XVIII

¡Libertad, libertad! No eres aquella

virgen, de blanca túnica ceñida,

que vi en mis sueños pudibunda y bella.

No eres, no, la deidad esclarecida

que alumbra con su luz, como una estrella,

los oscuros abismos de la vida.

Las cien mejores poesías (lí­ricas) de la lengua castellana · 第 98 / 133 题