ESPOSA

¡Ay, quién podrá sanarme!

Acaba de entregarte ya de vero,

No quieras enviarme

De hoy ya más mensajero,

Que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,

De ti me van mil gracias refiriendo,

Y todos más me llagan,

Y déjame muriendo

Un no sé qué que quedan balbuciendo.

Mas ¿cómo perseveras,

Oh vida, no viviendo donde vives,

Y haciendo porque mueras

Las flechas que recibes,

De lo que del Amado en ti concibes?

¿Por qué, pues has llagado

A aqueste corazón, no le sanaste?

Y pues me le has robado,

¿Por qué así lo dejaste,

Y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,

Pues que ninguno basta a deshacellos,

Y véante mis ojos,

Pues eres lumbre de ellos

Y solo para ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,

Y máteme tu vista y hermosura:

Mira que la dolencia

De amor, que no se cura

Sino con la presencia y la figura.

¡Oh cristalina fuente,

Si en esos tus semblantes plateados

Formases de repente

Los ojos deseados

Que tengo en mis entrañas dibujados!

Apártalos, Amado,

Que voy de vuelo.

Las cien mejores poesías (lí­ricas) de la lengua castellana · 第 21 / 133 题