CAPITULO QUINTO

En el qual se escriue como yendo Rreinoso en seguimiento de su

jornada se le amotino la mayor parte de la gente, de suerte que

uino a pelear con ella y los uencio.

Pasadas estas prouincias de gente y tierra tan desesperada por su

esterilidad, en las quales padecio mucho trauajo toda la gente por la

falta de la comida, llegaron a otras prouincias de gente que, aunque

heran tan baruaras como los de atras, tenian casas en que uiuian y

labrauan y cultiuauan la tierra de que se sustentauan, en donde

determinaron de descansar algunos dias para rrehazer sus personas y

jumentos de la hanbre y trauajos pasados.

E ya questauan algo rreformados acordo el capitan de alli ynuiar[571] a

descubrir por la derrota que lleuaban, soldados a la lijera. Por no

afligir toda la gente junta enviose vna esquadra con asta veinte

honbres, los quales despues de auer caminado por tierra llana algunos

dias, con arta falta de comida por no topar poblacones en los quales no

comian sino hera carne de uenado asada, sin otra ayuda de costa llegaron

a un caudaloso rrio, que como las gentes no estauan diestras en aquella

tierra, no tenian noticia de los rrios que de las sierras bajan por

aquellos llanos, no pudieron rreconozer que rrio fuese aquel, aunque

algunos obo que quisieron decir que hera el rrio Marañon; mas yo duda

pongo en ello, porque de otros que an ydo en demanda de algunas

prouincias hazia la parte del rrio Marañon y an caminado por tierras

altas, nunca an podido llegar a vello: pero de este rrio se puede

piadosamente crer ser el que oy comunmente llaman el Guauyare, que tiene

sus nacimientos cerca de la ciudad que llaman San Juan de los Llanos,

prouincia del Nueuo Rreino.

A la orilla o playa de este rrio hallaron vn yndio viejo, que estaua en

guarda de vna canoa muy grande y bien labrada, al qual, por señas, le

preguntaron por gente y poblazones, y el entendiendo lo que se le

preguntaua, señalo y dio a entender que en vna baja serrania que el rrio

abajo se hazia, auia gran numero de gente; y con esto, y sin cosa de

comer se uoluio la esquadra y los soldados por su camino, a donde estaua

su capitan con la demas gente y canpo, para moverse de alli en demanda

de aquella serrania; y auiendo ynuiado adelante a Diego de Losada,

maestre de su canpo, con asta treinta conpañeros e segun en su

descubrimiento lo usavan o avian vsado, mouiose cierta sedicion o

orgullo[572] entre algunos capitanes o personas principales del canpo,

que rreuestidos de una peruersa ynvidia, y deseando quitar los mandos al

Capitan y Maese de canpo, decian que aquella serrania heran anegadicos,

y que lleuallos alli hera lleuallos a la carneceria, y que de ser

gouernados por mocos de poca espirienzia abian de uenirsse a perderse;

todo lo qual nascia de enuidia, pareciendoles que si dauan en alguna

rrica prouincia, que les hera a hellos cosa afrentosa rreceuir mercedes

de aquellos caualleros manceuos.

Esta mormuracion no fue tan corruta[573] que uiniese a oidos de Pedro de

Rreynoso, mas de para promouer a los soldados a que uiniesen en lo que

hellos querian hazer. Los mullidores[574] de estas platicas heran el

capitan Alonso Aluarez Guerrero y el capitan Aduca y el capitan Pedro

Copete y el capitan Garcia de Montaluo y el capitan y el capitan y el

capitan, que entre diez honbres que alli yvan deuian ser los cinco

honbres capitanes, los quales la noche antes que Pedro de Rreinoso se

partio, convocaron y juntaron todos sus amigos con los mas que asi

pudieron atraher, sin hazer mal ninguno a su General ni a otra persona,

tomaron todos los cauallos que ouieron menester y fueronse a dar sobre

Diego de Losada que estaria tres leguas de alli, al qual hallando

descuidado de semejante suceso le quitaron los cauallos y armas, y los

que heran de su opinion, para luego que amaneciese hazer lo que les

pareciese.

Pedro de Rreinoso, sauido y uisto los echos por estos Capitanes y sus

secaces, junto los amigos que con el auian quedado para tomar acuerdo en

lo que deuian hazer, y a todos les parecio que vsando de presteza

saliesen luego en su seguimiento, y si no ouiesen los capitanes y sus

secaces desuaratado a Losada, juntarse ian[575] o harian lo que la

ocasion les mostrase, y si lo ouiesen desuaratado, tanuien harian lo que

conuiniese.

Partiose luego Rreynoso con hasta treze honbres de a cauallo y treinta y

cinco peones, y caminando a todo andar, llego al alojamiento donde los

capitanes estauan que auian desarmado a Diego de Losada, y hallolos

puestos en arma, porque segun paresze, tenia puestas centinelas en el

camino, que les dieron auisso de como en su seguimiento venia Rreinoso y

el rresto de la gente, los quales, aunque sintieron que heran sentidos

de sus contrarios y que estauan puestos en arma, arremitieron

temerariamente, por ser sus contrarios casi docientos honbres y ellos

asta cinquenta.

Al arremeter la gente de los capitanes amotinados, derrocaron vn soldado

llamado Labrador, que en las armas y el cauallo les parecio ser el

capitan Rreinoso, porque a esta ora au no hera uien de dia, y ansi

comenzaron a cantar uitoria los de Rreynoso, quen las uozes con que su

capitan los animaua, conocieron no auello perdido. Rresistian con tan

buenos animos y fuercas el ynpetu de sus contrarios que despues de auer

herido en ellos y peleado buen rrato, los constriñeron a huir, porque la

gente que entre hellos estaua del capitan Losada les ponia doblado miedo

y les hacia que considerasen no tener las espaldas seguras.

Auyentados y desvaratados la gente de este motin, luego alli fueron

presos los tres Capitanes o cauezas, que heran Guerrero y Copete y

Montaluo. A los dos, Copete y Guerrero, luego yncontinente les cortaron

las cauezas, y al Montaluo no, por yntercesion de Diego de Losada, y aun

segun la venibolencia del capitan Rreynoso, si los dos tan de rrepente

no fueran muertos tan uien fueran perdonados, como lo fueron todos los

demas soldados y capitanes, que no se hizo mas castigo ni daño hen ellos

de que en el conflito de la batalla rresciuieron, en el qual murieron

mas de treinta españoles.

Fauorescio en este suceso mucho la fortuna a Pedro de Rreinoso, porque

parece cosa ynfalible[576] que solos cinquenta honbres, y esos mal

aderecados, fuesen parte para desuaratar tan de rrepente y en tan breue

espacio a ducientos honbres que tanbien heran españoles como hellos y

estauan puestos en arma y aduertidos de la llegada de sus contrarios.

Podian estos amotinados capitanes y soldados, si les preguntaran como

abian sido rronpidos[577] y desuaratados de tan poca gente, rresponder

lo que Parturo rreza[578] de Persia respondio, siendo reprehendido de

los suyos, pero estando en su propio rreyno, convidaua con la paz a

Trajano, que le uenia a hazer guerra, diciendo a los que le notauan de

couarde y pusilanime: si fuese la guerra de Ejercito al Ejercito no

temerian los partos a los rromanos; mas peleamos con el Euperador

Trajano, al qual dieron los dioses tan gran fortuna que sobrepuja toda

nuestra potencia; y ciertamente dijo Parturo lo que por esperiencia en

nuestros tiempos emos uisto que haciamos[579] en la guerra la buena

fortuna y uentura del capitan que la mucha copia de gente, pues sin esta

se a uisto en las Indias otras muchas veces Capitanes amotinados y no

amotinados, desvaratar y arruinar con pocos conpañeros grandes conpañias

de gentes de sus propias naciones y por uentura mejor aderecados y

pertrechados de armas que hellos.

Mas como en estos casos la fortuna es tan mudable, pocas uezes tura en

conpañia de los que vna uez fauoreze, si no es para ponellos en cunbre

donde derriuandolos pueda dejallos tan frustados y deshechos de sus

rriquezas y potencias que antes quieran el vmilde ouedescer que el

souervio mandar; como lo hizo Diocleciano, enperador, que con poseer

aquella suprema dignidad, entendiendo el engaño que en hella auia, y el

fin que muchos de sus predescesores auian auido por mano de la fortuna,

rrenuncio y dejo el ynperio en manos del Cesar que auia nonbrado y tomo

vida priuada y sosegada, de la qual jamas se quiso desabrazar[580],

aunque muchas vezes fue rrogado que boluiese al ynperio. E dicho esto,

porque, aunque en este rrecuentro tuuo Rreynoso tanta ventura como se a

uisto, no quiso pasar con sus fauores la fortuna adelante, mas dejandolo

con la miel en la boca vino a derriuallo como luego se dirá.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 171 / 305 题