XXIV

Y excitando su afán calenturiento

tanta grandeza y tanto poderío,

de la codicia el persuasivo acento

grítale audaz: --¡El cielo está vacío!

¿A quién temer?-- Y ronca y sin aliento

la muchedumbre grita: --¡Todo es mío!--

Las cien mejores poesías (lí­ricas) de la lengua castellana · 第 104 / 133 题