"No me habían engañado los libertinos que me hicieron tantos elogios de
la seductora belleza de María."
"La niña púdica y sencilla que yo conocí estaba convertida en perfecta
cortesana."
"Sus ojos brillaban con un resplandor extraordinario, pero el estigma de
las bacantes había sustituido sobre su frente á la corona de las
vírgenes."
"Yo la perdoné, pero no podía conformarme con su pasado imperdonable;
padecía un dolor intenso pensando que aquella pobre mujer no volvería á
sentir el cariño inocente de la adolescencia."
"¡El arcángel vendió sus velos de oro, para cubrirse con las repugnantes
alas del vampiro!"
"Sus ropas estaban perfumadas con esencia de aloe, su boca exhalaba un
olor de orgía y no era natural el color de sus mejillas; pero á la vez,
su acento me pareció la voz del cisne moribundo y sus ojos derramaban
una luz y una ternura incomparables."
"Disculpé su caída y sus errores acusando al abandono en que había
vivido y al fin me creí responsable de todo por haberla dejado."
"Ella, inclinando el rostro hacia el suelo, me refirió extensamente lo
que había sufrido en su enfermedad después del fallecimiento de mi madre
y volvió á contarme las seducciones de mi tío y su afán por casarla con
uno de sus criados, así como la manera brutal con que despidió al pobre
Sebastián por haberla defendido."