Comprende este tomo cien poesías líricas escogidas entre lo mejor de la
literatura española antigua y moderna, excluyendo los autores vivos. No
se nos oculta la dificultad de esta selección, en que tanta parte puede
tener el gusto individual, ni presumimos tanto del nuestro que estemos
seguros de haber logrado constantemente el acierto. Hemos procurado,
sin embargo, no omitir ninguna de las poesías ya consagradas por la
universal admiración, ni dar entrada a ninguna que no tenga a nuestros
ojos mérito positivo, aunque no siempre llegue a la absoluta perfección
formal. Hay en algunas de estas composiciones rasgos de mal gusto
propios de una época o escuela determinada, pero hubiera sido temeridad
borrarlos, porque la integridad de los textos es la primera obligación
que la crítica impone al colector de toda antología por diminuta y
popular que sea.
Hemos prescindido de las poesías anteriores al siglo XV porque
exigirían comentario filológico, inoportuno en la ocasión presente. Las
pocas que insertamos del siglo XV son de belleza indudable y de fácil
lectura para todo el mundo. El mayor espacio de nuestra colección va
dedicado naturalmente a la edad de oro de nuestra lírica (siglo XVI
y principios del XVII). Se notarán en ella omisiones que nos duelen
mucho, pero que eran inevitables dentro de los estrechos límites
impuestos a nuestro plan: _spatiis exclusas iniquis_. Nada hemos puesto
de Castillejo, de Acuña, de Valbuena, de Jáuregui, y otros preclaros
ingenios, y hemos tenido que reducir a muy pocas muestras el tesoro
poético de Góngora, de Lope de Vega y de Quevedo.
Nuestra tarea era relativamente fácil tratándose del siglo XVIII,
el mas prosaico de nuestra historia literaria, pero se tornaba
dificilísima respecto de la opulenta producción poética del siglo XIX,
que sin ser superior a la antigua como lo ha sido en Francia y en otras
partes, ha continuado con nuevo espíritu la tradición de las formas
líricas, las ha remozado a veces merced al impulso genial de los poetas
y al contacto con extrañas literaturas, y ofrece buen numero de obras
ya sancionadas por el común aplauso. En esta parte más que en ninguna
solicitamos y esperamos indulgencia.
Aunque se titulan _líricos_ los poemas de esta colección, no ha de
entenderse esta palabra en sentido tan riguroso que excluya algunas
narraciones poéticas breves en que se entremezcla lo épico con lo
lírico. Esta salvedad, que a todas las literaturas alcanza, tiene más
propio lugar en la castellana, que siempre ha conservado rastros de
su origen épico. Por eso incluimos algunos romances antiguos, de los
de tono más lírico, y un par de leyendas de los dos grandes poetas
románticos Zorrilla y el Duque de Rivas.
El orden en que van colocadas las poesías no siempre es estrictamente
cronológico, porque se ha atendido a la sucesión de escuelas y formas
artísticas.