Pocas obras podrán encontrarse con tanto derecho á figurar en una
coleccion de libros españoles raros ó curiosos, como la que contiene
el presente volúmen; con decir que de ella no se conoce más que un
solo ejemplar impreso, queda justificada su extremada rareza; y si á
esto se añade el que hasta hace poco tiempo era obra completamente
desconocida, y la materia de que trata, son motivos bastantes,
á nuestro juicio, para calificar este libro como uno de los más
curiosos que se han escrito en lengua castellana.
No sólo no existia ejemplar en ninguna de las bibliotecas de los
aficionados á esta clase de libros, sino que ni Nicolas Antonio,
ni La Serna Santander, ni Moratin, ni Salvá, ni Brunet, ni otro
alguno de los que han escrito sobre bibliografía, citan _La Lozana
Andaluza_ entre las obras escritas en el siglo XVI. Fué el primero
que la encontró en la Biblioteca imperial de Viena nuestro querido
amigo y distinguido bibliófilo el Sr. D. Pascual de Gayángos, quien
en su excelente introduccion á los libros de caballerías[1], no sólo
hizo mencion de ella, sino que dió á conocer el nombre de su autor;
la incluyó despues el Sr. la Barrera en su _Catálogo bibliográfico y
biográfico del teatro antiguo español_, en donde la clasifica entre
las Celestinas; opinion, por respetable que sea, con la cual no
estamos conformes, pues el autor no tomó como modelo á ésta, aunque
la citase en la portada, ni nada de comun tiene _La Lozana_, viviendo
de su astucia y arte, pero «sin engañar á persona honesta», con la
tercera, que sólo se ocupa en seducir á una doncella de buena casa y
costumbres, que es el argumento de la Celestina y de la mayor parte
de sus imitaciones, que fueron bastantes.
[1] «Biblioteca de Autores Españoles. _Libros de Caballerías_,
con un discurso preliminar y un catálogo razonado, por D. Pascual
de Gayángos.» Madrid, M. Rivadeneyra, 1857.
Otro fué el modelo que tuvo presente el autor de _La Lozana_ al
escribir su obra, y éste fué, en nuestro sentir, Pietro Aretino:
despues de leer los _Raggionamenti_ y la _Puttana errante_, se
comprende perfectamente que Delicado, que estuvo tanto tiempo en
Italia, cuya lengua poseia, y por lo tanto, que debia conocer esta
clase de obras, escribiese la suya; así tambien se explica lo obsceno
de su lenguaje, comparable sólo á su modelo, y no á las Celestinas, á
todas las cuales deja muy atras bajo este punto de vista. Como nadie,
que sepamos, habia creido que en nuestra patria tuviese imitadores
el Aretino, creemos que en este concepto es tambien una novedad la
obra de que nos ocupamos.
Salió á luz el _Retrato de la Lozana Andaluza_, sin el nombre del
autor, «porque siendo noble por su oficio, calló el nombre por no
vituperar el oficio escribiendo vanidades»; pero al ver el éxito
de su obra, no teme ya vituperar su oficio, y en la introduccion
que escribió al libro tercero del _Primaleon_ dice: «como lo fuí
yo cuando compuse _La Lozana_ en el comun hablar de la polida
Andalucía»; primera noticia por la cual se sabe que el clérigo
Francisco Delicado ó Delgado, vicario, segun se titula del Valle de
Cabezuela, y corrector de este libro caballeresco, era el autor de la
obra con que hoy damos principio á nuestra COLECCION.
Pocas son las noticias que podemos dar de Delicado, puesto que se
reducen á lo que él mismo ha querido decirnos en las obras que,
escritas por él, han llegado hasta nosotros; de ellas se deduce que,
á pesar de decir várias veces ser natural de Mártos, no lo era en
realidad, se habia criado en esta villa, de donde era su madre, pero
él nació en el mismo punto que su padre, es decir, en Córdoba ó en
algun pueblo de su diócesis[2], á la cual nunca perteneció Mártos.
Fué discípulo de Antonio de Lebrixa, y siguió el estado eclesiástico,
pasando despues á Italia, y permaneciendo en Roma desde 1523 hasta
1527, en que presenció el asalto y saco de esta ciudad por el
ejército mandado por el Condestable de Borbon; de ella salió cuando
la evacuaron las tropas, temeroso de la venganza que los naturales
pudiesen tomar de los españoles, que tanto les habian maltratado;
fijando su residencia en Venecia, donde se dedicó á escribir obras
que de todo tenian ménos de devocion, y en donde, hallándose falto
de recursos, dió á la imprenta y publicó hácia 1528, sin nombre de
autor, el «_Retrato de la Lozana Andaluza_, en lengua española muy
clarísima», obra que habia escrito en Roma cuatro años ántes, y que
no pensaba publicar hasta haberla corregido y enmendado, pero de
cuya publicacion no se arrepentia, porque, segun asegura, le fué más
provechosa á sus intereses que otras muchas que tenía manuscritas,
y alguna que habia publicado, como el tratado _De consolatione
infirmorum_, del cual no tenemos otra noticia más de lo que él dice,
que lo escribió para quitar la melancolía de los que se encontrasen
enfermos como él; no hemos podido averiguar en qué punto ni año se
imprimió este tratado, ni sabemos tampoco exista ningun ejemplar.
[2] _La Lozana Andaluza_, pág. 239.
Continuó viviendo en Venecia, donde el mismo año ó al siguiente de
publicar _La Lozana_ imprimió un opúsculo sobre la curacion de _Il
mal Franceso_[3], el cual se ha hecho tambien extremadamente raro.
Dedicó esta obra á tres médicos italianos, y al final de ella se
encuentra un privilegio concedido al autor por Clemente VII en Roma,
á 4 de Diciembre de 1526, en el cual se llama á Delicado Francisco
Delgado, que es lo que nos hace dudar de cuál de los dos es su
verdadero apellido.
[3] «El modo de adoperare el legno de India occidentale
salutifero remedio a ogni piaga et mal incurabile, et si guarisca
il mal Franceso; operina de misser pre. Francisco Delicado.» _Al
fin_: «Impressum Venetiis sumptibus vener. presbiteri Francisci
Delicati Hispani de opido Martos, die 10 Februarii 1529.» En 4.º,
de ocho fólios y letra gótica.
Hasta 1533, sólo sabemos que permaneció en Venecia, en donde llegó á
adquirir crédito de hombre entendido y buen hablista entre todos los
aficionados á la literatura española, que entónces eran muchos en
Italia, y en este año, á instancias de su amigo el caballero sienés
Micer Pietro Ghinucij y de otros caballeros mantuanos, con objeto de
que conociesen libre de erratas y «corrigiéndolo de las letras que
trocadas de los impresores tenía este libro, espejo de la gramática
española y modelo del decir», publicó su edicion del _Amadis de
Gaula_[4], una de las mejores que se hicieron en el siglo XVI de
este libro caballeresco: al final, despues de su nombre, es donde se
titula vicario del Valle de Cabezuela.
[4] «Los cuatro libros de _Amadis de Gaula_ nuevamente impresos
y historiados, 1533.» _Al fin_: «Fué empresa en la muy ínclita y
singular ciudad de Venecia, por maestro Juan Antonio de Sabia,
impresor de libros, á las espesas de M. Juan Bautista Pedrazana
é Compañon, mercadante de libros. Está al pié del puente de
Rialto, é tiene por enseña una torre. Acabóse en el año 1533, á
dias siete del mes de Setiembre. Fué revisto, corrigiéndolo de
las letras que trocadas de los impresores eran, por el vicario
del Valle de Cabezuela, Francisco Delicado, natural de la Peña de
Martos.»
Animado seguramente con el éxito de su publicacion, emprendió en el
siguiente año de 34 la del _Primaleon_[5], que es, no sólo la más
bella, sino la mejor que de este libro se ha hecho, pues Delicado,
no sólo restableció su verdadero texto, sino que introdujo en él las
variaciones que su buen gusto y su crítica le aconsejaron[6]. Con
esta última obra concluyen las noticias que de él tenemos, ignorando
si publicó alguna otra, y el año y lugar donde murió, pues han sido
inútiles nuestras investigaciones en uno y otro sentido.
[5] «Los tres libros del muy esforzado caballero Primaleon et
Polendos, su hermano, hijos del emperador Palmerin de Oliva.»
_Al fin_: «Acabóse de imprimir en la ínclita ciudad del Senado
veneciano, hoy primero dia de Hebrero del presente año de mil
y quinientos et treinta quatro del nacimiento del nuestro
Redemptor, y fué impreso por M. Juan Antonio de Nicolini de
Sabio. Á las espesas de M. Juan Batista Pedrezan, mercader de
libros que está al pié del puente de Rialto, é tiene por enseña
la Torre. Estos tres libros, como arriba vos diximos, fueron
corregidos y enmendados de las letras que trastrocadas eran por
el vicario del Valle de Cabezuela, Francisco Delicado, natural de
la Peña de Martos.»
[6] Gayángos en su discurso preliminar á _Los libros de
Caballerías_, nota en la pág. XXXIX.
Hemos dicho, al principio de esta advertencia, que el Sr. D. Pascual
de Gayángos fué el primero que en la Biblioteca imperial de Viena
encontró el único ejemplar conocido desde entónces de _La Lozana_; de
él sacó copia esmeradísima, que posee hoy la Nacional de esta córte,
y otra que guarda en su rica y escogida librería; las dos nos han
servido para esta impresion, habiéndolas trascrito con escrupulosa
exactitud hasta en algun pasaje ó palabra que, ó no se entiende
bien, ó parece equivocada; no hemos hecho lo mismo respecto á la
ortografía, en que hemos seguido la corriente en cuanto no altere el
sonido de las voces, empleando tambien la puntuacion que hoy se usa,
como pensamos hacer con todas las demas obras que han de formar esta
COLECCION.