigón (_Como antes._) y déle usted

expresiones... (_Como antes._)

ATILANO.--De parte de usted. 20

ROCÍO (_Saliendo del gabinete_).--¡Ay! ¡Se ha marchado

aquel caballero! Vaya, como si lo viera: está

esperándome en la calle... Estos viejos camanduleros...

(_Viendo á don Atilano al volverse._) Servidora de

usted. (_Le da la mano haciendo los sacudimientos como 25

antes y vase._)

ESCENA XIV

DON ATILANO, _solo_

Pues señor, todavía no he hecho nada y estoy temblando

como un azogado. Necesito tomar otra copita.

¡Currito! (_Vase por el foro de la sala._)

ESCENA XV

ISIDRA _y el_ GARLOPA. _Ella trae el carrillo derecho muy

inflamado y cubierto con un pañuelo negro._

GARLOPA.--Ande usted adelante. (_Empujándola para

que entre._) 5

ISIDRA.--¡Ay, hijo, qué bárbaro eres!

GARLOPA.--Es favor. (_Deteniéndola al ver que va á

entrar en el gabinete._) ¿Pero á dónde va usted?

ISIDRA.--Pues adentro.

GARLOPA.--Señora, siéntese usted ahí y espere á que 10

nos llamen, que hay que aguardar turno.

ESCENA XVI

DICHOS, DON ATILANO, _en el gabinete_

ATILANO.--Estoy resuelto á todo. Esta última copita

me ha animado mucho. ¿Habrá alguien? (_Abre

la puerta._) Adelante, pasen ustedes. (_Entran en el

gabinete._) 15

GARLOPA.--Buenos días. ¿Está usted bien? ¿Y la

familia? (_Dándole la mano con tal fuerza que le lastima._)

ATILANO.--¡Ay! Bien, gracias.

GARLOPA.--Me alegro mucho. Pues aquí tiene usted

á esta señora que viene á que la vea usted eso.

ATILANO.--¿Y qué es eso?

ISIDRA.--Pues le diré á usted: yo creo que esto me

ha salido á consecuencia de un sofoco. 5

GARLOPA.--El señor no tiene para qué enterarse de

esas cosas. Usted le enseña lo que trae y se acabó.

ISIDRA.--¡Pues vea usted! (_Se quita el pañuelo y

muestra el carrillo inflamadísimo._)

ATILANO (_Retrocediendo_).--¡Dios mío! 10

GARLOPA.--¿Es bueno, eh?

ATILANO.--¡Atroz!

GARLOPA.--Pero yo creo que con un pinchazo en su

sitio...

ATILANO.--(Ó media estocada.) 15

GARLOPA.--Ande usted á sentarse y á acabar pronto.

El miedo no sirve para nada. (_Empujándola hacia el

sillón._)

ISIDRA.--Diga usted, caballero, ¿me hará usted

mucho daño? 20

ATILANO.--Muchísimo.

GARLOPA.--No le diga usted eso, hombre.

ATILANO.--Yo ante todo la verdad.

GARLOPA.--¡Pues qué remedio! (_La obliga

á sentarse._) 25

ATILANO.--¡Si esto es un melón!

GARLOPA.--Yo creo que ya está maduro.

ATILANO.--¡Qué sé yo, qué sé yo! La verdad...

no me atrevo á calarlo.

ISIDRA (_Asustada_).--¿Eh? 30

ATILANO.--Á sajarlo.

ISIDRA.--¡Ah!

ATILANO.--Es preciso esperar, no hay otro remedio.

Se enjuaga usted con malvavisco y adormideras.

ISIDRA.--Ya lo he hecho.

ATILANO.--No importa, se enjuaga usted más. (Eso 5

no puede perjudicarla.) Y mañana... ó pasado, vuelve

usted por aquí.

GARLOPA.--Pero, hombre...

ATILANO.--No está en disposición de operarse.

ISIDRA (_Levantándose del sillón y poniéndose el pañuelo_).--Ya 10

decía yo que esto estaba muy duro.

GARLOPA.--Vaya, pues dejarlo. ¿Qué le debo á

usted?

ATILANO.--La consulta, dos duros.

GARLOPA.--¿Cómo? 15

ATILANO.--Dos duros...

GARLOPA.--¿Dos duros? Hombre, usted está demente,

de por fuerza. (_Sonriendo._)

ATILANO.--Es lo que llevamos.

GARLOPA.--Vamos, hombre, que usted no me conoce 20

á mí. (_Muy amable._)

ATILANO.--No tengo ese gusto.

GARLOPA.--Pues va usted á conocerme. (_Á gritos._)

ISIDRA.--(Págale y calla.)

GARLOPA.--No me da la gana. Pues hombre, dos 25

duros por no hacer nada.

ATILANO.--Bueno, pues déme usted lo que guste y

vaya con Dios.

GARLOPA.--¡Dos duros!

ATILANO.--¡Francisco! (_Yendo á la puerta del 30

foro._)

GARLOPA.--Llame usted á quien quiera; pero yo no

pago los dos duros.

ATILANO.--Está bien, no dé usted más voces...

¡Francisco!

ESCENA XVII

DICHOS, FRANCISCO

GARLOPA.--¡Pues no faltaba más! 5

FRANCISCO.--¿Qué pasa, qué es esto?

ATILANO.--Acompaña á este caballero y á esta

señora.

GARLOPA.--Ni que robara uno el dinero. ¡Dos

duros! ¡Dos duros! 10

FRANCISCO.--Haga usted el favor... (_Empujándole

suavemente y haciéndole salir del gabinete._)

GARLOPA.--No me toque usted, que ya me marcho.

(_Salen á la sala._)

ISIDRA.--(¡Ten prudencia, por Dios!) 15

GARLOPA.--Cállese usted si no quiere que le iguale

los dos carrillos.

ISIDRA.--(¡Ay, qué bruto!)

GARLOPA.--¡Dos duros! ¡Dos duros! ¡Ni en Sierra

Morena! ¡Dos duros! (_Vanse._) 20

ESCENA XVIII

DON ATILANO _y_ FRANCISCO, _ya en la sala_

ATILANO.--¡Gracias á Dios! ¿Lo ves? Como me

dijiste que por la cosa más sencilla se llevaba dos duros...

ahí tienes las consecuencias. ¡Un escándalo!

FRANCISCO.--Eso ya pasó, no se preocupe usted.

Venga mi duro.

ATILANO.--¿Qué duro?

FRANCISCO.--El que me corresponde de los dos.

ATILANO.--Si no me ha dado nada. 5

FRANCISCO.--¡Hombre! ¿Y arma esa bronca? Voy

á decirle... (_Deteniéndose á la puerta._) ¡Ah! Viene

alguien. Ande usted adentro. (_Don Atilano entra rápidamente

en el gabinete._)

ATILANO.--Con esta cuestión me he puesto más 10

nervioso.

ESCENA XIX

DICHOS _y el_ SEÑOR PELÁEZ, _con sombrero de copa y muy elegante._

FRANCISCO.--Puede usted entrar, caballero, no hay

nadie.

PELÁEZ.--Me alegro mucho. (_Entra en el gabinete._)

FRANCISCO.--Pase usted. (Éste no es de los que se 15

marchan sin pagar.) (_Vase por el foro._)

PELÁEZ.--Muy buenos días.

ATILANO (_Aterrado al verle_).--¡Virgen Santísima! ¡El

Subsecretario!

PELÁEZ.--¡Cómo! ¿Es usted Raigón? 20

ATILANO.--No, señor, no: yo soy... el sus... el sus... el

sustituto. (¡Ay, qué susto!)

PELÁEZ.--¿El señor Raigón está enfermo?

ATILANO.--Sí, señor.

PELÁEZ.--Pues, hombre, celebro tanto que sea usted 25

quien esté en su lugar, porque para esto parece que

inspira más confianza una persona conocida... (_Quitándose

el sobretodo._)

ATILANO.--Sí, señor, sí.

PELÁEZ.--Yo ignoraba que usted fuese dentista...

ATILANO.--Sí, señor, sí. 5

PELÁEZ.--Pues aquí me tiene usted desesperado.

ATILANO.--¿Sí, eh?

PELÁEZ.--Hace ocho días que no descanso por una

maldita muela. Padezco mucho de la boca. No voy

á tener más remedio que ponerme dentadura postiza. 10

Vea usted, ¡estoy perdido! (_Abriendo la boca._)

ATILANO.--(¡Es verdad, perdido!) (_Antes de

mirarle._)

PELÁEZ.--Mire usted allá adentro.

ATILANO (_Acercándose á mirarle_).--(¿Por qué no me 15

traga?)

PELÁEZ.--Apenas me quedan huesos, porque yo para

esto he sido muy resuelto siempre. Me duele una,

¡fuera con ella!

ATILANO.--¡Qué valor! 20

PELÁEZ.--Ahora es ésta (_Enseñándola._) la que me

atormenta.

ATILANO.--(¡Qué gorda es!)

PELÁEZ.--He pasado toda la noche sin dormir y ya

esta mañana dije: no sufro más, resueltamente me la 25

saco. Y aquí estoy decidido á todo... En este momento

no me duele nada, absolutamente nada...

ATILANO.--¡Cuánto me alegro! Pues yo aconsejo á

usía...

PELÁEZ.--Déjese de tratamientos... 30

ATILANO.--Yo le aconsejo que se vuelva á su casa y

se acueste, ya que no ha dormido esta noche. Y allí,

muy tranquilito, se está hasta mañana, y si le retienta á

usía, se aguanta, y mañana vuelve por aquí.

PELÁEZ.--No puede ser. Necesito asistir al Congreso

esta tarde. Está anunciada una interpelación, 5

tendré que hablar y no puedo exponerme á estar allí

rabiando... De ninguna manera. En estos casos no

hay que vacilar. ¡Ande usted pronto! (_Se sienta en el

sillón._)

ATILANO.--(¡Pero qué afán de que se la saque!) 10

PELÁEZ.--Yo soy así para todas mis cosas.

ATILANO.--Sin embargo, me permito volver á aconsejarle

que deje para otro día la extracción...

PELÁEZ.--Pero, ¿por qué? Si no hay inflamación ni

nada. 15

ATILANO.--Pues bien, yo... lo confieso. No me

atrevo... Si estuviera el señor Raigón sí; pero yo

solo... la verdad... El temor de hacer daño á usía,

una persona que me inspira tanto respeto...

PELÁEZ.--Ésa es demasiada modestia. No me 20

obligue usted á ir á otro dentista cuando ya estoy aquí.

Si el señor Raigón le deja sustituyéndole será porque le

juzga á usted digno de ello...

ATILANO.--Crea usía que yo...

PELÁEZ.--Éste es un caso raro: el paciente animando 25

al doctor. (_Riendo._) Vamos, hombre, le repito á usted

que á mí esto no me asusta. (_Levantándose del sillón._)

ATILANO.--(Á mí sí.)

PELÁEZ.--Y para darle ánimo y vencer esa timidez,

hija del respeto, que yo agradezco mucho, voy á hacerle 30

una promesa solemne. Si me saca usted la muela de

un solo tirón, mañana mismo le doy la credencial

que solicita.

ATILANO.--¿Eh?

PELÁEZ.--Palabra de caballero.

ATILANO (_Con resolución trágica_).--Siéntese usía. 5

(_Casi obligándole á sentarse._) (Ahora ó nunca.)

PELÁEZ.--(Ya se ha decidido. ¡Pobre hombre!)

ATILANO.--(¡Empleado! ¡Empleado! ¡Le saco

cuanto hay que sacar!) Ésta es la cocaína, sí. Le untaré

mucha. Prepárese usía. (¡Dios ponga tiento en 10

mis manos!) (_Le unta con el algodón empapado en la

cocaína._) Agárrese usía bien por si acaso.

PELÁEZ.--Ya estoy, ya.

ATILANO (_Cogiendo el «forceps»_).--Abra usía la boca...

Ea, valor. 15

PELÁEZ.--Lo tengo.

ATILANO.--No, si me lo digo á mí mismo. (¡Ay, qué

sudores!) Rece usía el credo. (_Con naturalidad._)

PELÁEZ (_Riéndose_).--Hombre, va usted á

ajusticiarme... 20

ATILANO.--No; pero una oración siempre conviene

en los trances difíciles. (¡Santa Polonia, abogada de las

muelas, ven en mi auxilio!) Ésta ¿eh? (_Metiéndole el

dedo en la boca._)

PELÁEZ.--Sí, ésa. 25

ATILANO (_Tira y saca la muela sin que Peláez se queje_).--_Consumatum

est._

PELÁEZ.--¡Gracias á Dios! (_Se enjuaga._)

ATILANO (_Asombrado mirándola_).--¡Se la saqué, se la

saqué! 30

PELÁEZ (_Muy sonriente_).--No he sentido nada. (_Se

levanta y durante el diálogo va á enjuagarse varias

veces._)

ATILANO.--¡De veras!

PELÁEZ.--Ni el más leve dolor. Tiene usted unas

manos admirables. 5

ATILANO.--Sí, ¿eh?

PELÁEZ.--Nada, nada, como que retiro mi promesa

de emplearle á usted.

ATILANO.--¡Eh! ¿Qué dice usía?

PELÁEZ.--Un hombre que tiene esa habilidad no debe 10

depender de un empleo. ¡Qué afán de destinos! Usted debe

dedicarse á esto exclusivamente.

ATILANO.--¡Crea usía que ha sido una casualidad!

PELÁEZ.--Yo he ido á los mejores dentistas de España

y del extranjero y ninguno lo ha hecho como usted. 15

Si no lo he sentido...

ATILANO.--¡Yo sí! Por eso no puedo ejercer esta

profesión. Sufro mucho, me pongo nervioso y yo suplico

á usía, por lo que más ame en este mundo, (_Casi afligido._)

que no me niegue ese modesto destino que pretendo. 20

Tengo una hija... crea usía que nos hace felices...

(_Conmovido._)

PELÁEZ (_Riéndose_).--Bueno, hombre, bueno. Vaya

usted mañana por el ministerio á recoger la credencial.

ATILANO.--¡Ah, señor! ¿Cómo podré pagarle?... 25

PELÁEZ.--Á propósito de pagar... ¿Cuánto le debo?

ATILANO.--¡Nada!

PELÁEZ.--Eso no: usted está supliendo al señor Raigón,

y no es justo que lo ponga de su bolsillo. Dígame 30

usted lo que es.

ATILANO.--Lo que usía quiera.

PELÁEZ.--Tome usted. (_Le da dos billetes de veinticinco

pesetas._)

ATILANO.--¡Diez duros! Es demasiado...

PELÁEZ.--Me parece baratísimo. Estoy como en la 5

gloria.

ATILANO.--(¡Santa Polonia bendita, yo te pondré seis

velas!) (_Ayuda á Peláez á ponerse el sobretodo y le da

el sombrero._)

ESCENA XX

DICHOS, INOCENCIA _y_ LELIS

INOCENCIA.--¡Ay, Dios mío, Dios mío! (_Llorando._) 10

LELIS.--Aguanta un poco, monina. Se conoce que

hay gente dentro.

INOCENCIA.--¡Ay!

LELIS.--Eso ha sido del cabello de ángel.

INOCENCIA.--¿Por qué lo habré comido? ¡Ay! (_Se 15

sienta._)

ATILANO.--Tome usía el bastón.

PELÁEZ.--Vaya, adiós. Hasta mañana, ¿eh?

ATILANO.--No faltaré. Descuide usía. (_Salen del

gabinete._) 20

INOCENCIA.--¡Esa voz!... ¡Mi papá! (_Inocencia y

Lelis se ocultan detrás de la mampara._)

LELIS.--(¡Su papá!)

ATILANO.--Ya verá usía, (_Acompañándole hasta la

puerta._) en la nota que debe tener, que he sido auxiliar 25

tercero de la clase de quintos...

PELÁEZ.--Quede usted tranquilo. Y conste que,

aunque usted esté empleado, será siempre mi dentista y

el de mi familia.

ATILANO.--(¡Pobre familia!)

PELÁEZ.--Adiós.

ATILANO.--Vaya usía con Dios. (_Se vuelve de pronto 5

bailando y castañeando los dedos._) ¡Qué felicidad, qué

felicidad! (_Repara en Inocencia y Lelis, que están aterrados

y como pegados á la pared._) ¡Inocencia! ¡Tú

aquí! ¡Y usted!

INOCENCIA.--Oye, papá... 10

LELIS.--Don Atilano, yo soy el culpable. Yo la he

traído. Ya comprenderá usted que aquí no podíamos

venir con malas intenciones...

ATILANO.--Pero tú... pero usted...

LELIS.--Yo, que la amo, sí; yo que no podía verla 15

padecer, porque es mi vida, mi bien...

INOCENCIA.--Perdón, papá...

LELIS.--Perdón, don Atilano. (_Arrodillándose ante él._)

ESCENA XXI

DICHOS, FRANCISCO _por la puerta del foro_

FRANCISCO.--¿Qué es esto? 20

INOCENCIA _y_ LELIS.--¡Perdón!

ATILANO.--Sí, hijos míos, hoy es día de que nos perdonen

á todos... ¡Á todos! (_Á Francisco con intención._)

¡Francisco, tráeme la levita!

FRANCISCO.--Pero... 25

ATILANO.--Tráeme la levita... (_Vase Francisco y

vuelve al instante con la levita de don Atilano al hombro._)

INOCENCIA.--Papá, ¿quieres explicarme?

ATILANO.--Luego, en casa lo sabréis todo...

FRANCISCO.--Aquí está esto, y dígame usted...

(_Ayuda á don Atilano á ponerse la levita._)

ATILANO.--Mira: diez duros. Cinco te corresponden.

Toma... Me los ha dado el subsecretario, á 5

quien he sacado una muela.

LELIS.--¡Usted!

INOCENCIA.--¡Tú! Pero sabías eso...

ATILANO.--¡Sin dolor!

LELIS (_Á Inocencia_).--Pues que te la saque... 10

ATILANO.--¡No, no quiero ser parricida!

INOCENCIA.--Si ya no me duele.

FRANCISCO (_Á don Atilano_).--Pero, ¿quiere usted

decirme?...

ATILANO (_Á Inocencia_).--Tu muela del juicio ha sido 15

mi fortuna. Por ella vine aquí, por ella seré colocado

mañana mismo.

FRANCISCO.--¿Sí?

INOCENCIA.--¡De veras!

ATILANO.--Sí. Ahora me voy con la conciencia 20

tranquila. Esto me lo he ganado yo con mi trabajo,

(_Enseñándole el billete._) ¡ay!, con muchísimo trabajo.

ESCENA XXII

DICHOS. EL CABALLERO, _que entra mugiendo como antes_

CABALLERO.--¡Berr! ¡Esto no se puede aguantar!

FRANCISCO.--¡El de antes!

CABALLERO.--¿Hay alguien dentro? 25

FRANCISCO.--Nadie, pase usted. (_Entra el Caballero

en el gabinete y resueltamente se sienta en el sillón. Francisco

á don Atilano._) Ande usted con él.

ATILANO.--¡De ninguna manera!

FRANCISCO.--Pues yo no pierdo esto. (_Se pone el batín._)

ATILANO.--¡Allá tú! 5

FRANCISCO.--Al momento acabo. (_Entra en el gabinete.

El Caballero sigue quejándose. Francisco le mira

la boca: figura preguntarle qué muela le duele, busca el

instrumento, etc. Todo esto mientras se dice el diálogo

siguiente._) 10

ESCENA ÚLTIMA

DICHOS, _una Señora y un Caballero. Luego dos Caballeros. Luego Otro, y

después dos Señoras que van sentándose como para esperar turno._

ATILANO (_Mirando á los que entran_).--¡Más víctimas!

LELIS.--Don Atilano, ya comprenderá usted que mis

intenciones...

ATILANO.--Ya hablaremos de eso. ¿Cómo se llama

usted? 15

LELIS.--Camilo de Lelis; pero todos me llaman Lelis.

ATILANO.--Hacen bien. (_Asustado al ver la gente

que entra._) ¡Dios mío! ¡Los innumerables mártires de

Zaragoza! (_Francisco da un tirón al Caballero, que da un

grito. Ha de verse que no le ha sacado la muela, Francisco 20

retrocede asustado con el «forceps» en alto y el Caballero

queda en actitud amenazadora hasta que baja el telón._)

¡Jesús! (_Á Inocencia y Lelis._)

Vámonos ya, basta de horrores.

(_Al público._) 25

Perdonad al autor y á los actores.

LAS SOLTERONAS

JUGUETE CÓMICO EN UN ACTO Y EN PROSA

ORIGINAL

POR

LUIS COCAT Y HELIODORO CRIADO

REPARTO

_Personajes_

PURA

CASTA

SANDALIA

PROCOPIO

CLAUDIO

_La escena en Madrid.--Época actual_

ACTO ÚNICO

Gabinete lujosamente amueblado. Puertas laterales á la derecha y

otra en el fondo. Á la izquierda chimenea y al lado de ella dos

butacas. Mesa de escritorio á la derecha, y una butaca delante de

ella.

ESCENA PRIMERA

Tres Comedias Modernas en un acto y en prosa · 第 1 / 11 段