Sabiendo yo que vuestra señoría toma placer cuando oye hablar
en cosas de amor, que deleitan á todo hombre, y máxime cuando
siente decir de personas que mejor se supieron dar la manera
para administrar las cosas á él pertenecientes, y porque en
vuestros tiempos podeis gozar de persona que para sí y para sus
contemporáneas, que en su tiempo florido fueron en esta alma cibdad,
con ingenio mirable y arte muy sagaz, diligencia grande, vergüenza
y conciencia, por el cerro de Úbeda, ha administrado ella y un su
pretérito criado, como abaxo dirémos, el arte de aquella mujer que
fué en Salamanca, en tiempo de Celestino segundo, por tanto he
derigido este retrato á vuestra señoría, para que su muy virtuoso
semblante me dé favor para publicar el retrato de la señora Lozana,
y mire vuestra señoría que solamente diré lo que oí y vi, con ménos
culpa que Juvenal, pues escribió lo que en su tiempo pasaba; y si
por tiempo alguno se maravillase que me puse á escribir semejante
materia, respondo por entónces que _epístola enim non erubescit_, y
asimismo que es pasado el tiempo que estimaban los que trabajaban
en cosas meritorias. Y como dice el coronista Fernando del Pulgar,
así daré olvido al dolor, y tambien por traer á la memoria munchas
cosas que en nuestros tiempos pasan, que no son laude á los presentes
ni espejo á los á venir; y así vi que mi intencion fué mezclar
natura con bemol, pues los santos hombres, por más saber, y otras
veces por desenojarse, leian libros fabulosos y cogian entre las
flores las mejores; y pues todo retrato tiene necesidad de barniz,
suplico á vuestra señoría se lo mande dar, favoreciendo mi voluntad,
encomendando á los discretos letores el placer y gasajo que de leer á
la señora Lozana les podrá suceder.
ARGUMENTO EN EL CUAL SE CONTIENEN TODAS LAS PARTICULARIDADES QUE HA
DE HABER EN LA PRESENTE OBRA.
Decirse ha primero la ciudad, patria y linaje, ventura, desgracia y
fortuna, su modo, manera y conversacion, su trato, plática y fin,
porque solamente gozará de este retrato quien todo lo leyere.
Protesta el autor que ninguno quite ni añada palabra ni razon ni
lenguaje, porque aquí no compuse modo de hermoso decir, ni saqué de
otros libros, ni hurté elocuencia, porque para decir la verdad poca
elocuencia basta, como dice Séneca; ni quise nombre, salvo que quise
retraer muchas cosas retrayendo una, y retraxe lo que vi que se
debría retraer; y por esta comparacion que se sigue, verán que tengo
razon.
Todos los artífices que en este mundo trabajan, desean que sus
obras sean más perfectas que ningunas otras que no jamas fuesen. Y
vése mejor esto en los pintores que no en otros artífices, porque
cuando hacen un retrato, procuran sacallo del natural, é á esto se
esfuerzan, y no solamente se contentan de mirarlo é cotejarlo, mas
quieren que sea mirado por los transeuntes é circunstantes, y cada
uno dice su parecer, mas ninguno toma el pincel y emienda, salvo el
pintor que oye y ve la razon de cada uno, y así emienda, cotejando
tambien lo que ve más que lo que oye; lo que munchos artífices no
pueden hacer, porque despues de haber cortado la materia y dádole
forma, no pueden sin pérdida emendar. Y porque este retrato es tan
natural, que no hay persona que haya conocido la señora Lozana en
Roma ó fuera de Roma, que no vea claro ser sacado de sus actos y
meneos y palabras, y asimismo porque yo he trabajado de no escrebir
cosa que primero no sacase en mi dechado la labor, mirando en ella
ó á ella. Y viendo vi muncho mejor que yo ni otro podrá escrebir, y
diré lo que dixo Eschínes, filósofo, leyendo una oracion ó proceso
que Demóstenes habia hecho contra él; no pudiendo expremir la muncha
más elocuencia que habia en el dicho Demóstenes, dixo: ¿qué haría si
oyérades á él? (_quod si ipsam audissetis bestiam_), y por eso verná
en fábula muncho más sábia la Lozana que no mostraba, y viendo yo en
ella munchas veces maneras y saber que bastaba para cazar sin red,
y enfrenar á quien muncho pensaba saber, sacaba lo que podia, para
reducir á memoria, que en otra parte más alta (que una picota) fuera
mejor retraida que en la presente obra; y porque no le pude dar mejor
matiz, no quiero que ninguno añada ni quite; que si miran en ello,
lo que al principio falta se hallará al fin; de modo que por lo poco
entiendan lo muncho más ser como deducion de canto llano, y quien el
contrario hiciera, sea siempre enamorado y no querido. Amén.
Comienza la historia ó retrato sacado del Jure cevil
natural de la señora Lozana, compuesto el año
mill y quinientos y veinte é cuatro, á treinta
dias del mes de Junio, en Roma, alma
cibdad; y como habia de ser partido
en capítulos, va por mamotretos,
porque en semejante
obra mejor
conviene.