PREFACIO DEL AUTOR

Pocos españoles, aun contando a los menos sabios y

leídos, desconocerán la historieta vulgar que sirve de

fundamento a la presente obrilla.

Un zafio pastor de cabras, que nunca había salido de

la escondida Cortijada en que nació, fue el primero a

quien nosotros se la oímos referir.--Era el tal uno de

aquellos rústicos sin ningunas letras, pero naturalmente

ladinos y bufones, que tanto papel hacen en nuestra

literatura nacional con el dictado de _pícaros_. Siempre

que en la Cortijada había fiesta, con motivo de boda o

bautizo, o de solemne visita de los amos, tocábale a él

poner los juegos de chasco y pantomima, hacer las

payasadas y recitar los romances y relaciones;--y

precisamente en una ocasión de éstas hace ya casi

toda una vida..., es decir, (hace ya más de treinta y

cinco años), tuvo a bien deslumbrar y embelesar cierta

noche nuestra inocencia (relativa) con el cuento en

verso de _El Corregidor y la Molinera_, o sea de _El

Molinero y la Corregidora_, que hoy ofrecemos nosotros

al público bajo el nombre más trascendental y filosófico

(pues así lo requiere la gravedad de estos tiempos) de

_El Sombrero de tres picos_.

Recordamos, por señas, que cuando el pastor nos

dio tan buen rato, las muchachas casaderas allí reunidas

se pusieron muy coloradas, de donde sus madres

dedujeron que la historia era algo verde, por lo cual

pusieron ellas al pastor de oro y azul; pero el pobre

Repela (así se llamaba el pastor) no se mordió la lengua,

y contestó diciendo: que no había por qué escandalizarse

de aquel modo, pues nada resultaba de su

relación que no supiesen hasta las monjas y hasta las

niñas de cuatro años....

--Y si no, vamos a ver (preguntó el cabrero): ¿qué

se saca en claro de la historia de _El Corregidor y la

Molinera_? ¡Que los casados duermen juntos, y que

a ningún marido le acomoda que otro hombre duerma

con su mujer!--¡Me parece que la noticia!...

--¡Pues es verdad!--respondieron las madres,

oyendo las carcajadas de sus hijas.

--La prueba de que el tío Repela tiene razón (observó

en esto el padre del novio), es que todos los

chicos y grandes aquí presentes se han enterado ya de

que esta noche, así que se acabe el baile, Juanete y

Manolilla estrenarán esa hermosa cama de matrimonio

que la tía Gabriela acaba de enseñar a nuestras hijas

para que admiren los bordados de los almohadones....

--¡Hay más! (dijo el abuelo de la novia): hasta en

el libro de la Doctrina y en los mismos Sermones se

habla a los niños de todas estas cosas tan naturales, al

ponerlos al corriente de la larga esterilidad de Nuestra

Señora Santa Ana, de la virtud del casto José, de la

estratagema de Judit, y de otros muchos milagros que

no recuerdo ahora.--Por consiguiente, señores....

--¡Nada, nada, tío Repela! (exclamaron valerosamente

las muchachas.) ¡Diga V. otra vez su relación;

que es muy divertida!

--¡Y hasta muy decente! (continuó el abuelo). Pues

en ella no se aconseja a nadie que sea malo; ni se le

enseña a serlo; ni queda sin castigo el que lo es....

--¡Vaya! ¡repítala V.!--dijeron al fin consistorialmente

las madres de familia.

El tío Repela volvió entonces a recitar el romance,

y, considerado ya su texto por todos a la luz de aquella

crítica tan ingenua, hallaron que no había _pero_ que

ponerle; lo cual equivale a decir que le concedieron

_las licencias necesarias_.

* * * * *

Andando los años, hemos oído muchas y muy diversas

versiones de aquella misma aventura de _El Molinero

y la Corregidora_, siempre de labios de _graciosos_

de aldea y de cortijo, por el orden del ya difunto Repela,

y además la hemos leído en letras de molde en diferentes

_Romances de ciego_ y hasta en el famoso _Romancero_

del inolvidable D. Agustín Durán.

El fondo del asunto resulta idéntico: tragi-cómico,

zumbón y terriblemente epigramático, como todas las

lecciones dramáticas de moral de que se enamora nuestro

pueblo; pero la forma, el mecanismo accidental,

los procedimientos casuales, difieren mucho, muchísimo,

del relato de nuestro pastor, tanto, que éste no hubiera

podido recitar en la Cortijada ninguna de dichas versiones,

ni aun aquellas que corren impresas, sin que

antes se tapasen los oídos las muchachas en estado

honesto, o sin exponerse a que sus madres le sacaran

los ojos.--¡A tal punto han extremado y pervertido

los groseros patanes de otras provincias el caso tradicional

que tan sabroso, discreto y pulcro resultaba en

la versión del clásico Repela!

Hace, pues, mucho tiempo que concebimos el propósito

de restablecer la verdad de las cosas, devolviendo

a la peregrina historia de que se trata su primitivo carácter,

que nunca dudamos fuera aquel en que salía

mejor librado el decoro.--Ni ¿cómo dudarlo? Esta

clase de relaciones, al rodar por las manos del vulgo,

nunca se desnaturalizan para hacerse más bellas, delicadas

y decentes, sino para estropearse y percudirse al

contacto de la ordinariez y la chabacanería.

Tal es la historia del presente libro.... Conque

métamenos ya en harina; quiero decir, demos comienzo

a la relación de _El Corregidor y la Molinera_, no sin

esperar de tu sano juicio (¡oh respetable público!) que

«después de haberla leído y héchote más cruces que

si hubieras visto al demonio (como dijo Estebanillo

González al principiar la suya), la tendrás por digna y

merecedora de haber salido a luz.»

Julio de 1874.

El sombrero de tres picos Historia verdadera de un sucedido que anda en romances escrita ahora tal y como pasó · 第 21 / 95 题