XV.

"Por fortuna, junto á la panadería y casi frente á los balcones de María

Luisa, estaban construyendo una casa, en cuya obra me coloqué de segundo

maestro."

"Como trabajaba diariamente sobre los andamios, podía ver con facilidad

la casa de María, medir su altura y conocer los lugares por donde

pudiera entrar á matarla."

"De noche continuaba pasando para ver quién entraba y salía de la casa,

pero siempre veía la puerta cerrada."

"Discurrí conquistar la confianza del sereno encargado de cuidar la

calle, quien, como era joven y paseador, me dejaba su capote y su

linterna; yo hacía la guardia pasando y repasando por la calle ó

fingiéndome dormido en la puerta de María Luisa."

"Disfrazado de aquel modo pude notar que á las once de la noche salía de

su casa el panadero y cuando nadie pasaba, se dirigía á la de María

Luisa, franqueando la puerta con su llave; casi siempre no salía de allí

hasta poco antes del amanecer."

"Convencido de la verdad dejé de hacer mis guardias algunas noches,

porque me dediqué á sacarle filo á un gran puñal que me vendieron en la

mercería donde compraba herramienta para la obra."

"El extranjero á quien lo pedí me dijo:--¿Para qué quiere Ud. este

cuchillo de monte, tío Sebastián?--Y yo creyendo que en la cara me había

conocido mis intenciones, le contesté:--Para cortar dos cabezas de viga

que ya estorban en los andamios.--Esto servirá mejor para cortar dos

cabezas de gente.--replicó. Entonces salí corriendo de la tienda como si

me hubiera robado el cuchillo."

"Después de algunas noches de trabajo, mi arma ya tenía filo por ambos

lados y cortaba como navaja de barba; sentía yo por ella mucho cariño y

la guardaba debajo de mi almohada mientras dormía."

"Por fin, una noche que salió la criada de María Luisa y no cerró la

puerta, entré cautelosamente á la casa y me oculté tras de los macetones

que había en el patio."

"Cuando dieron las diez sentí que bajaron á echar la llave y apagaron

los faroles."

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 116 / 153 题