LXIV.

"El hombre aquel concluyó:--Puede Ud. preguntarle todo esto al médico

que la visita cuando se declara enferma...... y si no...... aquí está

Pancho que da noticia de aquel magnífico lecho de marfil, adornado con

una imagen de la Virgen para mengua de Murillo que la pintó y del

mentecato que la pagaría muy cara."

"El Pancho hizo una señal de afirmación; yo al oir nombrar el casto

lecho de mi madre, creí hundirme en el fondo del carruaje como en un

abismo y dejé caer la cabeza con la pesadumbre de aquella verdad tan

espantosa como tardía."

"Experimenté náuseas y dolores insufribles que despertaron por un

momento la compasión de aquellos hombres."

"Les dije que el movimiento del coche me había mareado y dispuse

regresar en el acto."

"Habiéndose detenido la diligencia en una posta, bajé seguido de Mariano

y me despedí de aquellos fatales compañeros."

"Al partir el carruaje asomó la cabeza por la portezuela el que se

llamaba Pancho y haciéndome con la mano una señal de despedida, me

dijo:--Si ve Ud. al Sr. Lanas, dele memorias mías."

"En cuanto me ví solo mandé pedir un coche á la finca que está cerca de

aquel lugar y es propiedad de un amigo mío."

"¿Qué haría? ¿Para qué regresaba? Yo no podía saberlo."

"La idea del suicidio apareció en mi mente acalorada como un recurso

salvador."

"Luego dispuse ir á matar á María, matar al otro y después matarme yo;

pero al mismo tiempo reflexionaba en el oprobio que caería sobre mi

nombre, y más que todo, en los derechos del honor y los deberes de la

conciencia."

"¡Yo que había colmado á María Luisa de respetos, de confianza y de

dinero, consagrándole mi amor de niño, mis ilusiones de hombre y mi vida

entera, despertaba de repente burlado, vendido, vilipendiado, con el

honor puesto en ridículo y mi juventud perdida para siempre! ¿Quién

pudiera creerlo?"

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 89 / 153 题