CAPITULO VEYNTE Y VNO

En el qual se escriven las muertes de los capitanes Luys de Narvaez

y Garçia de Paredes, y la dispusiçion de Caracas.

Aunque atras queda apuntado en suma como por el Avdiençia de Santo

Domingo fue proveydo el liçençiado Bernardez para que tomase rresidencia

al liçençiado Pablo Collado, no a llegado su tanda hasta agora, por aber

en los capitulos pasados tratado particularmente de Pablo Collado, y lo

que alli toque de Bernardez fue para que el suçeso de las cosas de la

çivdad de Truxillo no fuese rrepartido en muchas partes, y por eso va

alli rreferido los nonbres de otros governadores.

Viniendo, pues, al proposito de nuestra Historia, despues de la muerte y

desbarate del traydor Aguirre, llego el liçençiado Bernardez a la

governaçion de Venençuela con sus provisiones de juez de rresidençia,

para que si hallase culpado en algo al governador Pablo Collado se

quedase el en el govierno de la tierra, y lo enbiase con su rresidençia

a España; y como todas las comisiones se den desta suerte, yo soy çierto

que al que da la rresidençia no le falten culpas, ni al que se la toma

diligençia para buscarselas y aponerselas[258].

Tomada la rresidencia a Pablo Collado fue enbiado a España, y el

liçençiado Bernardez se quedo por governador, el qual como en su tienpo

fuesen los pueblos que de españoles abia poblados en Caracas, puestos en

grande afliçion y trabaxo por los naturales de aquella provincia, fue

neçesitado a socorrellos, porque no se despoblasen; y avnque su deseo

fue bueno, la obra que hizo no solo fue de ningun efeçto, pero

perjudiçial, porque como para faboreçer aquellos trabaxados pueblos

nonbrase por capitan a vn Luys de Narvaez, natural de Antequera, este

hizo y junto çierta gente, que serian hasta sesenta honbres, para yr a

socorrer y rreformar los pueblos dichos; y como sin ningun horden ni

conçierto entrasen por las tierras de guerra donde los yndios eran

belicosos y briosos, caminando sin llevar a punto de pelear sus soldados

y las armas puestas a pique[259], porque los arcabuzes y otras

muniçiones que abian de yr en las manos y honbros de la gente que las

abia de mandar las llevaban liadas y atadas sobre las bestias de carga,

fue asaltada y acometida por los yndios su gente por diversas partes,

que yva muy esparzida, y como para rresistir a tan arrepentino

acometimiento no tuviesen ni les fuese dado lugar a desliar las cargas

para sacar las armas, y los mas de los soldados fuesen bisoños, que

comunmente llaman chapetones, y estos perdiesen el animo de solo ver el

alboroto y alarido de los yndios, antes que les hiziesen notable daño,

se dieron a huyr vergonçosamente, sin bastarlos a detener las

persuasiones y bozes de su capitan, que ençima de vn caballo andaba

haziendo la rresistencia que podia en los yndios, al qual hirieron de

diversos flechazos, de que murio alli propio; y como los yndios viesen

la pusilanimidad de los soldados, y quan çiega y temerariamente huyan

divididos, cada vno por su parte, seguianlos con animo y coraje, y como

los yvan alcançando, los yvan matando, que de todos no escaparon sino

dos o tres, que por ser buenas lenguas y buenos peones, y saber bien la

tierra, con gran trabaxo fueron a salir a vno de los pueblos que en la

propia provinçia estaba poblado, y otro portuges, que por su buena

fe[260] y brio salio a las partes de Barquicimeto, el qual, como viese

que los yndios que le yvan ya alcançando y que no podia escapar de sus

manos, se bolvio a ellos diziendoles en su propia lengua portugesa, como

si los yndios la entendieran y fueran espertos en ella, que no le

matasen, trayendoles a la memoria la muerte y llagas de nuestro

rredentor Jesucristo (termino de que vsan mucho en sus afliçiones), y

quel no habia venido a hazelles ningun daño, sino a ser su conpañero y

hermano, y otras rrazones para ynçitar los yndios a misericordia,

virtud entre ellos nunca vsada ni hallada. Y como aquellos barbaros no

curasen de lo quel portuges les decia, antes se allegasen a el con sus

macanas para herille y matarle, e[261] ya le obiesen alcançado vn golpe

con ellas, fue yndinado nuestro portuges contra los yndios, y echando

mano a vna espada que traya, començo a defenderse y avn herir en ellos,

de suerte que matando a tres o quatro de los que mas le perseguian,

fueron los demas forçados e ynduzidos a temor de la furia de aquel

honbre que con tanto valor y vigor de animo peleaba con ellos, el qual,

escapando de sus manos salio, como he dicho, a tierra de paz.

De toda la demas gente española e yndios e yndias, que era gran cantidad

la que llevaban para su serviçio, no escapo ninguno, mas[262] todos

fueron alli miserablemente muertos, y todo su bagaje y carruaje tomado

de[263] los yndios.

Los moradores de los pueblos de Caracas, sabida la vitoria que los

yndios abian abido, temieron grandemente su perdiçion, porque con la

victoria abida los yndios se empeçaban a juntar para yr a dar sobre

ellos, lo qual, como fue entendido y sabido por los españoles,

rretiraronse del pueblo de San Françisco, donde estaban, que asi se

dezia el que estaba poblado la tierra adentro, y rrecogieronse al pueblo

que en la costa de la mar de aquella provinçia abia poblado, en donde

asi mesmo temieron la fuga y junta de los yndios, y enbarcandose por la

mar se salieron de la tierra y se fueron a la Burburata y a la

Margarita[264].

Dende a poco tienpo aporto a este puerto y pueblo de Caracas el capitan

Diego Garçia de Paredes, que despues de aber muerto al traydor Aguirre

se fue a España, donde Su Magestad le hizo merçed de dalle la

governaçion de Popayan en gratificaçion de sus serviçios, para que fuese

governador de ella. Y como en aquella costa obiese algunos yndios muy

ladinos en la lengua española que conocian al Diego Garcia, el qual

creyo que la tierra estaba poblada de españoles y que en ella estaba el

capitan Luys de Narvaez, que era amigo suyo, de cuya muerte el no avia

sabido mas de como abia salido del Tocuyo para aquellas provinçias, fue

façilmente engañado por los yndios, los quales le dixeron que bien podia

saltar en tierra a descansar, en el ynter que ellos embiaban la tierra

adentro a hazer saber a Narvaez como el estaba alli. Y como el Diego

Garcia llanamente creyese lo que los yndios le dezian, salto en tierra

con algunos caballeros amigos suyos, para el efecto dicho. Los yndios,

para poder mejor efetuar su maldad, apartaronlos de la mar a dalles de

almorzar en vnos buhios do ellos abitaban, algo apartados del agua, y

como ya estuviese entre ellos tratada la horden del acometer y dar la

muerte a Diego Garçia y a los que con el estavan, y todos ocultamente

estuviesen con las armas en las manos, al tienpo que Diego Garçia y sus

conpañeros se pusieron a comer fueron de rrepente çercados de un grande

escuadron de yndios y enpeçados a flechar y a ser heridos, los quales

aprovechandose de las armas que consigo tenian començaron a yrse

rretirando hazia la mar y hiriendo en los yndios, los quales, como eran

muchos, sobrepujaban en fuerças a los briosos animos que estos

caballeros tenian, y asi los mataron a todos, que no escapo sino solo vn

marinero que con otros dos que con el batel avian quedado a la lengua

del agua, se fue huyendo del navio, con tales heridas que luego dellas

murio.

Deste Diego Garçia se dize que pudiera muy bien guareçer su persona y

escapar con la vida, pero porque no dixesen que huyendo vergonçosamente

abia dexado y puesto a sus compañeros en las manos de sus enemigos,

murio peleando como vn valiente capitan, donde antes que los yndios

acabasen de dar fin a sus dias, abia muerto y herido muchos de ellos,

con que antes que muriese tenia ya hecho a su anima el vengatibo

sacrifiçio que a manera de los gentiles acostumbran algunos florentinos

hazer a las animas de sus devdos muertos con las vidas de los que fueron

en matallos, procurandolos aber por qualquier preçio de dineros(A).

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 106 / 305 题