La insurreccion sirvió de pretexto á la corona para la negacion de
los derechos políticos á la colonia y el rigor de las restricciones
comerciales.
Nicholson, Gobernador en 1698, llegó á proponer la concentracion de las
colonias, todas en un solo cuerpo, con un virey á la cabeza.
Por último, la conducta del Parlamento, más tiránica y servil que la de
los reyes mismos, fué la que preparó con mayor eficacia la separacion
de los dos pueblos.
Tracemos ahora con la brevedad posible la historia de la Colonia del
Norte, llamada Colonia Plimouth y más tarde Nueva Inglaterra.
Esta, como observa Laboulaye, es una denominacion un tanto arbitraria,
porque nunca ha existido provincia ó Estado de la Nueva Inglaterra;
pero es un título especial y característico, que designa cierta clase
de colonias que se distinguen del resto de América.
La Nueva Inglaterra es el panino del _yankee_ (corrupcion india de
la palabra englisch ó inglés), ese tipo que no se confunde con otro
alguno; áspero, audaz, perseverante, independiente, religioso, y el
hombre de negocios.
Los Estados hoy comprendidos en la Nueva Inglaterra, son Maine,
New-Hampshire, Vermont, Massachussets, Rhode-Island, y Conneticut.
Digamos algo de historia.
La vida y el establecimiento de la Nueva Inglaterra se debe al
sentimiento religioso, y de él se verán afluir las libertades, como de
un modo espontáneo y natural.
Conocida es del mundo la Reforma Protestante encabezada por Lutero;
plumas elocuentísimas han hecho patente su trascendencia y la
revolucion que agitó los espíritus.
Conocemos tambien las modificaciones severas de Calvino á los
principios del grande innovador, y se menciona en todas las historias
la secta de Brown, cuyas interpretaciones de la Reforma tuvieron
séquito maravilloso.
Para nuestro objeto, baste saber que desatada, implacable la
persecucion contra los llamados puritanos por la rigidez de sus
creencias y su apartamiento de la dependencia del poder temporal, se
redobló contra ellos la crueldad, hasta ordenarse su expulsion del
Reino Unido.
La doctrina de Brown no admite potestades ni categorías; en la Iglesia
admite creyentes; ellos nombran su pastor de entre sus miembros,
sin más requisito que merecer su confianza y que el electo proteste
profesar sus creencias. Todo se decide por el voto universal de la
congregacion de Cristo, como dice Milton.
Visiblemente, observa Laboulaye, la república estaba en gérmen en esta
doctrina de los puritanos.
Hé ahí á la Iglesia abrigando en su seno el embrion poderoso de la
democracia pura.
Hostigados los puritanos por la persecucion cada vez más y más cruel,
emigraron á Holanda; allí vieron que las recientes colonias de América
podrian ofrecerles asilo y campo para el desarrollo de sus creencias,
y obtuvieron fácilmente una concesion para trasladarse al nuevo
continente.
El 17 de Setiembre de 1620, despues de un riguroso ayuno, los _padres
peregrinos_ (_father pilgrims_), así llamados por el respeto de la
posteridad, se embarcaron en el navío llamado _Flor de Mayo_, célebre
más que otro alguno, por llevar en aquellos hombres los gérmenes
de ideas y de naciones que habian de asombrar al mundo por la
sorprendente eficacia de los principios liberales.
Aunque el destino de los peregrinos era á las orillas del rio Hudson,
el capitan del barco los desvió hácia el Este, y extenuados por la
fatiga, las enfermedades y la escasez, desembarcaron en la costa, al
pié de una roca, llamando á aquel paraje _Nuevo Plimouth_, en memoria
del último punto que habian abandonado en Inglaterra. La roca de
Plimouth es un objeto que hoy se ve con particular veneracion.
Poco ántes de desembarcar los peregrinos, sobre la cubierta de la _Flor
de Mayo_ firmaron, de comun acuerdo, un convenio en que estipulaban
hacer tan justas y tan equitativas leyes, ordenanzas, actas y
constituciones, como conviniese al bien y prosperidad de la colonia,
para lo cual se sometian á la más completa sumision y obediencia: esta
acta tiene fecha 11 de Noviembre de 1620.
Los principios de la colonia fueron penosísimos. Los colonos no veian
en torno de ellos, dice la historia, sino un país miserable y desolado,
lleno de animales y de hombres salvajes, de los que se ignoraban el
número y el grado de ferocidad. La tierra estaba cubierta de nieve y
sembrada de zarzas y malezas. Todo tenia un aspecto bárbaro. Detrás de
ellos no percibian sino el inmenso océano que los separaba del mundo
civilizado. Para encontrar un poco de paz y de esperanza no tenian más
arbitrio que dirigir sus miradas al cielo.
Como en Virginia, se quiso establecer el trabajo en comun, y esto
aumentó el malestar y el hambre. El error tuvo corta duracion, el
reparto de la propiedad devolvió el valor á los colonos, mujeres y
niños acudieron al trabajo, y á poco se estableció un comercio de
granos bastante lucrativo.
En cuanto al Gobierno, la igualdad era absoluta; entre los peregrinos,
la habian instituido y fomentado la persecucion y la pobreza. Así,
la democracia se escapaba, observa Laboulaye, del seno mismo de la
sociedad feudal, y la libertad política triunfaba al lado de la
libertad religiosa.
Un Gobierno nombrado por el sufragio universal, un Consejo de cinco
miembros y una Asamblea, tal fué la forma constitutiva de Nuevo
Plimouth.
Solicitaron su patente como concesion comercial, autorizando á William
Bradford; nadie se ocupó de la nueva colonia, hasta Cárlos II que negó
la concesion.
Anuláronse en seguida las concesiones á las colonias, y la de Nuevo
Plimouth fué incorporada á Masachussets, por la Carta de Guillermo y de
María, desde cuya época dejó de tener una historia particular.
La carta de la colonia de Masachussets se acordó al Marqués de
Buckingham y á algunos de sus compañeros distinguidos, que más bien
pensaban en vender las tierras que en irlas á colonizar.
Como la persecucion religiosa no se relajaba; como el número de
puritanos crecia y se hacia más ardiente su creencia con los
sufrimientos, y como el espectáculo que ofrecia la colonia de Plimouth
presentaba atractivos á sus sentimientos y á su sustraccion á la
tiranía que pesaba sobre ellos, muchos de esos puritanos abrieron
negociaciones con el Gran Consejo de Plimouth y lograron extensas
concesiones en Masachussets, Conneticut, New-Hampshire, Rhode-Island y
Maine.
En 1629, Cárlos I constituyó á varios comerciantes concesionarios, bajo
el nombre de Gobierno y Compañía de la Bahía de Masachussets, y le dió
una carta semejante á la que el mismo Rey concedió al Gran Consejo de
Plimouth.
Fué confiada la administracion á un Gobernador, un Vice y á un Consejo
de diez y ocho personas, elegidas por los _friemens_, ó como si
dijésemos, accionistas de la Compañía.
En virtud de esta carta, recibió Masachussets trescientos emigrantes
puritanos, á los que conducia, no la ambicion, no el amor á las
riquezas, sino el anhelo de escapar á la persecucion religiosa.
Uniéronse en sociedad religiosa, se estableció el culto, que consistia
en la predicacion.
Algunos emigrantes se separaron de aquel conjunto.
Pero la separacion de la metrópoli se hacia más y más sensible, el
espíritu de independencia cobraba en la práctica mayor desarrollo, y al
fin, dividiéndose la Asamblea en dos Cámaras, cada una con el derecho
de veto, se constituyeron las colonias en 1664. Las colonias de Rhode
Island, Conneticut y New-Hampshire tomaron el ejemplo de Masachussets.
La libertad religiosa y la política se consolidaban á la vez.
Las colonias de Providence y Rhode Island debieron su existencia al
sentimiento religioso, pero bajo un aspecto diferente.
La intolerancia de los puritanos de Masachussets hizo que reclamase los
fueros de la santidad de la conciencia, Sir Roger Williams, Ministro de
Salem.
"Prohibir á un hombre, decia el venerable Ministro, que se una á
personas de creencia diferente, era una violacion manifiesta del
derecho natural. Arrastrar á determinada Iglesia al que no cree, era
precipitarle á la hipocresía. Nadie debe sostener el culto contra su
voluntad."
Estas simples y grandes verdades encerraban el gran principio de la
separacion de la Iglesia y el Estado, de la creencia y la autoridad.
"Los magistrados, decia Roger Williams, no son sino agentes del pueblo,
no se les puede conferir autoridad espiritual."
"Separar de las almas el yugo que las oprime, es no solo hacer un acto
de justicia y caridad, es desenvolver una fuerza poderosa, es empeñar
todos los intereses y todas las conciencias en conservar la paz y la
libertad comun."
Proclamando y sosteniendo estas ideas, fundó Sir Roger la Colonia de la
Providencia, que se declaró abrigo de todas las conciencias perseguidas.
Por aquellos tiempos, Ana Hutchunson agitaba Masachussets con
cuestiones sobre la gracia y vasos de eleccion, ardian los ánimos, se
enfurecieron las sectas, se prescribieron penitencias y ayunos, y al
fin fueron condenadas las doctrinas de Ana, y ella desterrada de la
colonia.
El Ministro Roger dió asilo á los expulsos en las vecindades de
Providence, y así tuvo orígen Rhode Island.
Providence y Rhode Island se reunieron bajo este último nombre, tomando
por divisa un haz de flechas, con esta inscripcion: "Amor onicit omnia."
Al fin consiguieron los fundadores de la colonia su carta, en que se
consigna la más amplia libertad en materias religiosas y el ejercicio
de los derechos civiles.
En tiempo de Jacobo II se quisieron restringir las libertades
acordadas á Rhode Island, la colonia devolvió sus privilegios en 1686,
pero para recobrarlos en 1688 y conservarlos hasta 1776, desarrollando
aquellos principios sin modificacion alguna, hasta 1842.
A la rivalidad de dos de los principales Ministros puritanos de la
Colonia de Masachussets, Cotton y Hooker, debe Conneticut su nacimiento.
El último decidió emigrar con sus adictos y se estableció en el fértil
valle del Conneticut, donde ya habia instalados algunos holandeses
segregados del terreno de Manhattan, hoy New-York.
Organizóse la Colonia como las de Plimouth y Rhode Island, dominando el
espíritu puritano y el democrático.
Concedióse el derecho electoral á todos los ciudadanos. La legislatura
y los magistrados se eligieron por la mayoría del pueblo, y cada
distrito, segun su poblacion, eligió sus representantes.
Por ese tiempo se instalaba la Colonia de New-Haven, bajo la direccion
de Teófilo Eaton, Ministro religioso que fungió de Gobernador cerca de
veinte años.
Los colonos tuvieron su primera reunion bajo una encina, y Davenport,
su Ministro, les dirigió una fervorosa locucion.
Por la palabra y por la influencia de este Ministro, fué reconocido
que la Escritura era la regla perfecta de un Estado; que la pureza de
la fé, y la rigidez de la disciplina, son los grandes fines del órden
civil, y que por consiguiente, solo los miembros de la Iglesia tenian
los derechos de ciudadanos.
La palabra de Dios fué proclamada la sola regla de los negocios
públicos.
En Masachussets, como en New-Haven, el derecho criminal estaba tomado
literalmente del Levítico y del Exodo.
La idolatría, la hechicería, la blasfemia, la traicion, el asesinato,
el falso testimonio, el adulterio, etc., eran castigados con pena de
muerte, porque así lo habia ordenado Moisés.
Confundidos el magistrado y el sacerdote en unas mismas funciones, se
descendió hasta lo más íntimo de la vida para la reglamentacion; leyes
que se han conservado con el nombre de _leyes azules_.
Entraron en los reglamentos, vestidos, calzados, cintas y dijes; se
abolieron las pelucas, se prohibió el uso del tabaco, se caracterizó en
todo de austera, singular y extravagante, la comunion puritana; pero
en el fondo, las libertades todas se afianzaron en una moral sólida,
robustecida por la fé religiosa.
La forma de gobierno fué la de las otras colonias: Gobernador,
Asistentes ó Consejo, elegidos por el sufragio universal. Poder
absoluto para gobernarse por sí mismos los colonos. Jacobo II atacó la
colonia y las libertades de Conneticut como las otras; pero la noche
que se les exigió su carta constitutiva, en medio de un tumulto se
extinguieron las luces, se recogió la carta y se depositó en el hueco
de una encina que se conserva con la mayor veneracion.
Hé aquí en dos palabras la historia de New-Hampshire y Maine.
Ya hemos dicho al hablar de la primera planteacion de Masachussets,
que vendió algunas tierras trasmitiendo su concesion. De estas tierras
fueron las que adquirió la Compañía llamada de Lacoma, á cuyo frente
estaban Georges y Masson, que se las dividieron en dos secciones: la
del Este, que correspondió á Georges, tomó el nombre de Maine, en honor
de la reina Enriqueta, hija de Enrique IV, esposa de Cárlos I; el
Este se acordó á Masson, quien la llamó New-Hampshire, del nombre del
condado que habitaba en Inglaterra.
Masson murió á poco de instalada la colonia; ésta fué abandonada;
varios habitantes de Masachussets la ocuparon, formando una pequeña
república en que se gobernaban electivamente.
Promoviéronse algunas disputas entre los antiguos y los nuevos colonos:
un poco de tiempo New-Hampshire se incorporó á Masachussets, y al fin,
se erigió como provincia real, con su Presidente nombrado por el Rey,
lo mismo que su Consejo.
El poder legislativo lo formaban el Presidente, el Consejo y miembros
nombrados por los colonos.
La historia de Maine es poco más ó ménos como la anterior.
A Sir Fernando Georges fué concedida la direccion de la colonia, con
la jurisdiccion y derechos reales pertenecientes al obispo del condado
palatino de Durham.
La carta se hizo por el modelo comun; pero en ella se reservaba la
soberanía la corona.
En 1652, Maine reclamó toda la extension del territorio. En 1665,
Cárlos II le declaró bajo su proteccion. Apénas se separó de la
influencia de aquel Rey, Masachussets, sostenido por una minoría,
recobró su autoridad por la fuerza de las armas.
Masachussets fué soberano de Maine. Los puritanos nombraron Presidente
del Consejo, y á los colonos solo se les dejó el derecho de nombrar los
miembros de la Asamblea general.
En 1691, cuando bajo el imperio de una nueva carta se convirtió
Masachussets en una provincia real, Maine no fué sino una provincia,
hasta que despues de la independencia cobró su rango de Estado soberano.
Laboulaye hace notar, al concluir la historia de las colonias de
la Inglaterra, en todas ellas la unidad religiosa, la de raza y la
identidad de instituciones.
En todas partes, dice el autor que hemos citado, vemos hombres celosos
de su independencia, con la conciencia de sus derechos y con aptitud
de gobernarse por ellos mismos. En suma, un pueblo republicano por sus
creencias, instituciones y costumbres.
El temor á las usurpaciones de la colonia holandesa de las orillas del
Hudson, provocó la alianza de las que se llamaron Colonias Unidas de
la Nueva Inglaterra, y en el pacto primitivo están los gérmenes de su
sólida constitucion.
Resistir unidas á los ataques exteriores, combatir las invasiones de
los bárbaros y mantener sus libertades, hé ahí expresada la comunidad
de interes, y palpitante la vida social.
La independencia fué la declaracion de hechos consumados, y el
reconocimiento forzoso de una emancipacion que se habia verificado
desde el nacimiento de las colonias.
La filosofía y la ciencia política deducirán de estos hechos las
consecuencias que crean oportunas.
Para nuestro objeto, baste lo dicho para dar á conocer, aunque sea muy
ligeramente, la historia de la parte más importante de los pueblos que
dejamos de visitar.
* * * * *
Mi impaciencia por recorrer, aunque fueran las principales poblaciones
de los Estados de la Nueva Inglaterra, era extrema: proveiame yo de
Guías, adquiria noticias y me empeñaba en conversaciones sobre el
_yankee_, personaje para mí tanto más digno de estudio, cuanto que
tenia ménos puntos de contacto con cuanto habia conocido.
El viajero no puede ménos de estudiar con particulares atractivos los
Estados, que va á pasar mi charla en revista, comenzando por los ménos
importantes.
Portland, metrópoli comercial de _Maine_, es una ciudad muy
pintorescamente situada á la extremidad S. O. de Casco Bay.
Desde la fundacion de Portland, su acrecimiento fué rápido. En 1866
ocurrió un gran incendio que destruyó su parte principal, ocasionando
la pérdida de diez millones de pesos. No obstante, la poblacion, en
1875, eran 34,420.
La Sociedad de Historia Natural de Portland es riquísima: la sola
coleccion de conchas, cuenta sobre cuatro mil especies.
Muy notables son en esa Sociedad los gabinetes mineralógico y zoológico
y la librería, que cuenta más de quince mil volúmenes.
La ciudad se pierde casi entre frondosísimas arboledas y risueñas
calzadas, sobre las que descuella el Observatorio, objeto de la
atencion y del estudio de los viajeros.
Digamos algo de _Conneticut_.
_New-Haven_ es de las más grandes ciudades del Conneticut: está situada
á la cabecera de _Island Sound_, en un ancho llano rodeado de pequeñas
y verdes colinas que la hacen muy pintoresca. Fundóse la ciudad en
1638, y fué declarada con tal carácter en 1784, hasta 1875 que se
declaró una de las capitales del Estado.
New-Haven sirve de centro al tráfico de cinco caminos de fierro que
la hacen muy rica y animada; su comercio con el extranjero es muy
considerable y principalmente con las Indias Occidentales. El comercio
de cabotaje ocupa muchos brazos y capitales.
Las renombradas manufacturas de New-Haven consisten en maquinaria,
quincallería, relojes, armas de fuego, carruajes, órganos, pianos,
joyería, objetos de cautchouc, etc., etc. La poblacion de la ciudad es
de más de 60,000 almas.
New-Haven se percibe blanqueando como dentro de un bosque de olmos, y
son estos árboles tan pomposos y magníficos, que muchos le llaman la
Ciudad de los Olmos. La mayor parte de ellos fueron plantados á fines
del siglo pasado, por James Hillhouse.
La educacion pública es objeto de preferente atencion en New-Haven: el
colegio de Yale es considerado como uno de los primeros de América.
Fué fundado el colegio en 1700, y trasladado en 1717 de Saybrock-Point
á New-Haven. En 1875 contaba 86 profesores y 1,051 estudiantes. Además
de su departamento académico tiene escuela de medicina, de leyes, de
teología, de ciencias y de bellas artes.
Los edificios más notables son la Biblioteca, que tiene 90,000
volúmenes, y el _Art building_ (edificio del arte), que posee una
numerosa y escogida coleccion de pinturas antiguas y modernas.