DON GASPAR NÚÑEZ DE ARCE

_93. Estrofas_

I

La generosa musa de Quevedo

desbordose una vez como un torrente

y exclamó llena de viril denuedo:

«No he de callar, por más que con el dedo,

ya tocando los labios, ya la frente,

silencio avises o amenaces miedo.»

Las cien mejores poesías (lí­ricas) de la lengua castellana · 第 83 / 133 题