=Gabinete en la casa de Bringas. Anochece.=
ROSALÍA.--=(Consternada, dándose aire con un abanico, con un pañuelo,
con un periódico y con todo lo que encuentra a mano.)= A mí me va a dar
algo. Parece que se me arrebata la sangre y que se me sube toda a la
cabeza... No me cuentes más, hombre, por los clavos de Cristo, no me
cuentes más. Tan atroz inmoralidad me aturde, me anonada, me
enloquece... ¿Y la viste tú? ¿Sería ilusión tuya...?
THIERS.--Pues ¡no la había de ver! En el vagón reservado estaba, bien
abrigadita, sin decir _esta boca es mía_, y tan contenta que echaba
lumbre por los ojos...
ROSALÍA.--¿Y tuviste paciencia para presenciar tal escándalo?... ¡Con
que no la puede hacer su mujer porque es una... y la hace su querida...!
Estoy volada... Ignominia tan grande en nuestra familia, en esta familia
honrada y ejemplar como pocas, me saca de quicio... =(Mirándole con
fuerza.)= ¿Y tú no dijiste nada?, ¿aguantaste que en tus barbas...?
THIERS.--=(Preparándose a decir una mentirilla.)= Fue tanta mi
indignación cuando Agustín me lo declaró... porque tuvo la poca
vergüenza de confesarme su debilidad... pues me indigné tanto, que le
dije cuatro cosas y le volví la espalda y me salí de la estación.
ROSALÍA.--=(Satisfecha.)= ¿Así lo hiciste? Es claro; no pudiste refrenar
tu ira. Le volviste la espalda; le dejaste con la palabra en la boca...
THIERS.--=(Pidiendo mentalmente a Dios perdón de su embuste.)= Como te
lo cuento. La verdad es que no podremos tratarnos más con mi primo.
¡Quién lo había de decir!, el hombre mesurado, que todo lo quería llevar
a punta de lanza, ¡faltar así a los buenos principios, dando un puntapié
a la Sociedad, a la Religión, a la Familia, a todo lo venerando, en una
palabra!... Si es lo que te digo: el desquiciamiento se aproxima. Esto
se lo lleva la trampa. La revolución no tarda; vendrá el despojo de los
ricos, el ateísmo, el amor libre.
ROSALÍA.--Vendrá; ya lo creo que vendrá eso, y más... Cuando se ven
horrores tan increíbles, todo se puede esperar. =(Sofocadísima.)= No
habrá ya cataclismo que me coja de nuevo.
THIERS.--=(Melancólico.)= Basta tener ojos para ver que esta sociedad
pierde rápidamente el respeto a todo. Se hace público escarnio del trono
y el altar; la gangrena de la desmoralización cunde, y cuando veo que
los míos están libres del contagio, me parece milagro.
ROSALÍA.--=(Pensativa.)= ¿Y no te dijo si volvería con la preciosa carga
de su manceba?
THIERS.--Sí, volverán, volverán...
ROSALÍA.--=(Con extraordinaria hinchazón de la nariz.)= Porque no quiero
que se queden en mi interior cuatro verdades que pienso decirles al uno
y al otro. ¡Oh!, no, no se me quedarán. Seré capaz de ir a Francia, a
Pekín por desahogar mi cólera...
THIERS.--El mejor día les tenemos aquí tan campantes... y vivirán como
casados, insultando a la honradez, a la virtud... Hemos de ver cada
barbaridad... Bien claro lo decían Joaquín y Paquito la otra tarde: _la
piqueta demoledora y la tea incendiaria están preparadas. ¡La
demagogia...!_ ¡Ah!, me olvidaba de una cosa importante. Algo vamos
ganando. Díjome ese tonto que podías disponer de todo lo que se compró
para la boda.
PRUDENCIA.--=(Desde la puerta.)= Señora, la sopa.
ROSALÍA.--=(Aparte, perdiendo sus miradas en el retrato de D. Juan de
Pipaón, está representado con un rollo de papeles en la mano.)=
Volverán. ¡Aquí os quiero tener, aquí!... Sanguijuela de aquel bendito,
nos veremos las caras.