El pudibundo Linares está serio y lleno de inquietud; acaba de recibir
una carta de doña Victorina, que dice así:
«Estimado primo: Dentro de tres días espero saber de ti ci ya te
á matado el alféres ó tú hael no qiero que pase un día mas cin
que eze animal tenga su castigo si pasa este plazo iaun no leas
desafiao haese le digo ha don Santiago que jamas fuiste segretario
ni dabas bromas á Canobas ni ivas de golgorio con el general don
arseño Martines le digo ha Clarita que todo es bola ino te doy ni
un quarto mas si le desafias te prometo todo lo que qieras con que
haver si le deza fías te prebengo que no hay es qucas ni motibos.