[AL EXCMO. SR. D. RODRIGO DE SANDOVAL,
DE SILVA, DE MENDOZA Y DE LA CERDA,
PRÍNCIPE DE MÉLITO, DUQUE DE PASTRANA,
DE ESTREMERA Y FRANCAVILA, ETC.]
Excelentísimo señor:
La generosa condición de V.E., patria general de los ingenios, donde
todos hallan seguro asilo, ha solicitado mi desconfianza para rescatar
del olvido de una naveta[39], en que estaba entre otros borradores míos,
este volumen que llamo _El Diablo Cojuelo_, escrito con particular
capricho, porque al amparo de tan gran Mecenas salga menos cobarde a dar
noticia de las ignorancias del dueño. A cuya sombra excelentísima la
invidia me mirará ociosa, la emulación muda, y desairada la
competencia; que con estas seguridades no naufragará esta novela y podrá
andar con su cara descubierta por el mundo. Guarde Dios a V.E., como sus
criados deseamos y hemos menester.
Criado de V.E., que sus pies besa,