XXI.

"Al salir de allí rogué á Dios no permitiera que llegase á ver á María,

considerándome responsable de tanta desgracia; mas no tardé mucho en

hallarla porque siendo ambos limosneros debíamos encontrarnos en el

mismo camino."

"Cierto día, entrando en una de las casas donde me socorrían, la ví que

llegaba cojeando."

"Estaba muy negra, sucia, encalvecida y más inválida que yo; tenía los

ojos hundidos, demasiado salientes los huesos de la cara y á cada paso

que daba repetía una queja ó una maldición."

"En la frente y á un lado de la boca mostraba unas llagas muy feas como

si le saliera por el rostro la lepra de su alma corrompida."

"Con el rebozo hecho pedazos y llevando en el brazo un canasto también

roto, exhalaba un aire pestilente al grado de que los mismos mendigos

huían de ella y la llamaban por sus antecedentes _La matona_."

"Despreciada por las mismas gentes despreciables, era tan infeliz, que

yo aborreciéndola, llegué á sentir compasión al verla que apenas podía

recoger lo necesario para vivir."

"Un día busqué al señor que me había favorecido en el hospital y volví á

pedirle el peso de cada semana, diciéndole que había otro más

desgraciado que yo á quien quería socorrer. Aquella limosna se la

enviaba á la pobre María con otro mendigo porque yo no quise mirarla de

cerca."

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 122 / 153 题