Con todo esto, Vélez, a no dudar, tenía por inglesa la injuriosa
expresión _nitesgut_ o _nitis gut_, pues alterándola festivamente, la
había empleado como tal muchos años antes de escribir su novela, en un
soneto que compuso _cuando le nombraron portero del de Gales_ (1623),
soneto que descubrí en el Ms. 3796 de la Biblioteca Nacional y publiqué en
1908 en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, con otras
poesías autobiográficas del mismo autor. Dice el último terceto:
«No tengo a _nitis brut_ por buen lenguaje;
sáqueme Dios desta empanada _inglesa_,
y deme para España buen viaje.»]
[Nota 320: Alude el autor satíricamente a los hábitos sodomíticos,
antaño muy extendidos en Italia, por lo cual, en 1578, había dicho
Vicente Espinel en su _Sátira contra las damas de Sevilla_, después de
pintar muy al vivo a un mozuelo melifluo y alcorzado:
«Todo el negocio va _por lo de Italia_.
¡Volved, oh juventud bárbara y ciega,
a aquel antiguo ser de la Vandalia!»
A la cuenta, don Pedro Francisco Lanini recordaba este pasaje de _El
Diablo Cojuelo_ cuando, al tratar de los disciplinantes en el _Entremés
de la Tataratera_, hace decir a dos de sus interlocutores:
«ITALIANO. En la Italia no azotamo
en la antífona.
COSME. _Es que pagan_
_por donde pecan_.»]
[Nota 321: Toda esta reyerta con unos extranjeros es, como advirtió
Pérez y González, reminiscencia e imitación de un pasaje quevediano de
_La Hora de todos y la Fortuna con seso_: «Venían tres franceses por las
montañas de Vizcaya a España, el uno con un carretoncillo de amolar
tijeras y cuchillos por babador, el otro con dos corcovas de fuelles y
ratoneras, y el tercero con un cajón de peines y alfileres. Topólos en
lo más agrio de una cuesta descansando un español que pasaba a Francia a
pie, con su capa al hombro. Sentáronse a descansar a la sombra de unos
árboles: trabaron conversación.» Departen largamente, y en la plática
sale a relucir el sanar de lamparones el Rey de Francia, y al cabo los
cogió _la hora_ y desatinando la cólera al español, dijo: «Los demonios
me están retentando de mataros a puñaladas, y abernardarme, y hacer
Roncesvalles estos montes. Los _bugres_, viéndole demudado y colérico,
se levantaron con un zurrido _monsiur_, hablando galalones, pronunciando
el _mon diú_ en tropa, y la palabra _coquín_». Y enrédase gran batahola,
hasta que unos pasajeros los desparten y se llevan al español a las
ancas de una mula.]
[Nota 322: De _Peralbillo_ o _Peroalbillo_, lugar cercano a Ciudad
Real en donde la Santa Hermandad ajusticiaba, asaeteándolos, a los
malhechores, dijo Pedro de Medina en su _Libro de grandezas y cosas
memorables de España_ (Sevilla, M.D.xlix, fol. lxxxiij): «Saliendo yo
desta ciudad para Toro, vi junto al camino en ciertas partes hombres
asaetados en mucha cantidad, mayormente en vn lugar que se dize
Peraluillo, y más adelante en vn cerro alto a donde está el arca, que es
vn edificio en que se echan los huesos destos asaetados después que se
caen de los palos....» Por esto último llama Vélez _cecinas_ a tales
despojos humanos, añadiendo de _Gestas_, en recuerdo del Mal Ladrón.]
[Nota 323: _Bohemio_, según el _Diccionario_ de autoridades, era
«especie de ropa o capa pequeña al modo de capotillo, que pudo traher su
nombre de la provincia de Boemia». Franciosini, en su _Vocabulario
español e italiano_, había dicho de esta prenda: «un _mantelleto
cortissimo, che in Ispagna soglion portar le donne quando vanno di
fuora_.»]
[Nota 324: Era el _chapín_--según Covarrubias--«calçado de las
mugeres, con tres o quatro corchos: y algunas ay que llevan treze por
dozena....» Dice Vélez _con plata_, porque acostumbraban poner a los
chapines virillas de plata, tan anchas a las veces como indicó Tirso en
el acto I de _La Huerta de Juan Fernández:_
«TOMASA. ...No gastara la mulata
manto fino de Sevilla,
_ni cubriera la virilla
el medio chapín, de plata_....»
Y llegó a ser tan general lo de las _virillas de plata_, que los tenían
con tal adorno hasta las cortesanas de medio pelo. Quevedo pinta con
chapines de esta clase a una cortesana ociosa (Musa VI):
«A la jineta sentada
sobre un bajo taburete,
con su avantalillo blanco
y su vestidillo verde,
en valoncilla redonda
y perlas con brazaletes,
con apretador de vidro
y rizas entrambas sienes,
con herraduras de plata
y faldellín de ribetes....»
Los chapines se ponían sobre los zapatos; pero, pues yendo las
comediantas en sus jamugas, no los habían de llevar puestos, llevábanlos
_colgando de los respaldares_, como dice el autor.]
[Nota 325: Refiérese a los cuellos que llamaron _valonas_. Los
llevaban estos comediantes en los sombreros, para no ajarlos ni
ensuciarlos por el camino.]
[Nota 326: Dice festivamente _ciclanes de estribos,_ para indicar
que llevaban uno, y no dos. _«Ciclán_--Dice Oudin en su _Tresor--vn qui
n'a qu'vn testicule, que nous disons leger d'vn grain.»_]
[Nota 327: Así, _le sirven_, en la edición original. El señor
Bonilla añadió entre corchetes la _s_ que gramaticalmente falta; yo no,
porque más bien que a supresión mecánica de una de dos letras iguales e
inmediatas, hubo de deberse esta omisión a emplear el _le_ como dativo
de plural, fenómeno sobre el cual, anotando el _Quijote_, llamé la
atención más de una vez (II, 217, 6; III, 106, I; VII, 329, II, y VIII,
67, 3).]
[Nota 328: _Representantas_, como lo dijo Lope en el epígrafe de uno
de sus sonetos, mal que pese a los feministas de hoy, que quieren que se
diga _la consejero, la catedrático y_ aun la _maestro_. Cervantes decía
_preguntanta (Quijote,_ II, 62).]
[Nota 329: _Recalcado_, como adverbio: _recalcadamente_. Otro autor,
no recuerdo cuál (quizás Quevedo), llamó _hablar jeringado_ al hablar
así, y está muy propiamente dicho, porque denota bien que salen las
palabras premiosamente alquitaradas y como empujadas por el émbolo de
una jeringa. _Recalcado_ y _jeringado_, lo mismo que en otras calendas,
siguen hablando hoy los malos cómicos, dentro y fuera del teatro.]
[Nota 330: Los escritores de la última moda _(dernier cri_, suelen
decir ellos) omitirían hoy la preposición y escribirían galicadamente:
«... _que habían robado Lisboa, asombrado Córdoba y escandalizado
Sevilla_, y que _habían de despoblar Madrid_....» Y es lo peor que, como
todo se pega, menos lo bonito, hasta periódicos que siempre blasonaron
de escribir a lo castizo han entrado por la pésima costumbre de
prescindir de esa preposición en tales casos.]
[Nota 331: Probablemente sería persona de carne y hueso este
_tundidor de Écija,_ poeta a ratos. A vivir todavía mi buen amigo
ecijano don Manuel Ostos y Ostos, él, con aquella grande afición que
siempre tuvo a la historia de su ciudad, buscaría y rebuscaría, hasta
hallar noticias de este autor de loas mencionado por su ilustre paisano
Luis Vélez de Guevara.]
[Nota 332: _Severo_, en la acepción de _grave, serio, mesurado_,
como y indiqué en otro lugar (99, 8)[263].]
[Nota 333: Este verso, que en la edición original está impreso a
renglón tirado, como prosa, es del conocidísimo romance de Nerón:
«Mira Nero de Tarpeya
a Roma cómo se ardía;
gritos dan niños e viejos,
_y él de nada se dolía.»_]
[Nota 334: _Perdigado_ es, ciertamente, como dice el señor Bonilla
con Covarrubias, «el que está señalado para hacer alguna justicia del».
Pero, siendo eso, es también algo más: pruébalo el no convenir al
_perdigado_ del texto la definición del _Tesoro. Perdigarse_ es,
figuradamente, «disponerse a hacer bueno o malo», como dice Correas en
su _Vocabulario de refranes_ ..., página 601 _a_, y _perdigar_, según el
léxico de la Academia, «disponer o preparar una cosa para un fin». Ahora
sí se entiende el lugar del texto.]
[Nota 335: _De allá: de Dinamarca_, dicho irónicamente por alusión a
Oriana, la fiel amada y amante de Amadis de Gaula, a la cual se suele
llamar _la Doncella de Dinamarca_ en la historia de este caballero
andante. Asimismo la recuerda Tomás en _La Ilustre fregona_ de
Cervantes, a propósito de las desenvueltas mozas de la posada del
Sevillano: «¡Mirad qué _doncellas de Dinamarca_ nos había ofrecido la
suerte esta noche!»]
[Nota 336: Refiérese a Andrés de Claramonte y Corroy, famoso
escritor y representante murciano.]
[Nota 337: En la edición príncipe, por errata, _entre los dos_.]
[Nota 338: _En la legua_, o, lo que es lo mismo, _entre los cómicos
de la legua_, a la manera que se decía _en el siglo_ y _en la
religión._]
[Nota 339: _Amarilis_, nombre con que era conocidísima la célebre
comedianta María de Córdoba, mujer de Andrés de la Vega, autor de
comedias, es decir, director y empresario de compañía.]
[Nota 340: La expresión es elíptica al par que hiperbólica: quiere
decir que no sabría, no ya representar lo que representaba ella aun con
lo más humilde: con su zapato; pero _ni mirarlo_ siquiera.]
[Nota 341: Se refiere, como dice el señor Bonilla, a la comedia del
bizarro ingenio valenciano intitulada _Dido y Eneas_.]
[Nota 342: Devolviendo una imputación ofensiva, o rechazando una
exigencia inadmisible, solía y suele añadirse, por énfasis _y tu alma_,
o _y su alma_, bien que no lo registre el _Diccionario_. Véanse algunos
ejemplos. Pérez de Montalván, en la jorn. I de _Santo Domingo en
Soriano_:
«PIERRES. ...Pero llégate al difunto
y pregúntale a qué viene.