GARDUÑA SE MULTIPLICA

Cuando Garduña llegó al molino, el Corregidor principiaba

a volver en sí, procurando levantarse del suelo.

En el suelo también, y a su lado, estaba el velón encendido

que bajó Su Señoría del dormitorio.

--¿Se ha marchado ya?--fue la primera frase de

D. Eugenio.

--¿Quién?

--¡El demonio!... Quiero decir, la Molinera....

--Sí, señor... Ya se ha marchado..., y no creo

que iba de muy buen humor...

--¡Ay, Garduña! Me estoy muriendo....

--Pero ¿qué tiene Usía?--¡Por vida de los

hombres!...

Me he caído en el caz, y estoy hecho una sopa....

¡Los huesos se me parten de frío!

--¡Toma, toma! ¡ahora salimos con eso!

--¡Garduña!... ¡ve lo que te dices!...

--Yo no digo nada, señor....

--Pues bien: sácame de este apuro....

--Voy volando.... ¡Verá Usía qué pronto lo arreglo

todo!

Así dijo el Alguacil, y, en un periquete, cogió la luz

con una mano, y con la otra se metió al Corregidor

debajo del brazo; subiolo al dormitorio; púsolo en

cueros; acostolo en la cama; corrió al jaraiz; reunió

un brazado de leña; fue a la cocina; hizo una gran

lumbre; bajó todas las ropas de su amo; colocolas en

los espaldares de dos o tres sillas; encendió un candil;

lo colgó de la espetera, y tornó a subir a la cámara.

--¿Qué tal vamos?--preguntole entonces a D.

Eugenio, levantando en alto el velón para verle mejor

el rostro.

--¡Admirablemente! ¡Conozco que voy a sudar!--¡Mañana

te ahorco, Garduña!

--¿Por qué, señor?

--¿Y te atreves a preguntármelo? ¿Crees tú que, al

seguir el plan que me trazaste, esperaba yo acostarme

solo en esta cama, después de recibir por segunda vez

el sacramento del bautismo?--¡Mañana mismo te

ahorco!

--Pero cuénteme Usía algo...--¿La señá

Frasquita?...

--La señá Frasquita ha querido asesinarme. ¡Es

todo lo que he logrado con tus consejos!--Te digo

que te ahorco mañana por la mañana.

--¡Algo menos será, señor Corregidor!--repuso

el Alguacil.

--¿Por qué lo dices, insolente? ¿Porque me ves

aquí postrado?

--No, señor. Lo digo, porque la señá Frasquita no

ha debido de mostrarse tan inhumana como Usía cuenta,

cuando ha ido a la Ciudad a buscarle un médico....

--¡Dios santo! ¿Estás seguro de que ha ido a la

Ciudad?--exclamó D. Eugenio más aterrado que nunca.

--A lo menos, eso me ha dicho ella....

--¡Corre, corre, Garduña!--¡Ah! ¡estoy perdido

sin remedio!--¿Sabes a qué va la señá Frasquita a la

Ciudad? ¡A contárselo todo a mi mujer!... ¡A

decirle que estoy aquí!--¡Oh, Dios mío, Dios mío!

¿Cómo había yo de figurarme esto? ¡Yo creí que se

habría ido al Lugar en busca de su marido; y, como

lo tengo allí a buen recaudo, nada me importaba su

viaje! Pero ¡irse a la Ciudad!...--¡Garduña, corre,

corre..., tú que eres andarín, y evita mi perdición!

¡Evita que la terrible Molinera entre en mi casa!

--¿Y no me ahorcará Usía si lo consigo?--preguntó

irónicamente el Alguacil.

--¡Al contrario! Te regalaré unos zapatos en buen

uso, que me están grandes. ¡Te regalaré todo lo que

quieras!

--Pues voy volando. Duérmase Usía tranquilo.

Dentro de media hora estoy aquí de vuelta, después de

dejar en la cárcel a la navarra.--¡Para algo soy más

ligero que una borrica!

Dijo Garduña, y desapareció por la escalera abajo.

Se cae de su peso que, durante aquella ausencia del

Alguacil, fue cuando el Molinero estuvo en el molino

y vio visiones por el ojo de la llave.

Dejemos, pues, al Corregidor sudando en el lecho

ajeno, y a Garduña corriendo hacia la Ciudad (adonde

tan pronto había de seguirle el tío Lucas con sombrero

de tres picos y capa de grana), y, convertidos también

nosotros en andarines, volemos con dirección al Lugar,

en seguimiento de la valerosa señá Frasquita.

El sombrero de tres picos Historia verdadera de un sucedido que anda en romances escrita ahora tal y como pasó · 第 61 / 95 题