XIX.

"Pronto llegó el médico seguido de varios estudiantes, que sin hacer

aprecio de mis quejidos, rodearon al cadáver y le introdujeron un fierro

en la herida; hablaron muchas palabras de medicina y dijeron que el

puñal de María Luisa debería ser más que un sable."

"Después platicaron iniquidades de aquella pobre mujer y refirieron

otros hechos de su mala conducta que yo no sabía."

"Respecto al muerto aseguraron, que á pesar de ser criollo, estaba bien

formado y que había sido un tonto."

"Después de hacer pedazos al muerto y cuestionar sobre cada intestino y

cada ojo que le sacaban, lo pusieron en una tabla para llevarlo al

panteón, sin que su familia se viera por allí."

"Yo había recobrado el habla, pero volví á perderla cuando aquellos

señores llegaron á martirizarme; todos me apretaban el brazo roto; unos

decían que sería preciso cortarlo y otros que no."

"Ya tenían puestos junto á mí muchos fierros, que me horrorizaron porque

algunos eran como mi puñal, cuando sonó una campana y se fueron diciendo

que volverían después de cátedra."

"Tres meses viví en el hospital desesperándome con mis dolores y oyendo

diariamente que iban á cortarme las piernas y un brazo."

"Mi consuelo único era el dueño de la casa donde había trabajado, que me

remitía un peso cada semana."

"Los remordimientos me hacían padecer más que la enfermedad; todas las

noches creía ver al muerto sentado en mi cama y la sombra de D. Carlos

que pasaba junto á mí reprochando mi maldad."

El mendigo se vió precisado á suspender su narración para secar el

llanto que involuntariamente derramaba y luego prosiguió:

"Por fin se contentaron los doctores con dejarme la pierna encogida y el

brazo seco."

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 120 / 153 题