[Illustration: Las Carabelas DE COLÓN]
Tantos, tan variados y tan erróneos á veces han sido los conceptos en la
mayoría de los que se han ocupado de Cristóbal Colón y de su famoso
descubrimiento, respecto á las _naos y carabelas_ en el siglo XV usadas,
que más bien que ilustrar han extraviado la opinión, no ya solamente
entre la masa indocta sino entre gentes que pasa por instruídas,
produciendo confusión inextricable. Algunos modernos escritores han
procurado, sin embargo, indicar camino racional á las ideas y llegar por
medio de la inducción y la deducción de documentos auténticos, á unos
tipos de embarcaciones por lo menos verosímiles, porque no parecen tales
las que los antiguos fantasistas describieron.
Figura en primer término entre estos autores, el Capitán de navío de
Académico de la Historia D. Cesáreo Fernández Duro, que ya por los años
1875 y 76 hizo estudio especial del asunto publicándolo en el _Museo
Español de Antigüedades_ y en las _Disquisiciones náuticas_. Siguióle el
inteligente restaurador del Museo naval D. Rafael Monleón, tratándolo
en su curiosísima obra de _Arquitectura naval_ (todavía inédita), y
dibujando, con planos aclaratorios, tipos de aquella edad, así como
también de las anteriores y las sucesivas; pero estos trabajos no
lograron notoriedad, por su índole poco simpática á la generalidad de
los lectores.
Al aproximarse el centenario cuarto de la invención del Nuevo Mundo, con
la idea sin contradicción aceptada, de solemnizar tan grande
acontecimiento, despertóse la curiosidad ansiando conocer de una manera
cierta, no tan sólo el génesis de la idea y las circunstancias de su
realización, sino los pormenores todos; las figuras que intervinieron,
sus caracteres, costumbres, recursos y medios, á tiempo que finaba la
ruda edad media iniciándose la moderna con los altares de un
renacimiento en todas las manifestaciones de las artes. Ofrecióse
naturalmente a la inteligencia entre tantos incentivos de investigación,
el de los bajeles con que quedó rota la barrera temerosa del Océano,
vehículos en que el insigne almirante y la gente española llevaban la
Cruz civilizadora y habían de traer el conocimiento de un Hemisferio ya
ligado al viejo; vehículos por muchos considerados _malas barcas
desprovistas de cubierta_; por no pocos estimados como _Fustas_
incapaces casi de navegar, y por los más y más entendidos, embarcaciones
pequeñas y toscas de estrafalaria forma, lanzadas á merced de las olas
con insuficientes medios de propulsión y de gobierno.
Por todas partes se significó la conveniencia de aclarar preferentemente
este punto escudriñando cuál fuera el porte y condición de aquellas
naves, más que la de Jasón famosa, por la empresa magna. En Alemania, en
Italia, en Portugal, en América, buscaron la resolución del problema
eruditos marinos y avezados arqueólogos[1]; aquí la proseguían los
mencionados señores Fernández Duro y Monleón, descubriendo el primero
nuevos y curiosos documentos ocultos en los archivos; interpretando el
segundo con el lápiz las fórmulas dudosas, y sometiendo á pública
decisión los resultados en la _Revista general de Marina_[2].
[Nota 1: En los Estados Unidos de América el Capitán Fox; en Italia
el Capitán E. A. D'Albertis; en Portugal el Teniente López de Mendoza;
en Austria el Director de la Escuela naval de Lusimpíccolo Sr. Gelcich,
han hecho interesantes estudios.]
[Nota 2: Dos opúsculos acompañados de importantes ilustraciones,
publicó el Sr. Monleón después de aparecer en la mencionada revista en
Mayo y en Noviembre de 1891. Posteriormente condensó estos trabajos en
la revista titulada _El Centenario_.]
Así las cosas, pensó el Gobierno de S. M. que á España, por sus
gloriosas tradiciones y por la incomparable hazaña con su bandera
realizada, más que á otra nación correspondía satisfacer el deseo de
todas, contribuyendo el Ministerio de Marina á la solemne fiesta
universal del Centenario con la reconstitución de una nao del siglo xv,
que tan fiel y exactamente cuanto quepa, remede á la inolvidable _Santa
María_, capitana del atrevido navegante é insigne descubridor del Nuevo
Mundo; ejemplar tangible de la arquitectura náutica de su tiempo y
muestra de los elementos que al espíritu de nuestros pasados sirvieron
para explorar y dar á conocer la figura juntamente con las dimensiones
del orbe.
Creó al efecto el referido Ministerio, de orden de S. M., una Junta
presidida por el General de ingenieros de la Armada D. Casimiro Bona y
compuesta del Capitán de navío D. Cesáreo Fernández Duro, del artista D.
Rafael Monleón, anteriormente mencionados, actuando como secretario el
Capitán de fragata D. Emilio Ruiz del Árbol, que lo era de la Secretaría
militar del mismo Ministerio, y por garantía de acierto en cuestiones
ajenas al tecnicismo, pidió á la Academia de la Historia el concurso de
dos de sus miembros en el estudio, siendo designados los Sres. D.
Aureliano Fernández-Guerra y D. Juan de Dios de la Rada y Delgado.
Á esta Junta presentó el Sr. Monleón como ponente, los planos, modelos y
memoria[3] que por preliminares había formado y que en principio se
aceptaron sin perjuicio de discutir las cuestiones obscuras ó difíciles,
de las cuales el Sr. General presidente formuló interrogatorio. En
sucesivas sesiones se fueron determinando las dimensiones principales
del vaso y su relación íntima, con arreglo á las prácticas y
proporciones de que existe noticia escrita; el porte ó tonelaje, el
carácter de las líneas determinantes, el repartimiento interior, hasta
el mueblaje que debería llevar, y tomando á su cargo el Sr. Bona los
cálculos de estabilidad, con los demás de construcción, arboladura y
superficie de velamen, por escrupulosidad hubo de repetirlos y rehacer
los reformados supliendo con su inteligencia y por tanteos trabajosos la
falta de datos seguros.
[Nota 3: Titúlase _Restauración hipotética de las carabelas de
Cristóbal Colón_ por D. Rafael Monleón. Madrid. Imprenta de Infantería
de Marina, 1891, 8.º, 22 págs. Siendo destinada al estudio de la Junta
se tiraron pocos ejemplares.]
El Sr. Ministro de Marina acogió benévolamente la memoria razonada y
planos de la Junta, dándose por satisfecho de sus trabajos; ordenó
separadamente los de formación de presupuesto de obras en el concepto de
facilitar los arsenales del Estado el material que no tuviera aplicación
directa á los buques de moderna construcción y de que la Junta directiva
del Centenario facilitaría los fondos indispensables para el pago de
otros accesorios y pertrechos que no hubiera en almacén. Formulando el
plan completo en proyecto de ley, obtuvo aprobación de los cuerpos
colegisladores.
El plazo apremiaba porque iba consumiéndose en estos trámites el mes de
Abril y aunque para lo esencial bastaran las investigaciones hechas por
la referida y ya disuelta Junta, muchos puntos difíciles de llevar á la
práctica se ofrecían, necesitándose á la vez dirección facultativa,
inspección artística y consulta arqueológica que coadyuvaran á la obra
material de reconstitución.
Á este efecto fué creada en Real orden que expidió el dicho Ministro de
Marina, Excelentísimo Sr. D. José María de Beránger el 21 del mismo mes,
una Comisión ejecutiva, encomendándola la realización del proyecto, en
unión de un ingeniero naval, con atribuciones bastantes para aclarar y
resolver desde luego cuantas dudas ó dificultades ocurrieran, así como
también para invertir la cantidad entregada por la Junta directiva del
Centenario con la justificación reglamentaria. Compusiéronla, el Capitán
de navío D. Cesáreo Fernández Duro, Presidente, el Teniente de navío de
1.ª clase y oficial de Secretaría del Ministerio D. Francisco Cardona,
el restaurador del Museo naval D. Rafael Monleón y el Contador de navío
D. Francisco Gómez Súnico, Secretario, y designóse al ingeniero jefe de
2.ª clase D. Leopoldo Puente para dirigir la construcción.
La quilla de la nao _Santa María_ se asentó en grada del Arsenal de la
Carraca el 23 de Abril.
[Illustration]
Salvados los tropiezos que eran de presumir, por el Sr. Cardona, que
desde el comienzo de las obras representaba en el departamento de Cádiz
á la Comisión ejecutiva con suma discreción, apoyado en la buena
voluntad de las autoridades superiores, impulsó los trabajos con rapidez
y acierto. El Sr. Puente identificándose con la idea, comprendiendo
perfectamente la índole de la fábrica especial que se aparta de los
estilos modernos, con elevado criterio ha sabido armonizar las
exigencias profesionales con la necesidad de dar á la construcción el
carácter de las de tiempos remotos, poniendo al servicio de las
prácticas añejas los adelantos novísimos de la ciencia. Tal ha sido su
actividad; tales el entusiasmo y buen ánimo de los maestros y obreros á
sus órdenes en los diferentes talleres del Arsenal, que el 26 de Junio,
á los sesenta y tres días de funcionar las hachas, el casco de la nueva
_Santa María_ se deslizaba sobre las anguilas de la grada hundiendo la
popa en las saladas ondas y flotando gallardamente, saludada por la
concurrencia, con un calado medio de 1 metro 47 que era justamente el
calculado.
Faltaba arborlarla y aparejarla; atender exterior é interiormente al
decorado, armarla con la artillería; concluir el detalle, para lo que
simultáneamente se afanaban los operarios en los obradores; allá
labrando tablas, acá barnizando muebles, aparte cosiendo velas, pintando
escudos, acicalando lanzas, con inusitada amalgama de picapedreros que
hacían balas de mármol, de herreros forjando el fanal de popa, insignia
antigua de almirante; de imagineros sacando del roble ojivas, de
ajustadores puliendo y graduando astrolabio y ballestilla, y á todo
acudían los señores repetidos, Puente, Cardona y Monleón, mientras no
llegó el momento satisfactorio de ver á la nave airosa embanderada en la
bahía de Cádiz, presta para ir á Palos y dar la vela en el momento de
cumplirse el aniversario centésimo cuarto en que la verdadera _Santa
María_ lo hizo.
Es la nueva construcción, según va dicho, reproducción en cuanto cabe
después de cuatro siglos de intervalo, de la nao que gobernaba Cristóbal
Colón en el primer viaje á las ignotas tierras de Occidente, situadas en
el camino de Catay y Cipango, que él buscaba. Las diferencias que en la
moderna puedan observarse; las variantes que por necesidad se han
introducido sin afectar voluntariamente al carácter esencial
arqueológico se explican: primero, por las prácticas en la obra de mano,
por el empleo de los instrumentos del trabajo, por los procedimientos de
la industria, tan distintos ahora á los de la Edad Media, y en segundo
término, porque la rapidez de los trabajos, forzándola lo apremiante del
plazo en que se han ejecutado, no han consentido la inspección minuciosa
ni el cuidado en menudencias de que no se tiene noticia segura.
Mide la nueva _Santa María_[4] de eslora 22,60 metros; de manga 7,80; de
puntal en la maestra 4,10; en la toldilla 8,20; en el castillo 4,90.
Pesa 127,57 toneladas.
[Nota 4: En tiempo de Colón y mucho después se contaba en
construcción naval por codos, equivaliendo la unidad á 2 pies
castellanos ó dos tercias de la vara de Burgos, como después se dijo.
Siendo ásta en relación oficial con el metro equivalente á 0,m 8,359,
para la práctica puede estimarse 1 codo==0,56.]
Economizando en cuanto sea posible la nomenclatura profesional, puede
decirse que es el casco corto, ancho y muy alto, comparado con los que
actualmente navegan. Es muy lleno de fondos, con escasas salidas de
agua, las curvas convexas y completamente plano por debajo. Las
extremidades tienen considerable lanzamiento, siendo bastante henchidas
con el fin de desplazar mucho y soportar el enorme peso de los
_castillos_; en los costados hay algún _pantoque_; la borda es alterosa.
Anchas _cintas_ y _cintones_ corren de popa á proa ligando los miembros
y otros refuerzos exteriores llamados _bulárcamas_ los consolidan en
sentido vertical. La proa es llena y redondeada; la popa completamente
plana y _de escudo_, como antes se decía, con ancha abertura nombrada
_lemera_ por encima del _yugo_ principal, por donde entra la caña del
timón. Otras dos aberturas circulares más reducidas, correspondientes á
las de la proa (_escobenes_), sirven para dar paso á las armarras de
_codera_. El timón, de pala ancha, por ser poca la salida de aguas del
barco según va dicho, y muy reforzado en todas sus partes, funciona con
la caña horizontal desde la batería, debajo de la _tolda_.
No tiene la _Santa María_ más que una cubierta; entre ésta y la bodega
va una serie de _baos al aire_, sobre los que en caso necesario á la
comodidad ó á la carga se sientan tablones formando _falso sollado_. Á
proa está formado el _pañol_ de pertrechos; á popa la despensa. En la
cubierta dan acceso á la bodega dos grandes _escotillas_ y dos
_escotillones_ á los pañoles. Por encima de la cubierta, desde el centro
del barco á popa, corre otra llamada _tolda_ con escotilla y escala de
comunicación entre ambas. Sobre la tolda se levanta la _chupeta_ ó
_chopa_, alojamiento del comandante, y su cubierta se nombra _toldilla_.
Debajo de la tolda queda la cubierta bastante desahogada y en su espacio
resguardado de la intemperie se acomodaban para dormir los oficiales y
marineros, aunque éstos aprovechaban el abrigo del castillo de proa, que
avanza mucho, pareciendo como suspendido sobre el mar.
Constituyen el aparejo propulsor tres _árboles_, _mástiles_ ó palos
verticales, _mayor_, _trinquete_ y _mesana_, con velas redondas ó de
cruz en los dos primeros, á saber: _papahigo_ ó _treo_ con dos _bonetas_
y _gavia_ en el mayor; _trinquete_ solo en el de su nombre. El de popa
tiene _mesana latina_, y además, en el _bauprés_, otro palo inclinado
sobre la proa, se orienta la _cebadera_. Todas estas velas están
guarnecidas á la manera con que antiguamente se manejaban, lo mismo que
los _mástiles_ y _entenas_ ó vergas.
Entre los primeros se asegura el mayor con ocho _obenques_ por banda,
dos _coronas_ y _brandales_ y dos _estais_, _mayor_ y de _galope_. El
trinquete no necesita más de dos aparejos de _estrellera_ por banda y el
_estai_, lo mismo que el mesana, así que no tienen mesa de guarnición
como el mayor, ni _bigotas_, ni _acolladores_[5], por ser éste el mástil
de desempeño y de gobierno los otros.
[Nota 5: Las mesas de guarnición lo mismo que sus cadenotes son
reforzadas; las bigotas tenían figura de almendra, pero por falta de
tiempo se han aprovechado ahora unas circulares que estaban hechas,
estimando de escasa significación la diferencia.]
En las vergas se ha copiado asimismo el _guarnimento_; _drizas_ dobles;
_amantillos_ cuadruplicados, con _motones_; _brazolotes_ y _brazas_,
_troza_ y _racamento_. Las velas no tienen _rizos_; se aumenta la
superficie del _papahigo_ con fajas nombradas _bonetas_ que se cosen á
la _relinga_ inferior por medio de _bazadas_, pasándolas por los
_ollaos_ ú ojetes abiertos en una y otra lona y señalados de diez en
diez con una letra para no dudar en la correspondencia, siendo estas
letras tradiciones A. M. G. P. que quieren decir piadosamente _Ave María
Gratia Plena_[6].
[Nota 6: Á la operación se decía _empalomar_ (empalmar) la boneta.]
La mesana se maneja con _ostas_ en la _pena_, _borriquetes_ en el _car_
y _caza escota_ que sale fuera de la popa; la _cebadera_ corre á lo
largo del _botalón_ y se orienta como las velas cuadras con _brazas_ y
_escotas_.
Sería ocioso explicar el _laboreo_ de los cabos que fácilmente
concebirán los marinos; conviene sí consignar que el aparejo de _La
Santa María_ está inventariado por el mismo Colón al escribir en su
_Diario_[7]: «tornó a ventar muy amoroso e yo llevaba todas mis velas de
la nao, _mayor con dos bonetas, trinquete y vela de gavia y cebadera_, y
el batel por popa».
[Nota 7: El miércoles 24 de Octubre de 1492.]
[Illustration]
La nao nueva dispone, como aquélla, de dos embarcaciones: la primera el
_batel_, lancha grande, que rara vez se metía á bordo por tener de
eslora la longitud que medía la afrizada del castillo y la fuga de la
tolda, es decir, unos quince codos, con siete bancos para remos pareles.
Calculábase que podía cargar su nao en cincuenta barcadas. La segunda
embarcación ó _chalupa_, lancha mejor que bote, de popa ancha y llana,
con cinco bancos para remos pareles, se metía dentro de la nao al salir
de puerto[8].
[Nota 8: Al hacer la maniobra decían los marineros proverbialmente,
«chalupa dentro, amigo fuera».]
Además empachaban la cubierta, el fogón donde se guisaba con leña;
barriles con agua potable, las lombardas, la madera de respeto y los
pertrechos necesarios á mano.
Aunque las antiguas naves se amarraban con cuatro anclas pequeñas de
ocho á doce quintales, habiéndose encontrado enterradas en el arsenal de
la Carraca dos, forjadas cuando menos al fin de siglo XVI y de forma
igual á las del tiempo de Colón[9], no ha tenido dificultad la Comisión
en utilizarlas, aunque excedan en las dimensiones y peso proporcional,
dejándolas en el estado en que parecieron; es decir, conservando el
sello de su antigüedad, si bien poniendo nuevos los cepos de madera que
faltaban; solamente se ha construído de nuevo, con arreglo á los dibujos
y reglas de la época, la _fornaresa_ ó ancla de la esperanza.
[Nota 9: Abona el parecido el ancla partida recientemente hallada en
la isla de Santo Domingo, cerca del fuerte de Navidad, en el sitio en
que la verdadera _Santa María_ naufragó, siendo por tanto admisible que
fuera suya.]
Como armamento ostenta la capitana dos _lombardas_ de recámara cerrada,
en la batería, debajo de la tolda, y seis _falconetes_ en las _regalas_
altas de los castillos. Estas piezas se han construído en los talleres
de artillería del arsenal de la Carraca, bajo la dirección del Teniente
Coronel D. Manuel Ramos Izquierdo, por el mismo procedimiento empleado
en el siglo XV que en otro lugar de esta memoria se explica, resultando
con tal perfección, que á tener la patina de los años, se confundirán
con las antiguas. Tiran _pelotas_ de piedra de dos libras de peso; están
montadas en cureñas marinas, cuyos modelos corpóreos, así como los de
las lombardas y falconetes hizo el Sr. Monleón siguiendo los datos
aludidos.
[Illustration: Bandera que lleva la Nao.]
Para idea de las armas portátiles se han dispuesto en la Cámara y en la
batería panoplias compuestas de corazas, capacetes, espadas, lanzas,
picas, hachas de armas y de abordaje, adargas, ballestas, bolsas con
virotes, obras de balas, frascos de pólvora y espingardas. No hay
constancia del número de cada una, mas sí de que de todas ellas iban
provistos los tripulantes de las naves de Colón, y no habían de carecer
de la garantía que por entonces constituían, los caballeros y escuderos
de la expedición. Los trajes están bosquejados en dos acuarelas, obra
del Sr. Monleón, que ha tenido á la vista no solamente tipos de pilotos,
grumetes y otros hombres de mar, sino también de la gente de armas de
las mesnadas y acostamientos con sus bizarros arreos[10].
[Nota 10: Las acuarelas de figurines, puestas en cuadros, van en la
nao al lado de las panoplias.]
En punto al decorado de bajel débese también advertir que alguna
alteración se ha introducido teniendo en cuenta la ocasión fastuosa en
que hace papel _La Santa_ _María_. Eran los mareantes de su siglo, en
general, parcos en los accesorios de adorno y pintura. Preservaban las
maderas de resalte tales como _cintas_, _boceles_, _bulárcanas_, con
barniz de brea ó grasa de ballena; las partes de menos roce embijaban
con _almazarrón_ (ocre rojo), negro humo ú otro color natural poco
definido. Los fondos se ensebaban, reponiendo con frecuencia la capa,
para lo cual _ponían á monte_ los vasos; es decir, los varaban en
cualquiera playa á propósito[11].
[Nota 11: Por dos veces lo hizo Colón con las carabelas en el primer
viaje: una en el puerto de Mares de la Isla de Cuba, que él nombró Juana
y otra en la Isla Española, donde mandó calafatear las costuras para el
regreso. Véanse en su Diario, los días 5 y 6 de Noviembre de 1492 y los
7 y 14 de Enero de 1493.]
La Comisión ejecutiva, no obstante, ha estimado oportuno decorar la popa
con adornos de la época, de poco realce, formando doselete donde se
resguarda la imagen de la Virgen nuestra Señora, como era costumbre
poner en las naves de cierta importancia ó que se construían con fin
determinado desde los tiempos de D. Alfonso el sabio[12], y para el
_engalanado_ ha preferido á la _pavesada_ sencilla de lienzo rojo y
blanco, la de los paveses pintados con las armas y blasones de Castilla,
León, Aragón y Sicilia, más propios y usados en los navíos de guerra.
Campean también estos blasones en las banderolas de la _regala_, además
de la Cruz Verde, enseña la empresa del descubrimiento, en el palo
trinquete, dominando á todas, en el tope mayor el estandarte de Castilla
cuartelado de rojo y blanco con castillos de oro y leones de gules.
Ondea aún en la arboladura el escudo de los monarcas católicos cobijado
por el águila del Evangelista San Juan, tal cual se conserva en el
monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo, así como en las monedas
de oro llamadas _excelentes_, y en la entena de mesana la gran flámula
tradicional de las armadas de Castilla[13].
[Nota 12: Véase el Códice de las Cantigas.]
[Nota 13: Además de estas banderas, lleva la nao en la cofa un
gallardete rojo con las armas completas de España, las de los Reyes
Católicos con el lema «Tanto monta» y un crucifijo todo pintado, según
era práctica constante, y en el tope del trinquete otro gallardete
blanco con la cruz verde de la Empresa.--_Todas están representadas en
la viñeta ut supra._]
Expuesto queda que no había en la nao más alojamiento cerrado que la
_chupeta_: de presumir es, dada la elevación del cargo que Colón tenía,
que allí se albergara él solo. La ha dotado por tanto la Comisión de los
muebles estrictamente necesarios, teniendo á la vista las indicaciones
de su Diario. Cama con _traspontin_ y _arambel_ encarnado; armario donde
guardar ropa, planos y libros; un sitial, dos sillas y una mesa donde
pudieran comer dos personas: todos estos objetos son del gusto gótico
dominante entonces. Se completa el mueblaje y adorno con una imagen de
la Virgen, _Maris Stella_, de que eran devotos los mareantes, y ante la
que cantaban la _Salve_ todos los sábados.
La _bitácora_, el _cuadrante_, la _ballestilla_ se han construído
cuidadosamente por modelos de la época, como asimismo el farol insignia
de popa, en su totalidad de hierro forjado[14]. Con la misma fidelidad
se ha procurado reproducir el _guión_, emblema del poder real conferido
á Colón como Almirante, simulacro preciado que tuvo en la mano al pisar
la tierra descubierta y tomar su posesión. Este pendón se colocaba á
bordo en los momentos solemnes á estribor, ó sea á la derecha, saliendo,
de la puerta de la cámara; seguía al Almirante en funciones de mando,
llevándolo un alférez, y era insignia ante la cual todas las otras se
abatían. Empuñábanle los propietarios en momentos supremos de peligro ó
de victoria. Según los ejemplares existentes en la Armería Real, es de
damasco carmesí, bordado y recamado de oro, mostrando en una cara la
imagen de Jesús crucificado y la de la Virgen María en la otra.
Adórnanlo cordones y borlas de seda y oro.
[Nota 14: Véanse los planos que representan estos objetos.]
[Illustration: De la carta de Juan de la Cosa.]
Mil otros detalles curiosos, la figura de los _motones_, la situación de
los _guindastes_, la disposición en que se guardaban la pólvora, balas,
víveres, agua, ha sido preciso estudiar y merecerían indicaciones si con
ella no se alargara demasiado esta reseña. Basta saber que si todo no se
ha trasuntado con escrupulosidad absoluta; si alguna cosa no corresponde
exactamente en forma y posición á la que quiere representar, débese á
que no siempre es realizable el deseo, máxime habiendo de luchar con
escasez de tiempo, con falta de ciertos materiales y con ausencia de
enseñanzas. No ha sido pequeña la dificultad de convencer al obrero de
que había de entregar tosca la obra encomendada á sus manos.
Resulta pues la nueva nao, algo más cargada de madera, más sólida y con
más esmero de ejecución, sin duda, que la original, pues aun siendo ésta
de las mejores de su tiempo, no tendría de seguro, forradas las bandas,
sino los _barraganetes_ al descubierto como lo están las _cuadernas_ en
el interior; las _bordas_ ó _amuradas_ habían de ser más bajas,
particularmente en los castillos; las _regalas_, sencillas, sin _tapas_
verticales; los _cintones_ en cambio más robustos y salientes, y con
clavos defensivos de gruesas cabezas. La jarcia, aunque de buen cáñamo
de Calatayud no era tampoco tan torcida, ni los palos tan tersos, en una
palabra; si bien entendido y apropiado á las necesidades y conocimientos
de relación de la época, era todo en el siglo XV más rudo, menos
perfilado, como productos de combinaciones inimitables.
Para justificación de los acuerdos y decisiones de la Junta consultiva
que primeramente procuró interpretar el pensamiento del Gobierno de S.
M., y de los actos de la Comisión ejecutiva que después se ha afanado
por realizarlo, se hace relación siquiera concisa, de documentos que han
servido de guía á los estudios hasta encontrar fundamento á las
resoluciones.
[Illustration: De la primera carta de la Isla Española atribuida á D.
Fernando Colón.]
Componen la primera serie las cartas de marear españolas, anteriores y
posteriores á Colón (de que hay buen número), en las cuales están
diseñados por mano pericial, los navíos, las banderas, los escudos,
rosas náuticas y otros instrumentos. Entre ellas las hay de excepcional
testimonio; ejemplo la de Juan de la Cosa, maestre y piloto de Colón en
los dos primeros viajes y justamente propietario de la genuina nao
_Santa María_.
Trazó esta carta ó mapamundi en el Puerto de Santa María el año 1500;
ahora se custodia en el Museo naval por monumento geográfico. Al
delinear por vez primera la costa de la Tierra firme, pintó sobre ellas
dos naos fondeadas con el estandarte de Castilla en el palo mayor,
plantándolo asimismo en los diversos puntos de la costa é islas de que
se habían tomado posesión. Sobre la costa de África dibujó otras naos y
carabelas con la bandera de Portugal, distinguiéndose á primera vista
las condiciones y forma de las _redondas_ y las _latinas_.
Otra carta, la primera también que se hizo de la Isla Española, posee la
biblioteca colombina de Sevilla. Abrígase allí la creencia de que sea
obra del grande Almirante, pero es más probable que la delineara su
hijo D. Fernando Colón, al cual perteneció. Como quiera que sea, muestra
pintadas en dos lugares distintos tres naves navegando en conserva; dos
de ellas con aparejo redondo y la tercera latino. Si no quieren
representar ó copiar las famosas embarcaciones que hicieron el
descubrimiento, como parece presumible, hay seguridad al menos de que
muestran los tipos de la época y se nota completa conformidad esencial
entre ellas y las de Juan de la Cosa.
[Illustration: Del libro del consulado, tratado de los hechos maritimos,
etc. (Barcelona, 1502).]
La epístola en que noticiaba Colón á Gabriel Sánchez el hallazgo de las
islas oceánicas, se imprimió en Roma en 1493 con grabados de naves un
tanto convencionales, mas no despreciables bajo muchos puntos de vista.
Como ellas hay bastantes en libros del tiempo, y las tienen más
estimadas dos relativos al arte de navegar impresos en el siglo XVI,
siendo preferentemente de citar los _Regimientos_ del maestro Pedro de
Medina, estampados en Sevilla, y el _Consulado de mar_, dado á luz en
Barcelona en 1502. De este género de grabados y dibujos ha reunido el
Sr. Fernández Duro varios, en colección especial náutica muy rara y
útil, porque con la comparación de los diseños, con la evidencia de
pormenores, acaso desproporcionados en ocasiones, pero que por lo mismo
acusan la certeza, como de objetos que despertaron poderosamente la
atención de los artistas copiantes, llega á conocerse la imagen
completa, tomando de los unos la forma perfectamente acusada de los
castillos en popa y proa, en otros las _bularcamas_, los _cintones_, los
_boceles_; en tal las _mesas de guarnición_; y las _bigotas_ en cual la
_lemera_ del timón y sus herrajes; en éste las _gatas_ ó _cofas_ con
minuciosidad de palos y vergas; en aquél la maniobra de las velas, con
sus bonetas; por fin, cualquier pormenor que bien se busca; trajes,
paveses, anclas, estandartes, flámulas con sus cordones y borlas
vistosas.
Todavía mejor se aprecian determinados detalles en la pintura y en la
escultura siendo de enumerar entre las obras que la Comisión ha visto,
un cuadro existente en la sacristía de la iglesia de Zumaya, porque
representa combate naval entre naos castellanas y portuguesas firmado,
el año 1495, y los bellísimos relieves de la parroquia de San Nicolás de
Burgos, en que con delicadeza incomparable se han esculpido naos
azotadas por la tempestad, partidas las jarcias, deshechas las velas,
atribulada la gente en espera de inmediato siniestro[15].
[Nota 15: Al pie del retablo, obra maravillosa de piedra, hay
inscripción sepulcral en que se lee que el noble caballero Gonzalo López
Polanco, á cuya costa se hizo, falleció el año MDIII. Corresponde pues
de lleno á la época de _La Santa María_.]
[Illustration: De la carta dibujada por Gracioso Benincasa (Ancoma
1482).]
Tan detenido como el examen gráfico ha sido el de los primitivos
tratados y disciplinas de fábrica de naos en que se manifiestan las
proporciones del vaso y de la arboladura, labra de los miembros, su
enlace, materiales, clavazón, dando lugar preferente á las obras de
Diego García de Palacio y de Juan Escalante de Mendoza entre todas las
publicadas ó inéditas que ha dado á conocer el Sr. Fernández Duro en sus
_Disquisiciones náuticas_.
Lo concerniente á pertrechos, armamento y efectos varios han esclarecido
relaciones de viajes regios y de jornadas militares, reunidas por el
mismo académico, en junto con inventarios en que se expresa el parte de
naos, su artillería, tripulación sueldos, raciones, ordenanzas, deberes
y atribuciones.
[Illustration: De grabados del siglo XV.]
[Illustration: Parte del cuadro existente en la iglesia de San Pedro de
la Villa de Zumaya, que representa un combate naval, pintado en 1495.]
Falta no obstante lo principal, lo que ni la diligencia ni la voluntad
conseguirán de modo alguno. En las ruinas de los edificios de remota
fecha queda siempre algo que ayuda á formar idea de la fábrica; quedan
cuando menos materiales dispersos con marca de la mano que les dió
forma: de los bajeles, siendo cuanto les constituye perecedero ha
desaparecido con la materia la noción de sus preparaciones. Así entre
los ramos de la Arqueología es el más obscuro y dificultoso el referente
á la náutica.
[Illustration: Alto-relieve de una retablo dedicado á San Nicolás
(patrón de los marineros) existente en la iglesia del mismo santo en
Burgos y labrado desde 1480 á 1503.]
Si considerado todo, no presume la Comisión haber alcanzado el éxito que
anhelaba, puede dar fe del buen deseo con que los individuos componentes
han tratado de reconstruir un tipo aproximado al de la nao gloriosa que
enlazó las dos mitades del universo mundo. Por muestra de los
escudriñado se acompañan algunos de los estudios especiales del señor
Fernández Duro, y de las interpretaciones, difíciles con que el lápiz
del Sr. Monleón ha reanimado el espíritu de artistas de otras edades, y
para demostración de la escrupulosidad con que la Comisión ha procedido
en la adquisición de datos y noticias pertinentes á su objeto, véanse
aquí el interrogatorio completísimo que formuló el Excmo. Sr. Presidente
de la Junta Arqueológica, y las respuestas dadas por el Vocal y ponente
de la misma Sres. Fernández Duro y Monleón, que fueron por todos los
demás señores aprobadas.
_Interrogatorio formulado por el Excmo. Sr. D. Casimiro Bona, Inspector
general de Ingenieros de la Armada antes de proceder á los cálculos de
la nao «Santa María.»_