Que el interés que se tomaban los hombres de buena voluntad de la
Capital en pro de la instrucción pública estaba á la altura de las
iniciativas del Obispado y del Gobierno lo vamos á probar copiando
íntegra el acta de la sesión de la Económica de 20 de enero de 1824.
Dice así, después del preámbulo de oficio:
“Aprobó la Junta el parecer de la Preparatoria, celebrada el 15, sobre
el establecimiento de una clase pública de Gramática Castellana, que ha
solicitado el Bachiller don José Manuel García, bajo los auspicios de la
Sociedad Económica, y acordó, que pues el citado preceptor se conforma
en recibir por ahora y hasta que la Sociedad consiga aumentar sus
mezquinos fondos, lo que resulte mensualmente de la módica contribución
de un peso que deberán satisfacer los alumnos, se invite al público por
medio de la Gaceta Oficial, para que en el término de un mes, contado
desde el día de la fecha del aviso, se presenten al señor Presidente de
Estudios todos los que aspiren á instruirse en este interesante Arte,
bajo las mismas formalidades que lo ejecutan los alumnos de las
Academias de Matemáticas y Dibujo; y que de su resultado se dé cuenta á
la Junta, concluido que sea el término señalado, para acordar lo demás
que corresponde hasta realizar dicho establecimiento del mejor modo
posible.
“Impuesta la Junta del contenido del oficio de don Guillermo Simmons, en
que manifiesta que pronto vendrán del Norte los cuños y medallas de
premio que se le encargaron. Aprobó la Junta lo acordado por la
Preparatoria y ordenó que se archivase dicho oficio.”
Constituían en esa época la Sociedad Económica, como Junta de Gobierno,
los señores siguientes:
_Director_,
El Coronel don Manuel de Arroyo.
_Vice-Director_,
El Secretario don Pedro Tomás de Córdova.
_Presidente de Estudios_,
El Coronel de Ingenieros, don José de Navarro.
_Censor_,
El Licenciado don Emigdio de Antique.
_Contador_,
Don Mauricio José Echeveste.
_Tesorero_,
Don Antonio Moreno.
_Secretarios_,
Don Francisco Tadeo de Rivero.
„ Félix Travieso.
Fué designado el profesor don Santiago Pérez para sustituir al censor,
en sus ausencias; y al presbítero don Angel de la Concepción Vázquez
para sustituir á Travieso, que renunció su cargo.
En octubre de 1824 hubo que devolver á los Domínicos y Franciscos sus
Conventos, dispuesto así por orden real; y el Reverendo padre comisario
de Domínicos fray Pedro José Hernández pasó un oficio al Director de la
Económica, permitiendo la permanencia de las Academias en las piezas
ocupadas de su convento entre tanto encontraba la Sociedad local
adecuado para trasladarlas. Digno es de anotarse esta generosidad del
padre Hernández y así lo hizo constar la Económica en sus actas,
acordando tributarle un voto de gracias.
En esta misma sesión[34] de la Sociedad Económica, dió cuenta el
Director que el señor don Guillermo Simmons le había entregado 48
medallas, que para premios de los alumnos de las Academias de
Matemáticas y Dibujo se mandaron buscar al Norte América. No vinieron
los troqueles y se acordó reclamarlos.
En 1827 entró á desempeñar la cátedra de Matemáticas, por renuncia del
Capitán don Santiago Pérez, un discípulo aprovechado de la misma
Academia, don Lorenzo Núñez, distinguido del Regimiento de Granada.