X.

"En la mañana de un viernes me llamó mi madre y haciéndome una de esas

caricias que sólo las madres saben hacer, me entregó una pequeña bolsa

con dinero, diciendo:--Recuerda que tu padre acostumbraba dar limosna

todos los viernes á los pobres que venían........ Imitando los buenos

ejemplos que te dejó, ve á repartir esto en memoria suya; Sebastián irá

contigo."

"Bien recordaba yo que cada ocho días se llenaban el zaguán y el

corredor de la casa con un sinnúmero de mendigos; á cierta hora, cuando

ya el portero los tenía formados en línea, bajaba mi padre á darles

algunas monedas de plata; yo iba las más veces con él y aunque no dejaba

de mortificarme el aspecto de aquel conjunto de individuos mal vestidos

y sucios, de ambos sexos y diversas edades, al fin quedaba satisfecho

habiendo escuchado sus repetidas palabras de bendición."

"Aquel día volví á ver á los mismos ciegos, á los mismos inválidos y los

ancianos encorvados que socorría mi padre."

"Algunos me saludaron diciendo mi nombre en diminutivo, otros lloraron

al verme y algunas buenas mujeres dijeron cuando pasé junto á

ellas:--¡Dios lo guarde!"

"Aquel cuadro de dolores y desventuras, me recordaba semanariamente la

época no muy lejana en que yo también había comido de limosna, y deseaba

tener más dinero para socorrer mejor á los infelices."

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 34 / 153 题