En el qual se escrive como despues de junto Jorge Espira con su
gente, paso adelante, hasta llegar a la poblazon de Chacarigva,
donde tubieron el ynbierno.
Platicado el Governador con sus ysleños espirmentados sobre la derrota y
bia que abian de llevar, determinaron que debian seguir la bia de los
llanos, llevando la cordillera que a mano derecha tenian por guia, no
perdiendola de bista; y con esta determinaçion alço el Governador su
canpo y començo a marchar hazia las poblazones de Buravre, que es donde
abian hecho rretirar a los capitanes Cardenas y Martin Gonzalez y Miçer
Andrea[69] con la gente de a pie, cuyos moradores avn no abian dexado
las armas de las manos, antes como gente vitoriosa deseavan la buelta de
los españoles a su tierra, entendiendo desbaratallos y gozar de sus
despojos; y como entendian que no se abian alexado de ellas muchas
jornadas tenian puestas sus çentinelas y espias en partes altas, sobre
arboles, donde por mucha distançia pudiesen señorear con la vista los
caminos por do los españoles podian entrar en su tierra. Y como este
tienpo se acercase, y la gente del Governador llegase a vista de los
espias, ellas luego dieron aviso de ello a sus prinçipales y gente de
sus pueblos, los quales, juntandose en gran numero, porque era la tierra
muy poblada, muy regozijados y armados segun costumbre, salieron al
encuentro fuera de su pueblo a rrecebir a los españoles con las armas en
las manos, y no mirando en la gente y caballos que en el campo se abian
acreçentado, porque hasta entonçes estos yndios no abian visto caballos
ni sabian el daño que con ellos se hazia, arremetieron con buen animo a
los españoles, los quales venian aperçebidos para rreçebir y rresistir
el ympetu de los yndios, y rrebatiendo los españoles esta primer
arremetida de los yndios sin que les hiziesen daño alguno, salieron a
ellos los de a caballo y començaron a herir y alançear aquella gente
desnuda, avnque no de ánimo, de suerte que en breve espaçio los
desbarataron y constriñeron a que perdiendo su primer brio, bolviesen
las espaldas y cada qual procurase poner en salbo su persona, dexando
hecho muy poco daño en los españoles, mas de aber herido algunos
livianamente, de suerte que nadie peligro: solo mataron dos caballos.
El Governador, abida esta vitoria, se fue derecho a las poblazones de
los yndios y en ellas se alojo y estubo quinze dias, por aber en esta
sazon cargado las aguas de suerte que no se podia caminar.
Es toda esta tierra de los llanos en general muy abundante de caça de
venados, y como la yerba que en ella se cria son pajonales muy altos,
façilmente los alcançan los de a caballo y los alançean; y como estas
poblazones de Caravre no tenian la abundançia de comidas que para tanta
gente era menester, especialmente que, como he dicho, todos los yndios
fueron forçados algunos de a caballo yr alançear o caçar venados para
sustentarse y dar algun rrefresco a la gente que llevaban enferma, que
padeçian doblada neçesidad, entre los quales salio vno llamado Orejon, y
apartandose de sus conpañeros en seguiento[70] de vn benado, se alexo
tanto de ellos y del alojamiento, que despues de alcançar y matar el
venado, nunca pudo atinar a salir por do abia entrado en aquellos
llanos. Los demas españoles, sin poder matar ningun venado, por rrespeto
de estar la tierra muy harta de agua y no poder correr los caballos por
ella, se bolvieron al rreal, y echando menos al conpañero Orejon y dando
de ello notiçia al Governador, hizo sus diligençias mandando tirar
muchos arcabuzazos, para que con el estruendo de ellos pudiese atinar a
salir de donde estaba, y ninguna cosa aprovecho. Finalmente, el pobre
Orejon, español, se quedo en la canpiña o çabana aquella noche, y
abiendolo visto los yndios naturales andar desbariado y que se quedaba
alli aquella noche, se juntaron cantidad de ellos y fueron donde estaba
durmiendo, y sin que fuesen sentidos lo tomaron a manos y con su propia
espada le cortaron la cabeça. El caballo deste español andaba suelto, y
con el bulliçio de los yndios se espanto y se fue a donde estaban los
demas españoles alojados, de donde conjeturaron su mal subçeso.
El governador embio luego vn capitan con gente a buscar rrastro o
señales deste español entre los yndios, los quales dando en çierto lugar
o rrancheria donde muchos yndios estaban congregados y fortificados,
hallaron la espada del muerto y parte de la cabeça coçida para comer, y
el casco de ella adereçado para bever en el, y con esto no curaron de
buscar mas a su conpañero, sino prendiendo alguna gente de la que en
aquel lugar estaba hizieron el castigo o bengança de la muerte del
español, matando culpados y no culpados, a los vnos por lo que hizieron
y a los otros por que adelante no hiziesen daño(A).
Pasado esto y el tiempo dicho, se tubo notiçia de otra provinçia que mas
adelante estaba, llamada Chacarigua(B), de tierra mas alta y ayrosa y
abundante de comida, a la qual se fue luego el Governador con toda su
gente, y alojandose en ella en parte comoda, tubo alli el ynbierno, que
serian tres meses, donde se le murieron algunos españoles de los que
yvan enfermos, y algunos otros que costreñidos y forçados de la hambre a
buscar que comer, se yvan a pescar algo apartados del alojamiento, donde
eran miserablemente muertos de los yndios abitadores de aquella
provinçia y de tigeres[71], de los quales generalmente en todos estos
llanos, desde su prinçipio hasta el cabo, ay mucha abundançia, que an
hecho harto daño en españoles y en los propios naturales que por
aquellas comarcas abitan, hasta despoblar y arruynar muchos pueblos de
yndios, dexandolos desiertos e ynabitables.