IV

Instruccion pública.--Broad de Educacion.--Asistencia de

niños.--Lecciones sobre las cosas.--Informe.--Carácter de

la instruccion pública.--Carreras especiales.--Escuela

normal.--Publicaciones y objetos de instruccion para los

niños.--Educacion de la mujer.

Aunque mi propósito es escribir especialmente sobre la educacion de los

Estados-Unidos, no para darla á conocer en México, porque eso se podria

conseguir ventajosamente teniendo á la vista los luminosos escritos

de mi distinguido amigo el Sr. Bachiller ó los concienzudos estudios

de Hipau, y sobre todo la voz viva y las aplicaciones luminosas de

Mantilla, sino como motivo para observaciones aplicables á mi país,

no quiero dejar pasar sin notarlo el Informe que acaba de publicar la

Direccion de Instruccion Pública.

Segun el Informe de la Direccion de Instruccion pública, hay en

Nueva-York 308 escuelas, repartidas del modo siguiente:

Escuelas de gramática para niños 46

Para niñas 46

Para ambos sexos 12

Primaria de departamentos 66

Escuelas separadas 46

Para niños de color 7

Escuelas incorporadas 46

Escuelas nocturnas 35

Escuela de náutica 1

Escuela normal 1

Escuela para maestros 1

Colegio de perfeccionamiento 1

---

308

La asistencia de niños fué de 252,155: concurren constantemente un 72%

y llega al 90, de suerte que la pérdida se valúa en un 10%.

Las escuelas están servidas por 335 maestros, de los cuales 132 se

emplean en las escuelas nocturnas, y 2,912 preceptoras.

Las escuelas son visitadas constantemente por empleados de la

Direccion, quienes tienen el deber de examinar las clases, y

hacer por escrito sus observaciones sobre asistencia, disciplina,

aprovechamiento, estado del edificio y cuanto se cree conducente.

De los informes recibidos en el año, resultó que los cursos de

instruccion eran muy complicados, no habiendo proporcion entre los

esfuerzos de los niños, el costo de las escuelas y los resultados.

Esto dió lugar á consultas y discusiones luminosísimas, de que

resultaron reformas en todos los ramos, simplificando métodos y

suprimiendo las materias no necesarias.

Uno de los puntos en que más se fijaron, fué en el sistema objetivo que

aquí se llama lecciones sobre las cosas: el Informe hace observar que

ha producido en muchos casos la confusion de las ideas de los niños,

que recarga su inteligencia de un tecnicismo que los puede convertir en

charlatanes.

Dedúcese del Informe, que el sistema objetivo puede fungir de dos

maneras: ó dando al niño nociones generales de las artes y las

ciencias, ó ilustrando sus conocimientos escolares, sirviendo á la

explicacion como la estampa sirve al texto, pero siempre acomodándose

á la inteligencia del niño, sin confundirlo; de suerte que no solo

se requiere en el maestro vasta instruccion en lo que explica, sino

conocimiento profundo de la capacidad de cada niño, buen sentido, y

esto es muy raro: por lo mismo, en la reforma se ha limitado mucho esta

enseñanza.

De la lectura rápida del Informe se notan cosas que merecen la atencion.

Es el Informe un libro en que constan las varias observaciones que se

han hecho sobre la enseñanza, la disciplina, la inversion de fondos,

el estado material de los edificios y las mejoras que es necesario

introducir.

La lectura de este Informe, lleno de minuciosos detalles, de sagaces

apreciaciones, y en que se revela una dedicacion religiosa, me ha hecho

dar cuenta á mí mismo de peculiaridades en que no me habia fijado

constantemente.

El gran negocio de la instruccion pública es no solo de interes, sino

de accion universal; no es la creencia, es la manifestacion activa de

una funcion vital del conjunto de la sociedad.

Esta accion se renueva y vivifica con el nombramiento popular.

Dividida la ciudad en distritos peculiares de enseñanza, cada distrito

hace su eleccion de tres individuos para la Direccion general.

Este cuerpo es, para expresarme á mi modo, el cuerpo legislativo de la

enseñanza: él nombra comisionados ó ejecutores de sus órdenes, y así se

cria un poder ejecutivo; pero la autoridad local nombra inspectores y

los padres de familia tambien; de suerte que estas distintas fuentes de

poder, forman la vigilancia recíproca.

Los fondos los constituyen propiedades, donaciones y suministraciones

del presupuesto; pero una vez decretada la suma, la inversion depende

de este cuerpo legislativo peculiar.

Los comisionados fungen cada uno en comision diversa; de suerte que

dada la asignacion de un libro, el señalamiento es de una comision,

de otra el número, de otra la paga, y se necesitaria una série de

difíciles combinaciones para llegar al robo en un solo distrito.

Comunicado por todos y siendo negocio de todos la instruccion, el

Estado sigue el movimiento, y las distintas religiones cooperan,

desapareciendo el inconveniente formidable de que una sea la tendencia

social y otro el interes religioso, y nazca esa pugna entre los

intereses nacionales y los de secta, disputándose el corazon del niño.

Dotada con riqueza la escuela gratuita; estando bajo el cuidado y

vigilancia del padre de familia; con los mejores maestros; con más

ricos instrumentos que los que puede costear un particular, la escuela

gratuita es la escuela comun; allí nace casi espontáneo el pueblo, y

tiene su fuente la más pura democracia.

No hay decentes ni pobres; todos reciben el pan de la enseñanza

sentados á una misma mesa; el talento y la aplicacion reclaman sus

fueros con los mismos títulos; en las distribuciones de la escuela se

cobra el hábito de acatar la autoridad independiente de la posicion

del individuo; estrecha vínculos la simpatía á despecho de las

desigualdades de fortuna; en la escuela, de una manera insensible,

armónica y poderosa, se hace la patria.

La dotacion de la instruccion es un conjunto puesto á la disposicion

de todos y para que todos gocen de él en toda su extension, y en

este conjunto en que está desde lo primitivo hasta lo sublime de

la enseñanza primaria, tienen acceso todos los niños y niñas, sin

distincion alguna.

Las desigualdades, las diferencias, el límite señalado al niño entre la

más rudimental y la mayor suma del tesoro de la instruccion, lo crian

las circunstancias privadas del niño, no el Estado.

El Estado ve futuros ciudadanos, es decir, hombres que deben ser aptos

para gobernarse por sí mismos, ya como particulares, ya representando

á la nacion; y en esto no cabe pensar en pobre ni en rico, en artesano

ni en músico, ni en astrónomo, sino en ciudadano y en miembro activo de

una sociedad que se gobierna por sí.

Nosotros, por la educacion latina, por el espíritu de historia, por la

reminiscencia de las clases, tenemos un molde para pobres, otro para

ricos, uno para tontos, otro para hábiles; y eso es crear la rivalidad,

y la casta, y las distinciones anárquicas en el corazon de la sociedad.

Aquí se ha pensado en el curtidor Grant, lo mismo que en el sastre

Jhonson, y lo propio en ese sastre que en el inmortal Washington

Irving: los elementos que da el Estado son para todos iguales. De ahí

la manera viril de ser de la mujer que á nosotros nos sorprende, y que

encomendamos al ridículo de puro no comprenderla.

Por esta razon las carreras especiales no son de cuenta del Estado: en

ellas impera la ciencia; en la escuela comun, la patria.

La escuela normal es el cimiento y el complemento á la vez, con que

se corona y en que descansa este sistema magnífico; ella conserva

y enriquece el depósito sagrado de los conocimientos; ella envía

apóstoles de la luz por todas partes; ella inunda los espíritus y

los dirige al bien; ella discute, con los datos que le suministra la

experiencia, sobre los medios de llevar á su mayor altura y comunicar

más subido esplendor, al astro que hace cada dia más sorprendentes los

adelantos de la nacion.

Convertido en objeto de predilectos cuidados el niño, y siendo

universal el interes que por él se toma, la especulacion misma se plega

y sigue la corriente.

Es inmenso el número de publicaciones y de objetos para los niños,

que pueden tener aplicacion á la enseñanza: periódicos bajo todas sus

formas, libritos de cuentos morales llenos de láminas y primores,

barajitas con figuras históricas, manuales de juegos de sociedad en

que se recorre la geografía, se juega con la aritmética y se comenta

la historia nacional en la chanza y en la travesura, y en todo está

el designio de hacer del niño un hombre útil á sus semejantes y á su

patria.

Repito que no es con el saco de viaje en la mano como se deben ampliar

estas observaciones; pero no puedo resistir á la tentacion de hacerlas,

porque en semejantes materias nada es despreciable.

Respecto á las niñas, hay igual ó mayor dedicacion; por regla general

puede decirse, que la mujer en los Estados-Unidos es más culta y

entendida que el hombre, aunque ménos reflexiva y de ménos sentido

práctico. Aun en cuanto á la hermosura, no hay proporcion entre el

número de mujeres realmente lindas, y hombres hermosos; y no porque

éstos sean desgarbados y bausanes en general, sino porque no tienen

gracia ni belleza sus facciones.

A las niñas se les ejercita desde muy temprano en el gimnasio: los aros

y la cuerda son vulgares; corren como cabras y patinan, de hacer la

desesperacion de un saltimbanqui.

De todo esto resulta que sean sanas, bien formadas, de admirables

colores y que produzcan generaciones de atletas.

Escriben con perfeccion; para la contabilidad son solicitadas por su

dedicacion y limpieza; no son extrañas á la música, aunque no brillen

en ese arte divino, y corren en la danza parejas con el viento.

La mujer bien educada de esta tierra, es adorable de amabilidad y de

cultura.

V

Despacho de la Aduana.--"Poblic Store."--"Delivery Office."--Puerta

de salida.--M. Clark.--M. Grogan.--Depósitos del agua.--Division en

secciones para el despacho.--Vigilancia.--"Luck up."--Reflexiones.

Al fin logré mi objeto de ver á mi sabor y hacerme cargo, como Dios

manda, de las operaciones de la Aduana, en la parte de lo que llamamos

el despacho, y en eso he empleado casi todo el dia.

El Sr D. Pedro Córdova, corredor muy acreditado y persona en quien

no supe qué admirar más, si su bondad para conmigo ó la suma de sus

excelentes conocimientos, ha puesto á mi alcance las operaciones

aduanales con la mayor lisura y con paciencia inagotable.

El llamado _Poblic Store_, ó sea el edificio formado _ad hoc_ para

el despacho aduanal, está cercado por calles de tráfico activísimo,

que son, como hemos dicho en otra parte, una prolongacion del Mercado

de Washington. Omnibus, wagones, carruajes, girando entre tercios,

barriles, pacas y carros numerosos con verduras, entre cuyos objetos

hierve este inmenso gentío de dia de juicio, que da á toda concurrencia

aspecto tumultuario.

El edificio que vamos á visitar tiene diez pisos, sin contar con los

subterráneos; diez pisos que son otras tantas filas de ventanas unas

sobre otras. Es de advertir que estas ventanas son mi desesperacion,

porque ellas interrumpen y convierten en imposible todo órden

arquitectónico.

El primer piso, en todo el rededor del edificio, se compone de puertas

rematando en arcos, y arcos, propiamente hablando, en número de treinta

y cuatro, que equivalen á otras tantas puertas cocheras de las nuestras

en México.

Nos dirigimos á un costado del edificio donde en una pequeña eminencia

dimos con un caballero fresco, rojo como un betabel, blanca dentadura,

revoleando de las puntas el pañuelo para darse aire.

Por las explicaciones que me hizo el Sr. Córdova y el rubro de esa

puerta, _Delivery-Office_, conocí que ella funge como la puerta de

_salida_, es decir, que salen los efectos despues de concluido su

reconocimiento.

El empleado alegre y regordete nos recibió afable, indicándonos una

oficina en el interior para obtener el permiso respectivo, ó mejor

dicho, para proveernos de un guía experto.

El departamento en que estamos es una galera de sesenta varas de

extension por cosa de veinte de ancho, con las cuatro secciones

formadas de los pilares del edificio.

En una pieza elegante que dice: _Deputy Colector_, fuí presentado á Mr.

Clark, persona muy distinguida, quien nos dió por guía á un empleado,

tal como lo podia apetecer. Consignados á Mr. Grogan, nos dirigimos

á uno de los elevadores, que son cinco los que recorren en perpétuo

movimiento la vía aérea: tienen la forma de un platillo de balanza, en

que caben veinte personas; de suerte que en cada viaje pueden subir y

bajar cien personas.

Se camina de pié y montado al aire, en todo el rigor de la palabra.

Subimos al décimo piso, donde están los depósitos del agua, es decir,

verdaderos estanques de fierro para la provision de todo el edificio,

y para acudir á un incendio en caso necesario, haciendo tremendas

cataratas.

--Vamos, me dijo nuestro guía, á recorrer el edificio; pero para que

vd. forme juicio en conjunto, le advertiré que, así como vió vd. esa

puerta de salida, hay una de entrada que da á una espaciosa galera:

en ella se depositan todos los bultos designados para el registro

en conjunto, y de ese depósito se extraen las mercancías, y se van

colocando separadamente en cada piso, los cueros y las lanas, los

tabacos, los libros, los licores, sin que nada se confunda. Los pisos

están relacionados con las secciones del arancel.

Cada piso se compone de galeras como la que vió vd. abajo, con cuatro

divisiones; una la forman las piezas de las oficinas ó sea despachos;

otra es un corredor en que se practica la vista; el del medio es la

calle ó tránsito, y las dos secciones últimas, enfardelamiento y

depósito para la salida de los tercios.

Bajamos un piso.

--Aquí tienen vdes. el departamento de las lanas y los cueros, de que

hace mucho tráfico México. Estos cueros tienen otro depósito más fresco

en los sótanos.

Las oficinas que vd. ha visto en todos los pisos, son de reconocedores

y aforadores, y sus ayudantes.

Es decir, me traduje yo, vistas y ayudantes de vistas; de suerte que

los empleados vistas pueden pasar de doscientos, y creí quedar corto.

--Está vd. en el departamento de los tabacos, me dijo, bajando y

escabulléndonos en pilas de tercios.

El aviso estaba en la atmósfera, que nos hacia estornudar.

--Descendamos, me dijo Mr. Grogan: esta inmensa seccion es de las

medicinas; aquí tiene vd. habilitacion para todas las boticas del mundo.

Esta oficina llena de armazones, pesas, etc., está á cargo de un médico

eminente, hombre de vastísima instruccion.

Preguntóme mi opinion sobre la clasificacion del arancel: me atreví á

indicarle que era complicada y absurda en muchos puntos, y traté de

probárselo: el doctor se mostró muy complacido; tuve el gusto de que

mostrara aprobacion con mis ideas sobre tarifa. Y hubiera quedado allí

mucho tiempo, tal fué el encanto de la conversacion con esta persona,

que me colmó de distinciones.

En cada uno de los pasadizos de una seccion á otra, hay lavamanos de

mármol, toallas y los útiles de aseo, así como lugares de desahogo en

perfecto estado de limpieza.

Siempre descendiendo y entrando por vericuetos que nos conducian á

grandes salas, nos iba diciendo el guía:

--Aquí se revisan equipajes. Este departamento es el que se entiende

con los _Express_. Esta estancia más elegante y que parece más cuidada,

es la seccion de joyería. Vea vd. esos cuadros, esos mapas, esos

libros: todo es aquí librería.

Y así vimos las galeras de los abarrotes, licores, loza, etc.

Estábamos en el primer piso de regreso, y todavía se nos dijo que

descendiéramos.

Hicimos el descenso al limbo de los cueros y de la loza y cristalería:

los unos estaban allí presos porque el calor no los malease; la otra,

por evitar en el tragin del mundo contactos que pusieran en peligro su

existencia.

Aquellos subterráneos alumbrados por luz artificial; aquella ciudad

desierta y cruzada por las sombras, es toda una epopeya de espanto.

Despues de andar algun tiempo, descendimos aún y nos encontramos

circundados, despues de atravesar espesos muros, de la apacible luz del

dia.

Ese es el palacio de las máquinas, el gobierno de las aguas y de la

atmósfera.

El jóven que sirve este departamento estaba forrado materialmente en

un lienzo listado, y apénas se puede dar idea de carácter más jovial y

complaciente.

Lleno de tizne; con el vestido quemado y con el aspecto de un fogonero

burdo, es un ingeniero de vasta instruccion, de finos modales y de

bondad extrema.

Nos enseñó sus máquinas con el amor que un hortelano sus plantas

queridas; como un inglés sus perros; como un viejo soldado sus armas.

Nos dijo:

--Esos elevadores por donde vdes. han hecho el camino, pueden contener

tres toneladas cada uno; tienen la fuerza de diez caballos. En esas

hornillas se consume al dia cerca de una tonelada de carbon. Esos

tubos son para calentar el edificio: con esos otros se les comunica

ventilacion.

Y el chico subia y bajaba y recorria las quiebras y accidentes de su

reino, como una mano ejercitada las teclas de un piano.

--Habrá vd. advertido, me dijo M. Grogan, grandes números en todos los

pisos y debajo de ellos una cajita. Esa cajita tiene un boton del que

pende un alambre eléctrico puesto en contacto con un reloj. Esa es la

gran vigilancia de estos almacenes.

De muchos guardas que se turnan, cada uno á su vez, y sin descanso,

tiene la obligacion de recorrer todo el edificio en todos sus

departamentos, en ménos de una hora, subiendo de piso á piso en cuatro

minutos. Los botones están colocados de modo que se recorra todo el

departamento ántes de llegar á ellos. El guarda sube y oprime el boton.

Esta presion se marca en el reloj encerrado en la pieza del jefe del

edificio. Cuando la señal no es exacta, se marca en el reloj el tramo,

y puede decirse, que hasta el lugar en que se detuvo, se entretuvo ó se

durmió el guarda, y hacer efectiva la responsabilidad.

Estos empleados son de gente escogida y tienen fianzas.

Los cargadores son gente escogida tambien, pero fungen á las órdenes de

un contratista que responde de su seguridad.

Estábamos otra vez á flor de tierra y mi _cicerone_ dispuesto á

seguir; yo queria tirarme de bruces al suelo, rendido de cansancio.

--Un momento, me dijo Mr. Grogan: ¿vd. ve esa pieza por donde con unos

ganchos están rodando barriles?

--Sí, señor.

--¿Ve vd? dice _Luck up_. En esa pieza se reponen y arreglan los

envases descompuestos para que en nada padezcan las mercancías, y este

es motivo de delicada atencion.

Despues de afectuosos cumplimientos nos despedimos de Mr. Grogan,

á quien gustoso consagro, lo mismo que á M. Clark, un recuerdo de

gratitud.

La simple clasificacion de artículos hecha en el edificio y los

numerosos vistas, hacen el despacho rapidísimo: en dos horas pueden

despacharse á la vez ciento ó más cargamentos, y esto por medio de las

prácticas más sencillas.

Si á nuestro edificio de la Aduana se quitara su carácter de casa de

vecindad, y en sus tres pisos se hicieran divisiones semejantes, ¡con

qué holgura, con qué prontitud, con qué decencia se haria el despacho!.

En _Poblic Store_ se verifica el despacho de los vistas: en el edificio

de la Aduana se practica la liquidacion y se entrega el dinero que dia

por dia se remite á la Tesorería general, observándose estrictamente

que cinco pesos de devolucion se remitan de Washington, sin permitirse

la extraccion de lo que una vez se ha depositado en la caja.

No obstante el buen órden de que he hablado, y refiriéndose á otros

tiempos, hoy se pueden citar, respecto á aduana, escandalosos abusos:

entre otros, se hablaba de depósitos confiados á la Aduana, que

despues de extraviarse allí, se obligó á pagar derechos de lo que le

habian robado al causante, no obstante sus eficaces representaciones

al Ministerio de Hacienda.... En México, que se pinta tan desordenado

é inmoral en casos semejantes, ha pagado la Aduana su efecto al

comerciante. Aquel es un rasgo de _civilizacion_, que no nos

atreveriamos á imitar.

Otro dia hablaremos más de la Aduana.

Viaje a los Estados Unidos, Tomo III · 第 12 / 153 题