LXII.

También se hicieron esfuerzos por la instrucción de la mujer. Ya á fines

del siglo XVIII—diciembre de 1799—el ayuntamiento de la Capital nombraba

á las _Maestras de primeras letras_ Paula Molinero, Juana Polanco,

Josefa Echavarría y María Dolores Araujo para la educación de las niñas,

en los cuatros distritos en que estaba dividida la ciudad en aquel

tiempo. Además de lo que cobraran á las niñas _pudientes_, tenían una

gratificación del Ayuntamiento del fondo de _Propios_ de 50 pesos, cada

una, al año.[69]

Estas maestras enseñaban á leer, escribir, labores y la Doctrina, para

lo cual necesitaban licencia especial del señor Obispo.

Después se fueron estableciendo paulatinamente en toda la Isla, hasta

establecer los colegios especiales, que ya hemos citado, las escuelas

superiores para niñas de orden del Gobierno, y la Escuela Normal de

Maestras. El profesor don José Cordovés Berríos, á quien ya hemos tenido

oportunidad de citar por su celo por la instrucción en el país, fundó la

_Asociación para la Instrucción de la mujer_, en 1885. Tomó la idea bajo

su protección la Gobernadora doña Teresa Real, Condesa de Verdú, y el 4

de diciembre de 1885 aprobó el Gobierno General el Reglamento de esta

Institución, suscrito en Lares por un grupo de señoras y caballeros en

24 de mayo de 1885. El profesor superior don José Francisco Díaz redactó

un Reglamento interior, que fué aprobado por la Presidenta Condesa de

Verdú en 12 de abril de 1886, siendo Secretaria doña Belén Zequeira de

Cuevas.

Esta institución protegió á algunas señoritas pobres para que pudieran

estudiar y adquirir el título de Maestras.

Historia de la instrucción pública en Puerto Rico hasta el año de 1898 · 第 104 / 113 题