Del uso de las consonantes

Como la casi totalidad de las dificultades que se ofrecen para el uso

acertado de estos signos provienen de la igualdad ó parecido de los

sonidos que deben representar, se impone la necesidad de agrupar

algunos de ellos al tratar de fijar las leyes ortográficas que rigen

au uso; así lo hacen la mayoría de los gramáticos, y así lo haremos

también nosotros para facilitar el estudio y evitar repeticiones.

B, V

Los valencianos de la capital y de algunos otros pueblos no conocen,

en lo hablado, la letra _v_, pues la pronuncian exactamente igual á

la _b_; en la mayoría de las poblaciones de Alicante y Castellón

conserva la _v_ su pronunciación latina, siendo, no una letra labial

como la _b_, sino labio-dental; es decir, que se pronuncia apoyando

ligeramente los dientes superiores sobre el labio inferior; creemos

explicar bien su sonido diciendo que la _v_ es á la _f_ como la _b_

es á la _p_.

A pesar de que en la capital del reino no se diferencian en el

lenguaje hablado la _b_ y la _v_, es indispensable conservar esta

última en el escrito, á fin de que, escribiendo al menos, podamos

defendernos de la graciosa broma de un sabio francés que decía:

«_¡O beati hispani dum BIBERE dicunt VIVERE!_»

Vamos, pues, á dar algunas reglas para facilitar su empleo en la

escritura, haciendo notar, de paso, que aquí, mejor que en ninguna

otra letra, se ve lo imposible que resulta el tomar como modelos los

antiguos documentos valencianos, impresos ó manuscritos, para

fijar reglas de ortografía en nuestra lengua; es, en efecto, tan

grande el desbarajuste que reinaba antiguamente en lo tocante á estas

letras, que Ros, al tratar de ellas al final de su _Diccionario_ (pág.

335) acaba por decir: «En cuanto al uso de la _b_ y la _v_

consonante no han podido sentar punto fixo los Orthógraphos más

diestros; ni se hallará perito que dé razón segura para el cuando se

ha de usar de dichas dos letras, ó de cada una de ellas».

Algo puede hacerse, sin embargo, para poner en orden el empleo de

estas letras, atendiendo las reglas siguientes:

Servirá, en general, de guía para distinguir la _b_ de de la _v_ la

etimología latina, ó los equivalentes castellanos para los que no

conozcan el latín, excepto en algunos casos que luego indicaremos;

v. gr.: _beure (bibere, beber); batejar (baptizare, bautizar); vore

(videre, ver); viure (vivere, vivir); veu (vox, voz)_.

Son excepciones notables á esta regla, el verbo _haver (habere,

haber)_ y los pretéritos imperfectos de indicativo de la primera

conjugación, _amava, amaves (amaban, amabas; amaba, amabas)_

que deben escribirse con _v_, porque los pronuncian así todos los

valencianos que distinguen estas letras y así se pronuncian y

escriben en catalán (3); en francés se escribe _avoir_ y en italiano

_avere_; en cuanto á los pretéritos, también en Italia se pronuncia y

escribe _aveva, amava, temeva, sentiva_.

Deben escribirse con _b_ en valenciano las voces que en su original

latino ó su similar castellano tienen _p_; como: _cabre (capera),

saber (sapere), cabás (capazo), sabata (zapato)_: sin embargo, en las

comarcas en que se pronuncia la _v_ se dice _pòvre, pòvra, povrea,

ovispo, ovispat_, á pesar de que estas voces proceden de _pauper y

episcopus, pobre y obispo_; pero nótese que en francés se dice y

escribe _pauvre y évéque_ y en italiano _povero y vescovo_.

Se escribirán con _v_ todas las voces irregulares del verbo _anar_,

como _vaig, ves, vagen_; los tiempos de los verbos en _ure_ en que

la _u_ se transforma en dicha letra, como _escrivim, bevèu,

movent_, y los femeninos de los adjetivos terminados en _u_, como

_blava_ de _blau_, _viva_ de _víu_, _nova_ de _nou_.

Ninguna palabra genuinamente valenciana termina en _v ó b_; aun

las que en su origen ó en sus derivaciones tienen estas letras y

suenan de una manera equívoca, adoptan como final la _p_; v. g.:

de _saber_ se forma _sap_, de _cabre, cap_; de _cap (cabeza)_ se

derivan _cabut, cabesó_. Es única excepción á esta regla la

preposición _ab_, que conviene conservemos en el lenguaje

literario, aunque nadie la emplea ya hoy en el familiar.

C, Q, Ch

Tienen estas tres letras, en determinadas circunstancias, el mismo

sonido gutural-palatal, explosivo y fuerte, ó sea el de _k_; así,

por ejemplo: _rich, rica y riquesa_, palabras que proceden de la misma

raíz, se escriben con letras diferentes para expresar el mismo

sonido, lo cual prueba que hay circunstancias especiales que marcan

cuándo se ha de emplear cada uno de estos signos, circunstancias

que dan lugar á reglas fijas y precisas que son las siguientes:

Se escribirán con _c_ las sílabas _ca, co, cu_, en cualquier lugar de

la dicción; v. gr.: _camí, còsa, cuadro, cuestió, còr, secar, racó,

acueducte_; deben, por lo tanto, proscribirse del valenciano actual

las formas arcaicas _quadro, questió, chòr, charitat_, etc., para

evitar confusiones, como las ha proscrito en el último siglo el

castellano, y como tiende á proscribirlas el catalán.

Se escribirán igualmente con _c_ las sílabas inversas _ac, ec, ic,

oc, uc_, en principio y en medio de dicción; ejemplos: _acte, secció,

dictar, noctámbul, succió_.

Asimismo se escribirá _c_ antes de consonantes líquidas con las que

forme ésta una sola sílaba, como en _clima, creure, clau_.

Se escribirá _q_ únicamente en las sílabas _que, qui_ en las cuales

no suena la _u_, lo mismo que en castellano; v. gr.: _quedar, quixal,

mosqueta, adquisició_; si por alarde de conocimientos etimológicos

quiere alguien escribir con _q_ ciertas voces como _questió,

aqueducte, consequent_, debe escribirse la _u_ con diéresis, así:

_qüestió, aqüeducte, conseqüent_.

No se representará nunca con _ch_ el sonido de _k_ en principio ó

medio de dicción como se hacía antiguamente; no se escribirá, por

lo tanto, _chòr, christiá, parròchia_, sino _còr, cristiá, parroquia_.

Seguiremos en cambio añadiendo la _h_ á los finales en _ac, ec, ic,

oc, uc_, hasta que todos los escritores catalanes, mallorquines y

valencianos se convenzan de que no hay en ninguna ortografía del

mundo una regla con menos sentido común que esta; y para probar

la exactitud de tan atrevida afirmación, bastarán las siguientes

consideraciones:

No obedece esta regla á imposiciones de la etimología por cuanto

las palabras de más clara filiación latina no tienen _h_ en la voz

de que proceden; ejemplos: _March, Lluch, sach, sech, amich, poch,

such, franch, amarch_, que proceden de _Marcus. Luca, saccus,

siccus, amicus, paucus, succus, francus, amarus ó amarescatus_.

Tampoco responde á la influencia que en nuestra lengua pudiera

ejercer el ejemplo de la lengua madre ó de las hermanas, puesto

que ni el latín ni el único idioma del grupo latino que tiene tales

terminaciones, ó sea el francés, añaden la _h_ á los finales en _c_,

pues escriben los latinos _fac, hœc, dic, hoc, adhuc_, y los

franceses _sac, avec, pic, bloc, suc_.

Menos aún puede fundarse en conveniencias de claridad y

parentesco dentro de nuestra misma lengua, ya que de verbos como

_secar y tocar_ derivamos _sech y tòch_, de sustantivos como

_riquesa y flaquesa_, sacamos _rich y flach_; y en cambio borramos

la _h_ de todos los adjetivos al pasarlos al femenino y de todos los

sustantivos al transformarlos en abundanciales, aumentativos y

diminutivos; ejemplos: _flach y flaca, sech y seca, rich y rica, fosch

y fosca, fresch y fresca_; de _sach_ formamos el abundancial _sacá_ y

el aumentativo _sacòt_; de _bech, bequet_; de _banch, bancòt,

bancás y banquet_.

Y finalmente, tan sin razón añadimos esa _h_, que la misma sílaba y

con idéntica pronunciación se escribe con ella ó sin ella según esté

en fin ó en medio de dicción; ejemplos: _sach y sacsó, rech y

rectitud, dich y dictar, flech y reflectar_.

Como se ve, ni la etimología, ni la pronunciación, ni la claridad

abonan el empleo de la _ch_ final; pero tiene ésta en su favor el uso

continuado durante muchas generaciones; y el uso, ó mejor dicho la

rutina, tiene en ortografía, como en otros muchos códigos, mayor

autoridad y fuerza que la lógica y el buen sentido; sigamos, pues,

escribiendo con _h_ los finales en _ac, ec, ic, oc, uc_, hasta que

por mutuo consentimiento, expreso ó tácito, dejen de hacerlo los más

fecundos escritores catalanes y valencianos.

La _c_ antes de _e, i_, tiene en valenciano el mismo sonido

exactamente que la _s_; debe conservarse, sin embargo, en lo

escrito por razón de etimología, escribiendo _Barcelona, Vicènt,

cera, ciutat_, aunque todos leemos: _Barselona, Visènt, sera y

siutat_.

Ch, G, J

Aquí, sin duda alguna, reside el problema fundamental de la

ortografía valenciana; en estas letras estriba la confusión que en

el campo de la literatura se observa y que todos deploramos; y, sin

embargo, ahondando un poco en el asunto resulta la cosa tan clara

que parece imposible que durante años y años hayan embrollado

solas tres letras á una porción de escritores de indudable erudición

y talento.

Basta, en efecto, para poner en claro el asunto, analizar los varios

matices que en el grupo de los idiomas latinos ofrece el sonido de la

_ch_ (4) y precisar cuáles y cuántos de ellos posee el valenciano y

con qué signos los ha representado en tiempos antiguos y en la

actualidad.

Prescindiendo de ciertas rarezas de esta letra, como por ejemplo la

_ch_ portuguesa que casi es _ll_ castellana, y la _z_ ó la _th_ en

algunas palabras inglesas ó alemanas que casi suenan como _ch_

explosiva, más bien que como _tz_; prescindiendo asimismo de

ciertos defectos de pronunciación en algunas comarcas valencianas,

y aun catalanas, en donde los finales en _ts_ se confunden de tal

modo con los en _ig_ que resultan consonantes en poesía las voces

_plats y vaig, gòts y ròig_, puede sentarse como base de este

estudio que el sonido linguo-palatal que en los idiomas neolatinos se

representa según los casos con uno de los signos que encabezan

este párrafo, tiene cuatro matices que son: explosivo fuerte,

ejemplo: la _ch_ castellana (_chico, coche_) y la _c_ italiana antes

de _e, i_ (_civita, cercare_); explosivo suave, ejemplo: la _g_ italiana

antes de _e, i_ (_generale, ragione_); continuo ó fricativo fuerte,

como la _ch_ francesa (_cheval, chiflet_) y la _x_ catalana (_xocolat,

marxa_); continuo ó fricativo suave, como la _j_ francesa y catalana

(_joli, juif, jolivèrt, jueu_).

De estos cuatro sonidos, los franceses sólo emplean dos (5); la _ch_

continua fuerte (_chifler, chocolat_) y la continua suave (_Jesus,

girafe_).

Los italianos, en cambio, sólo tienen las dos explosivas (_cittá,

cervello, Gesú, giraffa_).

Los castellanos sólo tienen una, la explosiva fuerte (_chico,

chocolate_), y sustituyen la explosiva suave con la _j_ árabe que no

conocen los demás latinos (_Jesús, girafa_).

Los catalanes (fíjense en esto los escritores valencianos) sólo

emplean las dos continuas, como los franceses, pero con la

diferencia ortográfica de que la fuerte, ó sea la _ch_ francesa, la

escriben _x_ (_xiflar, xocolat_), aunque la pronuncian lo mismo que

los franceses, y no como la _ch_ castellana ni como la _x_.

Aunque acabamos de decir que franceses y catalanes no tienen en

su fonética la _ch_ explosiva fuerte, no es esto completamente

cierto, pues la emplean alguna vez en palabras generalmente

importadas de otras lenguas; en este caso, la representan en lo

escrito anteponiendo una _t_ á su respectivo signo de la fricativa

fuerte, es decir, á la _ch_ los franceses y á la _x_ los catalanes;

ejemplos: la palabra francesa _caoutchouc_, y las catalanas

_caputxí, cotxe, empatx_.

Esto mismo suelen hacer la mayoría de los escritores valencianos

contemporáneos, sin fijarse en que tal recurso es inútil en nuestra

lengua, puesto que si fonéticamente poseemos tres matices de la

_ch_, también disponemos, desde el siglo XV, de tres signos para

representarlos.

Tenemos, en efecto, la _ch_ fuerte explosiva que nuestros clásicos

han representado siempre en lo escrito por el signo _ch_ (6); por

ejemplo: _charnego, chillar, mancha, pòrche, gancho, archíu,

punchar_; la suave explosiva representada por _g_ ó por _j_, según

su etimología en principio y en medio de dicción; v. gr.: _jove,

Jaume, Jesús, mònja, marge, angel, Gil, geniva, penjar, menjar,

jugar, fugir_, y por la sílaba _ig_ en fin de dicción; como: _vaig,

ròig, puig_: y la fuerte continua ó fricativa que representamos con

_x_ como los catalanes; ejemplos: _tixca, reixa, coixí_ (7).

Si la cosa, pues, está tan clara y es tan fácil de entender, ¿en qué

consiste que los escritores valencianos contemporáneos hayan

armado tal lío con estas benditas letras que ni los _mestres en gay

saber_, ni el mismo _Rat-Penat_, verdadera academia de la lengua

valenciana (de hecho, si no de derecho), se han atrevido á

desenredarlo?

La contestación es bien sencilla y lo ocurrido es por demás racional y

lógico; la casi totalidad de los escritores valencianos, ó son hijos de

la capital, ó, por lo menos, residen en ella la mayor parte de su vida;

y como precisamente aquí es donde no se pronuncia más que una

_ch_, la explosiva fuerte ó castellana, al intentar reproducir

gráficamente la palabra hablada, no pueden distinguir la letra fuerte

de la suave y las funden en una sola.

Y ocurre que los escritores populares, como el pueblo es siempre

lógico en sus consecuencias (pues aunque se equivoca muchas veces

no es por deducir mal, sino por partir de premisas falsas), han

adoptado para todos los matices de la _ch_ el signo tradicional de la

fuerte que es la que realmente pronuncian en todos los casos,

escribiendo _chincha y chinchol_, muy lógicamente por cierto,

puesto que así pronuncian una y otra palabra; pero

defectuosamente en la segunda puesto que la pronuncian mal.

En cambio, los escritores eruditos, los _mestres en gay saber_,

llevados honradamente del afán que todo purista siente de corregir

abusos, al reaccionar contra aquella invasión de barbarismos, han

traspasado las fronteras de lo justo y han caído en el extremo

contrario, empleando como único signo el de la letra suave; es decir,

la _g ó j_, escribiendo á su vez _ginja y jinjol_, con lo cual han

logrado pecar tan gravemente como aquéllos, contra la verdadera

ortografía valenciana.

Resulta, pues, en definitiva, que no hay hoy entre los escritores

valencianos quien emplee correctamente los dos signos que en el

lenguaje escrito representan los dos sonidos de la _ch_ explosiva, el

fuerte y el suave; y es ya hora de que se restablezca en toda su

pureza la disciplina ortográfica tradicional que todos hemos

quebrantado en lo relativo á estas letras.

Ya sé que ha de ofrecer esto no pocas dificultades por la razón

arriba apuntada, por la imposibilidad de que los valencianos de la

capital y su comarca distingan por el oído ambos sonidos; pero si se

tiene en cuenta que lo mismo les ocurre con la _b_ y la _v_, á pesar

de lo cual no hay en Valencia ninguna persona medianamente culta

que no emplee acertadamente estas letras al escribir, lo mismo en

valenciano que en castellano, se comprenderá que la cosa no ha de

resultar tan difícil como á primera vista parece.

Basta para ello fijar la atención (y los alicantinos y castellonenses

que me lean verán que esto es cierto) en que la inmensa mayoría de

las palabras que en valenciano llevan la _ch_ fuerte, la llevan

asimismo en castellano; mientras que las que en Valencia deben

pronunciarse con sonido suave, tienen en Castilla _j ó g_; ejemplos:

_chapí, chavo, chiquet, chincha, archíu, bachiller, punchar,

acacharse, borracho, coche, churro, carchófa, ganchet, chop,

picher_, suenan fuertes; _Jaume, Jesús, Jusèp, Llògica, Fisiologia,

jesmil, jipó, jèrra, menjar, borraja (planta), girasol, gemech, tarònja,

canònge, regirar, regió_ y cuantas en igual caso se encuentren,

suenan suaves: y lo propio ocurre con las dicciones que no llevando

en su equivalente castellano _ch_ ni _g ó j_, tienen una de estas dos

últimas en la voz latina, como _llegar_, de _legere_; _fugir_, de

_fugere_; _jitar_, de _jacere_; _dejuni_, de _jejunium_; _jòu_, de

_jugum_; _germá_, de _germanus_; _sagi_, de _sagina_; _ginoll_,

de _genu_; son tan pocas las palabras cuya ortografía no puede

precisarse á primera vista por su origen latino ó por su parecido

castellano, que casi no vale la pena de preocuparse de las

excepciones (á veces más aparentes que reales) que hayan de

hacerse á las anteriores reglas (8).

Hay, sin embargo, un grupo de palabras valencianas que deben

escribirse con _g ó j_ á pesar de que no la tienen en latín ni en

castellano, y que son muy dignas de llamar la atención; son estas las

que nuestros escritores del siglo XV y del XVI escribían con _tg_ y

que proceden de palabras latinas en que entra la combinación _tic ó

dic_, como _viatge_ de _viaticus_, _metge_ de _medicus_, _jutge y

jutjar_ de _judice y judicare_; conviene tener muy presente en este

caso, á fin de no dejarse arrastrar por prejuicios, que esta _t_ que en

aquellos siglos anteponían los valencianos á la _g_ ó á la _j_, no era

para forzar el sonido de éstas transformándolo en explosivo fuerte

como lo hacen franceses y catalanes con la _tch_, la _tx_ y la _tj_,

sino que era simplemente cuestión de etimología; buena prueba es

de esto que aunque por semejanza con aquéllos solían también

escribir con _tg_ algunas palabras que no la tenían en su origen,

como _oratge, cequiatge, peatge, mesuratge_, las debían

pronunciar con sonido suave, como aún se pronuncian actualmente

en Alicante y Castellón, mientras que escribían con _ch_ las que

pronunciaban fuertes, como: _porche y punchar_ á pesar de

proceder de _porticus y pungere_. De todo esto se deduce que el

empleo de la _t_ antes de _g_ en la ortografía valenciana es no sólo

inútil sino perjudicial por cuanto expone al lector á forzar el sonido

de la _g_, como franceses y catalanes fuerzan con igual

procedimiento el de la _j_ y la _ch_; debemos, por lo tanto, escribir

_viage, mege, juge, orage, cequiaje_, como se escriben todas las

palabras que se pronuncian con sonido suave.

Hemos tratado, hasta ahora, de los dos sonidos de la _ch_ en

principio y en medio de dicción. ¿Empleamos asimismo los dos en

final de palabra? No; en fin de dicción empleamos únicamente el

sonido suave; y á fin de comprobarlo les bastará á los valencianos

procedentes de comarcas en que se pronuncian ambos, formar

cualquier frase en que una palabra terminada con este sonido vaya

seguida de otra que empiece en vocal; por ejemplo: _ròig y blau,

vaig á casa, fuig en seguida_; es indudable que en estas

circunstancias siempre el sonido de la letra dudosa resulta suave.

Otra prueba, no menos convincente, en favor de esto, es que todos

los derivados de palabras terminados en _ig_ suenan suaves en

labios de cuantos distinguen ambos sonidos; ejemplos: de _roig,

roja, roget, rojor_; de _lleig, lleja_; de _puig, pujar, pujá ó pujada_;

de _vaig, vaja, vajen_; de _veig, veja, vejen_; de _bateig, batejar_;

de _mig, mija, amijanar_; sólo dos excepciones hallo á esta regla, y

tal vez no haya otras en el léxico valenciano, que son _despaig y

empaig_, que dan origen á los verbos _despachar y empachar_ que

suenan fuertes; pero aun estas dos voces suenan suaves al ir

seguidas de vocal, como, por ejemplo, en la siguiente frase: _El

despaig está tancat_.

De todo esto, se deduce que en fin de dicción no hay duda en

valenciano entre los dos sonidos, y que, por lo tanto, no puede

haber en nuestra ortografía ningún final en _ch_ fuerte; todos

deben ser en _ig_; así únicamente se explica que hayan podido

subsistir durante tantos siglos, lo mismo en valenciano que en

catalán, la terminación en _h_ de las sílabas _ac, ec, ic, oc, uc_,

que, como ya vimos más arriba, no tiene razón de ser.

Resumen de todo lo dicho acerca de estas letras:

El sonido de la _ch_ fuerte en principio y en medio de dicción se

representa en valenciano por _ch_ lo mismo que en castellano; no

existe tal sonido en fin de palabra.

El sonido suave se representa en principio y en medio por _j_ antes

de _a, o, u_, y por _j ó g_, según la etimología, antes de _e, i_;

en fin de dicción se representa por la sílaba _ig_.

Un problema: dado que las sílabas inversas _aig, eig, oig, uig_,

deban escribirse así, como parece racional, en medio de dicción,

¿qué se hace cuando van seguidas de _g_, como en _lligga,

fuigguen_? ¿Convendrá separar las dos _gg_ con un guión, _llig-ga,

fuig-guen_?

Otro problema: las voces que desde su origen latino traen la sílaba

_ig_ en medio de dicción, como _ignorant, dignitat_ y tantas otras,

¿cómo se pronuncian?

Si como todos lo hacemos, se pronuncian con _gue_, ¿qué podría

hacerse para distinguir, por ejemplo: _digne_ (digno), de _lligme_

(léeme)?

La _g_ antes de _a, o, u_ y de consonantes suena gutural suave

como en latín y en las demás lenguas derivadas de ésta; para tener

el mismo sonido antes de _e_, ó de _i_, hay que interponer una _u_

como en castellano, en francés y en catalán; ejemplos: _gall, guèrra,

figuera, seguir, agost, gracia, glòria_; para que en las sílabas _gue,

gui_ suene la _u_, debe escribirse esta letra con diéresis; v. gr.:

_ungüent, argüir_.

D, T

No hay en valenciano ninguna palabra que termine en _d_, deben

escribirse con _t_ final hasta las que llevan aquella letra en su

origen ó en sus derivados; por ejemplo: _buit_ de _buidar_, _tart_ de

_tardar_, _nebot y neboda_, _vèrt y vèrda_, _bondat y bondades_,

_ciutat y ciutadá_, _canut y canudet_; y todos los participios

pasivos regulares, como _parat y parada_, _venut y venuda_, _vestit

y vestida_.

En muchas comarcas del reino se suprime al hablar la _t_ final

cuando va precedida de otra consonante, diciéndose _pòn_ en vez

de _pònt_, _mol_ en vez de _molt_, pero reaparece, si no en los

plurales, en las voces derivadas y hasta en los femeninos, en los

diminutivos y en los aumentativos, como _molta, moltisim, pontet,

pontarró_; debe, por lo tanto, conservarse en el lenguaje escrito.

Mayor tendencia tenemos aún los valencianos á suprimir la _d_ en

las terminaciones en _ada, ador y adora_; en la primera de éstas,

frecuentísima en nuestra fonética, pues es propia de los participios

pasivos femeninos de los verbos en _ar_, y de los sustantivos

abundanciales y percusivos, no sólo suprimimos la _d_ sino toda la

sílaba final, pronunciando _animá, consolá, gratificá_, en vez de

_animada, consolada y gratificada_, y asimismo, _cequiá, cabasá,

caragolá, bastoná, patá, martellá_ y demás sustantivos que, como

estos, indican abundancia ó percusión; aparte de estos tres grupos

de voces que, como es bien sabido, tienen en valenciano la

terminación en _ada_ sin excepción ninguna, son también muchos

los sustantivos de otras especies y los adjetivos femeninos con la

misma desinencia á quienes suprimimos igualmente la última sílaba;

v. gr.; _troná, albá, nevá, cantá, teulá, casá, espavilá, descará,

Graná, Moncá, Vallá, La entrá de la murta, La vallá de Sant Francés_.

No es menos unánime la supresión de la _d_ en los verbales en

_ador y adora_, desinencias no menos frecuentes que las en _ada_;

apenas si queda ya hoy quien diga _mocador, llaurador, cantadora,

treballadora_; y digo _apenas queda_, porque como todos sabemos,

la mismo esta supresión que la anterior se han ido extendiendo

progresivamente durante el pasado siglo, y ya hoy todos decimos

_mocaor, llauraor, cantaora y treballaora_, y hasta se reiría la

gente de quien dijera _caragolades, patades, albades y teulades_;

que también en los plurales de todas estas voces hacemos la misma

supresión.

¿Qué debe hacer, pues, el escritor ante la unánime aceptación de

esta reforma prosódica de tan reciente origen? ¿Debemos adoptar

tales supresiones en el lenguaje escrito dándoles carta de

legitimidad como metaplasmos impuestos por el uso, ó debemos

rechazarlas como verdaderos barbarismos?

Los escritores populares, es decir, los poetas dramáticos y los

periodistas satíricos, hace ya tiempo que transigieron con esto y

escriben todas estas voces lo mismo que las pronuncian; en cambio

los de la escuela erudita, ó sean los líricos y arqueólogos de _Lo

Rat Penat_, y con estos algunos sociólogos, pedagogos y místicos

sueltos que de vez en cuando surgen espontáneamente en el campo

de nuestra literatura como ejemplares aislados de la flora literaria

valenciana, sostienen que tales síncopes y apócopes, son frutos

bastardos de la ignorancia del vulgo, y que no debe, por lo tanto,

aceptarlos en el lenguaje escrito quien pretenda figurar entre los

escritores cultos.

Escoja, pues, cada cual la que mejor le parezca entre estas dos

opiniones; pero no olvidemos que los italianos hacen frecuente uso

del metaplasmo, especialmente en poesía, y que lo mismo escriben

_citá, ancor y lor_ que _citade, ancora y loro_, con lo cual logran

que su lengua sea la más eufónica y armoniosa de todas las neolatinas.

Y tal vez no perdiéramos nosotros nada de seguir su ejemplo.

H

Hace ya catorce años decía yo, al tratar de esta letra en mi

_Gramática Valenciana Popular_, lo siguiente:

«Sucede con esta pobre letra en nuestra lengua lo que con los

hombres en sociedad; el más callado y humilde es siempre víctima

de los mayores abusos: como no levanta la voz para protestar,

pónganla donde la pongan, se despacha cada cual á medida de su

gusto.»

Y á pesar del tiempo transcurrido, continúan la mayoría de nuestros

jóvenes escritores completamente desorientados en el empleo de la

_h_; no es, sin embargo, el buen uso de esta letra tan difícil como

parece á primera vista, y lograremos los más felices resultados

ateniéndonos á las siguientes reglas.

Se escriben con _h_:

1.º Las voces que la tienen en su origen latino, lo mismo en principio

que en medio de dicción, como _haver, habilitat, ham, hebreo,

heretar, herba, hedra, hòme, honest, hui, hòrt, hòspe, hòste, humil,

vehemènsia, vehicul, exhalar, cohibir_. Deben, por lo tanto,

escribirse sin _h_ las voces _òrfe, òs y ou_, que proceden de

_orphanus, os y ovum_.

Las excepciones á esta regla son pocas: _Espanya, asta, aborrir_, el

adverbio _ara_ (aunque alguna vez hemos visto escrito _hara_) y

muy pocas más.

2.º Varias de las voces que en su origen tuvieron _f_, como

_hermós, hongo_; éstas, en valenciano, son muy pocas, pues es bien

sabido que la mayoría conservan la _f_ de origen; v. gr.: _fam,

farina, fer, fil, fulla, fum_.

3.º Las voces que se pronuncian principiando con los sonidos _idr,

iper, ipo_, como _hidráulich, hidrógeno, hipérbole, hipócrita_.

4.º Los derivados de todas ellas; v. gr.: _desheretar, hermosura,

clorhídric_.

Donde existe en todo caso alguna dificultad en el empleo de la _h_,

es, indudablemente, en la unión de dos ó tres vocales, cuando

alguna de ellas es débil; de una parte, la caprichosa ortografía de

los documentos, y de otra, las encontradas reglas que rigen el uso de

esta letra en catalán y en castellano, lenguas ambas de indudable y

legítima influencia en la nuestra, han producido tal variedad en la

manera de escribir una misma palabra que ya no podemos

atenernos _á los buenos modelos_ por cuanto se encuentran para

todos los gustos; consúltese cualquier escrito, no sólo del valenciano

popular, sino del literario, y se verá por todas partes un galimatías

de palabras escritas sin sujeción á ninguna regla fija, como las

siguientes: _creuar, crehuar, creuhar; dihuen, diuhen; ruhido, ruido;

creheu, creéu, creihem, crehien; escrivihem, duhen, escriuhen_,

etc.; porque sería el cuento de nunca acabar.

Pues bien; para evitar esto, basta con tener presente:

1.º Que en el valenciano escrito no existe la sílaba _ie_; siempre

que así suena debe escribirse _ye_; v. gr.: _reyet, joyes, duyen_.

2.º Que la _i_ con acento prosódico, aunque vaya seguida de _e_,

nunca forma digtongo con ésta por pertenecer en realidad á una

sílaba diferente; bastará, por lo tanto, con acentuarla para evitar

confusiones; por ejemplo: eixíeu, caíen, creíem.

3.º Que las sílabas _ue y ui_ han de llevar siempre _h_ vengan de

donde vengan; v. gr.: del latino _octo_ se deriva _huit_, de _meua,

teua, seua_, se forman _mehues, tehues, sehues_; de _creure,

caure, moure y viure_, _crehuen, cahuen, mohuen, vihuen_; de

_creu, crehueta_; de _Lluís, Huiso_; lo mismo hacen castellanos y

franceses que han estudiado sus respectivas ortografías mucho

mejor que nosotros los valencianos, y obraremos muy

prudentemente imitándolos por las grandes ventajas que esta regla

ofrece para facilitar la lectura; véase, en prueba de ello, como los

castellanos transforman el verbo _oler_ en las voces _huelo,

hueles_; de _aldea_ hacen el diminutivo _aldehuela_, y derivan las

palabras _hueso, huevo y huérfano_, de las latinas _os, ovum y

orphanus_; asimismo los franceses escriben _huile, huit y huitre_,

aunque estas voces proceden de las latinas _oleum, octo y ostrea_,

que no llevan _h_.

4.º Y que fuera de estos casos y los antes indicados, es lo más

natural suprimir la _h_— salvo en contadas voces de uso constante,

como _ahont, ahí_ (9)—si queremos facilitar en gran manera la

escritura y la lectura de nuestra lengua; ya que no podamos

suprimirla por completo como los italianos, eliminémosla al menos

de todas aquellas voces que nuestros clásicos escribieron

caprichosamente en una ú otra forma sin que nadie haya aducido

para ello razones de peso; repásense, en efecto, los antiguos

escritores como Llull, Eximenis, March, Martorell, Roig ó Tarazona, y

se verá que escriben indistintamente _rahó y raó, plaher y plaer,

ohir y oir, trahició y traició, dihèm y dièm, sarrahí y sarraí_, etc.,

etc.

Algunos gramáticos catalanes sostienen que esta _h_ debe

conservarse para significar que del sitio ocupado por ella se ha

quitado una letra; como en _acrehdor, provehir, creheu, ruido_, que

proceden de _creditor, provedere, credete, rugitus_; pero aparte de

que castellanos y franceses prescinden de tal consideración y

escriben _acreedor, proveer, creed y ruido, creancier, pourvoir,

croire y bruit_; también los mismos catalanes empiezan á transigir

con tal modificación, pues en la más reciente de todas sus

gramáticas, la de D Juan Bardina, publicada el pasado año de 1907,

dice este preceptista (n.° 262) que estas voces pueden escribirse de

tres maneras: pintando acento en la vocal que lo lleve, poniendo

_h_ entre las dos vocales, ó escribiendo con diéresis una de ellas; y

añade á continuación: «Lo mes rápit es posar accent». Y aún no

contento con esto, remacha el clavo diciendo, con mucha razón, en

el apéndice V: «Si haguessim d’escriure _h_ sempre que ha caigut

una consonant, hauríem d'escriure _trahició, rehina_, y altres mots

que ni 'ls classichs ni nosaltres escrivím aixís».

Réstanos únicamente hablar de las dos principales dudas que en

nuestra ortografía presenta el uso de la _h_; son estas las de algunas

formas del verbo _haver_ y la del pronombre neutro _ho ó hu_

cuando se afija al verbo.

En las voces del verbo haver que al usarse como impersonales van

en el lenguaje hablado precedidas de una _i_, ¿qué forma debe

adoptarse? ¿Debe escribirse _hi ha_ como lo hacen los catalanes, _y

ha_ como los franceses (salvo la _h_ que éstos no emplean en el

verbo _avoir_), ó _hia_ como equivalente del _hay_ castellano?

Aunque todas estas tres formas se encuentran en escritos

valencianos antiguos y modernos, no cabe la menor duda que

debemos emplear únicamente la última, puesto que hace ya siglos

que hemos perdido como los castellanos el adverbio _hi ó y_ que

conservan todavía catalanes y franceses.

Sin embargo, si bien tales formas al aparecer aisladas en la frase no

presentan la menor dificultad, puesto que decimos _no hia, encara

que hiaja_, etc., al unirse á la partícula _en ó ne_, suenan como

partiendo el diptongo _ia_ en dos sílabas; v. gr.: _no n’hi-a, encara

que n’hi-aja_, lo cual parece que sonaría mejor escribiendo _no n’hi

ha, no n’hi haja_. Pero si consideramos que el antiguo adverbio _hi_

no aparece nunca en ninguna forma en el valenciano moderno, y

debiendo procurar que la escritura, en los casos dudosos, sea lo más

sencilla posible para facilitar su inteligencia, aconsejamos que se

escriba _no ne hia_, como se pronuncia en algunos pueblos, ó bien

_no n’hia_, aunque se parta el diptongo al leer, pues también lo

partimos sin el menor tropiezo en otras muchas voces similares,

como _fiar, triar, criá, riá_, etc.

La duda relativa al pronombre neutro _ho ó hu_ es la siguiente:

cuando se afija al verbo ¿debe suprimirse la _h_?

La mayoría de los escritores populares lo hacen así; es decir,

escriben _dimeu, pòrtau, diso, miraro, creureu_, etc., en vez de

_dimehu, pòrtahu, disho, mirarho, creurehu_, etc. (dímelo, llévalo,

dilo, mirarlo, creerlo, etc.)

En cuanto á los preceptistas catalanes, el señor Estorch, en su

Gramática catalana, al hablar de la sinéresis del pronombre _ho_

suprime la _h_ y escribe _deuxau, comprau, no u’ cregas_, etc.; pero

otros autores posteriores á éste conservan la _h_ al afijar el

pronombre neutro al verbo (y con mayor motivo, por lo tanto, al

quedar como voz aislada en lo escrito, precedida de otras partes de

la oración).

Creo, como estos últimos, que no debe suprimirse nunca la _h_ de

este pronombre, no sólo por razón de etimología, puesto que

procede del latino _hoc_, sino para evitar confusiones en la

escritura.

Ultima duda: el pronombre indeterminado ó adjetivo numeral _ú_

¿debe llevar _h_?

Hay que confesar que en la mayoría de los libros y documentos

antiguos de nuestra lengua se escribe efectivamente _hu_; pero, á

pesar de ello, sería muy conveniente que lo escribiéramos sin _h_,

porque no sólo su plural _uns_ y su femenino _una_, sino él mismo

en la forma _un_, se escribieron siempre sin ella; porque

etimológicamente no debe llevarla, puesto que procede del latín

_unus_, y porque se presta á confusiones con el pronombre neutro

_hu_. Indudablemente, el escribir el numeral _hu_ con _h _ha sido

una forma abusiva, propia de aquellos tiempos de anarquía

ortográfica en que cada cual escribía como le daba la gana.

L, Ll

No hay en todo el léxico valenciano ninguna palabra que empiece

por _l_, salvo los artículos _lo, la, los, les_, y el pronombre _li_;

cuantas voces de origen latino llevan esta inicial en la lengua madre

y en las derivade ésta, empiezan en valenciano por _ll_; v. gr.: _llabi,

lletra, llibre, llop, lluna, llavar, llegir, lliurar, lloar, lluir_, etc.

Es verdad que actualmente empleamos á toda hora algunas voces,

como _loco, limosna y lograr_, que empiezan por _l_; pero si nos

fijamos bien, veremos que todas ellas son importadas del castellano

en época relativamente reciente; el instinto popular tiende á

valencianizarlas, no siendo raro entre las clases bajas el pronunciar

_llimosna y llograr_; en cuanto á la palabra _loco_ es aún sustituida

en muchos pueblos por las clásicas _foll y bòig_, que es lo que

deben hacer los escritores cultos.

Aunque antiguamente solía escribirse _l_ en principio de dicción

para indicar el sonido de la _ll_, hace ya muchos años que los

escritores valencianos han adoptado esta letra; no debe, pues,

escribirse hoy _labi, legat, libertad, lop_, sino _llabi, llegat,

llibertad, llop_.

Tampoco se dobla nunca la _l_ en valenciano, como se hace en

catalán; no lo necesitamos, puesto que nuestra prosodia no tiene

_eles dobles_; no escribiremos, pues, _il-lustrar, il-luminat_, sino

_ilustrar, iluminat_.

Un problema: cuando los pronombres _lo, la, li, les_ se afijan á un

verbo que termina en _l ó ll_, ¿qué debe hacerse?; ¿debe separarse

por medio de un guión, ó debe escribirse separado, faltando á la

regla general de los afijos?

Y no se crea que estas combinaciones son raras en nuestra lengua;

las vemos todos los días en frases como las siguientes: _Cull-li al chic

una poma; cull-les totes; eixe caldo bull-lo ben bollit; la farina

mòl-la be; resòl-li prònte eixe expedient á mon cosí; á tes germanes

vull-les molt, que s' ho mereixen_.

Como se vé por los anteriores ejemplos, mi opinión es que en este

caso debe emplearse el guión; es, á mi ver, la forma que ofrece más

ventajas, tanto para el que escribe como para el que lee.

M, N

Se escribirá siempre _m_ antes de _b y p_, y _n_ antes de _f, m y v_:

_emboticar, impresió, unflar, inmoral, enveja, invicte_.

Ny

Esta letra doble representa en nuestra ortografía á la _ñ_ castellana,

la _gn_ italiana y francesa y la _nh_ portuguesa.

¿Convendría sustituirla por la _ñ_ castellana, como pretenden

nuestros escritores populares? Aunque esto facilitaría

indudablemente la lectura y la escritura á las gentes poco ilustradas

(10), debemos conservar la _ny_, por respeto á la tradición, ya que

todos los idiomas latinos, excepto el castellano, representan este

sonido con una letra doble.

P

Como ya se dijo al hablar de la _b_, terminan en _p_ muchas voces

valencianas que parece debían terminar en aquella letra, como

_cap, llop_, etc.

La antigua _ph_, que sonaba como _f_, ha sido sustituida ya por

este signo en las ortografías castellana, catalana y valenciana desde

hace algunos años; algunos de nuestros escritores se empeñan, sin

embargo, en conservarla en el nombre propio _Joseph_; no hay

razón alguna que abone este empeño, puesto que todos

pronunciamos _Josep ó Jusep_, y ya lo escribían así muchos en el

siglo XVII.

R

La _r_ tiene dos sonidos; uno suave, como en _cara_, y otro fuerte,

como en _carro_; el primero se representa con una sola _r_ en

todos los casos, _fira, mare, carinyo, aro, poruch, carta, ser, firma,

còr, burla, abre, cristiá, pruna_, etc.; el fuerte se expresa doblando

esta letra en medio de dicción cuando va entre vocales, como en

_parra, carrer, barril, morro, arruixar_; pero se escribe con una sola

cuando está en principio de dicción ó cuando va precedida de las

letras _l, n, s_, por la sencilla razón de que ninguna palabra

valenciana empieza con _r_ suave ni lleva este sonido después de

las citadas letras; ejemplos: _ram, resar, rich, rosa, rulla, tòlre,

honrat, israelita_.

Antiguamente solían escribirse con una sola _r_ las voces

notoriamente compuestas, cuyo segundo elemento empieza con

esta letra; pero convendría doblarla en tales vocablos, como lo

hacen los castellanos, ó separar ambos elementos con un guión, á

fin de facilitar la lectura; por ejemplo: _Vilarreal ó Vila-real,

barbarroja ó barba-roja, contrarrèplica ó contra-rèplica_.

S, C, Z, Ç

La _s_ tiene en valenciano dos sonidos, lo mismo que la _r_, uno

suave y otro fuerte; pero es mucho más difícil el reglamentar su uso,

y más aún el distinguirla de la _c_ y de la _z ó ç_, por las siguientes

razones que ya expuse en mi _Gramática popular_:

El sonido castellano de la _c_ antes de _e, i_ y el de la _z_ no existen

en valenciano; en la capital del reino las tres letras _c, s, ç_, se

pronuncian como la _s_ de Castilla, desconociéndose en absoluto la

_s_ suave; en Castellón y Alicante suenan de aquel modo en

principio de dicción y en las sílabas _cia, cie, cio, ciu_; en los demás

casos suenan unas veces fuertes y otros suaves, pero de una manera

tan anormal y desordenada, que creemos imposible dar una idea de

ello, siquiera aproximada, si no es formando un vocabulario

completo de todas las voces en que se emplean; ni siquiera las que

hemos tomado del castellano ó tienen un origen común con sus

equivalentes de dicho idioma y se escriben en él con _z_, observan

entre nosotros una regla fija, pues _raça, plaça, caçar, forçar_, etc.,

son fuertes, mientras se pronuncian suaves _reçar, almorçar, baça_

y algunas otras; lo propio sucede con la _c_ antes de _e, i_, y la _s_;

_acer, entonces, concís_, suenan fuertes; _quince, once, sencillo_,

suaves; _pensar, fòsa_, fuertes; _ròsa, còsa_, suaves. Esto, y más

aún el no pronunciarse sino una sola _s_ en la capital y su comarca

hace de todo punto imposible el usar dos signos diferentes para los

dos sonidos de esta letra; sin embargo, ya que no por el sonido, por

la etimología, creo que puede precisarse en la mayoría de los casos

el signo que se debe emplear, atendiendo á las siguientes reglas:

1.ª Se emplearán para representar el sonido fuerte la _ss_ doble ó la

_c_, y para el suave la _s_ sencilla y la _ç_.

2.ª Como en principio de dicción nunca suena suave esta letra, se

escribirá cuando sea inicial una sola _s_ (como se hace con la _r_) ó

la _c_ antes de _e, i_, por razones etimológicas: _sac, sòl, sufrir_, y

lo mismo _Saragossa, selós, sisanya, sodiach y such_, aunque en su

similar castellano y aun en su origen latino lleven _z_ inicial; pero se

atenderá á la etimología en las iniciales _s_ y _c_ antes de _e, i_; v.

gr.: _secret de secretum, sis de sex, cel de cœlum, ciutat de civitas_

(11).

3.ª Se escribirán asimismo con una sola _s_ las sílabas inversas _as,

es, is, os, us_, como en _aspre, escriure, permís, còs, custodia_, aun

en el caso de que en castellano lleven _z_; ejemplos: _cabás,

mesclar, mesquita, tramús, almiscle, panís, sobrepellís_. Los que

dejándose llevar de la influencia castellana escriben estas voces con

_c_, deben considerar que, si bien en algunas de ellas podría

legitimarse esto por la etimología, como en _capás_ (de _capax,

capacis_), y en _panís_ (de _panicum, panici_), en otras muchas,

como _nas de nasus, mesclar de miscere y almiscle de muscus_, no

puede admitirse tal legitimidad, y en puntos tan dudosos como éste,

la misión de la Ortografía consiste en facilitar la escritura,

ensanchando las reglas generales y reduciendo al mínimum las

excepciones.

4.ª Se escribirán siempre con _c_ las voces terminadas en _encia_,

como _Valencia, ciència, prudència_; y con _c ó s_, según su origen,

las demás terminadas en _cia_ ó en _cio_; ejemplos: _iglesia, Asia,

gracia, Grecia, concepció de conceptio, passió de passio, acció de

actio, dicció de dictio, pressió de pressio_.

Fuera de estos casos, es tan difícil dar una norma en el empleo de

estas letras para aquellos que no distinguen la fuerte de la suave

(que son la mayoría de los que escriben en valenciano), que sería

una temeridad el intentarlo; haga, pues, cada cual lo que pueda

según su leal saber y entender, dejándose guiar en primer lugar por

la etimología, y cuando esto no sea posible, por la voz similar

castellana; al fin y al cabo ni aun los catalanes que distinguen los

dos sonidos, tienen en ninguna de sus gramáticas reglas claras que

puedan servir de guía en el empleo acertado de estas letras.

Respecto á la duda expuesta alguna vez de si en valenciano y en

catalán debe emplearse la _z_ ó la _ç_, nada puede contestarse en

un tratado de ortografía; estos dos signos no son en realidad sino

dos formas diferentes de una misma letra, y por lo tanto no es la

ortografía la que debe resolver cuál de ellos debe emplearse, sino la

caligrafía ó la tipografía; las imprentas que no tengan _cedillas_,

pueden en su lugar emplear la _z_ sin ningún inconveniente.

X

«Altres punts dificultosos hi ha y lo qui per nosaltres ho es mes, es

el de la _x_»; esto dice el ¡lustre profesor de literatura de la

Universidad de Barcelona, doctor Milá y Fontanals, en un artículo

titulado: _Quatre mots sobre ortografia catalana_ (12), y esto con

mayor motivo debemos decir nosotros, ya que ni siquiera tenemos

el recurso de seguir á tan sabio maestro en este escabroso punto,

puesto que son de muy diferente índole las dificultades que esta

letra ofrece en una y otra lengua.

El problema de esta letra en el valenciano moderno es el siguiente:

¿Tiene la _x_, en la actualidad, dos sonidos diferentes, como los

tuvo en otro tiempo y los tiene aún en Cataluña, ó sólo uno como en

Castilla?

Para nosotros ha desaparecido— por lo menos en la mayoría de los

pueblos— el sonido de _ch_ francesa que esta letra tenía en

principio de dicción y en medio ó en final cuando iba precedida de la

vocal _i_; pero algunos sostienen que sigue percibiéndose. En tal

supuesto, debemos fijar el uso racional de esta letra, hoy bastante

descuidado, y empezar por resolver la siguiente duda: ¿Cuándo

después de _i_, precedida ó no de otra vocal, se ha de escribir _x_,

y cuándo _s_?

Tres caminos hay para resolver cualquier duda en ortografía; el uso,

la pronunciación y la etimología; veamos, pues, cuál de ellos nos

resuelve la presente.

El uso no nos sirve en este caso, puesto que desde los orígenes de

las lenguas romances se nota cierta indecisión en los escritores al

tratarse de esta letra; el Marqués de Villena, en el _Arte de trovar

ó Gaya ciencia_, dice lo siguiente:

«La _x_ muda algunas veces su son; á veces en _c_, á veces en _g_...

E cuando la _i_ se encuentra con la _s_ suena poco; e por eso la

ayudan con la consonante de la _x_, así como por decir _misto_ se

pone _mixto_... E la _x_ al principio retrae el son de _s_, mas face el

son más lleno; e por eso por decir _Setaf_, escriben _Xetaf_ (13).»

A fin de no alargar este asunto, y como son además bastante

conocidos los cambios que algunas letras han sufrido en siglos

anteriores, prescindimos de otros textos que pensábamos

transcribir (de Antonio de Nebrija, del _Diálogo de las Lenguas_ y

otros) para comprobar la confusión que siempre ha habido de la _x_

y la _s_, que es lo que á nuestro intento importa.

En la actualidad, todos los idiomas neolatinos han fijado ya el uso de

esta letra y convendría que también nosotros lo fijáramos: los

italianos la han suprimido en absoluto; los castellanos la han

reducido á representar tan sólo su sonido latino; los franceses han

hecho lo mismo, pero confiesan que en fin de dicción, si se une á la

vocal siguiente, toma el sonido de _z_ al igual de la _s_, lo cual es

otra prueba en favor nuestro (14); en cuanto á los catalanes y

portugueses, la conservan como nosotros, pero con reglas claras y

precisas que desgraciadamente no sirven para nuestra lengua en

todos los casos, ni resuelven en absoluto para nosotros este asunto;

marcamos demasiado la _i_ que precede á la _x_, cosa que ellos no

hacen.

Si nos fijamos en la pronunciación, la duda no sólo continúa, sino

que en realidad de aquí es de donde nace; demos por sentado que

en algunas comarcas valencianas, y hasta en todo el reino si se

quiere, suene como _ch_ francesa la _x_ precedida de _i_; pero es el

caso que cuantos le dan este sonido (perdonen los amigos que han

querido convencernos de lo contrario), se lo dan también á la _s_ en

igualdad de circunstancias; jamás hemos podido notar diferencia

entre la manera de pronunciar _una misma persona, no prevenida

de antemano_, las siguientes palabras, por ejemplo: _Peix, feix, lleys

y reys; patix, cumplix, permís y consis_; _faixá_ (golpe dado con una

faja ó abundancial de faja) y _faisá_ (faisán, ave); y hasta en la unión

de palabras hablando de prisa y sin fijar la atención, suena lo mismo

la _s_ de la frase _remeys inútils_, que la _x_ de _pareix inútil_.

Es imposible, por lo tanto, que la sola pronunciación pueda servir de

norma para fijar la Ortografía de esta letra en valenciano.

¿Y la etimología? Tampoco puede servirnos en absoluto, pues sería

demasiado desbarajuste; habríamos de empezar por escribir con _s_

todos los verbos acabados en _áixer y éixer_, puesto que todos han

convertido en _ix_ el antiguo _sc_ de _nascere, cognoscere_, etc.

En vista de todo lo expuesto, no hay más remedio que atenernos al

uso, pero modificándolo racionalmente atendiendo á la etimología y

á los preceptos de la Ortografía catalana, única que en este punto

debe servirnos de norma.

Así, pues, creemos que debemos conservar la _x_ de las sílabas _aix,

eix, oix, uix_, hasta en las palabras que tuvieron _s_ en su origen,

como _peixcar_ (de _piscari_), _feix_ (de _fascicutum_), ó las que la

tienen en las lenguas hermanas, como _arruixar_ (_rociar_ en

castellano y _arroser_ en francés), exceptuando tan sólo aquellas

palabras de formación tan clara que no dejen lugar á la menor duda,

v. gr.: _paisá, faisá, lleys y reys_ (plurales de _lley y rey_).

En cambio debemos convertir en _s_ la _x_ que sólo va precedida de

_i_ sin otra vocal anterior, aunque la mayoría de los escritores

_modernistas_ siguen empleándola todavía; al tratar del verbo,

hemos hecho ya esta innovación convirtiendo en _s_ la _x_ de las

terminaciones en _ix, ixes_, etc., de la tercera conjugación; nos ha

movido á hacer esta reforma el haber observado que la sílaba _ix_

no precedida de otra vocal es lo que más confunde en la lectura á

nuestros paisanos, y nos hemos creído autorizados para ello, al

menos en lo que se refiere á los verbos de la tercera conjugación,

porque los mejores preceptistas catalanes escriben _agraesch,

agrahis, agrahissis; visch; visqui_, (Milá y Fontanals); _cumplis,

cumplises, cumplís; visch, visqui, visca_; y hasta _isch, isca, isques_,

de _eixir_, (Bofarrull y Blanch); _feresch, feresca, feris, ferisses;

isch, isques, isca, isqui_, (Estorch).

Respecto á la _x_ en principio de dicción, hay que confesar con

entera franqueza, quieran ó no quieran los partidarios de la

catalanización del valenciano, que hace ya muchos años que no

existe en nuestro lenguaje hablado; y hay que desterrarla del

escrito, por lo tanto, para evitar dificultades y confusiones; todo lo

más que puede concederse, es que la conservemos en media

docena de nombres geográficos por respeto á la tradición.

Ya Ros en su Diccionario valenciano-castellano, publicado en 1764,

decía al tratar de la _x_ (pág. 248): «En esta letra solo en lo inicial

se escriven y escrivían en lo antiguo, los nombres propios; por lo que

se omiten los exemplares: y las demás dicciones van inclusas en la

articulación _Ei_».

Y tiene razón Ros, pues si en el lenguaje hablado tal vez hayan usado

nuestros abuelos la _x_ inicial con sonido de _ch_ francesa como la

usan todavía los catalanes, en el valenciano escrito é impreso en

Valencia puede afirmarse que no se la encuentra nunca más que en

nombres propios.

Es preciso, por lo tanto, prescindir de esta letra en principio de

dicción aunque la defiendan los que consciente ó

inconscientemente tienden á hacer de la literatura valenciana una

hijuela de la catalana; todas las palabras que en valenciano pueden

ofrecer alguna duda en este punto, deben escribirse de una de las

tres maneras siguientes según sea su pronunciación: con _eix_,

como _eixaròp, eixam, eixeringa_, con _ch_, como _churro, charòl,

chocolate, chica_; ó con _j_, como _jerra, jipó, Júquer, Jusèp_.

De todo lo dicho se deduce:

1.º Que se escribe _x_ entre vocales para representar el sonido

castellano, ó mejor dicho latino, de esta letra; v. gr.: _axioma,

examen, pròxim_; y en las voces que empiezan con la preposición

_ex_, como _excelent, excitar, exposar, extranger_. Téngase

presente, sin embargo, que en valenciano hay muchas palabras cuya

pronunciación es casi igual á la de las anteriores y á pesar de ello

no tienen _x_; tales son, por ejemplo: _accident, secció, diccionari,

cocció, succió_.

2.º Que se escribe también dicha letra en las sílabas _aix, eix, oix,

uix_, sea cualquiera el sonido que se les dé según las comarcas, con

la sola excepción de algunas voces en que notoriamente la sustituye

la _s_ por razón de procedencia gramatical, no de etimología; como

_paisá_ derivado de _país_, _lleys_ plural de _lley_.

3.º La sílaba _is_ no precedida de vocal se escribirá con _s_ sea la

que sea su procedencia y pronunciación, excepto en los casos en

que suena francamente como _ix_ castellana: escribiremos, pues,

_patisc, patises, patís, patisca, llissó, sis, sisanta, sisents_, etc.;

pero se escribirán con _x_, _fixar, mixtió_ y en nuestro sentir (como

excepción) los tiempos de los verbos en _eixir_ en que se suprime la

_e_, como _ixc, ixes, ix, tixca, tixquen_, por respeto á las reglas de

derivación.

4.º Ninguna palabra valenciana empieza por _x_; si no se la quiere

suprimir en absoluto de ciertos nombres propios como lo han hecho

los castellanos, consérvese únicamente en los tres ó cuatro que en

el lenguaje hablado suenan como _eix_ (_Xátiva, Xixona_, y pocos

más); pero de ningún modo en los que suenan con _ch_ fuerte

(_Chèrt, Chirivella, Chòdos, Chulilla_) ó con _j_ suave (_La Jana,

Gilet, Júquer_).

Basta con esto por ahora para ponernos en camino de normalizar el

uso de esta letra; no se crea, sin embargo, que está todo hecho,

pues hay en nuestra lengua una porción de voces de dudosa

etimología cuya ortografía será siempre difícil de precisar; ¿debe

escribirse, por ejemplo: _daxa, saxó, llixó, aixa, guixa_, ó _dacsa,

sacsó, llicsó, aiza, guissa_? Sería necesario para decidirlo, entrar

en largas disquisiciones etimológicas impropias de este sitio; haga,

pues, cada cual en estos casos, según su cultura, lo que su buen

criterio le dicte.

Y con esto queda terminado lo relativo al uso de las letras en el

lenguaje valenciano escrito, problema más intrincado de lo que

creen, ó aparentan creer, muchos que nunca han probado á

resolverlo; si la solución que yo le doy es buena ó mala, no lo sé;

pero diré con el clásico latino:

«_Fecí quod potui, faciant meliora potentes._»

Tratado de Ortografía Valenciana Clásica · 第 6 / 11 题