Cómo se supo dar la manera para vivir, que fué menester que usase
audancia (_pro sapientia_).
Entrada la señora Lozana en la alma ciudad, y proveida de súbito
consejo, pensó: yo sé muncho, si agora no me ayudo en que sepan
todos mi saber, será ninguno; y siendo ella hermosa y habladera,
decia á tiempo, y tinie gracia en cuanto hablaba, de modo que embaia
á los que la oian; y como era plática y de gran conversacion, é
habiendo siempre sido en compañía de personas gentiles, y en muncha
abundancia, y viéndose que siempre fué en grandes riquezas y convites
y gastos, que la hacian triunfar, y decia entre sí: si esto me falta,
seré muerta, que siempre oí decir que el cibo usado es el provechoso;
y como ella tenía gran ver é ingenio diabólico y gran conocer, y en
ver un hombre sabía cuánto valia, y qué tenía, y qué la podia dar, y
qué le podia ella sacar; y miraba tambien cómo hacian aquéllas que
entónces eran en la ciudad, y notaba lo que le parecia á ella que le
habia de aprovechar, para ser siempre libre y no sujeta á ninguno,
como despues verémos; y acordándose de su patria, quiso saber luégo
quién estaba aquí de aquella tierra, y aunque fuesen de Castilla, se
hacia ella de allá por parte de un su tio, y si era andaluz, mejor,
y si de Turquía, mejor, por el tiempo y señas que de aquella tierra
daba; y embaucaba á todos con su gran memoria, halló aquí de Alcalá
la Real, y allí tenía ella una prima, y en Baena otra, en Luque, y en
la peña de Martos natural parentela; halló aquí de Arjona y Arjonilla
y de Montoro, y en todas estas partes tenía parientas y primas,
salvo que en la Torre Don Ximeno que tenía una entenada, y pasando
con su madre á Jaen, posó en su casa, y allí fueron los primeros
grañones que comió con huesos de tocino; pues como daba señas de la
tierra, halló luégo quien la favoreció, y diéronle una cámara en
compañía de unas buenas mujeres españolas; y otro dia hizo quistion
con ellas sobre un jarillo, y echó las cuatro las escaleras abaxo; y
fuése fuera, y demandaba por Pozo Blanco, y procuró entre aquellas
camiseras castellanas cualque estancia ó cualque buena compañía; y
como en aquel tiempo estuviese en Pozo Blanco una mujer napolitana
con un hijo y dos hijas, que tenian por oficio hacer soliman, y
blanduras, y afeites, y cerillas, y quitar cejas y afeitar novias,
y hacer mudas de azúcar candi y agua de azofeifas, y cualque vuelta
apretaduras, y todo lo que pertenecia á su arte tenian sin falta,
y lo que no sabian se lo hacian enseñar de las judías, que tambien
vivian con esta plática, como fué Mira, la judía que fué de Murcia,
Engracia, Perla, Jamila, Rosa, Cufra, Cintia y Alfarutia, y otra
que se decia la judía del vulgo, que era más plática y tinie más
conversacion; y habeis de notar que pasó á todas en este oficio, y
supo más que todas, y dióle mejor la manera, de tal modo, que en
nuestros tiempos podemos decir que no hay quien use el oficio mejor
ni gane más que la señora Lozana, como abaxo dirémos, que fué entre
las otras como Avicena entre los médicos; _non est mirum acutissima
patria_.