Esto escribía el bueno del corresponsal. Veamos ahora qué escribía
capitán Martín á su amigo Luis Chiquito:
«Querido Choy: Ven corriendo, si puedes, que la fiesta es muy
alegre; figúrate que capitán Joaquín está casi desbancado:
capitán Tiago le ha doblado tres veces y las tres en puertas,
con lo que Cabezang Manuel, el dueño de la casa, se vuelve cada
vez más pequeño de alegría. El padre Dámaso rompió de un puñetazo
una lámpara porque hasta ahora no ha ganado una carta; el cónsul
ha perdido en sus gallos y en la banca todo lo que nos ha ganado
en la fiesta de Biñang y en la del Pilar de Santa Cruz.
»Esperábamos que capitán Tiago nos trajese á su futuro yerno,
el rico heredero de don Rafael, pero parece que quiere imitar á
su padre, porque ni siquiera se ha dejado ver. ¡Lástima! Parece
que no será nunca de provecho.
»El chino Carlos está haciendo una grande fortuna con el liam-pó;
sospecho que lleva algo oculto, tal vez un imán: se queja
continuamente de dolores de cabeza que lleva vendada, y cuando
el cubo del liam-pó se pára poco á poco, entonces se inclina casi
hasta tocarle, como si lo quisiese observar bien. Estoy escamado,
porque sé otras historias parecidas.
»Adiós, Choy; mis gallos van bien y mi mujer está alegre y se
divierte.
»Tu amigo