CAPITULO SEGUNDO

En el qual se escriue como llegado a Coro Jorge Espira luego echo

la gente la bia de los llanos, y el se fue tras de ella para

descubrir aquella via, y como el teniente Fedreman se quedo en Coro

para yr a Santo Domingo a hazer mas gente.

Llegado Jorge Espira a Coro, que fue por el año de treynta y quatro(A),

y viendo el mal adereço que en aquel pueblo abia para poderse detener ni

sustentar alli tanta gente como el abia traydo y los demas que en el

pueblo estaban, dio luego horden en adereçar su entrada, y porque los

nabios en que abia venido eran de vn flamenco vezino de San Lucar,

llamado Pero Marques, no fuesen sin alguna joya de la tierra, embio

çierta conpañia de soldados a vna provinçia de yndios dichos

pirahavas[66], ymfamados de gente yndomita y de mala digistion para con

españoles, y entiendo que lo deven ser, porque hasta el dia de hoy se

estan rrebeldes esos pocos que quedaron sin querer ninguna amistad ni

conformidad con los españoles que siempre an rresidido en Coro, y

trayendole çierta cantidad de yndios de la parte dicha, los hizo

esclavos y los entrego al señor de los nabios, y con esto los despacho

y se fueron la buelta despaña, y el se quedo aprestando con toda

diligençia para entrar la tierra adentro a seguir su nuebo

descubrimiento. Y porque como en el capitulo antes de este apunte, Jorge

Espira y Fedreman hizieron dos jornadas casi a vn mesmo tienpo, avnque

salieron por diferentes caminos, yremos tocando por su horden de cada

vno y del subçeso de su descubrimiento sin hazer ninguna distinçion en

sus Istorias, mas de dar entera notiçia de entrambos, avnque mezclada,

pero de suerte que se entienda.

Quiriendo, pues, salir de Coro Jorge Espira, como he dicho, a su

descubrimiento, de pareçer de algunos españoles platicos en la tierra y

diestros en la gerra de los yndios, a quien suelen llamar ysleños,

dividio su gente en dos partes, y la vna, que serian dozientos, con los

capitanes Cardenas y Martin Gonçalez y Micer Andrea, embio por las

sierras que entiendo ser lo que agora llaman las sierras de Carora, a

pie y sin caballos, por pareçelles que aquella tierra tenia dispusiçion

de muy aspera y que por ella no podian yr ni atrabesar los caballos; y

tanbien hizo esta division el gobernador Jorge Espira porque aquella

provinçia no la tenian por muy fertil, y si todos yvan juntos por vn

mesmo camino, yrian en abentura de padecer hanbre.

Encamino esta gente delante, y mandoles que le esperasen en saliendo a

los llanos, y el se quedo en Coro dando traça y horden como su tieniente

Fedreman se abiase para seguir su jornada. Conçertaron que Fedreman

fuese a Santo Domingo y tomase de los fatores de los Bezares todo lo

que obiese menester para caballos y abios de soldados, y haziendo toda

la mas gente que pudiese se bolviese a Coro, y con los soldados y

capitanes que alli le quedaban siguiese su jornada por de la otra parte

de la cordillera, que cae sobre los llanos de Venençuela, porque Jorge

Espira abia de yr bojando[67] la cordillera por la parte de los llanos,

y llevandola entramos capitanes en medio, verian mejor lo que en ella

abia, porque como en este tiempo no se abia visto lo que era la

cordillera, considerabanla muy angosta y estrecha, y en tal forma que la

podian tomar en medio los dos capitanes, lo qual era ymposible segun

adelante se podra ber; y dando Jorge Espira para todo lo dicho muy

cumplida ynstruccion y rrecavdos a Fedreman, se partio de Coro con el

rresto de la gente y con ochenta caballos, y tomando la derrota de la

Burburata por la rribera de la mar, prosiguio su camino a encontrarse

con la gente de a pie que de delante abia enbiado por las sierras, los

quales, como eran rrezien venidos de España y no hechos a aquel trabaxo,

y el tiempo ynbernizo y de muchas aguas, tenian por yntolerable aquella

manera de bivir y grangear la bida, y tambien, no obstante la pesadumbre

quel camino y el ynbierno les daba, los yndios naturales de las tierras

por do yvan les acometian muchas vezes dandoles guaçabaras, y procurando

estorvalles el pasaje, los peones lo hizieron tan bien que rresistiendo

a todas estas contrabersias, avnque trabajosamente, pasaron toda

aquella serrania, que serian sesenta leguas, y fueron a dar consigo a

vna provinçia llamada Burabre[68], que esta al prinçipio de los llanos y

a las espaldas de donde agora esta poblada en esta propia governaçion la

çiudad del Tocuyo, cuyos naturales eran en mucha cantidad y muy

belicosos, y gerreros en tanta manera que desde que esta gente española

de a pie entraron en su territorio hasta que los echaron y ahuyentaron

del, nunca çesaron de darles guaçabaras y alcançes, y avnque los

españoles tenian cantidad de arcabuzes, no les aprovechaban de ninguna

cosa, porque el tiempo era de aguas y los yndios estaban ya tan

amaestrados y diestros que nunca benian a berse con los españoles y

tener con ellos sus rrefriegas, sino era quando mas llovia, con que

salian vitoriosos.

Visto los españoles el daño que de los yndios rreçebian y el que la

hanbre les cavsaba, que no hallavan comida en aquella provincia por

tenella los naturales alçada y puesta en cobro, acordaron rretirarse y

bolver atras a encontrarse con el governador Jorge Espira y la demas

gente de a caballo que avn a esta sazon no abian llegado a donde ellos

estaban; y tomando por ynstrumento y amparo desta su tornabuelta la

escuridad de la noche, que para esto solo les era faborable, se

rretiraron y salieron de aquel sitio y poblazon donde estaban con la

mejor horden y silencio que pudieron para no ser sentidos de sus

enemigos, los quales cada dia se yban acreçentando y tomando mas

abilantez y osadia por no rrecebir ningun daño de los españoles, los

quales si mas tiempo alli estuvieran o permaneçieran, rreçibieran muy

gran daño de los naturales.

Rretirados los españoles, como esta dicho, se alexaron y apartaron lo

que pudieron destos naturales, de suerte que no pudiesen ser danificados

de ellos; y avnque abia pareçeres que no parasen hasta donde topasen a

su governador, los muchos heridos y enfermos que trayan no les dieron

lugar a que hiziesen tan larga via o rrebuelta como querian.

Rranchearonse o hizieron asiento en el desenbocadero que dizen de

Barquiçimeto, donde esperaron al governador Jorge Espira y a los que con

el yvan por la rribera de la costa, que con menos trabaxo que los de a

pie abian llevado, por llevar consigo todos los caballos e yr por tierra

mas apazible y andadera y de naturales mas domesticos.

Ya que los soldados de a pie y sus capitanes abian descansado en el

aloxamiento dicho del desenbocadero de Barquiçimeto, asomo el governador

a vista de ellos por vn alto, con que se alegraron y rregoçijaron y

alibiaron los enfermos, y juntos todos en aquel alojamiento, dieronse

largas noticias los vnos a los otros del suçeso de sus viajes, y cada

qual rrecontaba sus trabaxos por mayores, pasando el tiempo en esto en

tanto que el governador con sus consejeros daban horden en la derrota

que de alli adelante se abia de tomar, y en el modo que se abia de tener

para mejor descubrir e yr viendo la tierra.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 43 / 305 题