XXII.

"Bajo el humilde traje de la criada, lucían con soberana galanura los

deliciosos contornos de su cuerpo y en su frente de diez y seis años

admiraba yo la gracia, el esplendor y la belleza de las mujeres que

había conocido en las leyendas del Oriente."

"Cuando tenía necesidad de pasar junto á mí ó se hallaba de improviso en

mi presencia, sonreía dulcemente, pero luego apartaba su mirada, y

varias veces me pareció verla temblar."

"Yo á su lado sentía todas las dichas del cielo."

"No obstante, huía de ella y ella de mí como si fuéramos criminales."

"María ocupaba en mi casa el puesto de una sirvienta, pero su carácter

afable, su continuo trabajo y los cuidados que á mi madre prodigaba la

hicieron tan necesaria, que no se volvió á tratar de darle colocación en

otra parte."

"Solamente Carolina, cuando iba de visita, parecía disgustarse al

encontrarla."

"Dos ó tres veces no más, me atreví á dirigir á la bella joven

insinuaciones cariñosas, pero honradas."

"Ella entonces, palideciendo, se alejaba sin contestar, pero ante mi

madre siempre me hablaba con tranquila familiaridad como cuando era

chica."

"Mi tío administraba con gran provecho suyo las haciendas y explotaba la

nobleza de los sentimientos de mi madre, inclinándola en algunos casos á

tomar determinaciones que me parecían inconvenientes."

"Por entonces no comprendía yo que las tendencias del padre de Carolina

consistían en realizar más ó menos tarde mi casamiento con ella; pero sí

presumía que deseaba separarme de María Luisa."

"Como él, sin duda, no había conocido más que el amor grosero de la

tierra, quería pactar un matrimonio que sólo significara la unión

interesada de dos capitales."

"Una vez me propuso que fuéramos á viajar por Europa en compañía de su

hija; pero yo me excusé manifestándole la necesidad que tenía de

concluir mi carrera profesional."

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 46 / 153 题