En el qual se escriven las muertes de los capitanes Luys de Narvaez
y Garçia de Paredes, y la dispusiçion de Caracas.
Aunque atras queda apuntado en suma como por el Avdiençia de Santo
Domingo fue proveydo el liçençiado Bernardez para que tomase rresidencia
al liçençiado Pablo Collado, no a llegado su tanda hasta agora, por aber
en los capitulos pasados tratado particularmente de Pablo Collado, y lo
que alli toque de Bernardez fue para que el suçeso de las cosas de la
çivdad de Truxillo no fuese rrepartido en muchas partes, y por eso va
alli rreferido los nonbres de otros governadores.
Viniendo, pues, al proposito de nuestra Historia, despues de la muerte y
desbarate del traydor Aguirre, llego el liçençiado Bernardez a la
governaçion de Venençuela con sus provisiones de juez de rresidençia,
para que si hallase culpado en algo al governador Pablo Collado se
quedase el en el govierno de la tierra, y lo enbiase con su rresidençia
a España; y como todas las comisiones se den desta suerte, yo soy çierto
que al que da la rresidençia no le falten culpas, ni al que se la toma
diligençia para buscarselas y aponerselas[258].
Tomada la rresidencia a Pablo Collado fue enbiado a España, y el
liçençiado Bernardez se quedo por governador, el qual como en su tienpo
fuesen los pueblos que de españoles abia poblados en Caracas, puestos en
grande afliçion y trabaxo por los naturales de aquella provincia, fue
neçesitado a socorrellos, porque no se despoblasen; y avnque su deseo
fue bueno, la obra que hizo no solo fue de ningun efeçto, pero
perjudiçial, porque como para faboreçer aquellos trabaxados pueblos
nonbrase por capitan a vn Luys de Narvaez, natural de Antequera, este
hizo y junto çierta gente, que serian hasta sesenta honbres, para yr a
socorrer y rreformar los pueblos dichos; y como sin ningun horden ni
conçierto entrasen por las tierras de guerra donde los yndios eran
belicosos y briosos, caminando sin llevar a punto de pelear sus soldados
y las armas puestas a pique[259], porque los arcabuzes y otras
muniçiones que abian de yr en las manos y honbros de la gente que las
abia de mandar las llevaban liadas y atadas sobre las bestias de carga,
fue asaltada y acometida por los yndios su gente por diversas partes,
que yva muy esparzida, y como para rresistir a tan arrepentino
acometimiento no tuviesen ni les fuese dado lugar a desliar las cargas
para sacar las armas, y los mas de los soldados fuesen bisoños, que
comunmente llaman chapetones, y estos perdiesen el animo de solo ver el
alboroto y alarido de los yndios, antes que les hiziesen notable daño,
se dieron a huyr vergonçosamente, sin bastarlos a detener las
persuasiones y bozes de su capitan, que ençima de vn caballo andaba
haziendo la rresistencia que podia en los yndios, al qual hirieron de
diversos flechazos, de que murio alli propio; y como los yndios viesen
la pusilanimidad de los soldados, y quan çiega y temerariamente huyan
divididos, cada vno por su parte, seguianlos con animo y coraje, y como
los yvan alcançando, los yvan matando, que de todos no escaparon sino
dos o tres, que por ser buenas lenguas y buenos peones, y saber bien la
tierra, con gran trabaxo fueron a salir a vno de los pueblos que en la
propia provinçia estaba poblado, y otro portuges, que por su buena
fe[260] y brio salio a las partes de Barquicimeto, el qual, como viese
que los yndios que le yvan ya alcançando y que no podia escapar de sus
manos, se bolvio a ellos diziendoles en su propia lengua portugesa, como
si los yndios la entendieran y fueran espertos en ella, que no le
matasen, trayendoles a la memoria la muerte y llagas de nuestro
rredentor Jesucristo (termino de que vsan mucho en sus afliçiones), y
quel no habia venido a hazelles ningun daño, sino a ser su conpañero y
hermano, y otras rrazones para ynçitar los yndios a misericordia,
virtud entre ellos nunca vsada ni hallada. Y como aquellos barbaros no
curasen de lo quel portuges les decia, antes se allegasen a el con sus
macanas para herille y matarle, e[261] ya le obiesen alcançado vn golpe
con ellas, fue yndinado nuestro portuges contra los yndios, y echando
mano a vna espada que traya, començo a defenderse y avn herir en ellos,
de suerte que matando a tres o quatro de los que mas le perseguian,
fueron los demas forçados e ynduzidos a temor de la furia de aquel
honbre que con tanto valor y vigor de animo peleaba con ellos, el qual,
escapando de sus manos salio, como he dicho, a tierra de paz.
De toda la demas gente española e yndios e yndias, que era gran cantidad
la que llevaban para su serviçio, no escapo ninguno, mas[262] todos
fueron alli miserablemente muertos, y todo su bagaje y carruaje tomado
de[263] los yndios.
Los moradores de los pueblos de Caracas, sabida la vitoria que los
yndios abian abido, temieron grandemente su perdiçion, porque con la
victoria abida los yndios se empeçaban a juntar para yr a dar sobre
ellos, lo qual, como fue entendido y sabido por los españoles,
rretiraronse del pueblo de San Françisco, donde estaban, que asi se
dezia el que estaba poblado la tierra adentro, y rrecogieronse al pueblo
que en la costa de la mar de aquella provinçia abia poblado, en donde
asi mesmo temieron la fuga y junta de los yndios, y enbarcandose por la
mar se salieron de la tierra y se fueron a la Burburata y a la
Margarita[264].
Dende a poco tienpo aporto a este puerto y pueblo de Caracas el capitan
Diego Garçia de Paredes, que despues de aber muerto al traydor Aguirre
se fue a España, donde Su Magestad le hizo merçed de dalle la
governaçion de Popayan en gratificaçion de sus serviçios, para que fuese
governador de ella. Y como en aquella costa obiese algunos yndios muy
ladinos en la lengua española que conocian al Diego Garcia, el qual
creyo que la tierra estaba poblada de españoles y que en ella estaba el
capitan Luys de Narvaez, que era amigo suyo, de cuya muerte el no avia
sabido mas de como abia salido del Tocuyo para aquellas provinçias, fue
façilmente engañado por los yndios, los quales le dixeron que bien podia
saltar en tierra a descansar, en el ynter que ellos embiaban la tierra
adentro a hazer saber a Narvaez como el estaba alli. Y como el Diego
Garcia llanamente creyese lo que los yndios le dezian, salto en tierra
con algunos caballeros amigos suyos, para el efecto dicho. Los yndios,
para poder mejor efetuar su maldad, apartaronlos de la mar a dalles de
almorzar en vnos buhios do ellos abitaban, algo apartados del agua, y
como ya estuviese entre ellos tratada la horden del acometer y dar la
muerte a Diego Garçia y a los que con el estavan, y todos ocultamente
estuviesen con las armas en las manos, al tienpo que Diego Garçia y sus
conpañeros se pusieron a comer fueron de rrepente çercados de un grande
escuadron de yndios y enpeçados a flechar y a ser heridos, los quales
aprovechandose de las armas que consigo tenian començaron a yrse
rretirando hazia la mar y hiriendo en los yndios, los quales, como eran
muchos, sobrepujaban en fuerças a los briosos animos que estos
caballeros tenian, y asi los mataron a todos, que no escapo sino solo vn
marinero que con otros dos que con el batel avian quedado a la lengua
del agua, se fue huyendo del navio, con tales heridas que luego dellas
murio.
Deste Diego Garçia se dize que pudiera muy bien guareçer su persona y
escapar con la vida, pero porque no dixesen que huyendo vergonçosamente
abia dexado y puesto a sus compañeros en las manos de sus enemigos,
murio peleando como vn valiente capitan, donde antes que los yndios
acabasen de dar fin a sus dias, abia muerto y herido muchos de ellos,
con que antes que muriese tenia ya hecho a su anima el vengatibo
sacrifiçio que a manera de los gentiles acostumbran algunos florentinos
hazer a las animas de sus devdos muertos con las vidas de los que fueron
en matallos, procurandolos aber por qualquier preçio de dineros(A).