Hermano, si ella es golosa,

¿téngolo yo de pagar?

MOSQUITO

(_Aparte_).

Aquesto es cosa perdida.

BEATRIZ

¡Ay, desdichada de mí!

Don Juan viene por allí.

MOSQUITO

¡Su primo, pese a mi vida!

DON DIEGO

¿Quién?

MOSQUITO

Don Juan, de par en par.

DON DIEGO

Pues ahora, ¿qué hemos de hacer?

MOSQUITO

Irnos, y tú defender[13]

que no nos pueda alcanzar.

[13] Impedir, prohibir.

DON DIEGO

Y si no puedo atajalle,

si acaso viene muy fuerte,

¿qué he de hacer?

MOSQUITO

Dalle la muerte.

DON DIEGO

¿Dalle la muerte?

MOSQUITO

O matalle.

DON DIEGO

¿Y si no trae mal humor

y detenelle por bien

puedo?

MOSQUITO

Matalle también.

DON DIEGO

Pues ¡sus! Manos a labor.

BEATRIZ

No permitáis que se acabe

de arriesgar la vida mía.

DON DIEGO

Váyase vueseñoría,

que ya estoy pensando el cabe.

MOSQUITO

Detenedle bien.

DON DIEGO

Sí haré.

MOSQUITO

Ya podemos escurrir.

BEATRIZ

Detenedle sin reñir.

DON DIEGO

Sin reñir le mataré.

MOSQUITO

(_Aparte, a Beatriz_)

Arranquemos a correr

mientras él queda en arrobo.

BEATRIZ

¡Jesús! Harta voy de bobo.

MOSQUITO

No es poco para mujer.

(_Vanse_).

ESCENA II

Don Diego; luego, don Juan.

DON DIEGO

A mucho quedo empeñado,

si este hombre en seguirla da.

Pero bien hecho será;

que un primo es medio cuñado.

(_Sale don Juan_).

DON JUAN

En haberme detenido

con tal cuidado don Tello

reconozco que es verdad

lo que les dijo don Diego;

y pues aquí le he alcanzado,

he de averiguar su intento.

DON DIEGO

(_Aparte_).

Hombre, mira lo que haces,

que vas andando y muriendo.

DON JUAN

¿Señor don Diego?

DON DIEGO

Don Juan,

¿qué queréis?

DON JUAN

Buscando os vengo.

DON DIEGO

Como no paséis de aquí,

seré muy servidor vuestro;

mas si pasáis adelante,

¡por las llaves de san Pedro!,

que lo habéis de pasar mal.

DON JUAN

Lo que yo deciros quiero

aquí os lo puedo decir.

DON DIEGO

De vida sois, según eso.

DON JUAN

Vos habéis dicho delante

de vuestra prima y don Tello

que aquella mujer tapada,

que agora os iba siguiendo,

la recatabais de mí

por importarme su empeño.

Yo sé que esto es imposible,

porque yo en Madrid no tengo

mujer que pueda importarme

ni por amor ni por deudo;

y siendo ansí que es fingido,

de vos entender pretendo

para qué fin lo fingisteis.

DON DIEGO

(_Aparte_).

Esto es peor, ¡vive el cielo!,

porque si él fuera tras ella

le matara sin remedio,

porque ya lo había pensado;

pero matarle por esto

no lo he pensado, y no es fácil.—

DON JUAN

¿Qué decís?

DON DIEGO

Ya voy a ello.

Señor don Juan, que yo dije

a mi tío ese embeleco

para escaparme de allí

es verdad, y no lo niego;

que lo que yo una vez digo

ha de estar dicho _in æternum_.

Pero eso, ¿a vos qué os importa?

DON JUAN

Pues, ¿vos, siendo caballero,

lo dudáis? El que se entienda

que dama o parienta tengo

tan liviana que de mí

anda con otros huyendo.

DON DIEGO

Pues si vos sabéis que es falso,

y os aseguráis en eso,

¿qué importa que yo os lo diga?

DON JUAN

El que no lo piensen ellos;

que la opinión no es lo que es,

sino lo que entiende el pueblo.

DON DIEGO

Pues ¿mi tío es pueblo acaso?

DON JUAN

Es parte dél, que es lo mesmo.

DON DIEGO

Don Juan, esto no os importa

más de que no tenga celos

Leonor de lo que yo dije,

como es vuestro galanteo.

Remediado esto, ¿habrá más?

DON JUAN

Yo no os pido nada de eso.

DON DIEGO

Pues veis aquí que lo dije,

que es la verdad; ¿qué remedio?

DON JUAN

Que vos habéis de decir

a todos los que lo oyeron

el intento que tuvisteis,

y que yo os obligo a ello.

DON DIEGO

No es nada la añadidura:

¿desdecirme yo? Eso es bueno.

Antes me volviera moro.

DON JUAN

Pues aquí no hay otro medio.

DON DIEGO

Pues más que nunca le haya.

¡Bien quedaba yo con eso

para ir a la plaza en Burgos

a hablar con los caballeros;

que el toro de las dos madres

no hiciera más ruido entre ellos!

DON JUAN

Pues ¿cómo habéis de excusallo?

DON DIEGO

¿Cómo? ¡Por Dios, que me huelgo!

¿Usted me tiene por rana,

con dos manos y diez dedos,

y cinco palmos de espada,

y libra y media de acero?

DON JUAN

Pues aguardad, y veamos

si es más posible otro medio:

¿esa mujer os importa?

DON DIEGO

Y mucho; y a no ser eso,

si ella no me importa, a ella

le importo yo, que es lo mesmo,

porque me quiere que rabia.

DON JUAN

Pues si vos sabéis que es cierto

que ella no me importa a mí,

dadle a entender a don Tello,

con acaso o con industria,

quién es, para que con esto

se sepa que no es mujer

con quien dependencia tengo.

DON DIEGO

(_Aparte_).

¡Por Dios, que la hacíamos buena!

¡Que me pida el majadero

que yo publique a su prima!

¡Válgate el diablo el empeño!

Yo no sé cómo él lo oyó,

porque lo dije bien quedo.

DON JUAN

¿Os parece esto mejor?

DON DIEGO

¿Vos tenéis entendimiento?

¿Yo manifestar la dama?

No se pide eso a un gallego.

DON JUAN

Pues, don Diego, aquí no hay modo

de excusarse nuestro duelo,

porque yo no he de apartarme

de vos sin ir satisfecho.

DON DIEGO

Pues veníos a mi lado;

que yo os doy licencia de eso,

(_Aparte_)

como durmamos aparte.—

DON JUAN

Pero esto ha de ser riñendo.

DON DIEGO

(_Aparte_).

¡Más matalla! ¡Vive Dios!,

que si reñimos por esto,

se ha de enojar la condesa;

porque es fuerza del empeño

de librarla de su primo,

y si le mato, la pierdo.

Pues matalle si reñimos,

ya pienso que lo estoy viendo,

que al primer _uñas abajo_[14]

se me resbala, y _laus Deo_.

[14] Estocada.

DON JUAN

Don Diego, si esto ha de ser,

ya es en vano perder tiempo.

DON DIEGO

En fin, ¿hemos de reñir?

DON JUAN

No tiene el lance otro medio,

y si ha de ser...

DON DIEGO

Aguardad.

DON JUAN

Pues ¿qué queréis?

DON DIEGO

Que primero

protesto que soy forzado,

porque importa para el cuento.

DON JUAN

Eso a mí nada me importa.

DON DIEGO

¡Válame Dios! Yo me entiendo.

DON JUAN

Sacad, don Diego, la espada.

DON DIEGO

Comenzad diciendo el Credo,

y abreviadle.

DON JUAN

¿Para qué?

DON DIEGO

Por no daros hasta el tiempo

de la vida perdurable.

DON JUAN

Eso agora lo veremos.

ESCENA III

Sale don Mendo.

DON MENDO

¿Qué es esto, primo? — ¿Don Juan?

DON JUAN

Los dos tenemos un duelo

que nos obliga a reñir,

y vos, como caballero,

no nos lo habéis de estorbar.

DON MENDO

Si es justo, yo lo prometo.

DON JUAN

Es justo, y él lo dirá.

DON DIEGO

No es sino injusto y muy necio.

(_Aparte_).

Yo me he de escapar del lance,

enredando en él a Mendo.—

Primo, don Juan galantea,

como lo muestra su intento,

a nuestra prima Leonor.

Yo, por salir sin empeño

con una mujer de casa,

queriéndola ver mi suegro,

que era cosas de don Juan

dije a mi tío en secreto,

llegando él a esta ocasión,

por salir della sin riesgo.

Desto resulta sin duda

que Leonor dél tenga celos,

y él, para satisfacerla,

que esto no puede ser menos,

quiere que yo me desdiga;

yo le digo que no puedo.

Sobre esto hemos de reñir;

venistes vos a este tiempo,

y no he de reñir yo agora,

porque no es igual el riesgo,

que un primo al lado es ventaja,

como lo dice el proverbio.

Esto supuesto, don Juan,

buscadme vos cuerpo a cuerpo,

que solo yo os reñiré

cuanto fuere gusto vuestro,

menos lo que fuere justo.

Adiós, primo.

(_Vase_).

ESCENA IV

Don Mendo, don Juan.

DON JUAN

Oíd, don Diego.

DON MENDO

Esperad, señor don Juan,

que ya con mi primo el duelo

no tenéis, sino conmigo,

y aquello es después de aquesto.

DON JUAN

¿Por qué?

DON MENDO

Porque habiendo causa

de reñir en dos empeños,

de ser llamado a llamar,

el ser llamado es primero.

DON JUAN

Pues vos, ¿por qué me llamáis?

DON MENDO

Porque yo a casarme vengo

con doña Leonor, mi prima,

siendo vos testigo dello,

y habiéndoos hecho mi amigo,

galantearla en secreto

es traición, y vos debiérais,

a ley de buen caballero,

decírmelo llanamente

antes que yo hubiera hecho

empeño en la voluntad,

que entonces estaba a tiempo

de ver lo bien que me estaba

sin el dolor de los celos.

Y pues esta queja es justa,

salgamos al campo luego,

que allí de esta sinrazón

me satisfará mi acero.

DON JUAN

Si la queja que tenéis

por lo que dijo don Diego,

antes de llamarme al campo

me la hubiérades propuesto,

yo os dejara aquí sin ella.

Mas ya llamado al empeño,

no os quiero satisfacer,

aunque era razón y puedo,

porque después de reñir

quiero que vos, satisfecho,

sepáis que, por no excusarlo,

no os satisfice, pudiendo.

DON MENDO

Si eso es así, yo os lo pido.

DON JUAN

Yo os respondo que no puedo

DON MENDO

Pues vamos a la campaña.

ESCENA V

Sale don Tello.

DON TELLO

Tened; ¿dónde vais, don Mendo?

DON MENDO

Señor, yo a don Juan al campo

a divertirnos le ruego

que vamos, y este favor

recibo dél.

DON JUAN

Yo os lo debo,

por serviros. A esto vamos,

si dais licencia, don Tello.

DON TELLO

Yo a don Mendo he menester,

y de tal divertimiento

siento estorbaros el gusto.

(_Aparte_).

En lo que oí y lo que veo

en sus semblantes, conozco

que iban los dos a algún duelo,

y habiéndomelo negado

averiguarlo no puedo.

Esto sin duda resulta

de aquel lance de don Diego,

que no le he podido hallar,

para saber el empeño.

Estorbarlo aquí es forzoso,

hasta ver el fundamento.—

Don Mendo, veníos conmigo.

DON MENDO

Voy, señor, a obedeceros.

(_Aparte a don Juan_).

Forzoso es disimular,

por mi tío, nuestro intento.

DON JUAN

Sois atento, yo os lo estimo,

mas ya faltaros no puedo.

DON MENDO

Yo en pudiendo os buscaré.

DON JUAN

Forzosamente soy vuestro.

DON TELLO

¿Qué es lo que decís, don Juan?

DON JUAN

Me despido de don Mendo.

DON TELLO

No os despidáis, que también

a vos os pido lo mesmo.

DON JUAN

Iré gustoso a serviros.

DON TELLO

(_Aparte_).

Ansí asegurarlos quiero.—

Venid conmigo.

DON JUAN

Ya vamos.

DON MENDO

(_Aparte, a don Juan_).

Lo dicho, dicho.

DON JUAN

Eso ofrezco.

(_Vanse_).

Sala en casa de don Tello.

ESCENA VI

Sale doña Inés y Leonor.

DOÑA INÉS

Esto pasa, Leonor; don Juan, ingrato,

me pagó con tal trato

la fe que me debía.

DOÑA LEONOR

Y ¿sabes tú si la verdad sería

la que dijo don Diego?

DOÑA INÉS

Mira tú si es verdad, pues se fue luego,

y en su traición vencido,

aún no me ha vuelto a ver.

DOÑA LEONOR

Eso habrá sido

porque te vio irritar de su porfía,

y tú que no te vea le has mandado.

DOÑA INÉS

Si por eso no ha vuelto, Leonor mía,

o no sabe de amor, o está culpado;

que en celos que despiden al amante

nunca habla el corazón, sino el semblante.

El pecho más furioso y enojado,

de celos asaltado,

cuando de oír satisfacción se excusa,

no la despide porque la rehúsa,

sino la esfuerza, y cuando la revoca

por oírla mayor, no quiere poca;

que la mujer de celos mal herida

que a su amante despida,

cuando él vuelve y rendido se le ofrece,

aun la satisfacción tibia agradece;

porque, cuando es de poco fundamento,

no agrada la razón, sino el intento.

Yo, Leonor, por mi daño

he visto cara a cara el desengaño,

y pues yo de mi culpa soy testigo,

le lograré aunque sea en mi castigo.

Yo a mi padre no tengo resistencia;

mi decoro es la ley de mi obediencia.

A esta atención, aun dél correspondida,

por no faltar perdiera yo la vida,

pues ya que dél estoy tan agraviada,

con mi muerte he de verme castigada.

Hoy a don Diego le daré la mano.

Si tarde he de morir, alivio gano,

pues solo de esta suerte

puedo abreviar los plazos a mi muerte.

DOÑA LEONOR

Pues caso que don Juan te haya faltado,

casarte con un hombre tan privado

de razón y de gusto ¿es buen remedio?

DOÑA INÉS

Para morir más presto, ese es el medio.

DOÑA LEONOR

Don Juan viene aquí dentro.

DOÑA INÉS

Pues, hermana,

yo sé de Amor la condición tirana,

y aunque en mi mismo honor haga el estrago,

lo atropellaré todo por su halago.

Si le veo, aunque sea desatento,

no me he de resolver a lo que intento.

Tú mi resolución le manifiesta,

que yo a esperarte voy con la respuesta.

DOÑA LEONOR

Pues ¿eso intenta tu rigor? ¿No advierte

que él sin duda vendrá a satisfacerte?

DOÑA INÉS

De eso quiero excusarme,

porque más creo que vendrá a engañarme.

DOÑA LEONOR

Pues hasta verlo, espérale siquiera.

DOÑA INÉS

¿Qué le faltaba a Amor si ver pudiera?

DOÑA LEONOR

En fin, ¿no le has de ver?

DOÑA INÉS

Eso pretendo.

DOÑA LEONOR

Pues yo se lo diré.

DOÑA INÉS

De él voy huyendo;

pero, ¿qué les importa a mis enojos

si dejo al corazón con huir los ojos?

Pero si vuelvo, ¡por quien soy!, no miro

que perezosamente me retiro.

Mucho rigor es este que resuelvo.

De aquí le oiré, que ni me voy ni vuelvo.

ESCENA VII

Sale don Juan.

DON JUAN

Llegando don Tello a casa

nos mandó en ella esperarle,

y fue a buscar a don Diego;

sin duda presume el lance.

Si entre tanto hablar pudiese

a Inés, fuera alivio grande

de la pena en que me tiene.

DOÑA LEONOR

Señor don Juan, Dios os guarde.

DON JUAN

¿Hermosa Leonor?

DOÑA LEONOR

Mi hermana,

viéndoos pasar adelante,

al entrar por esa sala,

se retiró; perdonadme

que os diga que por no hablaros,

que no puedo yo quitarle

a esta noticia forzosa

lo que tiene de desaire.

De dárosla me excusara;

mas me ha obligado a que os hable

por ella, y entre ella y vos

es fuerza que a vos os falte.

Mi hermana, señor don Juan

—no sé si quejas lo causen

o la precisa obediencia

del precepto de mi padre:

uno u otro, o esto solo,

que aunque nazca de ambas partes,

es sin duda que esta ley

será lo que más la arrastre—,

hoy se casa con mi primo,

y desto el retiro nace,

que no fuera justo hablaros

estando en este dictamen

con esta resolución.

DON JUAN

No paséis más adelante,

señora, si no intentáis

que el corazón me traspasen

las flechas que mi desdicha

de mis finezas le hace.

Si eso nace de su queja,

la luz del cielo me falte,

o la de sus ojos bellos,

que es otra, pero más suave,

si he dado causa a su enojo,

y piérdala yo esta tarde

si en mí de otro pensamiento,

aun lo que no es culpa, cabe.

Si su primo me ha culpado,

malicioso o ignorante,

cualquiera engaño es delito

si no se espera el examen.

Condenar sin causa a un reo

es rigor, y, ya que pase,

no otorgarle apelación

es gana de condenarle.

Y si es tan severa ley

el precepto de su padre,

máteme su ejecución,

mas ella no la adelante.

Muera yo a no poder más,

porque mi estrella me ultraje;

mas no ella, que no es todo uno,

que ella o mi estrella me maten.

DOÑA INÉS

Bien huía yo de oírle.

¡Oh, Amor tirano, cobarde,

a la ofensa tan ligero

como al rendimiento fácil!

DOÑA LEONOR

Don Juan, a vuestras razones,

aunque muevan mis piedades,

no puedo yo responderlas,

que, aun por consuelo, es en balde.

Esto me mandó deciros

mi hermana, y agora darle

esa respuesta por vos

es cuanto está de mi parte.

A esto voy. ¡Guárdeos el cielo!

DON JUAN

¿Podré esperar?

DOÑA LEONOR

No se agravie

vuestro amor si no saliere,

que, si no es que ella lo mande,

yo no tengo a qué volver.

Adiós.

(_Sale don Mendo al paño, oyendo el postrer verso_).

DON JUAN

Leonor, escuchadme.

ESCENA VIII

DON MENDO

¡Válgame el cielo! ¿Qué veo?

DOÑA LEONOR

¿Qué dices?

DON JUAN

Pues son crueldades,

que las templéis os suplico.

DOÑA LEONOR

Cuanto está aquí de mi parte,

ya lo sabes, eso haré.

DON JUAN

En fin, ¿no decís que aguarde?

DOÑA LEONOR

No está en mi mano, don Juan;

esto es fuerza, perdonadme.

(_Vase_).

ESCENA IX

Don Mendo, don Juan, doña Inés, oculta.

DON JUAN

Pues yo, antes que su rigor,

iré a que mi amor me mate.

DON MENDO

Para eso está aquí mi espada,

cuando ese despecho os falte.

DOÑA INÉS

¡Cielos, don Mendo ha venido

y salir no puedo a hablalle!

DON JUAN

¿Qué es lo que decís, don Mendo?

DON MENDO

Que ya en mi enojo no caben

más dilaciones, don Juan,

cuando, después de avisarme

que amáis a Leonor don Diego,

desa culpa hallo este alarde.

Salgamos, don Juan, al campo,

que ya, aunque pudierais darme

satisfacción muy precisa,

no la quiere mi coraje.

DON JUAN

Pues hacéis mal, ¡vive Dios!,

que ya roto el primer lance,

en este, por muchas causas,

os la diera yo bastante.

DON MENDO

Pues salgamos a reñir.

DON JUAN

Vuestro es el puesto, guiadme.

DOÑA INÉS

¿Qué escucho? ¡Válgame el cielo!

DON MENDO

A vos os toca ir delante.

DON JUAN

No toca eso sino a vos,

que habéis de escoger la parte.

DON MENDO

Pues venid, si a mí me toca.

DON JUAN

Ya os voy siguiendo.

DOÑA INÉS

(_Saliendo_).

—¡Ay, pesares!—

Escuchad, señor don Mendo.

DON MENDO

¿Quién es?

DOÑA INÉS

Quien, oyéndoos, sale

a excusaros ese empeño.

DON MENDO

No presumo que eso es fácil.

DOÑA INÉS

Sí es, que yo puedo deciros,

fiada de vuestra sangre,

lo que de atento don Juan

es forzoso que os recate.

Vos al campo le llamáis

creyendo que a Leonor ame,

y sabed que va a reñir

de noble, mas no de amante.

Don Juan, señor, ha seis años

que, viéndome en el pasaje

de Méjico a España, puso

los ojos en mí, y él sabe

los desdenes, los rigores

que lloró su amor constante,

hasta ganarme licencia

para pedirme a mi padre.

Desde aquí les di a mis ojos

licencia para agradarse

de verle, y a los oídos

del contento de escucharle;

pero no a pasar de aquí,

porque el mismo sol no arde

en tan puros esplendores

como él recatos me aplaude;

que aunque confieso que tuve

inclinación a sus partes,

a su atención, su fineza,

en la mujer noble nace

la inclinación y el agrado

tan dentro de los umbrales

de su decoro, que apenas

el que la logra lo sabe.

Y inferid con la pureza

que pudo serme agradable

la asistencia de su amor,

pues siendo ya, por mi padre

y vuestro primo, imposible

que yo con don Juan me case,

sin escrúpulo lo dice

una mujer de mi sangre.

Esto supuesto, don Mendo,

conoceréis cuán de balde

vuestro temor os provoca,

cuando don Juan es mi amante.

De esto no os quedará duda,

porque fuera error notable

presumir que una mujer

de mi obligación os llame

y, compasiva del riesgo

que ve en reñir dos galanes,

quiera fingirse un desdoro

para excusarlos un lance.

La fineza que don Juan

por mí en su silencio añade,

se la pago en publicar

lo que en él fuera desaire.

Y a vos os pido, en albricias

de que sé que Leonor hace

tanta estimación de vos

como es justo que ella os pague,

que, cesando esto, no solo

deste caso no se hable,

mas quedando en vuestro oído

a la memoria no pase.

Y vos, don Juan, pues ya veis

el empeño de mi padre,

y que vuestra petición

no se previno a ser antes,

olvidad vuestro cariño,

que en los hombres es muy fácil.

Digo fácil, ¡ay de mí!...

Es pena más tolerable,

porque ellos pueden tener

sin culpa las variedades.

Y si esto os cuesta dolor,

que lo imposible lo aplaque,

o el retiro le mitigue,

o el sufrimiento le sane,

o, para que se la lleve,

dad vuestra esperanza al aire,

que a ser el de mis suspiros

yo sé que fuera bastante,

porque yo, siendo forzoso,

para el plazo desta tarde

he dispuesto mi obediencia,

como debo. Dios os guarde,

que yo, dejándoos amigos,

como es deuda en pechos tales,

voy contenta de haber sido

el iris de vuestras paces.

DON MENDO

Oíd, señora, escuchad,

que en un alivio tan grande

como el que de vuestro aviso

a mis esperanzas nace,

os debo yo, agradecido,

fineza que las iguale.

DOÑA INÉS

¿Vos fineza a mí? ¿En qué modo?

DON MENDO

En hacer que vuestro padre,

sea o no contra mi primo,

a vos con don Juan os case.

DOÑA INÉS

Esa fineza es por él

si él la solicita amante,

que para mí no es lisonja.

DON JUAN

Señora, pues ¿tanto vale

el crédito de un engaño,

que por él así me trates?

Y agora, que estando ya

don Mendo de nuestra parte,

no importa que esto más sepa:

Seguí a don Diego, y él sabe

que confesó en su presencia

que solo porque tu padre

no viese aquella mujer...

DOÑA INÉS

No vais, don Juan, adelante,

que aquesa es satisfacción,

y aquí no os la pide nadie.

(_Aparte_).

¡Oh, lo que miente el recato!—

DON MENDO

Señora, si deso nace

algún descontento vuestro,

yo, por hallarme delante,

soy testigo que don Juan

no la conoce ni sabe

quién es, y que él lo fingió.

DOÑA INÉS

Eso, don Mendo, es tratarme

con más llaneza que es justo.

Don Juan, ni mujer, ni nadie

me ha dado desabrimiento;

pues ¿por qué me satisface?

(_Aparte_).

¡Quiera Amor que sea verdad,

que, aunque le pierda, es suave!

DON JUAN

Si tu enojo lo publica,

¿qué importa que lo recates?

DOÑA INÉS

Por no oír eso me voy.

DON JUAN

Señora, escucha un instante.

DOÑA INÉS

¿Qué me queréis?

DON JUAN

Esto solo:

si don Mendo malograse

la dicha que ha prometido,

¿será tu amor de mi parte?

DOÑA INÉS

¿Yo amor? No sé qué es amor.

Después de que yo me case

sabré deso, que ahora ignoro.

DON JUAN

Aunque en mi pena lo calles,

lo permitirá tu agrado.

DOÑA INÉS

Mirad que viene mi padre.

DON MENDO

Retirémonos, don Juan.

(_Vase_).

ESCENA X

Doña Inés, don Juan.

DON JUAN

Ya yo os sigo; id vos delante.

Señora no me permitas

que con tal dolor me aparte

de tu presencia.

DOÑA INÉS

Don Juan,

¿qué me quieres? ¿Ya no sabes

los pesares que me cuestas?

DON JUAN

Pues ¿ya no ves de qué nacen?

DOÑA INÉS

¿Qué importa el verlo al perderte?

DON JUAN

¿Eso no puede enmendarse?

DOÑA INÉS

¡Pluguiera al cielo pudiese!

DON JUAN

¿Qué dices?

DOÑA INÉS

Que no te pares.

DON JUAN

Eso es desvío.

DOÑA INÉS

Es temor.

DON JUAN

¡Qué pena!

DOÑA INÉS

Que entra mi padre.

DON JUAN

¡Mal haya el peligro!

DOÑA INÉS

Amén.

DON JUAN

Quédate adiós.

DOÑA INÉS

Él te guarde.

(_Vase don Juan_).

ESCENA XI

Sale Beatriz.

BEATRIZ

¿Señora?

DOÑA INÉS

Beatriz, ¿qué es eso?

BEATRIZ

Con el viejo en este instante,

si no corro, doy de hocicos.

DOÑA INÉS

¿Dónde has estado esta tarde?

BEATRIZ

Señora, en un gran empeño.

DOÑA INÉS

¿Qué ha sido?

BEATRIZ

Fui a echar los naipes

por que don Diego te deje,

y, según las cartas salen,

o mentirá el rey de bastos,

o no ha de querer casarse.

DOÑA INÉS

¿Crédito das a esas cosas?

¿No ves que son disparates?

BEATRIZ

Pues ¿un rey ha de mentir?

DOÑA INÉS

Deja esas vulgaridades.

BEATRIZ

Tú verás en lo que para.

Mas dejando esto a una parte,

¿hasta cuándo ha de durar

el estar yo, por mis paces,

de embozada en el retiro,

que es ya cosa intolerable?

DOÑA INÉS

A mi padre hablaré agora.

BEATRIZ

Pues él y Mosquito salen,

y más que vienen hablando

en el caso de los naipes.

DOÑA INÉS

¿Qué dices? Pues ¿eso es cierto?

BEATRIZ

Tú verás lo que ello pare,

y si quieres entendello,

retírate aquí un instante.

DOÑA INÉS

Harelo, aunque es desatino,

por ver en ello a mi padre.

ESCENA XII

Salen don Tello y Mosquito.

DON TELLO

Tú has de saber de este caso

todo lo que en ello hubiere.

MOSQUITO

Señor, cuanto yo supiere

lo diré más que de paso.

DON TELLO

Pues yo te hallé en el zaguán.

¿Quién era aquella mujer?

MOSQUITO

La condesa era, a mi ver.

DON TELLO

¿Quién?

MOSQUITO

La prima de don Juan.

DON TELLO

¿Qué dices?

MOSQUITO

Como ahora es día,

la vi ella por ella expresa.

DON TELLO

¿La condesa?

MOSQUITO

La condesa

condada, su señoría.

DON TELLO

¡Válgame Dios!

MOSQUITO

Y a mí, y todo.

DON TELLO

De gran empeño salí

estando don Juan allí.

MOSQUITO

Y yo no andaba en el lodo.

BEATRIZ

(_Aparte a doña Inés, oculta_).

Verás lo que se alborota.

DOÑA INÉS

Pues ¿qué semejanza tiene

con los naipes que previene

la condesa?

BEATRIZ

Esa es la sota.

DOÑA INÉS

¡Cielos! Yo mi desengaño

agradezco haber sabido.—

DON TELLO

Mosquito, estoy aturdido

de un suceso tan extraño.

Pues ¿ella buscole a él,

o cómo allí llegó a estar?

MOSQUITO

(_Aparte_).

¡Cielos! ¿Cómo he de escapar

de aqueste viejo cruel,

que a dudas me ha de moler

y se aventura el enredo?

Mas solo librarme puedo

no dejándome entender.—

Yo, señor, al conocella

la vi que al zaguán entró,

y un pobre entonces llegó,

que no dio limosna ella.

El pobre pasó adelante,

don Diego vino tras él,

y repitiendo el papel

vino el pobre vergonzante.

Traía un vestido escaso

de color, y Dios me acuerde

que no era tal, sino verde.

DON TELLO

¿Pues el vestido es del caso?

MOSQUITO

Habiendo el pobre salido,

vino la condesa luego,

y cuando vino don Diego,

vino porque había venido.

DON TELLO

¿Quién había venido?

MOSQUITO

Él.

DON TELLO

Luego ¿ella le fue a buscar?

MOSQUITO

No, señor, porque al entrar

ella entraba con aquel,

y el pobre, que entraba cuando

entraba él, no llegó.

DON TELLO

Pues ¿quién era aquel que entró?

MOSQUITO

Eso es lo que voy contando.

Entró ella, y cuando entraba

entró el pobre, y fue don Diego,

y como entró con sosiego,

después de entrado, allí estaba.

Y de esto se quedó loco,

porque entraba muy esquivo.

DON TELLO

No lo entiendo, ¡por Dios vivo!

MOSQUITO

(_Aparte_).

Pues eso, ni yo tampoco.

DOÑA INÉS

Beatriz, ¿qué es lo que está hablando

Mosquito?

BEATRIZ

Los naipes son.

DOÑA INÉS

Pues ¿qué es esta confusión?

BEATRIZ

¿No ves que está barajando?—

DON TELLO

¿Quién a quién vino a buscar?

MOSQUITO

Luego, ¿no lo has entendido?

DON TELLO

No, ni explicarte has sabido.

MOSQUITO

Pues vuélvotelo a explicar.

Él buscó a quien le buscaba,

porque ella buscando vino,

y buscando de camino

él buscó lo que allí estaba,

y el pobre que los buscó

no buscó duelos ajenos.

DON TELLO

Agora lo entiendo menos.

MOSQUITO

Pues ¿qué culpa tengo yo?

DON TELLO

Tú has de apurar mis enojos.

¿Qué dices?

MOSQUITO

¿Hay tal rigor?

¡Viven los cielos, señor,

que lo vi con estos ojos!

DON TELLO

¿Qué es lo que viste?

MOSQUITO

Esta historia.

DON TELLO

¿Qué historia? Que en tu torpeza

no tiene pies ni cabeza.

MOSQUITO

Pues no será pepitoria.

DON TELLO

¿Sabes tú si él della es dueño,

o tiene empeño?

MOSQUITO

¿Hay tal? ¿Cómo?

Yo no soy su mayordomo.

¡Qué sé yo si tiene empeño!

DON TELLO

Anda, vete, mentecato,

que eres un simple.

MOSQUITO

(_Aparte_).

Eso quiero.

DON TELLO

¿Para qué apuro yo dudas

donde me avisa un ejemplo?

No hay honra puesta en mujer

segura de aquestos riesgos.

Y hoy, pues me le da este acaso,

lograr el aviso quiero

casando luego a mis hijas.

El lindo don Diego · 第 3 / 4 段