Como el governador Jorge Espira, despues de aber enbiado gente en
seguimiento de Fedreman, llego a Coro, donde hallo el govierno de
la tierra en el doctor Nabarro, proveydo por el Avdiençia de Santo
Domingo.
Despues de aver estado pocos dias Jorge Espira rriberas del rrio
Avro[123], fue rresoluto en enbiar alguna gente tras de Nicolas
Fedreman, su teniente, con nuebos poderes suyos para ganalle la
voluntad, porque ya que no era poderoso para subjetallo, pretendio por
maña hazer lo que no se atrevia con fuerças, y a que le abisasen que no
siguiese la derrota quel abia llevado, porque se perderia, sino que en
llegando al pueblo de Nuestra Señora procurase meterse en la sierra y
atravesar la cordillera, porque alli le abian dado çierta noticia los
yndios de mucha gente y oro, sobre lo qual le escrevia muy largamente; y
porque en aquel lugar do estavan alojados, rribera del rrio Avro, no
abia abundançia de comida para dar matalotaje a los que atras abian de
bolver, pasaron adelante a vnas provinçias abundantes de mantenimientos
de çiertos yndios llamados giraharas, poblados junto a la propia
cordillera, que ya trayan a mano yzquierda.
Estos giraharos estan poblados en tierra montuosa; es gente desnuda, muy
enemigos despañoles, grandes gerreros y salteadores. Vsan para la guerra
de vnas macanas muy grandes, ques vna arma de palma negra, que ellos se
aprovechan della como los españoles de vn montante. Vsan de arcos
grandes y anchos y muy rrezia flecheria, la qual tiran y abientan con
gran furia, de suerte que si açiertan con ello pasan vn hombre de parte
a parte. Es gente ydolatra y muy suprestiçiosa.
En esta provinçia hizo el governador Jorge Espira hazer matalotage para
los que abian de bolver en el alcançe de Fedreman, y mandando aperçebir
para este efecto treynta hombres, y entre ellos doze de a caballo, y por
su cavdillo a Felipe de Utre, caballero aleman de la propia casa de los
Bezares, que era su capitan de la guardia, los enbio con los despachos
dichos, y el prosiguio su camino, segun lo llevaba, por la falda de la
sierra, sin detenerse en ninguna parte mas de a tomar comida, hasta la
sierra que dizen de Coro, donde se detubo a rreformar los caballos y a
descansar algunos dias. Felipe de Utre con sus conpañeros camino hasta
Apure, donde le fue ynpedido el pasar adelante, porque como obiese
enpeçado a entrar el ynvierno, venia aquel poderoso rrio tan creçido,
que ecediendo sus hordinarios limites ynundaba grandisima legua y media
de tierra llana. Estuvose Phelipe Dutre esperando treynta dias a ber si
el rrio se aplacaba y le daba lugar para pasar; y como lo viese sienpre
estar en vn ser, dio la buelta camino de Coro en seguimiento de su
governador, al qual alcanço alojado y descansando en la sierra de Coro,
como se a dicho.
Ayrose Jorge Espira de que la quedada de Phelipe de Utre obiese sido sin
ningun effecto; mas sabido el contraste que para bolverse abian tenido,
mitigo su furor y determino llegar con brevedad a Coro. Los dias que
Jorge Espira se detuvo en esta sierra de Coro a descansar, fue por los
naturales della muy mal ospedado, porque jamas çesaban de ponersele
sobre algunos collados que sojuzgaban su alojamiento, y de alli los
flechaban y danificaban seguramente, sin poder rreçebir daño ninguno de
los nuestros; lo qual visto por Jorge Espira, determino armarles vna
çelada, y enbiando de noche çierta cantidad despañoles a que se
enboscasen en vnos arcabucos o montañas que en los collados donde los
yndios acostunbraban venir a flechar estavan, fueron façilmente
castigados aquellos barbaros de su loco atrevimiento, porque como otro
dia de mañana viniesen ynconsideradamente al lugar do solian flechar a
los nuestros, fueron por los del rreal movidas platicas con que los
descuydaron, y dando los españoles de la enboscada en ellos, fueron
muertos muchos y presos mas de treynta, de los quales empalo diez por
aquellos çerros para atemorizar la tierra. Castigo, çierto, abominable y
cruel y que por mano de cristianos no se abia de dar a ningunas gentes,
y a sido tan hordinario en algunas partes de Indias, que al que conforme
a ley natural defendia su patria, mereçiendo por ello antes premio que
pena, le davan tan de hordinario este castigo y pena de enpalado como si
ansi fuera justiçia. Esto esta ya estirpado y quitado por mano de
algunos cristianisimos juezes quel Rrey a enbiado a Indias, y
especialmente en las tierras sujetas al Nuebo Rreyno de Granada, donde,
como en su lugar mas largamente dire, se vsaba este genero de castigo en
los yndios por algunos ynconsiderados y crueles hombres; mas los
governadores y juezes supremos que en el Avdiençia de aquel Rreyno an
rresidido, an castigado y enmendado estos negoçios y otros muchos
tocantes al buen tratamiento y conservaçion de los naturales, de tal
suerte que pareçe ya aver llegado a aquella tierra vna hedad muy florida
y alegre para los naturales, lo qual no a sido en esta governaçion de
Venençuela, de quien al presente tratamos, que en algunos pueblos de
ella[124] no vsan de crueldades por no tener ya yndios en quien vsallos,
y donde los ay, andan los soldados tan encarniçados y çevados en
maltratallos que casi aposta les mueven ocasiones con que los yndios se
alçen para despues, con ese color, ylles a hazer gerra, y por castigo
juridico enpalallos y aperreallos o comellos[125] con perros como a
fieras, a ymitaçion de lo que Solimano, gran turco, hizo, casi en este
mismo tiempo, que seria por el año de treynta y seis, que enbiando los
Asapos y los Acarzis, contra çiertas gentes llamados los çimiriotos,
gentes que habitan en el monte de la Çimera, en tierra de Butintro,
hazia que a manera de monteros y corredores, anduviesen tras estas
desarmadas y desventuradas gentes y los matasen y diesen fin y cabo de
todos ellos, por çierto enojo que dellos vbo. I mientras Su Magestad
aquella Governaçion no la pusiere debaxo del Avdiençia del Nuebo Rreyno,
para que por mano de los juezes que en aquella Avdiençia rresiden, sean
visitados estos pueblos y quitados estos daños, no dexaran aquellos
miseros naturales de padeçer e yrse apocando.
Esto he dicho aqui porque se me ofreçio esta ocasión. Si en alguna
manera me he apartado de la Istoria, el lector con paçiençia tolere lo
que yo con ynadvertencia he hecho.
Despues de aver Jorge Espira amedrentado bien con el castigo que hizo,
no solo a los moradores de aquella provinçia donde estaba, mas a todos
sus circunvezinos, ya que su gente y caballos estaban algo descansados,
caminaron derechos a Coro, sin que otros yndios ningunos osasen tomar
armas contra ellos ni salilles al camino a hazer estorvo ni
desabrimiento. Despues de aver caminado algunos dias llego a la çivdad
de Coro Jorge Espira, donde hallo espirada su governacion y juridiçion,
y por governador della al doctor Navarro, vezino de Santo Domingo, a
quien el Avdiençia de aquella ysla abia proveydo por governador de
Venençuela, por aversele acabado a Jorge Espira el tiempo que traya
señalado en su conduta para governar. Entro en Coro Jorge Espira con
solos noventa hombres, pobres y flacos, y muy maltratados, al cabo de
quatro años que della salio con quatroçientos soldados bien adereçados.
Estuvo en Coro algunos dias Jorge Espira, donde era aborreçido de los
españoles, por no querer sufrir a ser governados por extrangeros; y como
le abian quitado y el no era parte a premiar a los soldados que
siguiesen su boluntad, estuvose en Coro como persona privada o
particular, donde como adelante diremos, murio(A).
Y porque primero que tome la mano em proseguir el suçeso de las cosas
desta governaçion estoy obligado, conforme a la horden que llevo, de dar
cuenta del rremate de la jornada de Nicolas Fedreman, que pasados los
rrios de Apure y Zarare se aparto de la cordillera y se metio en los
llanos, por no encontrar con su governador y por ybitar toda ocasion de
discordia y pasion como cuerdo y astuto capitan, proseguiremos con el
subçeso de su jornada en los siguientes capitulos, donde solamente
trataremos del, hasta que entro en el Rreyno y se junto con la gente del
licençiado don Gonzalo Ximenez de Quesada, tiniente del adelantado don
Pedro Fernandez de Lugo, y no mas, porque lo que de alli adelante le
subçedio queda escrito en la primera parte, en el descubrimiento del
Nuebo Rreyno.