1. Demostrado está por diferentes documentos, incluso el Diario del
Almirante, que las naves de la expedición tenían tres palos principales.
El mayor, en candela ó ligerísimamente inclinado hacia popa, tenía de
altura la longitud de la quilla más el lanzamiento de proa, cuando
menos. Era enterizo, muy grueso y estaba reforzado con reatas de codo en
codo. Á veces era el galope ó mastelerillo de otra pieza empalmado por
el calces con zunchos de hierro ó trincas de cabo. Como único palo de
desempeño y marcha (los otros servían principalmente al gobierno) se
aseguraba y reforzaba con cuidado. El de _La Santa María_ tendría 2 á
2-1/2 pies de diámetro en la fogonadura y 1 á 1-1/2 en la cabeza, por
debajo de la encapilladura.
El trinquete, ligeramente inclinado hacia proa medía próximamente la
mitad de la longitud total del mayor y un tercio menos grueso, no
llevando galope á veces no bajaba hasta la quilla, teniendo la carlinga
en la cubierta principal.
El mesana, algo caído hacia atrás era poco menos que el trinquete, con
galope y su carlinga estaba en la tolda.
Á más de estos tres palos verticales llevaba la nao bauprés, un quinto
menor que el mesana en longitud; muy engallado y agudo en la extremidad.
2. Llevaban capas de lona en las fogonaduras para impedir el paso del
agua al interior del buque.
3. Dicho queda que el mastelero formaba cuerpo con el palo
ordinariamente y que por ello debe más bien llamarse galope.
4. Eran las encapilladuras de lo más sencillo y tesábanse los obenques
con bigotes y acolladores. El modelo del Museo naval y las esculturas de
la iglesia de Burgos ofrecen enseñanza de estos particulares así como de
todos los de arboladura, aparejo y maniobra de modo que no es necesario
discurrirlos.
5. Las tablas de jarcia del palo mayor tenían flechastes; en las de
trinquete y mesana no los había porque la sujeción de los palos
consistía en aparejos de estrellera.
6. No tenían cacholas los palos; bastábales un resalte en que se
apoyaban las encapilladuras. En el mayor había gata ó cofa circular en
forma de taza, sostenida en doble cruceta ó sea cuatro baos ó canecillos
con los extremos cruzados y apoyados en el resalte de la cabeza del
palo, pasando por encima la encapilladura, que quedaba cubierta por la
gata. Ésta se formaba con armazón de madera forrada de cuero y pintada;
la circunferencia debía ser igual á la boca de la nao, y desde ella se
arrojaban en combate dardos, venablos y piedra. En ella se recogía la
vela de gavia.