Cómo se despide el Balijero y desciende su criado, y duermen hasta
que vino Trigo.
_Balij._ Mi vida, dame licencia.
_Loz._ Mi señor, no me lo mandeis, que no quiero que de mí se parta
tal contenteza.
_Balij._ Señora, es tarde, y mi oficio causa que me parta y quede
aquí sempiterno servidor de vuestro merecimiento.
_Loz._ Por mi amor, que salga pasico y cierre la puerta.
_Balij._ Sí haré, y besaros de buena gana.
_Loz._ Soy suya.
_Balij._ Mirá, hermano, abríme y guardá bien vuestra ama, que duerme.
_Ramp._ Señor, sí, andá nora buena.
_Loz._ A tu tia esa campona.
_Ramp._ ¿Haos pagado?
_Loz._ ¿Y pues? Siete buenas y dos alevosas, con que me gané estas
axorcas.
_Ramp._ Bueno si durase.
_Loz._ Mirá, dolorido, que de aquí adelante que sé cómo se baten las
calderas, no quiero de noche que ninguno duerma conmigo sino vos,
y de dia comer de todo, y desta manera engordaré, y vos procurá de
arcarme la lana si quereis que texa cintas de cuero; andá, entrá y
empleá vuestra garrocha, entrá en coso, que yo os veo que venís como
estudiante que durmió en duro, que contaba las estrellas.
_Ramp._ ¿Y vos qué pareceis?
_Loz._ Dilo tú por mi vida.
_Ramp._ Pareceis barqueta sobre las ondas con mal tiempo.
_Loz._ A la par á la par lleguemos á Xodar, duérmete y callemos, que
sendas nos tenemos. Parece que siento la puerta, ¿quién será?
_Ramp._ Trigo es, por vida del Dio.
_Loz._ Andá, abrilde.
_Trig._ ¿Cómo os va, señora? que yo mi parte tengo del trabajo.
_Ramp._ No cureis, que de aquí á poco no os habrémos menester, que
ya sabe ella más que todos.
_Trig._ Por el Dio, que un fraile me prometió de venilla á ver, y es
procurador del convento, y sale de noche con cabellera, y mirá que
os proveerá á la mañana de pan é vino y á la noche de carne y de las
otras cosas; todo lo toma á tarja, y no le cuesta sino que vos vais
al horno y al regaton y al carnicero, y así de las otras cosas, salvo
de la fruta.
_Loz._ No cureis, haceldo vos venir, que aquí le sabrémos dar la
manera, fraile ó qué, venga que mejor á él que á Salomon enfrenaré,
pues de ésos me echá vos por las manos, que no hay cosa tan sabrosa
como comer de limosna.
_Trig._ Señora, yo os he hallado una casa de una señora rica, que es
estada cortesana, y agora no tiene sino dos señores que la tienen á
su posta, y es servida de esclavas como una reina, que está parida, y
busca una compañía que la gobierne su casa.
_Loz._ ¿Y dónde mora?
_Trig._ Allá detras de Bancos; si is allá esta tarde, mirá que es una
casa nueva pintada y dos gelosías y tres encerados.
_Loz._ Sí haré, por conocer y experimentar, y tambien por comer á
expensas de otrie, que, como dicen, ¿quién te enriqueció? quien te
gobernó.
_Trig._ Mirá que está parida y no os dexará venir á dormir á casa.
_Loz._ No me curo, que Tragamalla dormirá aquí y tomarémos una casa
más cerca.
_Trig._ ¿Para qué, si ella os da casa y lecho y lo que habeis de
menester?
_Loz._ Andá, que todavía mi casa y mi hogar cien ducados val. Mi casa
será como faltriquera de vieja, para poner lo mal alzado y lo que se
pega.
_Trig._ Con vos me entierren, que sabeis de cuenta; vé dó vas, y como
vieres ansí haz, y como sonaren ansí bailarás.