CAPITULO OCHO

De como la nao pequeña y la carabela de Hordas se perdieron a la

boca del Marañon, y lo que açerca destos españoles perdidos se a

tratado despues aca en el Nuebo Rreyno.

Estando esta armada de Hordas en el peligro y rriesgo que he dicho, por

hallarse tan lexos de tierra y tan en ella, a cavsa de la poca hondura

que la mar alli hazia, o con tormenta que sobrevino o con la turbaçion

que de verse en terminos de perderse tubieron los pilotos y capitanes de

la otra nao y carabela, se apartaron de su capitan y dexandose llevar de

los vientos y aguas, fueron a dar a vnos baxios o anegadizos que llaman

de Encima de Arnacos, donde viendose la gente sin ningun rremedio de

poderse guarecer, aprovechandose los que pudieron del vltimo que les

quedaba, se metieron en los bateles los que mediante su buena soliçitud

y diligençia pudieron caber en ellos, y pereçiendo todos los demas en

aquellos anegadizos, navegaron en demanda del ancon o golfo de Paria,

donde tenian entendido que estaria su capitan; e como para yr en demanda

deste golfo abian de nabegar otro mas peligroso, que era el donde

estaban, y los bateles no eran de tanto sustento y fundamento como para

sufrir semejantes males y carga se rrequeria, con pequeña tormenta

sorvio y trago la mar el vno de los bateles con la gente que en el yva,

sin escapar ninguno; y el otro batel, mas por milagro y voluntad divina

que por ser el parte para aberse de poderse escapar donde el otro se

avia perdido, aporto a la fortaleza de Paria, donde estava la gente de

Sedeño, donde dio esta notiçia de la nao pequeña y carabela en la forma

que e contado; açerca de lo qual ay otra y avn otras opiniones, y es que

al tienpo que esta armada llego çerca del Marañon, esta nao y carabela,

de quien se a contado como eran menores que la capitana y trayan menos

carga, sufrian nabegar en menos agua que la nao capitana, y ansi se

dexaron yr al amor del agua[299] y tienpo y fueron llegandose mas a

tierra o por el rrio adentro, adonde no fueron parte para bolver atras

quando quisieron y siendo arrebatados por los çafareos velozes[300] que

la mar con su creçiente hazia, fueron llevados forçiblemente el rrio

arriba, donde se tubo por çierto que la gente saltaria en tierra, y

aprovechandose del rremedio de las armas procurarian conservar sus vidas

entre los naturales que por alli hallasen.

Desta gente, conforme a este suçeso, se dize aber dado notiçia algunos

naturales comarcanos al Nuebo Rreyno de Granada que tratan y contratan

hazia esta parte que alli llaman las sierras del Sur y por otro nombre

el Dorado, diziendo que en estas sierras del Sur ay españoles o gente

barbada y vestida de la propia suerte y manera de los españoles, a los

quales el vulgo a llamado la gente perdida de Ordas, por los que en

estos dos nabios se perdieron, y podria ser que fuese cosa ynventada por

algunas personas á fin de que con esta color de dezir que en aquella

provinçia ay españoles perdidos, se de comision para yllos a buscar, e

yendolos a buscar, buscar la notiçia que de[301] rriquezas y naturales

sienpre se a dado deste Dorado o sierras del Sur; lo qual los que an

governado de contino an rrehusado, a fin de que por hazer bien a los

pocos perdidos a de rredundar daño a muchos otros, porque para hazerse

esta jornada forçosamente se a de juntar congregaçion de mas de

treçientos españoles, y para juntar estos podria ser despoblarse algunos

pueblos que estan poblados, y por ser pobres y de poco provecho, los que

en ellos rresiden son conpelidos de pura neçesidad a sustentallos, y

hallasen esta puerta abierta, avnque en duda y abentura, dexaron lo que

tienen y se yrian a buscar otra cosa mejor, y demas desto abian de

despoblar algunos pueblos de naturales que de fuerça o de grado llevaran

consigo, y este daño tarde o tenprano a de rreçebir el Nuebo Rreyno,

porque segun opinion de muchos y esperimentados conquistadores, y avn

por lo que palpablemente vemos por vista de ojos, esta jornada no se

puede hazer mejor ni a menos costa ni en mas breve tienpo ni con menos

rriesgo por ninguna parte de las hasta oy descubiertas ni pobladas como

por el Nuebo Rreyno, por estar tan çerca la vna provinçia de la otra y

tener el Nuebo Rreyno abundançia de las cosas neçesarias para jornadas y

buenas y çiertas guias y españoles que se hallaron con Phelipe Dutre al

principio desta notiçia, como en otra parte diremos.

Mas bolviendo a lo de los españoles de Ordas, como dixe, no tengo por

cosa çierta aver españoles en esta provinçia perdidos, y ser, como he

dicho, ynvençion de soldados; porque demas de lo que en contrario desta

opinion e rreferido ay otra que den todo en todo la rrepuna y

contradize, y es que el año de veynte y ocho, atravesando por los llanos

de Venençuela vn capitan que con çierta gente abia salido de Coro,

pueblo de la governaçion de Venençuela, a buscar y descubrir nvebas

tierras para poblallas[302], entre la gente que este capitan llevaba se

divulgo y derramo esta nueba de que de aquella vanda del Sur, que es,

como he dicho, lo que llaman el Dorado, abia españoles, y desde entonçes

dura esta fama hasta oy, sin mas claridad[303], pues las naos o gente de

Ordas se perdio el año de treynta, y esta fama tuvo origen el año de

veynte y ocho, que fue dos años antes que Ordas viniese al Marañon.

Sigese desto clara y evidentemente ser esta notiçia de españoles en las

sierras del Sur cosa fabulosa y soñada.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 118 / 305 题