(_Se levanta y habla con voz atronadora é iracunda_.)
¡No, por mi lanza! ¡No! ¡Jamás! Mientras una gota de sangre inmortal
aliente en mis venas, CERVANTES no triunfará. ¿Cómo permitir que el
libro que echa al suelo mi gloria y ridiculiza mis hazañas se alce
victorioso? JÚPITER; yo te ayudé en otro tiempo: atiende, pues, ahora
á mis razones.