"Por entonces fuí electo Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia y á
pesar de mi resistencia para servir empleos públicos, debí aceptar el
honorífico puesto que se me ofreció sin solicitarlo."
"Bajo el velo del misterio continuaba mis honradas comunicaciones con
María, cuyo comportamiento preparaba mi felicidad."
"Yo veía en ella una hermana ó una hija; era el único afecto de mi vida,
el ídolo de amores colocado en el altar de mi corazón, para venerarlo
durante todo el porvenir."
"Y ella me miraba como el amparo de su vida y la salvaguardia de su
honor."
"Pasaron así dos años sin que el mundo percibiera mi felicidad;
únicamente me remordía el compromiso contraído con Carolina y repetidas
veces me preguntaba yo reconviniéndome: ¿Cómo llegaré á decirle que no
la quiero, que nunca la he querido?"
"Apenas tenía presencia de ánimo para hablarla y ya no la visitaba con
frecuencia."
"Ella con exquisita modestia guardaba silencio y esperaba."
"María Luisa, en mi concepto, era dichosa, ya tenía concluida su
educación; cumplía con gusto sus deberes domésticos, estudiaba mucho,
hacía flores y tocaba el piano perfectamente."
"Mas una tarde, antes de abrir la puerta para entrar en su casa, dí el
toque de contraseña y no me contestó; según lo convenido, me abstuve de
entrar por temor de que se hallara enferma y en presencia de sus
criadas, proponiéndome volver á los ocho días; pero tampoco fuí
recibido."
"Como no tenía otro medio de comunicación con ella y para el mundo
éramos extraños completamente, no sabía cómo informarme de su salud."
"Ya estaba resuelto á buscarla por la puerta principal de su casa cuando
á la tercera semana me recibió por el jardín."
"La encontré pálida, triste y muy consumida; luego me participó, con
cierta indecisión, que había estado enferma, pero no pudiendo explicarme
su dolencia me dijo que tenía insomnios y dolores de nervios."
"En el acto resolví apresurar nuestro matrimonio, pues había sufrido
mucho en aquellos días por ella y por mí."